Reto: 5 líneas – Enero 2017

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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Pincha aquí para saber más.)

Enero:
Herencia, accidente y verdad.

 

Ramón vuelve a casa y deja bruscamente el transportín sobre la mesa de la cocina. No puede creerse que la única herencia de su millonario tío sea un asqueroso gato. Le da la espalda para abrir la nevera y sacar una cerveza. Se gira pensando en cómo hacer que parezca un accidente, pero el animal se ha liberado y de un zarpazo le arranca el botellín de las manos, justo como su tío ha hecho mil veces. Esos ojos… ¡No puede ser verdad!
Por Adella Brac.

 

Rita no quería saber la verdad de lo ocurrido aquella Nochevieja. Había sido un accidente tan desgarrador que nunca fue capaz de olvidarlo, ni tampoco fue fácil llegar a su superación. Es más, lo transmitió, cual herencia maldita y cruel, a su descendencia. Demasiado dolor, incomprensión y muerte, quemándola por dentro, desencajando su mundo y rasgando su ingenua inocencia.
Por María José Viz.

 

Una mujer entró en mi anticuario y trajo un collar que formaba parte de una herencia. Lo quería vender porque estaba maldito. Su familia había sufrido infortunios desde su adquisición. Soy bastante escéptica y la joya me había cautivado, así que se la compré sin reparos. La limpié y la coloqué en el escaparate. Al momento, recibí una llamada: mi marido había tenido un accidente, ¿era una coincidencia o sería verdad la historia de la maldición?
Por Lidia Castro, del blog Mis historias y otros devaneos.

 

Al informarnos de su cáncer incurable, afirmó que la mejor herencia que podía dejarnos era su honradez y nuestra educación. Luego contrató un seguro e hizo creer a todos que su muerte fue debida a un accidente de caza. El perito asignado pudo probar que no era verdad: ni había cazado nunca, ni tenía licencia. La integridad paterna quedó destruida y nuestra educación fue puesta en entredicho tras partirle las piernas a ese cabrón.
Por Jesús Garabato.

 

Conocemos el valor de las palabras pero nunca tenemos en cuenta el orden en el que se nos presentan. Cuando recibimos el mensaje sólo el accidente nos era doloroso. Pero el segundo párrafo ya contenía la herencia que barría de un plumazo toda preocupación sobre lo ocurrido. La certeza de que nuestra preferencia era la codicia nos hizo retroceder sobresaltados. Pero finalmente, la verdad nos hizo libres. Pobre papá.
Por Patricia Babío.

 

La echadora de cartas me auguró una herencia para este año, amén de otras extravagancias. Nunca imaginé que papá, con su férrea salud, nos iba a dejar en un accidente. Un tren que descarrila no es algo usual. Entonces recordé que me profetizó la publicación de un libro. De modo que he empezado a escribir una novela de espías con ambientación ferroviaria, al más puro estilo “noir” japonés. ¿Y si el tarot decía la verdad?
Por Carmen Cano Soldevila.

 

Pues la verdad es que fue un accidente, por mucho que te empecines en crear tus propias conspiraciones. Mira, esto es una Notaría, no una oficina de detectives privados. Mañana, después de cerrar la primera herencia, tendrás una hora libre para ti. Así que, si quieres, ahora revisa estos informes, que no son pocos, y sobre las once, por favor, llámame al despacho con cualquier excusa para sacarme de la reunión, ¿ok?
Por David Orell, del blog David Orell.

 

La vieja bruja había muerto en un desafortunado accidente, algo que tenía que ver con una princesa poco agraciada y pociones de la verdad. Nadie quería hablar de lo sucedido, estaban más interesados en la herencia. Fue una lástima saber que todo se lo había dejado a quien cuidara de la princesa poco agraciada, después de todo era su hija. La habían linchado justo después de que matara a la bruja.
Por Cel Red, del blog Bitácora del viajero que espera.

 

Conocí a Lluvia Beltrán por accidente: Seren y yo habíamos quedado para iniciar nuestra “ruta del Cola-Cao” y la rubia se apuntó, aunque la verdad es que ella ama el café. Me gustó conocerla y saber que es escritora de novelas como Neurogénesis. Libros: ¡qué bonita herencia para dejar a las generaciones venideras!
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Ada estaba indignada. Esa nota, con la verdad en letra de su padre. Esos hombres, que traían la herencia en un maletín, salidos de un cliché ochentoso con sus camisas hawaianas. Había ocurrido un accidente. De los que venían encerrados entre comillas, ocupaban una página en los policiales del periódico y exigían una venganza de quien siguiera en la cadena de mando del grupo. Pero, ¿qué hacían ahí? ¿No veían que ella ya había tomado los hábitos?
Por Cyn, del blog El fantasma en mi tintero.

 

En verdad, la biblioteca era extraordinaria. El joven Álvar recorría los pasillos, extasiado ante aquella riqueza, que ahora constituía su herencia. Al llegar a la sección ocultismo, tomó el volumen que tanto había ansiado desde que se topara con él por accidente y el abad le prohibiera leer, sellando así su fatal destino. Abrió el libro y leyó; lo último que oyó antes de enloquecer fue el zumbido de los insectos de la noche.
Por Denise, del blog Primera naturaleza.

 

De herencia, una cosquilla y un recuerdo: su cara llena de pliegues, de surcos casi grietas. Una por cada mentira que tuvo que taparle. Allí todo el mundo sabía la verdad. La verdad del otro. Y en el lavadero daban lustre a las ropas y a sus conciencias. Y en los tendederos aireaban las miserias que no habían salido con agua. Pero ella ni por accidente soltó prenda. Así fue como nos dejó por herencia esa cosquilla que nadie quiere.
Por Rafael, del blog Mi recreo.

 

Ayer vi una película sobre un hombre que recibía una herencia, la cual consistía en un libro titulado: “La verdad sobre el capitán Nemo”, cuyo autor tenía un nombre alemán muy difícil de recordar. Y hoy, he recibido un paquete por correo, al abrirlo, vi que era el mismo libro de la película, debido a la sorpresa lo arrojé al suelo por accidente quedando abierto en la primera página: “Sólo existe este ejemplar y no es lo que parece, todo lo escrito son tan sólo claves”.
Por Claudia, del blog Sentimiento y juego.

 

La conoció por accidente, para que luego digan que no puedes enamorarte bajando a comprar el pan. Me cambió por ella y me olvidó de verdad. ¿Cómo podía haber pasado eso después de cinco años juntos? Ah, sí, ya sé, la herencia del quinquenio, esa que le venía de su padre y que consistía en cambiar por aburrimiento. Algo que ella, para mi consuelo, también sufriría.
Por Cris Mandarica, del blog Detrás de la pistola.

 

—¡Que parezca un accidente! —Exclamó el policía al verla tan alterada—. Es lo que usted ordenó.
—No es verdad, ¡asesino! —gritó la mujer mientras le aventaba un florero sobre la cabeza.
—¿Cuándo cambió de opinión, señora? —preguntó el uniformado—. Sus instrucciones fueron precisas.
—Pedí que lo asustaran, no que lo mataran —Se sentó en el piso con las manos en la cara.
—¡Vámonos Gómez! Volveremos con la viuda Ortiz cuando haya cobrado la herencia.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

«Vendo, por mudanza al extranjero, fantasma del siglo XV. Herencia familiar. Bien educado, no cambia las cosas de sitio ni provoca ningún accidente. Va acompañado de ruidos de cadenas y gritos espectrales al anochecer. Precio a convenir. Abstenerse curiosos. Solo se recibirá a interesados de verdad, preferiblemente propietarios de castillo medieval. Razón: Calle de la Abadía 66, 6º izquierda».
Por Atalanta, del blog Un libro junto al fuego.

 

Que parezca un accidente, pensó mientras acariciaba la idea de matarla. Acceder a la herencia como hijo inconsolable era lo único que se le ocurría, harto ya de escuchar una y otra vez sus quejas. Pero era él quien yacía en el suelo, cubierto de su propia sangre. Quería montar un artilugio con cuchillas para que ella se cortara en varios sitios a la vez, pero le había salido mal el invento. La verdad es que siempre fue un poco torpe.
Por Nuria, del blog La tacita de café.

 

Aquel buen hombre tenía la mala costumbre de ser pobre. A decir verdad, la tenía allá desde que su mente alcanzaba a recordar. Se podría decir que era pobre de nacimiento. Y también tenía la mala costumbre de ser desafortunado. Dicha costumbre, la adquirió cuando tuvo un desafortunado accidente, que le hizo gastar toda su herencia en cuidados médicos. Pensó entonces, que sería conveniente cambiar esas malas costumbres…
Por Elvis, del blog Graceland.

 

Es noche de luna llena. Sigo aquí, sentada en el jardín perseguida de recuerdos te invoco. Te deseo, te busco, te espero. Eres mi gran verdad. Pero al acunarte te diluyes en un lejano eco. A mano el pañuelo de batista; en mi llanto puedo secar las lágrimas de tu risa. Fue un accidente derramar en la cuna del limbo mi herencia genética. Aún retumba en mi cabeza la frase maldita de la enfermera: “Ha sido un aborto, Mara”. Y la luna ahí, ahí mismito; casi la alcanzo para ti, mi niña.
Por Mari Carmen Caballero Álvarez, del blog La buhardilla del encanto.

 

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26 comments

  1. María José Viz Blanco says:

    Querida Adella: fiel a mi forma de actuar, aquí te va mi propuesta tempranera, para este año 2017, que espero sea muy feliz para todos y todas. Besos.

    Rita no quería saber la verdad de lo ocurrido aquella Nochevieja. Había sido un accidente tan desgarrador que nunca fue capaz de olvidarlo, ni tampoco fue fácil llegar a su superación. Es más, lo transmitió, cual herencia maldita y cruel, a su descendencia. Demasiado dolor, incomprensión y muerte, quemándola por dentro, desencajando su mundo y rasgando su ingenua inocencia.

    • Adella Brac says:

      ¡Hola, María José! Muchas gracias por tus bonitos deseos, yo también te deseo mucha suerte en todos tus proyectos para este nuevo año 🙂
      Respecto a tu relato, me gusta mucho esa idea de que el dolor se perpetúa a través de las generaciones. Veo que has cuidado el vocabulario para potenciar esa sensación; desgarrador, cruel, desencajando… ¡Buen trabajo!
      Una vez más, gracias por participar en el reto 😉
      ¡Un abrazo!

  2. Jesús Garabato Rodríguez. says:

    Al informarnos de su cáncer incurable, afirmó que la mejor herencia que podía dejarnos era su honradez y nuestra educación. Luego contrató un seguro e hizo creer a todos que su muerte fue debida a un accidente de caza. El perito asignado pudo probar que no era verdad: ni había cazado nunca, ni tenía licencia. La integridad paterna quedó destruida y nuestra educación fue puesta en entredicho tras partirle las piernas a ese cabrón.

    • Adella Brac says:

      ¡Hola, Jesús!
      Me encanta tu relato. Esas dos primeras partes; lo que dice vs lo que hace, y ese última frase genial, tan divertida y con tanta fuerza. ¡Buen trabajo! Un comienzo de año de lujo, espero seguir contando contigo 😉
      Gracias por sacar tiempo para participar en el reto.
      ¡Un abrazo!

  3. Carmen Cano Soldevila says:

    Hola, Adella.
    Es la primera vez que participo y no sé si cometer algún error de envío. Aquí va mi relato de enero de 2017.

    La echadora de cartas me auguró una herencia para este año, amén de otras extravagancias. Nunca imaginé que papá, con su férrea salud, nos iba a dejar en un accidente. Un tren que descarrila no es algo usual. Entonces recordé que me profetizó la publicación de un libro. De modo que he empezado a escribir una novela de espías con ambientación ferroviaria, al más puro estilo “noir” japonés.
    ¿Y si el tarot decía la verdad?

    • Adella Brac says:

      ¡Hola, Carmen, bienvenida al reto! 🙂
      He creado un formulario para que podáis enviar los textos, más cómodo para mí y espero que también para vosotros, pero no hay problema por dejarlo aquí. Ya está subido 🙂
      Sobre tu relato, me gusta como has reflejado el cambio que sufre la protagonista, de la incredulidad total (auguró… otras extravagancias) a la duda razonable (y si el tarot decía la verdad?) y el tono desenfadado que les has dado. ¡Buen trabajo!
      Gracias por participar en el reto 🙂
      ¡Un saludo!

  4. David Orell says:

    ¡Hola, Adella! Suelo tomar doce sorbos de cava en lugar de uvas durante las campanadas y te aseguro que ya estaba pensando en las palabras de este mes.
    Aquí está mi texto:

    Pues la verdad es que fue un accidente, por mucho que te empecines en crear tus propias conspiraciones. Mira, esto es una Notaría, no una oficina de detectives privados. Mañana, después de cerrar la primera herencia, tendrás una hora libre para ti. Así que, si quieres, ahora revisa estos informes, que no son pocos, y sobre las once, por favor, llámame al despacho con cualquier excusa para sacarme de la reunión, ¿ok?

    ¡Biquiños!

    • Adella Brac says:

      ¡Qué curioso las distintas costumbres de fin de año! Yo sólo tomo dos uvas (la primera y a última), y entre medias, mientras el resto se atraganta, yo cierro los ojos y me concentro en mis deseos para el año nuevo 🙂
      Y sobre tu relato, me encanta la manera en la que lo has planteado, como una conversación, pero mostrando solo una parte. ¡Buen trabajo!
      Y una vez más, gracias por sacar tiempo para participar en el reto 😉
      ¡Beso grande!

  5. Cyn says:

    Muy buenos todos los relatos, el tuyo me sacó una sonrisa. Pobre gato. O pobre tío.
    Dejé mis cinco líneas en el formulario.
    ¡Besos!

  6. Cris Mandarica says:

    Ains, que has incluido el formulario. No sé si lo he enviado bien, por si acaso aquí te lo dejo y vuelvo a decirte lo que te comentaba allí arriba, que estoy encantada de seguir aquí en este año que comienza. Biquiños!

    “La conoció por accidente, para que luego digan que no puedes enamorarte bajando a comprar el pan. Me cambió por ella y me olvidó de verdad. ¿Cómo podía haber pasado eso después de cinco años juntos? Ah, sí, ya sé, la herencia del quinquenio, esa que le venía de su padre y que consistía en cambiar por aburrimiento. Algo que ella, para mi consuelo, también sufriría.”

    • Adella Brac says:

      Lo has enviado perfectamente 🙂 Y Feliz Año para ti también :*
      De tu relato, me gusta que hayas huido de los usos más comunes de herencia y accidente y me enamora esa primera frase. ¡Buen trabajo!
      Una vez más, gracias por participar en el reto 🙂
      Bicos.

    • Adella Brac says:

      Creo que herencia unida a accidente condiciona bastante, pero tú le has sacado un partido genial. Muy divertido tu relato. Solo te voy a decir una cosa: ¡súbelo, súbelo! xD
      Buen trabajo y gracias por seguir participando en el reto 😉
      Besos.

  7. Mari Carmen Caballero Álvarez says:

    Me ha gustado tu relato, Adella, con ese punto terrorífico proyectado en el gato, en su comportamiento y sus ojos. Como siempre, hay buenos trabajos en el Reto. Buen comienzo para 2017.

    Este es el mío:

    Es noche de luna llena. Sigo aquí, sentada en el jardín perseguida de recuerdos te invoco. Te deseo, te busco, te espero. Eres mi gran verdad. Pero al acunarte te diluyes en un lejano eco. A mano el pañuelo de batista; en mi llanto puedo secar las lágrimas de tu risa. Fue un accidente derramar en la cuna del limbo mi herencia genética. Aún retumba en mi cabeza la frase maldita de la enfermera: “Ha sido un aborto, Mara”. Y la luna ahí, ahí mismito; casi la alcanzo para ti, mi niña.

    http://labuhardilladelencanto.blogspot.com.es/

    • Adella Brac says:

      Ya ves que el nivel sigue muy alto por aquí 🙂 Gracias por tus palabras sobre mi relato, entre tanta maravilla, yo mantengo el tipo como puedo 😀
      A mí me ha fascinado el tuyo: “Fue un accidente derramar en la cuna del limbo mi herencia genética.” ¡Cuánta belleza en una sola frase! Y esa luna como testigo del dolor de la protagonista, que abre y cierra el texto. ¡Buen trabajo!
      Muchas gracias por seguir participando en el reto 🙂
      Un abrazo.

  8. Elvis says:

    Hola.
    Descubrí este reto en “La tacita de café” de Nuria, y me animé a enviar mi aportación al reto, pero no sé si lo envié correctamente, porque no lo veo publicado.
    Saludos.

    • Adella Brac says:

      ¡Bienvenido al reto, Elvis! 🙂
      Lo has enviado correctamente, lo que pasa es que la actualización no es automática, tengo que hacerla yo. Intento que sea en el mismo día, pero a veces me resulta imposible.
      Ya está subido 😉
      Gracias por participar en el reto 🙂
      Un saludo.

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