Dulce veneno, de Maria V. Snyder. Primer libro de la trilogía Study, que pertenece a la serie Crónicas de Ixia.

Sinopsis: Cuando está a punto de ser ejecutada por asesinato, Yelena recibe una oferta: convertirse en catadora del comandante de Ixia. Comerá los manjares más deliciosos, vivirá en un palacio… y se arriesgará a morir asesinada. Al aceptar el puesto, el jefe de seguridad le administra un veneno. Necesita una dosis de antídoto diaria si quiere sobrevivir. Mientras ella intenta encontrar una manera de escapar, los rebeldes planean hacerse con Ixia. Pero Yelena descubre que posee poderes mágicos que no sabe controlar y su vida empieza a correr serio peligro.

 

(Este libro cumple el punto 2 del reto Amores literarios.)

 

Mi opinión: Este es el típico libro en el que nunca me hubiera fijado. Es que es pensar en ese título y sentir ganas de huir muy lejos. Pero leí en algún sitio que se parecía a Trono de cristal y en seguida quise darle una oportunidad.

Desde el principio me ha encantado la forma de narrar de la autora. Por temática y estilo, está claro que este es otro de esos libros que me hacen pensar; yo quiero hacer esto.

Pronto me doy cuenta de que es verdad que recuerda a Trono de cristal. Mucho. Diría que demasiado para ser casualidad.

Tenemos a tres personajes principales; Yelena, una condenada a muerte a la que se le ofrece una oportunidad de salvarse; el Comandante, máximo responsable del reino; y Valek, encargado de instruir a Yelena y vigilarla, jefe de seguridad y hombre de confianza del Comandante.

Pregunta para los que han leído la saga de Sarah J. Mass: ¿Te suena?

Al principio resulta un tanto introductorio y tenemos que avanzar un tercio de libro para que se empiece a desvelar información interesante. Para mí no tiene nada de malo, pasa en todas las trilogías, van dosificando la información.

Por cierto, me encanta el nombre de Valek. Confieso que me siento irracionalmente atraída hacia los nombres que incluyen la letra “k”.

No me digas que no es una letra preciosa…

En fin, creo que hay una evolución maravillosa en ese personaje. Inicialmente se nos presenta con la imagen que él quiere dar. Pero poco a poco vamos descubriendo cómo es en realidad. Y siempre sorprende, nunca hace lo que se espera que haga. Eso me encanta.

Valek… Reconozco que al principio te miraba con suspicacia, pero has conseguido enamorarme.

La relación de Valek con Yelena también sufre una evolución natural y muy bonita. Las emociones de los personajes están muy bien mostradas, lo que hace que conectemos con ellos.

Además, tiene unos secundarios de lujo: los soldados Ari y Janco, extraña pareja cómica; la capitana Maren, experta luchadora con bastón y la misteriosa maga Irys.

No quiero desvelarte más. Prefiero que lo leas.

Yo tengo muchas ganas de ponerme con el siguiente, pero he prometido continuar la saga Valeria, así que esta trilogía se queda en pausa por el momento.

 

Recomendable si te ha gustado Trono de cristal. (Incluso si no mucho, porque este es mejor). No apto para quienes buscan fantasía épica.

Nota: Excelente.

«Tal vez me habían arrebatado la ingenuidad y la confianza ciega en los demás, pero, en lo más profundo de mi ser, aún me aferraba a la esperanza de encontrar un amigo».

 

Por cierto, creo que la trilogía no está completa en español. Solo he encontrado los dos primeros.

¿Le darías una oportunidad?

 

15 comments

  1. Atalanta says:

    He visto este libro en alguna ocasión por los blogs, pero no me acaba de llamar, no es que busque fantasía épica pero creo que este tampoco lo disfrutaría mucho. Creo que de momento lo dejo pasar.
    Besos!

    • adellabrac says:

      Ya sé que a ti te va más la fantasía oscura, sin embargo, creo que te podría llegar a gustar este libro. Quizá sea cuestión de dar con el momento apropiado 😉
      Gracias por la visita 😉
      Besos.

    • adellabrac says:

      ¡Ya te digo! Es que es ver ese título y entrarme ganas de salir corriendo. En inglés está muchísimo mejor 🙂
      Espero que puedas leerlo pronto, merece la pena 🙂
      Gracias por la visita, Silvia.
      Un beso.

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