Reto: 5 líneas – Septiembre 2014

(Este reto consiste
en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas.
Pincha aquí para saber más.)
Septiembre:
Hacer, piedras y mesas.
  
“Escala;
1:65. Medidas; 31,5×16,5×18. Un hobby es mejor
terapia que una caja de pastillas. Eso dicen.
Cola blanca. Doscientas piedras
blancas y cien negras. No pienso
contarlas.
Un pedazo de fieltro verde. Mobiliario variado. ¡Qué monas estas mesas! ¡Emergencia!
¡Pegamento en las manos!
Y faltan
piezas. ¡Esta maqueta es imposible de armar! ¡No hay nada que hacer! Mejor me
tomo un par de pastillas…”
Por Adella Brac.
No
hay nada que hacer. Las piedras, mudos testigos de los excesos que la luz del
sol ahuyentan. Parejas tiradas por el piso, ríos de alcohol envolviendo el
ambiente. Las mesas, bañadas con tan etílico contenido, desean tener lengua
para evitar el desperdicio. El hombre camina entre las ruinas de esa noche
maravillosa. Lleva una bolsa en la mano, en la que tímido, guarda los tesoros
encontrados, sabedor que no serán extrañados. Carroñero social le dicen.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras
Cuando le dijeron
que había reprobado, mi hermano se levantó con rabia y salió de la sala dando
vuelta un par de mesas en el camino. Es lo que suele hacer, no tiene mucho
autocontrol parece. Por suerte no había nadie en su camino y por suerte no
había piedras cerca, porque si hubiera habido, de seguro la profesora no
estaría contando nada… Así es la cosa, a veces se pasa, después solo llora y
pide disculpas. Y eso es todo, para él.
Por
Francisco José, del blog Kangelu
¿Qué
podía hacer? Tenía piedras en el riñón y la molestia era insoportable. Hacía
una hora que estaba esperando; o me quedaba, o me daban turno para dentro de
tres meses. ¡Tres meses! Necesitaba un médico urgente, y lo único que se me
ocurrió en mi desesperación fue subirme a las mesas ratonas de la sala de
espera y armar un escándalo. Al final me atendieron, pero me levantaron cargos
por disturbios… Fue eso lo que pasó, Señor Juez.
Por Denise L., del blog Primera Naturaleza.
En
un momento de extrema apatía y sin nada que hacer; mil ideas revolotean en mi
cabeza. Tirar piedras como los locos, podría ser. No, mejor apilo las mesas y
las pongo a sonar cual batería, descartado. Ya sé, mejor hago un jugo de
naranja. Dios mío, si todo en esta vida fuera tan fácil. Martín no se habría
ido en busca del sueño americano que por cierto, terminó en pesadilla. Y pilar
no pasaría el día entero quejándose de su mala suerte.
Por Kelly J. Hernández, del blog Kelly J. Hernández.
¿Y
qué podía hacer? ¿Contarlo? Nadie me creería. Yo, que siempre había sido la más
cuerda, la más cabal, la más sensata, tanto que nadie se creía que no hubiese
escogido una carrera de ciencias. ¿Cómo iba a explicar que los figurines hechos
solo con piedras que acababa de terminar hubiesen cobrado vida y se hubiesen
levantado de las mesas? Pero en realidad eso me daba igual, lo que más me
intrigaba era saber a donde se habrían ido…
Por Cris Mandarica, del blog Detrás de la pistola.
Con
una mueca que finge sonrisa, el hombre de triste semblante dice… ¡Levántate!
que mañana es tu santo y hay mucho por hacer. Tendremos música, globos, dulces,
regalos y tus amigos querrán saludarte… Su mujer no soporta el dolor y cae
desmayada de bruces al piso de piedras, pero él no se fija en ella. Y continúa…
¡Hijo levántate!… Pero el niño sigue inerte, sobre una de las mesas de
autopsia, en la morgue del viejo hospital.
Por Juan Carlos.
Cuenta
el Libro del Origen que en los albores del tiempo el Juguetero fue reclamado
para tranquilizar al Noveno. Largo rato pasó delante de sus mesas de trabajo
para dar forma esférica a sus brillantes piedras ancestrales y, colocándolas en
espiral, hacer el mayor y más singular de los móviles de cuna. Y fue que, una
vez instalado y viendo que el niño no dormía, el Juguetero sopló sobre ellas;
dotándolas de movimiento… y de vida.
Por Nahn Nuk.
Varias
mesas los separaban, ella estaba en el centro del bar y él no había tenido el
valor para acercarse. No dejaba de mirarla y cuando ella se percató de su
presencia, le sonrió. No lo pensó más y se sentó con ella. De inmediato supo lo
que pasaría después: hablarían de nuevo, comenzarían a salir y volverían a
hacer los mismos errores. Tropezarían con las mismas piedras una y otra vez,
como chiquillos inmaduros incapaces de aprender la lección. Y sin embargo, en
ese momento, nada importó.
Por Cel Red, del blog Bitácora del viajero que espera






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23 comments

  1. cuentoshistoriasyotraslocuras says:

    Fue muy dificil suena raron pero aqui esta

    No hay nada que hacer. Las piedras, mudos testigos de los excesos que la luz del sol ahuyentan. Parejas tiradas por el piso, ríos de alcohol envolviendo el ambiente. Las mesas, bañadas con tan etílico contenido, desean tener lengua para evitar el desperdicio. El hombre camina entre las ruinas de esa noche maravillosa. Lleva una bolsa en la mano, en la que tímido, guarda los tesoros encontrados, sabedor que no serán extrañados. Carroñero social le dicen.

  2. Denise says:

    Bueno, parece que no soy la única que tuvo problemas esta vez, a juzgar por los comentarios jajajaja Pero bueno, gracias a una conversación que tuve con mi lectora beta sobre un tema que no tenía nada que ver con el reto, saqué algo más o menos potable.

    Demanda espontánea

    ¿Qué podía hacer? Tenía piedras en el riñón y la molestia era insoportable. Hacía una hora que estaba esperando; o me quedaba, o me daban turno para dentro de tres meses. ¡Tres meses! Necesitaba un médico urgente, y lo único que se me ocurrió en mi desesperación fue subirme a las mesas ratonas de la sala de espera y armar un escándalo. Al final me atendieron, pero me levantaron cargos por disturbios… Fue eso lo que pasó, Señor Juez.

    http://primeranaturaleza.blogspot.com.ar/2014/09/demanda-espontanea.html

  3. kellyjhernandez says:

    Aquí está mi microrelato de este mes. Que cosita con esas tres palabras jajajaja

    En un momento de extrema apatía y sin nada que hacer; mil ideas revolotean en mi cabeza. Tirar piedras como los locos, podría ser. No, mejor apilo las mesas y las pongo a sonar cual batería, descartado. Ya sé, mejor hago un jugo de naranja. Dios mío, si todo en esta vida fuera tan fácil. Martín no se habría ido en busca del sueño americano que por cierto, terminó en pesadilla. Y pilar no pasaría el día entero quejándose de su mala suerte.

  4. Cris Mandarica says:

    Como ya te adelantaba el otro día, me ha encantado esta propuesta que nos traes, así que me apunto. Aquí va mi relato de este mes y el enlace de una entrada que le he dedicado. Espero estar a la altura. Biquiños!!!

    http://detrasdelapistola.blogspot.com.es/2014/09/reto-5-lineas-0914-propuesto-por-adella.html

    "¿Y qué podía hacer? ¿Contarlo? Nadie me creería. Yo, que siempre había sido la más cuerda, la más cabal, la más sensata, tanto que nadie se creía que no hubiese escogido una carrera de ciencias. ¿Cómo iba a explicar que los figurines hechos solo con piedras que acababa de terminar hubiesen cobrado vida y se hubiesen levantado de las mesas? Pero en realidad eso me daba igual, lo que más me intrigaba era saber a donde se habrían ido…"

  5. Juan Carlos says:

    Entiendo que son 5 líneas en Times Roman tamaño 12. Seguí esa indicación en mi PC, pero a la vista, mi presentación resultó más extensa que la de los otros participantes, con lo cual sospecho me excedí (No sé como consultar el número de caracteres usado)
    En la suposición de haber contravenido las reglas de participación, eliminé mi envío primero, por lo cual pido disculpas y realizo este segundo envío modificado (esperando esta vez, no sobrepasar el número máximo de caracteres permitido)
    Gracias.

    Con una mueca que finge sonrisa, el hombre de triste semblante dice… ¡Levántate! que mañana es tu santo y hay mucho por hacer. Tendremos música, globos, dulces, regalos y tus amigos querrán saludarte… Su mujer no soporta el dolor y cae desmayada de bruces al piso de piedras, pero él no se fija en ella. Y continúa… ¡Hijo levántate!… Pero el niño sigue inerte, sobre una de las mesas de autopsia, en la morgue del viejo hospital.

    • adellabrac says:

      ¡Bienvenido Juan Carlos! No sé como sería tu primer intento pero este tiene exactamente 5 líneas, mejor imposible 🙂
      Hermoso relato, aunque es una historia dura.
      Gracias por participar 😉
      Un saludo.

  6. Nahn Nuk says:

    Cuenta el Libro del Origen que en los albores del tiempo el Juguetero fue reclamado para tranquilizar al Noveno.Largo rato pasó delante de sus mesas de trabajo para dar forma esférica a sus brillantes piedras ancestrales y, colocándolas en espiral, hacer el mayor y más singular de los móviles de cuna.Y fue que, una vez instalado y viendo que el niño no dormía, el Juguetero sopló sobre ellas; dotándolas de movimiento… y de vida.

  7. Cel Red says:

    Pues hoy sí llego a tiempo.

    http://viajeroqueespera.blogspot.mx/2014/09/microcuento-las-piedras.html

    Varias mesas los separaban, ella estaba en el centro del bar y él no había tenido el valor para acercarse. No dejaba de mirarla y cuando ella se percató de su presencia, le sonrió. No lo pensó más y se sentó con ella. De inmediato supo lo que pasaría después: hablarían de nuevo, comenzarían a salir y volverían a hacer los mismos errores. Tropezarían con las mismas piedras una y otra vez, como chiquillos inmaduros incapaces de aprender la lección. Y sin embargo, en ese momento, nada importó.

    El tuyo me hizo reír, esas malditas pastillas xD

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