Reseña: El océano al final del camino, de Neil Gaiman.

Sinopsis: Hace cuarenta años, cuando nuestro narrador contaba apenas siete, el hombre que alquilaba la habitación sobrante en la casa familiar se suicidó dentro del coche de su padre. Ese acontecimiento provocó que antiguos poderes dormidos cobraran vida. Ante esa amenaza, la única defensa la constituirán las tres mujeres que viven en la granja desvencijada al final del camino. La más joven de ellas, Lettie, afirma que el estanque es, en realidad, un océano. La mayor dice que recuerda el Big Bang.

 

(Este libro cumple el punto 16 del reto Reading Challenge y contiene mi primer Literigato.)

 

Mi opinión: El punto de partida de la historia es el regreso del protagonista al lugar donde pasó su infancia. Desde el solar donde una vez estuvo su casa, sus pasos se dirigen hacia la granja al final del camino.

Una vez allí, los recuerdos de un episodio de su niñez que había olvidado empiezan a fluir. Al principio a trompicones, después más sólidos.

Las tres mujeres que viven en la casa al final del camino, las mujeres Hempstock, son tres personajes sobresalientes, llenos de misterios. Y de la mano de la más joven de ellas, su amiga Lettie, nuestro protagonista va a descubrir un mundo desconocido.

Ese descubrimiento de un mundo mágico desconocido paralelo al mundo real es algo muy típico del autor. Si has leído Stardust o Coraline sabrás de qué hablo.

En este punto de la historia ya no puedo, ni quiero, dejar de leer.

La novela está narrada desde el punto de vista de un niño de siete años, cuidadosamente recreado. Ya sabes que no me gusta demasiado la narración en primera persona, pero Gaiman la utiliza de manera magistral, así que se lo perdono.

Este autor es sobresaliente creando ambientes, dosificando la tensión, controlando los tiempos de la historia.

Nos dibuja una atmósfera oscura, intranquila. Incluso aunque no esté pasando nada siempre tienes la sensación de que podría pasar algo, cualquier cosa. Ese ambiente te absorbe de tal forma que cuando algo sucede, estás preparada para creértelo, por muy irracional que sea.

El autor domina el lenguaje y las descripciones. Su estilo es cuidado, exacto, sin dejar de ser comprensible. Sin embargo, de vez en cuando nos regala algunos fragmentos que son lirismo puro. No hay que pretender entenderlos, solo dejarse llevar.

Todas las imágenes que crea hipnotizan, enganchan y te llevan sin que te des cuenta hasta el final.

Neil Gaiman es un maestro. Y yo de mayor quiero ser como él.

 

No apto para aquellos a los que no les guste el género fantástico. Recomendable para todos los demás.

Nota: Excelente.

«“Sé completo” les decía, y dejaban de ser personas rotas, porque yo les había hablado en la lengua creadora».

 

¿Has leído algo de Neil Gaiman? ¿Te gusta?

 

16 comments

  1. Atalanta says:

    Qué ganas tenía de leer tu reseña! 🙂
    Y no puedo estar más de acuerdo. Hay partes que es mejor intentar no entender para disfrutarlas plenamente. Y yo también me quedé hipnotizada 🙂 A ver si no tardo mucho en repetir con Gaiman
    Un beso!

  2. Fernanda says:

    Leí El libro del cementerio, de este autor y me gustó bastante el mundo paralelo del que hablas, que estuvo muy presente también en ese libro.
    Tengo pensado leer algo más de él, aunque no sé con cual seguir, estoy entre Coraline y este libro.
    Besos 🙂

  3. David Orell says:

    ¡Holaaaaa!
    por la sinopsis parece muy interesante, me ha gustado ese misterio relacionado con la habitación y la muerte en el coche… me ha recordado un poco a esas películas de intriga que te dejan clavado en el asiento 😀
    Tomo nota 🙂
    Besos!

  4. Kim Scarlet says:

    ¡Oh dios!
    Adoro a Neil Gaiman. Y este libro es fantástico. Me gustó mucho, mucho. Todavía tengo que hacer una reseña, creo que lo releeré como excusa 🙂
    Un beso. Me alegra que te gustara (aunque no me extraña porque sé que eres una gran fan del autor), ¡genial reseña!

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