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Reseña: El lector de Julio Verne (Almudena Grandes)

By on 10 Abr 2013 in reseña | 0 comments

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Sinopsis: Nino tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la
Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués,
un forastero misterioso, se convierte en su amigo y su modelo. Mientras pasan
juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será
guardia civil como su padre. Mientras descubre un mundo nuevo Nino comprende
una verdad que nadie había querido contarle. En la Sierra Sur se está librando
una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos.
Mi opinión: El tiempo en el que está narrada, la
España de
posguerra, me interesaba mucho y eso hizo que siguiera enganchada a la historia
cuando estaba a punto de perder el hilo. Será que últimamente estoy muy
(mal)acostumbrada al orden lineal, porque me ha parecido que hay demasiados
cambios en la cronología de la historia (va para adelante y para atrás
continuamente). Aunque esto no tiene que ser necesariamente un fallo, de hecho,
creo que está adecuado al tema.

Sobre los
acontecimientos en si, mientras lo leía, sabía que tenía entre manos una
novela, pero también sabía que todo lo que contaba bien podía haber pasado en
la realidad. Al final del libro la propia autora explica como surgió la idea
del libro y por desgracia, resulta que es mucho más real de lo que me gustaría.

Con todo, encuentro
que es un libro optimista, que destaca los buenos gestos por encima de los
momentos duros. Tanto lo uno como lo otro, conviene no olvidarlo nunca.

No apto para
defensores a ultranza de aquellos tiempos en los que “se vivía mejor”.
Recomendable para los interesados en la historia de España.

Nota: Bueno.

Cita: “Así era el mundo (…) una ciénaga donde los valientes, los leales,
los inteligentes, tenían que dejar de serlo si no querían morir jóvenes, y la
autoridad se apoyaba en la traición, (…) y los héroes vivían como animales
mientras los cobardes, los chivatos, los analfabetos, comían caliente y dormían
en sus camas, amparados por el respeto de las personas decentes.”



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