Sinopsis: Este libro empieza con el relato de la asombrosa infancia de Stephen King y su temprano interés por la escritura. Una serie de vívidos recuerdos de la adolescencia, de la universidad y de los años de lucha que lo llevaron a la culminación de su primera novela, Carrie, aportan al lector una amena y divertida perspectiva sobre la formación del escritor. A continuación describe las herramientas básicas del oficio y expone sus opiniones personales sobre el secreto de la escritura. Finalmente nos cuenta el conmovedor relato de cómo su necesidad de escribir lo estimuló para recuperarse de su casi fatal accidente en el verano de 2000.

 

 

Mi opinión: Stephen King, con su peculiar estilo, nos da una clase magistral de escritura. ¿Quién querría negarse? 

¿El escritor nace o se hace? Él contesta que nace, pero que no resulta nada excepcional, porque es un talento que está seguro de que posee mucha gente, y que aquellos que se dedican profesionalmente a la escritura son, simplemente, los que han potenciado ese talento.

Después de tres prólogos, al fin empieza su historia. Nos cuenta a fogonazos escenas de su infancia, mostrando su increíble capacidad para la narración. No sé hasta qué punto son reales.

Con un escritor nunca se sabe. Siempre nos estamos contando historias a nosotros mismos.

Quien tiene alma de escritor no se limitará a inventar otras vidas, sino que irremediablemente caerá en la tentación de novelar también la suya.

Cuando empieza a relatar su carrera como escritor se centra en lo que son para él los fundamentos del oficio.

Una de las cosas que más me han llamado la atención, es que hizo intentos muy tempranos de vender lo que escribía. Igual que George R. R. Martin. Supongo que esto está relacionado con esa visión tan emprendedora que tienen los estadounidenses. Yo desde que empecé a escribir tuve claro que nunca iba a vivir de esto. ¿Mentalidad española?

Para él, lo más importante es no olvidar que el objetivo de la narrativa es contar una historia. Cree que la sinceridad narrativa puede compensar muchos defectos de estilo. Eso explica que triunfen obras que no están excelsamente escritas.

Insiste en que el trabajo del narrador no es encontrar buenas ideas sino reconocerlas cuando aparecen.

Nos recuerda que a menudo los malos libros contienen más lecciones que los buenos. Desde luego, la mediocridad resulta inspiradora.

Si eres fan de Stephen seguro que ya lo sabías, pero yo he descubierto que Carrie fue desechada en un primer momento, (pensó que no sería capaz de escribir una novela sobre unas chicas de instituto porque no conocía nada de ese mundo), pero su mujer rescató los folios de la papelera, le dijo que tenía posibilidades y que le ayudaría.

Escribir es una labor solitaria y conviene tener a alguien que crea en ti.

En la parte final del libro, Stephen King relata el accidente que sufrió y el papel que la escritura jugó en su recuperación. Es algo que desconocía y me ha encantado leerlo.

¡Este libro se va de cabeza a la lista de imprescindibles!

 

Recomendable si eres fan del autor o aspiras a ser escritor. No apto para quien huye de la no ficción.  

Nota: Imprescindible.

«La mayoría de la gente se acuerda de cuándo perdió la virginidad, y la mayoría de los escritores se acuerdan del primer libro cuya lectura acabaron pensando: yo esto podría superarlo».
«¿Hay algo que dé más ánimos a un aprendiz de escritor que darse cuenta de que lo que escribe, se mire como se mire, es superior a lo que han escrito otros cobrando? »

 

Stephen se reconoce como un enamorado de su oficio y su objetivo es que te enamores también tú. ¿Te dejas seducir?

 

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