#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

Medallero

MEDALLA DE PLATA; Aurora Rapún y Sandra Adrián.

MEDALLA DE BRONCE; Tati Jurado.

¡Enhorabuena!

 

OCTUBRE:

Contigo, síntoma y referencias.

 

 

Llegué allí volando alto, pero solo encontré un mundo en decadencia. Llegué allí girando en la segunda estrella, como Peter me indicó. Vi que alguien había identificado un síntoma, alguien había buscado referencias de la enfermedad, alguien había intentado una cura a la desesperada. Todo estaba perdido. Llegué allí volando recto hasta el amanecer, y fue demasiado tarde. Contigo había dejado de creer en Nunca Jamás.
Por Adella Brac.

 

Eras una mujer “con buenas referencias”. Por eso no alcancé a percatarme de que pudiese existir algún síntoma premonitorio de tu comportamiento posterior. Me he preguntado miles de veces por qué lo hiciste. Vivir contigo era, para mí, un placer. Tú también parecías feliz limpiando mi porquería, recogiendo a mis hijos en el colegio, cocinando de forma celestial. En mala hora llevé a casa aquella garrafa de gasolina. En mala hora.
Por María José Viz Blanco.

 

Ni contigo ni sin ti es siempre un síntoma de indecisión. Esas eran las referencias que TyK había recibido sobre la persona que debía atender justo a llegar a su destino. Qué podía hacer para que esa persona tomara una decisión por sí misma es lo que la tuvo entretenida durante las cinco horas de tren.
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Avanzamos hasta bien entrada la noche, siguiendo todas las referencias en el camino hasta llegar al oscuro castillo. Sus vetustos muros se alzaban, imponentes, hacia un cielo de plomo. La bruja debía encontrarse en la torre más alta, cuya ventana era la única con luz. Te miré y el primer síntoma se había manifestado ya. Corrimos, con un último esfuerzo y al llegar, comprobamos que ahí no había nadie. No sospechabas que la bruja era quien había llegado hasta allí contigo… y no para salvarte.
Por Jessica, del blog Fantasía Literaria.

 

Referencias absurdas de un amor imposible. El viento se equivoca si intenta cambiarnos de lugar; porque el peso que ejercen sobre mi tus sonrisas y sobre ti mis ideas, son el claro síntoma de un amor puro que nos hace gravitar alrededor de nuestro propio mundo. Contigo a mi lado, despierto de noche, bailando entre mis sábanas, buscando en mis pupilas los sueños que sembraste en este lugar.
Por Q.Ki. Guerrero, del blog Hadas descalzas.

 

No tenía referencias de aquella clínica. No aparecía en san Google ni había siquiera un comentario de ella. decidí que, ya que estaba próxima a casa, no perdía nada por acercarme e informarme allí mismo. Les expliqué cada síntoma que sentía, nervios, palpitaciones y, lo extraño que resultaba que solo aparecían estando contigo. Me sonrieron y me dijeron que mi mal no tenía cura. ¿Su nombre? Amor, amor.
Por Virtudes Torres.

 

Me extrañó que aparecieras con paraguas y sombrero en pleno verano, pero me habían dado buenas referencias sobre ti, así que pensé que sería síntoma de excentricidad y no de locura. Te confié mi casa y salí. Desde el coche lancé una mirada a la ventana y casi choqué contra el semáforo. Juraría haber visto volar la escoba y el recogedor. En la agencia me aseguraron que podía contar contigo para poner orden en mi hogar, así que decidí correr un tupido velo y puse rumbo a la oficina.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Contigo no hay límite. Contigo no hay miedos. Contigo sólo hay vida. Contigo no hay referencias posibles a nada ni a nadie. Contigo hay riesgo. Contigo hay sufrimiento y también euforia. Contigo hay tristeza (que palabra más hermosa). Contigo hay alegría. Contigo todas las noches son mágicas y los días quizás también. Contigo sigo siendo uno. Contigo seguimos siendo dos. Contigo sólo hay un síntoma: que estoy muy enamorado de ti.
Por Lorenzo.

 

Como dice la canción, “a veces te mataría; otras, en cambio, te quiero comer”. Como declaración de amor no está mal, aunque ambas opciones vienen a decir que acabaría contigo… Si Freud levantara la cabeza… Pero no soy yo. Eres TÚ. Eso lo tengo claro. Y este vacío es el síntoma de que no tengo más para ti. Y si me preguntan diré que eres maravilloso, pero si volviéramos a empezar te juro que pediría referencias.
Por Carmela Baker, del blog Letra Cuadrado.

 

A las puertas del quirófano no puedo dejar de pensar en aquella frase que preludiaba mis enfados: «Manos que no dais»… La escuchaba cariacontecido, síntoma de mi escasez de luces por aquellos años. ¿Qué se podía esperar de un niñato como yo? Con ella remarcabas una de tus referencias vitales: dar para recibir. «¿Qué esperáis?», concluías… Aun así, siempre había un beso y unas monedas para el cine. Tras tantos años, vuelvo para compartir contigo lo único que poseo: mi cuerpo. Ojalá que no sea demasiado tarde.
Por Jesús Garabato Rodríguez.

 

Sin más referencias sobre ti que la locura que asomaba en tus gestos y nos arrancaba sonrisas, me fui enamorando de ti. El primer síntoma me atrapó saltando de piedra en piedra en el río hasta llegar al otro lado, empapada y con las carcajadas a flor de piel. Para el segundo ya fue demasiado tarde: mi corazón virgen hasta entonces ya estaba latiendo contigo.
Por Rebeca Gonzalo, del blog Crónicas de la loca que cazaba nubes.

 

Contigo, el síntoma no tiene referencias. Comienza el mareo y la falta de aliento, la vista se nubla y se pierde la razón. El habla tartamudea y empiezan a sudar las manos. El aire se llena de tu perfume e inunda los pulmones. El silencio se quiebra con el sonido de tus tacones que retumba en mis oídos. Estoy perdido y lo sé. Todos los días a las siete, pasas a mi lado y me trastornas. Lástima que tu mirada altiva, jamás me mira pidiéndote una limosna de amor.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

5 de abril de 2476. Tengo miedo. Creo que estoy infectada de un mal que se supone erradicado hace siglos. He leído referencias sobre él y sufro más de un síntoma. Markus-54-D me lo ha debido de inocular. Desde que trabajamos juntos siento mareos, sudoración, palpitaciones, he perdido el sueño y el apetito. Si me dice: «¿Vamos?» o «¿vienes?, yo pienso: «Contigo a donde sea». Es horrible, estoy enferma de eso que llamaron amor.
Por Luna Paniagua, del blog Luna Paniagua.

 

[Dos hombres, ya ancianos, sentados en el paseo marítimo; a lo lejos gaviotas.]
«Hubo un hombre que no sabía nada», dijo uno. «Sócrates», respondió otro. «¿Qué?» «Que fue Sócrates; dijo: “sólo sé que no sé nada”». «Ah, ¿era tonto?» «No sé, me faltan referencias. Mira, una ballena». «Por aquí no hay ballenas, será una ola». «Puede ser un síntoma; ayer comencé a releer “El Rey Lear”, me encanta el Bufón». «Shakespeare debía estar loco, como Cervantes; es la única explicación». «Mira, una ballena, ésta vez sí; ah, no, es otra ola». «Te lo he dicho». «Contigo no hay quien se aburra». «Lo sé».
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Escalé por tus zonas más difíciles y logré aproximarme a la cumbre, pero entonces apareció el fatídico síntoma que anuncia la inminente asfixia. Nunca imaginé que me sucedería contigo pero aquí estoy, en caída libre, perdiendo altura a la vez que desaparecen, una tras otra, todas las referencias que indicaban engañosamente que todo iba bien. Reposaré en el campo base, y cuando el viento arrastre los nubarrones que ahora ocultan la cima, iniciaré de nuevo el ascenso.
Por Alvaro Abad.

 

Cuando me siento triste, solo acudo a tomar letras de canciones e intento cantar. Notas se adueñan, apenas un poco, de mí voz. El síntoma de querer romper barreras, me deja en una lucha sin referencias. Solamente ella desafía esa parte de mí que se quedó dormida hace mucho… Contigo voy aprendiendo a sanarme y rehacerme… Música, que me despiertas y me arrullas dulcemente.
Por Diana Rosa Conti.

 

Ívary leía las últimas referencias que había encontrado cuando un curandero le interrumpió. «Bastielly», escuchó. De camino a la otra estancia, preguntó por los síntomas, pero no era una enfermedad, sino un accidente. Se moría. Al llegar a la habitación, vio al capitán susurrándole a su amada: «No te vayas, amor, solo contigo soy feliz». Debía salvarla.
—Déjenme a solas con ella —dijo el Maestro—. Capitán Bastielly, usted puede quedarse. Usaría todo su poder aunque agotase la energía de su bastón, arriesgando su propia vida.
Por Sandra Adrián, del blog Sandra Adrián.

 

Esos temblores matutinos no eran un buen síntoma. Tenía pesadillas, el estrés me estaba aniquilando. No lo podía permitir, así que un día decidí irme a vivir a una islita de la que apenas tenía referencias. Sólo sabía que era un paraje sembrado de cocoteros, hortalizas y cangrejos. Sin embargo mi novia, Gabriela, que algún día dijera “contigo iría al fin del mundo” ahora se negaba a acompañarme, aduciendo que “en esa isla no hay WiFi”.
Por John Self.

 

Por fin te he alcanzado. Ahora me perteneces y no te dejaré escapar. Aunque contigo he tardado un poco más, atraparte ha sido tan fácil como con los otros. Las referencias que buscabas eran erróneas y desdeñabas el síntoma claro de que algo no iba bien. Pensabas que el peligro se escondía agazapado en la noche. Ignoraste a tu corazón olvidando que no todos los monstruos acechan desde el exterior.
Por Atalanta, del blog Un libro junto al fuego.

 

—Permíteme ir contigo.
—No quiero que lo hagas, si no deseo arrastrarte aquí es porque eres alguien importante.
Alice seguía insistiendo en acompañarme, pero yo no la dejaría. Evaluaba cada una de sus expresiones faciales y ella sufría más que yo con esta enfermedad. Al principio fue un síntoma, luego otro hasta que un día me desvanecí por completo. El doctor luego de buscar referencias y analizarlo todo limitó mi vida a un año; en este punto no sabía qué hacer con tanto tiempo.
Por Kathie G., del blog Sulla Strada.

 

Mis referencias eran las líneas borrosas marcadas en el asfalto. El movimiento continuo de aquellas bicicletas hizo que el aturdimiento y descontrol llegara a marearme. Sin saber muy bien que camino coger la intuición y la sordera me marco el sitio equivocado, escuche ¡cuidado! Tarde, ya me encontré tirada en el suelo contigo a mi lado. Aquella caída no fue un síntoma desconocido ¡maldito equilibrio!
Por Nieves Candón, del blog Ave Fénix.

 

Las mariposas en el estómago solían ser el síntoma que advertía sentimientos mundanos cuando el corazón ganaba la batalla a la razón. Tenía todo tipo de referencias acerca de los humanos. Muchos habían sucumbido al fuego de mi mirada, pero contigo fue todo distinto, pues no percibí esas mariposas en tu interior, sino únicamente el regocijo cuando clavaste tu estaca en mi cuerpo. Aunque fallaste. Y ahora…
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

Siempre está contigo aunque camine acelerado. Cuando se aleja lo sigues con la mirada atenta. No puedes evitar buscar ese síntoma en su conducta, aquel que el especialista señaló dentro de las referencias del comportamiento típico en ellos. Pero no encuentras nada alarmante, ni peligroso, sino que sigues viendo eso que te gustó tanto, cuando lo conociste en la perrera y decidiste hacerlo parte nosotros, que simplemente juega.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Las referencias hacia ti son buenas de parte de los mandos, lo demostraste en la batalla de las murallas, con una tropa de tres soldados y un cabo. Penetrásteis en el campamento enemigo con pericia, rescatando al soldado García y salísteis airosos de allí sin ser vistos, todo gracias a tí. Es síntoma de la instrucción y de tu fortaleza técnica en la batalla. Debes presentarte con humildad pero también con ambición… Cuentan contigo.
Por Gustav.

 

Déjame que revise tus referencias. Has sido el mejor encargado de nubes en la galaxia SP-5 y hasta tuviste un puesto de director de lluvias de asteroides en la GH-2. Contigo habrá diversión, claro que sí. Por supuesto, ante el menor síntoma de vértigo, serás expulsado de aquí. No podemos darnos el lujo de tener un bailarín que no pueda dar las ochenta vueltas al planeta por ciclo lunar. Si queda todo entendido, ¡bienvenido a nuestro equipo!
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Hace días que no me encuentro bien: me palpita el corazón muy fuerte, me falta el aliento… He mirado referencias por internet y todo lo que salía era muy grave; sé que no debí hacerlo, pero la curiosidad me pudo. El único síntoma que no aparecía era esa sensación de mariposas en el estómago y el hecho de que todo me pasa cuando estoy contigo. Estoy preocupada…
Por Lídia Castro Navàs, del blog El blog de Lídia.

 

Carezco de referencias que me ayuden a comprender cómo tengo que comportarme en nuestra relación. Contigo todo es siempre tan complicado que ya he perdido toda la esperanza de llegar a vislumbrar tan siquiera un ápice del funcionamiento de tu intrincada mente. Hoy, al menos, no hemos discutido. Quizá sea un síntoma de que todavía tenemos alguna oportunidad.
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

Siempre he estado contigo, y ahora, ya no puedo hacer nada. El síntoma de aquella locura ya había comenzado a aparecer. Y no me gustaba nada las referencias de las que me guiaba, porque solo servirían para recordarme una y otra vez que él había muerto. Y lo peor de todo era que, con el tiempo el también moriría dentro de mí, su sonrisa, los momentos juntos, solo serian un recuerdo de aquella época en la que el estaba conmigo.
Por Anónimo.

 

Desde que empecé a vivir contigo, poco a poco, he ido descubriendo algún que otro síntoma de tus rarezas. Y eso que antes solicité referencias a tus amigos. Puedo entender que no quieras espejos en casa, que te guste morderme en el cuello, incluso, acepto a regañadientes que te pases el día durmiendo dentro de esa caja que tienes en el sótano. Pero, por lo que no paso, es que ahora, me digas que no te gusta el ajo.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

—¡Tanto tiempo sin verte! ¡Te extrañé demasiado! —dijo, abrazándola con desesperación.
—¡Mamá, he permanecido contigo todo el día! Me ausenté solo un momento para regar las flores del patio.
La incredulidad descubierta en la mirada de su madre, la dejó pensativa. Era una síntoma más que evidente; aún cuando no hubiere referencias en la familia.
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Desde que apareció el primer síntoma busqué un antídoto que detuviera su avance y me devolviese la cordura, pero ya era demasiado tarde. Una vez inoculado su veneno, actúa tan rápido que resulta imparable. Entonces, tu mundo se vuelve del revés y desaparecen todas las referencias que te guían. Por las noches luce un sol abrasador y los días amanecen con luz de luna.
Ahora, el tiempo se detiene en tus labios. Contigo todo es locura.
Por Pilar Alejos Martinez, del blog Versos a flor de piel.

 

Contigo siempre ha sido todo muy fácil. El primer síntoma fue al verte por primera vez, todo mi mundo se expandió más allá de las fronteras hasta entonces conocidas por mí. No tenía referencias tuyas y tampoco fueron necesarias; eres transparente y con eso me bastó. Tu sonrisa no se desgasta nunca, al igual que tu paciencia infinita. Tus ojos verdes penetraron en mi vida y desde ese momento no he podido separarme de ellos. Ni tampoco quiero.
Por María del Pino Vega Ramos, del blog Pensamientos en silencio.

 

Por la mañana llegó el primer comunicado oficial traído por un militar a lomos de un caballo; era un síntoma claro de lo que estaba sucediendo. La noticia se leyó en cada parque, pero la información era escasa. Nadie sabía lo que ocurría, y pese a las innombrables referencias a hechos iguales en todo el planeta, se ignoraba quién lo estaba provocando y con qué fin.
—Estaré contigo siempre —dijo Elena mirando a su hija—. No lo dudes.
Por Aitor Olano Collazos, del blog Guías y Nexos.

 

Podredumbre. En cualquier lugar donde posase la vista encontraba indicios de decadencia y descomposición.
—Muerte. —Dejó escapar con un susurro.
Allá donde los demás veían un síntoma de la enfermedad que asolaba La Creación, la soberana veía el inicio de Su reino.
—Pronto, mi Señor —prometió—. No necesito más referencias, contigo a mi lado alcanzaremos la perfección que este mundo se merece. Todos nos serán fieles.
Por Alberto Juan Pessenda García, del blog La creación.

 

Duele, hasta el punto más profundo de mi alma. Duele, como si fuera el síntoma de una muerte temprana. Duele el alma, el corazón, el pecho. Duele cada extremidad del cuerpo. Duele estar sin ti mucho más de lo que dolía estar contigo al final. Duele cuando me dejas con todas esas referencias a nuestro pasado, a nuestra vida juntos. Duele cuando dices que fue amor comprado. Dueles, Neal, dueles.
Por Karen Garcia, del blog Able to do all.

 

Su síntoma era tan evidente que no hizo falta que ella dijera nada. Según las referencias que tenía, él era lo que necesitaba para salir de ese estado en el que había caído, y se ahogaba cada vez más. Fue tenerlo delante para saberlo.
—Contigo haré mi mejor trabajo… no recordarás cómo era antes de Mí —dijo.
Y ella sintió en esas palabras, más que una amenaza, una soñada promesa.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

La orfandad de prudencia fue la culpable. O cuanto menos fue el primer síntoma. Dejarte entrar así. Sin medir tus intenciones ni examinar tus referencias. Aunque para qué, como tantas otras tampoco habría escuchado. Caí rendida. No encontré forma de negarme. Contigo, aliento, tan solo obediencia. También cuando te escurrías como arena fina entre los huecos intencionados cincelados por la realidad me convencía de tu pronto retorno.
Por Tati Jurado, del blog Conjurando lo incierto.

 

Tendría que haber pedido referencias, pero ya se sabe que cuando a uno le llega, pues le llega. Lo cierto es que nunca había tenido este síntoma de malestar. Rozo la treintena, sé que no soy un chaval, pero estoy en esa edad en la que uno aún se siente indestructible. Otro pinchazo me devuelve a la realidad. Miro la caja y murmuro: Ojalá contigo se me pase este dolor de muelas. Y esperanzado me tomo una pastilla de paracetamol.
Por Nahnnuk.

 

Contigo todo son referencias. Siempre que estamos hablando de algo o haciendo algo recuerdas alguna serie, película o libro que desconozco y me introduces en su universo con tus palabras referidas a él. Es extraño y a la vez maravilloso. Es como si nunca viviéramos nada nuevo y a la vez lo viviéramos todo. Y supongo que ese es el quid de la cuestión, el síntoma principal de nuestro amor, que me complementas y yo me dejo.
Por Nysna, del blog La luna en vela.

 

Contigo ha sido siempre igual, siempre ha sido fácil, siempre ha sido difícil, siempre ha sido lo que yo quisiera, siempre he sido quien ha marcado las referencias de nuestra relación, que para eso soy el “hombre”,.. lo que sucede es que siempre ha coincidido con lo que tu decías y con lo que tu querías. Ese ha sido el síntoma más marcado en nuestra relación, te acuerdas cuando bromeábamos con esto…descansa en paz mi amor, te quiero.
Por Arekkusu.

 

Tenía el típico síntoma de cuando no estaba contigo: una gran pena. Quizá barruntaba lo que vendría después. Quizá de modo inconsciente mi cabeza albergaba la idea de que al final encontrarías a alguien más cerca. Porque sí. Tus regresos fueron cada vez más espaciados, hasta que desapareciste. Y yo, tanto te quería que te liberé. Hoy, las referencias a tu vida han cesado. Te puse cara nueva, aunque en mi corazón sigues siendo tú.
Por María José Sánchez.

 

Cuando hablaba contigo se paraba el tiempo y las horas se volvían minutos, el resto del mundo desaparecía y sólo existíamos tú y yo. El primer síntoma de que lo nuestro iba a ser especial es que no necesité buscar referencias sobre ti, a pesar de que te conocí por internet y solía ser precavida. Confié en ti a ciegas, como si te conociera desde siempre. Me la jugué y aquí estamos tú y yo, cinco años después, compartiendo la casa, el amor y la vida…
Por Esther, del blog Solo contenidos.

 

Me encapriché contigo, el mayor síntoma: ser incapaz de sacarte de mi cabeza. Tenía mi vestido, mi calabaza…, pero nunca intentaste encontrar a la dueña del zapato ni te molestaste en conocer sus referencias.
Por Ana Eva Suárez, del blog Tejiendo ideas, cosiendo palabras.

 

¡Cerrado!

 

Consulta aquí las palabras del mes en curso.

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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