Reto: 5 líneas – Noviembre 2014

(Este reto consiste
en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras
propuestas. Pincha aquí para saber más.)
Noviembre:
Vivencia, silencio y cuando.
Érase
una vez un zapato que quería ser sombrero. Era un zapato de pie derecho, número
42, de cuero marrón. Cada día imaginaba esa vivencia, ser de suave terciopelo y
coronar ilustres cabezas. Una tarde, cuando pisó algo de olor desagradable, deseó
con más fervor que nunca no tener que volver a ir a ras de suelo. No muy lejos
de él, abandonado en un colgador, rodeado de silencio, había un sombrero que
soñaba con ser zapato.
Por Adella Brac.

Silencio. Las sombras entre los matorrales expectantes. El
cuerpo se prepara para cuando, sin mayor aviso, sienta el golpe de vida.
¿Recordará la vivencia? Como cada cuarta luna, un aullido rompe el silencio
auto impuesto y, liberado de sus ataduras humanas, corre libre por el bosque.
Sus pensamientos se desvanecen, y el instinto animal lo domina. Escucha a un
cerdo salvaje y con el último vestigio de su humanidad le grita al viento
«¡Esta noche cena Pancho!»
Por
José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.
Era cuando el silencio mataba al sonido que parecías
recordar. Era brumoso y confuso, sin forma ni lógica y con un amargo sabor. Era
entonces cuando corrías sin rumbo por el bosque, buscando desaparecer el ansia
y llenar el vacío en tu estómago. Parecía que si corrías lo suficiente
lograrías alcanzarla, podrías morder la memoria que te eludía, desgarrarla y
tragarla. Recordar la vieja vivencia. Recordar que antes de lobo fuiste humano.
Por
Cel Red, del blog Bitácora del viajero que espera.

Cuando algo estaba bien, bien estaba. Eso se repetía una y
otra vez mientras permanecía en silencio intentando que su imaginación no se
echase a volar. ¿Por qué sentir? ¿Acaso la vivencia de aquel amor no le había
traído más que problemas? Pero, por otra parte, ¿es que no le faltaba algo a su
vida? Sentir, sufrir, saltar, gritar, reír. ¡Vivir! Definitivamente sí,
descolgó el teléfono: un tono, dos tonos… Una voz… Porque no vivir era
morir en vida.
Por
Cris Mandarica, del blog Detrás de la pistola

Cultivaba contrita, casi con miedo, su más secreta
vivencia:“Mi ingenuo marido, Bruno, no se enterará”, solía pensar sin
convicción cuando, abrazados en la alcoba, Arturo y ella acababan en ropa
interior. Ignoraba, claro, que hacía cosa de un año, al poner piso a “la otra”,
una frase cuajó en la mente del ejecutivo Bruno T. Ran: “De lo mío con Paula,
no se enterará Melissa, mi fiel esposa”. Un elocuente silencio lo explicó todo.
Por Mari Carmen Caballero Álvarez, del blog La buhardilla del encanto.

Cuando se lanza el sol en picada hacia la tierra, tengo esta
sensación en el pecho de que ya he pasado todo esto. Le observo en silencio
colarse entre los árboles y edificios, allá al fondo del horizonte. Y se me
atora en la garganta la sensación de que ya he tenido alguna vivencia similar
¿no? Sí, ya he besado desconocidas a la puesta de sol, no eres nada nuevo ni
original… una más para mí, un día más que se acaba para él.
Por
Francisco José, del blog Kangelu.

Y cuando por fin se hizo silencio, oímos a uno del fondo que
le decía a otro:
-¡Pero mirá que sos boludo, che! ¿No podés tener un poco más
de vivencia?
Por
Denise, del blog Primera Naturaleza.
Cuando llegó a casa aquella fría noche de invierno, experimentó la
que sin duda fue la peor vivencia que jamás había imaginado: le habían roto el alma.
Una vez él cerró la puerta tras de sí, ella, abatida y sin ganas de vivir,
encontró consuelo en el más absoluto silencio.

Por E AG, del blog El rincón literario de Thor y Kira. 

Caminaba en silencio. Su destino había sido vivir en la sombra, siempre
clandestina. Invisible pero necesaria para cuantos la rodeaban y sonreír, a
todo y a todos. Nunca debió cruzar el umbral, jamás abrazarse a la locura, esa
vivencia que
un día la poseyó y que ahora -a pesar suyo- sabe que la destruirá. Gritar al
olvido, llorar al pasado y seguir, seguir aún
cuando todo
haya terminado.
Por Cloe, del blog wwwentrelineas.
“¿Puede
el silencio
martillear los oídos?”, se preguntó Clara cuando se miró al espejo. Tenía mal
aspecto. “Estoy tan cansada…”, se dijo. A duras penas podía reconocerse. ¿Dónde
está tu sonrisa azul y tu mirada transparente? Aquella vivencia había hecho que se
planteara acabar con todo. Cogería un tren a cualquier parte. Necesitaba
escapar, necesitaba dejar de oír esa “nada” dentro de su cabeza, necesitaba ser
nuevamente ella, necesitaba…
Por Aída, del
blog Tormentas de tinta
Llevo ya en esta vivencia una semana. La soledad me rodea a
cada instante cuando los animales guardan silencio para prestarme atención a
mi, al intruso de su bosque, al que hace más ruido que todos ellos juntos sin
poder evitarlo, y el único que necesita su compañía, que la busca, sin
respuesta. Me siguen temiendo, siguen huyendo. Temo haber venido aquí en busca
de respuestas e irme sin nada, porque ellos no me ayudan, porque no me ofrecen
su mano para salvarme de este dolor. ¡Qué horror!

Por Nysna, del blog La luna en vela.

Puede que creas que lo sabes todo de la vida, pero es posible
que en algún momento del camino suceda algo que te cambie por completo, que
haga tambalear tus creencias y replantearte hasta la convicción más arraigada. Una
vivencia, una conversación o el despertar de un sueño agitado en el silencio de
la noche. Cuando pase lo sabrás y entonces; cuando la realidad del mundo se
abra ante ti, tendrás que decidir qué persona quieres ser.
Por
Nahn Nuk.



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en los comentarios para que pueda añadirlo.


38 comments

  1. cuentoshistoriasyotraslocuras says:

    Amo esta iniciativa!

    Silencio. Las sombras entre los matorrales expectantes. El cuerpo se prepara para cuando, sin mayor aviso, sienta el golpe de vida. ¿Recordará la vivencia? Como cada cuarta luna, un aullido rompe el silencio auto impuesto y, liberado de sus ataduras humanas, corre libre por el bosque. Sus pensamientos se desvanecen, y el instinto animal lo domina. Escucha a un cerdo salvaje y con el último vestigio de su humanidad le grita al viento «¡Esta noche cena Pancho!»

  2. Cel Red says:

    Jajaja ninguno está feliz, pobrecitos.

    Mi relato:

    Era cuando el silencio mataba al sonido que parecías recordar. Era brumoso y confuso, sin forma ni lógica y con un amargo sabor. Era entonces cuando corrías sin rumbo por el bosque, buscando desaparecer el ansia y llenar el vacío en tu estómago. Parecía que si corrías lo suficiente lograrías alcanzarla, podrías morder la memoria que te eludía, desgarrarla y tragarla. Recordar la vieja vivencia. Recordar que antes de lobo fuiste humano.

    http://viajeroqueespera.blogspot.com/2014/11/microcuento-howl.html

    • adellabrac says:

      Todos quieren algo que no tienen 🙂
      El mismo tema que José pero desde otro punto de vista. He conectado con el personaje. ¡Me gusta!
      Gracias por participar en el reto 😉
      Un beso.

  3. Cris Mandarica says:

    Vaya reflexión la que nos dejas hoy Adella, es un texto para enmarcar de verdad. El mío lo he publicado hoy, te dejo aquí el enlace: http://detrasdelapistola.blogspot.com.es/2014/11/reto-5-lineas-1114.html y el texto a continuación. Espero que te guste: Biquiños!

    "Cuando algo estaba bien, bien estaba. Eso se repetía una y otra vez mientras permanecía en silencio intentando que su imaginación no se echase a volar. ¿Por qué sentir? ¿Acaso la vivencia de aquel amor no le había traído más que problemas? Pero, por otra parte, ¿es que no le faltaba algo a su vida? Sentir, sufrir, saltar, gritar, reír. ¡Vivir! Definitivamente sí, descolgó el teléfono: un tono, dos tonos… Una voz… Porque no vivir era morir en vida".

  4. Eduardo Jiménez Caballero , Mari Carmen Caballero Àlvarez says:

    En cuestión de días los tengo –el de noviembre y este- en el blog.

    Cultivaba contrita, casi con miedo, su más secreta vivencia:“Mi ingenuo marido, Bruno, no se enterará”, solía pensar sin convicción cuando, abrazados en la alcoba, Arturo y ella acababan en ropa interior. Ignoraba, claro, que hacía cosa de un año, al poner piso a “la otra”, una frase cuajó en la mente del ejecutivo Bruno T. Ran: “De lo mío con Paula, no se enterará Melissa, mi fiel esposa”. Un elocuente silencio lo explicó todo.

    Mari Carmen Caballero, del blog: http://labuhardilladelencanto.blogspot.com.es/

  5. Cloe says:

    Que frustración desear vivir de otra manera, no ver nada positivo en tu propia existencia. Una realidad cotidiana, e incluso…¿quién no ha deseado alguna vez cambiar de registro totalmente?

  6. Nysna says:

    Hacía meses que no participaba, pero hoy al fin he podido escribir el relato de este mes ^^.
    Te lo dejo por aquí =):
    Llevo ya en esta vivencia una semana. La soledad me rodea a cada instante cuando los animales guardan silencio para prestarme atención a mi, al intruso de su bosque, al que hace más ruido que todos ellos juntos sin poder evitarlo, y el único que necesita su compañía, que la busca, sin respuesta. Me siguen temiendo, siguen huyendo. Temo haber venido aquí en busca de respuestas e irme sin nada, porque ellos no me ayudan, porque no me ofrecen su mano para salvarme de este dolor. ¡Qué horror!

    Un saludo!

  7. Nahn Nuk says:

    Puede que creas que lo sabes todo de la vida, pero es posible que en algún momento del camino suceda algo que te cambie por completo, que haga tambalear tus creencias y replantearte hasta la convicción más arraigada.Una vivencia, una conversación o el despertar de un sueño agitado en el silencio de la noche.Cuando pase lo sabrás y entonces; cuando la realidad del mundo se abra ante ti, tendrás que decidir qué persona quieres ser.

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