Reto: 5 líneas – Julio 2017

reto-5-lineas#reto5líneas

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Además, hay medallas para los más constantes. Pincha aquí para saber más.)

 

Medallero

MEDALLA DE BRONCE; Lorenzo, Nuria y Seren.

MEDALLA DE PLATA; Cris Mandarica, Cyn, David Orell, Estefanía, José Torma, Lídia Castro, Litxu, M. Guerrero, Mari Carmen Caballero, María José Viz, Nahnnuk y Txema.

¡Enhorabuena a todos!

 

Julio:
Forma, exactamente y justo.

 

—Justo aquí, detective. Esa es la forma que ha dejado su pisada. ¿Qué tipo de animal dejaría esa huella?
—Un animal muy grande, sin duda.
—¿Será el mismo que ha arrasado el bosque del norte?
—Exactamente esa es mi teoría.
—En el vecindario se habla de un extraño ser que dice venir de un lugar llamado Tierra. Usted no creerá eso, ¿verdad?
—Me temo que sí. Ya no estamos solos en este planeta.
Por Adella Brac.

 

¡Qué bien!, ya está tomando forma. Dentro de un ratito será exactamente como ella. Quizás deba perfilar un poco el rostro, justo en el lado de la peca. Mamá la tenía un milímetro más cerca de la boca… no vaya a molestarse la mujer, y deba escuchar sus quejas… Bien, hagamos una prueba. Dispositivos conectados, listo. Toma de corriente, preparada…. ¡Otra vez, no! ¿Por qué no contrataría mayor potencia la maldita tacaña?
Por María José Viz.

 

Justo cuando más necesitaba terminar con aquella obsesión, ésta tomó forma de hábito. Y aunque de principio no encajó bien entre sus procedimientos vitales, acabó ocupando un espacio elemental en el que se mimetizaba con las abluciones nocturnas. Exactamente entre el cuidado dental y el último acantonamiento fisiológico. Una vez recogidas amarras, el sueño se encargaría de borrar la huella diaria del dolor que, algún día remataría.
Por Patricia Babío.

 

Justo cuando intentaba convencerme de que todo era producto de mi imaginación el gato me miró de una forma extraña, estiró nuevamente su patita empujando la llave hacia mí. —¿Exactamente que estaba sucediendo?— casi sin pensarlo tomé la llave y giré sobre mis talones lentamente intentando buscar con la mirada en cada rincón de la biblioteca a dónde pertenecía esa llave…. y de pronto, ahí estaba, en la parte más alta del librero, a un lado de un globo terráqueo, una pequeña caja de madera con acabados en cobre y un candado antiguo, una corazonada me dijo que ese candado era lo que la llave podía abrir. Debía estar loca si intentaba hacer caso a un gato, pero para ese entonces mi curiosidad era mayor, me acerqué al librero y con mucho cuidado me subí a un banco para tomar la caja.
Por M. Guerrero, del blog Hadas descalzas.

 

No me parece justo que utilices exactamente esa forma para evaluar a la gente, sabiendo que muchos han trabajado duro y sin descanso, mientras que otros lo han hecho de manera intermitente. Total para qué, si al final todos tienen el mismo premio. TyK no dejaba de repetir en su cabeza las palabras de su pareja mientras corregía los exámenes.
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Diana dio su último martillazo al mármol. El ángulo justo, la forma perfecta, las dimensiones exactamente calculadas… La estatua era la mejor versión posible de ella misma, una diosa jaspeada a la que nada resultaría imposible. Diana enrolló con cuidado el pergamino que convertiría a la estatua en un gólem. Solo había escrito una orden en él. “Ámate”.
Por Jorge Sosa.

 

No encontraba la forma de decir exactamente lo que pensaba. ¿Cómo se podía expresar tanto con tan poco? ¿Por qué estaba enganchada? La droga no te deja ni un respiro, una vez te atrapa, no te suelta. Justo cuando piensas que no la necesitas, ¡zasca!, ahí te ves corriendo una vez más a su encuentro. Esta es de las más antiguas, pero es igual a tantas otras. No, señores, no, esta tampoco es diferente, la literatura también engancha.
Por Cris Mandarica, del blog Detrás de la pistola.

 

Se perfiló la silueta de una leona en la forma curva de la luna. Un fuerte viento húmedo hacía crujir las hojas al rozarse y el sonido de la sabana preludiaba un aguacero. Se acercaba sin prisa, caminando ágil y ligera; parecía emular a su presa. El rastro de la sangre la había conducido al lugar donde yacía malherida. Un cruce de miradas y la leona cumplió exactamente lo acordado. En el momento justo. Disolviendo la dolorosa agonía.
Por Zoraida Azahara, del blog El nido de Zoraida.

 

Recordaba su forma de vestir, su perfume, su forma de ser, elegante y natural. Una de esas mujeres por la que pierdes tu dignidad. Justo hacía un año que se había ido, exactamente el 9 de febrero de 2007 ¡Quién iba a olvidar aquella fecha, aquella noche, aquel instante! ¡Vive el presente, no vivas de los recuerdos! Como si eso fuera tan fácil. Debo ser un iluso pero aún espero que vuelva, ella, mi dignidad debió morir hace tiempo.
Por Lorenzo.

 

Era justo lo que estaba buscando; tenía exactamente la forma y la textura que me gustaban: agradable al tacto, de contornos redondeados, con dos accesorios mullidos y peludos, no demasiado grande, pero lo suficiente para mi cuerpo menudo… En definitiva, ¡el sofá ideal para echarme la siesta!
Por Lìdia Castro, del blog Mis historias y otros devaneos.

 

Pensaban que un reparto justo de tareas hubiese sido determinante para culminar la misión. El padre de Elena, su mejor amiga, era fontanero. En su taller podrían conseguir las piezas. Definida exactamente la forma de la nave espacial, quedaba esconder los restos de tuberías, tornillos y piezas de cobre que afanosamente trasladaba, día tras día, al pupitre del colegio. Cuando el profesor descubrió parte del material, el gigantesco tambor de lavadora oculto en el gimnasio, todavía era un secreto.
Por Smokey pisaste la raya.

 

No hay forma de que entiendan exactamente mi mensaje. Me tildan de ruidosa, egocéntrica, aseguran que busco llamar la atención. Necesito que comprendan que ningún exorcismo logrará que funcione despertador alguno en esta casa (todavía mía). Lo siento, una vida fue suficiente. Sufrirlo también en la muerte no sería justo. Me gusta ser fantasma pero… antes iría en busca del infierno que oírlo otra vez.
Por Atalanta, del blog Un libro junto al fuego.

 

Justo era un hombre temeroso, introvertido y devoto, exactamente todo lo contrario a mí. Desde la puerta del salón pude ver como leía, en un rincón casi a oscuras, lo que me pareció que era La Biblia. Desde el final del pasillo, Raúl me llamó inquieto. Me acerqué intrigado y ojiplático.
—Entra, corre, no debemos molestarle mientras lee. Puede pasarse las noches allí, no hay forma de que se vaya a su habitación.
—¡Joder, y ahora que vamos a hacer? Yo que quería ver el desfile del orgullo…
Por Txema Alvarez.

 

—¡Exactamente, justo de esa forma! —exclama el padre cuando su hijo patea el balón.
«¡Cuidado!» Es el grito ahogado que no logra abandonar su garganta al verlo correr y bajar la banqueta. El freno de un camión llena el aire veraniego, anunciando una desgracia.
Sostiene el pequeño cuerpo inerte. Con mano temblorosa acomoda sus cabellos mientras, con el rabillo del ojo ve rodar la pelota. A lo lejos, se escucha el ulular de una sirena.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

No era justo que sus amigas pudieran llegar a la hora que quisieran y ella tuviera toque de queda. Papá la quería en casa exactamente a las dos de la madrugada, ni un minuto más tarde. No había forma de convencerle, pero pensaba protestar con todas sus fuerzas. Al meter la llave en la cerradura vio que no entraba. Había una maleta junto a la puerta. Miró su reloj: las ocho de la mañana.
Por Nuria, del blog La tacita de café.

 

Justo cuando me siento a escribir, aparece él. Da un par de vueltas a mi alrededor, sigiloso, de forma que no lo noto hasta que ya es muy tarde. Exactamente, cuando estoy más concentrada. Entonces salta hacia mí, desde el suelo, se eleva como una mancha blanca y peluda hasta posarse en mi falda. En el camino, vuelan cables, vasos de vidrio y todo objeto que pueda estar a su alcance. Luego me mira y ronronea. Al instante, ya lo he perdonado.
Por Cyn, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Tras una larga noche de insomnio se había despertado muy lúcida. Sabía exactamente lo que tenía que hacer, a pesar de que pareciese que ahora no era el mejor momento. Lo justo sería encontrar la forma de llevarlo a cabo sin dañar a nadie, pero era imposible. Ella lo necesitaba, no tenía ninguna duda. Correría el riesgo y asumiría las consecuencias. Encendió el ordenador y se tomó unas vacaciones de todas sus redes sociales.
Por Pilar Alejos, del blog Versos a flor de piel.

 

No sé, exactamente, como será la forma correcta de hacerlo. Si después de veinte años juntos, ¿crees que lo justo fue marcharte así? Sin una explicación. Despertar y descubrir que ya no estabas aquí, a mi lado. En ese instante cogió la botella que llevaba dentro de su mochila y la lanzó sobre la última ola que besó la playa. En su interior dos cosas, sus cenizas y una nota que ponía: No te olvidaré jamás, amor.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Cuentan que su forma es exactamente la de cualquier otro sombrero y que puede aparecer en los lugares menos esperados. Normalmente, quien lo encuentra tiende a quedárselo y justo cuando se lo pone, adquiere el carácter de la última persona que lo lució. Al principio, ver a alguien con una identidad totalmente distinta puede parecer curioso. El problema es que el efecto no desaparece una vez quitado el sombrero…
Por M. A. Álvarez, del blog El blog de M. A. Álvarez.

 

Él había vuelto a su vida en el momento justo. Y exactamente como aquella primera vez, ese “Hola Bonita…” fue un instante mágico. La conexión entre ambos era indiscutible, fue por eso que ella lo supo. Supo que él se iba para siempre. Entonces ella sonrió, y con lágrimas de emoción en sus ojos, lo decidió. Ya no había forma de volver atrás; ella también se marchaba, si bien no para siempre, sin fecha de regreso.
Por Misthy, del blog Místicos deseos. Elementales tentaciones.

 

Si sigues puteándome de esta forma, te juro que será la última vez que me veas el pelo. Estoy hasta las narices, de verdad. No te creas que vengo aquí por tus galletas saladas, sino porque eres el estilista del barrio y es justo lo que necesito, pero no haces exactamente lo que te pido. Si quiero melena de arcoiris, lo haces y punto, ¡no que me rapes el pelo, cabrón!
Por David, del blog David Orell.

 

El texto que nos ha remitido es justo lo que queremos. Se adapta exactamente a nuestra línea editorial. Conjuga muy bien fondo y forma. Sin embargo, lamentamos comunicarle que no podemos aceptarlo: es un microrrelato y nosotros sólo publicamos novelas. ¿No podría añadir 80.000 palabras más?
Por Plácido Romero, del blog Placidario.

 

Por fin iba cogiendo forma, no podía creerlo, las palabras fluían casi sin quererlo desde su cabeza a aquel trozo de servilleta que no conseguía recordar de donde había salido. Justo cuando pensaba que había terminado, un escalofrío recorrió todo su cuerpo al darse de cuenta que su relato no cumplía con las normas, no debía de exceder un número de líneas, exactamente cinco.
—¡POR QUÉ, ADELLA, POR QUÉ…!
Por Arekkusu.

 

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31 comments

  1. @lidiacastro79 says:

    Qué bueno!! Me ha encantado tu diálogo, Adella!! En cuanto pueda me pongo con mi reto. Por cierto, me mandarás esa medalla de plata para colgarla en mi blog?! 🙂 🙂 Que ilusión!! Un abrazo!!

  2. Cyn says:

    Quise comentar desde el celu y no pude darle al botón de enviar xD
    Me encanta la idea de las medallas. ¡Gracias por la mía! ¿Cómo será la de plata? Muero de curiosidad ♥
    Me gustó tu micro. Voy a ver qué se me ocurre y lo traigo también.
    Que tengas un buen inicio de mes.
    ¡Besos!

    • Adella Brac says:

      ¡Vaya! Lamento que te haya dado problemas la página.
      Me encanta que te encante la idea de las medallas 😀
      Me alegra que te haya gustado mi micro, seguro que tú te superas, como siempre 😉
      ¡Buen día! 😉
      Beso grande.

  3. María José Viz Blanco says:

    ¡Qué alegría! ¡Medalla de plata! Muchas gracias, Adella. Por cierto, acabo de enviar mi nuevo microrrelato. Espero que se entienda… El que se comprende perfectamente, y está cargado de significado, es el tuyo. Te felicito. Un fuerte abrazo (yo también quiero recibir mi medalla…).

    • Adella Brac says:

      ¡Gracias por tus palabras, María José! 😀
      Me gusta mucho tu relato, ¿una versión moderna de Frankenstein? xD Muy divertido ese final 😉
      Gracias por seguir participando en el reto con tanta ilusión 🙂
      ¡Un abrazo!

  4. Cris Mandarica says:

    Guau! Gracias por mi medalla 🙂 Pues aquí va mi texto para el reto de este mes:

    “No encontraba la forma de decir exactamente lo que pensaba. ¿Cómo se podía expresar tanto con tan poco? ¿Por qué estaba enganchada? La droga no te deja ni un respiro, una vez te atrapa, no te suelta. Justo cuando piensas que no la necesitas, ¡zasca!, ahí te ves corriendo una vez más a su encuentro. Esta es de las más antiguas, pero es igual a tantas otras. No, señores, no, esta tampoco es diferente, la literatura también engancha.”

    Biquiños!

    • Adella Brac says:

      ¡Gracias, Atalanta! 🙂
      La verdad es que me salen así, no es que quiera escribir algo de un género u otro.
      Normalmente me concentro en las palabras y ellas son las que me dictan la historia 🙂
      Subido tu micro, en cuanto pueda me paso por tu blog a comentarlo.
      ¡Beso grande!

    • Adella Brac says:

      ¡Relato recibido! Solucionado el tema de la medalla 😉
      Gracias por participar, Txema.
      Me ha gustado que hayas utilizado “justo” como nombre, ¡tú siempre buscándole las vueltas a las palabras! ¡Buen trabajo! 😉
      ¡Un abrazo!

    • Adella Brac says:

      Cuando hay diálogos separo las frases para que se lea mejor, pero si pones todo el texto seguido, te salen las 5 líneas exactas.
      Siempre tengo mucho cuidado con eso. Estaría feo incumplir mis propias normas 🙂

    • Adella Brac says:

      ¡Hola, Pilar! Gracias por tu comentario 🙂 Me alegra que te haya gustado mi relato.
      Recibido y subido el tuyo, en cuanto pueda me paso por tu blog a comentarlo 😉
      ¡Feliz julio!
      Beso grande.

  5. David Orell says:

    ¡Muy original tu micro!
    Sé que creías que me había olvidado, pero tú sabes que ando en mil cosas, aún así, acabo de dejártelo en el buzón 😀
    ¡Espero que te guste!

  6. mialmarural says:

    Adella, me ha gustado mucho tu relato.

    Los humanos nos creemos el ombligo del mundo. Pensamos que somos los únicos habitantes del universo. Pero ¿y si no es así? Puede que sean esos otros seres los que se planteen quiénes somos nosotros, los habitantes del planeta Tierra. Me ha encantado que hayas dado otro punto de vista sobre este tema.

    Acabo de enviar mi relato para participar este mes. Se nota que estoy de vacaciones porque he sido capaz de enviarlo antes del último día de mes.

    Un beso.

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