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Reto: 5 líneas – Septiembre 2017

By on 1 Sep 2017 in reto 5 líneas | 27 comments

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#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Pincha aquí para saber más.)

 

Medallero

MEDALLA DE BRONCE; Arekkusu, Izaskun, Javier Puchades, Luis, Patricia Babío y Plácido Romero.

¡Enhorabuena a todos!

 

Septiembre:

Astucia, castillo y nerviosos.

 

 

Los niños han estado nerviosos toda la mañana, gritando y acarreando cubos de arena para construir el castillo. Yo solo quería unas horas de paz, pero ha sido imposible con esta jauría. Cuando han levantado la última torre he fingido que tropezaba y me ha cargado la mitad. Simulando que me costaba mantener el equilibrio he dado tres patadas que han acabado de destrozarlo. Ahora los niños lloran y yo me río de mi astucia.
Por Adella Brac.

 

Su vida se desmoronó como un castillo de naipes. Tantos años de astucia y embaucamiento acabaron por destrozarlos. Aún recuerdo cuando, siendo niños, acudían nerviosos a mi casa, a ver a su abuelita querida, y me pedían que jugase con ellos a las cartas. Ya desde muy pequeños le gustó el juego, el no autorizado, el prohibido. Yo no quería reprenderlos (para eso estaban sus padres…). ¡Cuánto lo he lamentado!
Por María José Viz.

 

Juancho y Alexa caminaban nerviosos por el gran jardín. A sus espaldas el castillo lucia impresionante. Ella sabía el horario de los guardias y segura lo guiaba. A pesar de que él no dudaba de su astucia, se mantenía alerta y no perdía detalle de las sombras. Pasado un abedul, encontraron la soga. Vio con admiración la agilidad con la que ella subía a la ventana. Una vez la vio segura le envió un beso. El romance del plebeyo y la princesa, sobrevivía un día más.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

¡Estábamos nerviosos! El gato erizaba la cola y mis manos no dejaban de temblar, estábamos a punto de descubrir el poder de las máscaras cuando de pronto llamaron a la puerta, era Eduardo Castillo, el acreedor de mi abuelo, tenía que actuar con astucia para deshacerme de él lo antes posible, oculte el cofre debajo del escritorio y abrí la puerta.
Por Q. Ki. Guerrero, del blog Hadas descalzas.

 

En el bullicio de la céntrica plaza, en un rincón al abrigo de las murallas del castillo, la gente se amontona atraída por un vagabundo que, con astucia y don de gentes, cuenta historias de otros tiempos. Los oyentes observan impacientes, casi nerviosos; esperan sorpresas inesperadas, incluso imposibles, pero no están preparados para contemplar cómo, cuando la historia está llegando a su final, el tatuaje de aquel dragón que cubre su piel cobra vida.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Pues sí que están nerviosos y rebeldes. Prometes llevarlos al castillo y luego te desdices. Ya sé que han suspendido los dos, pero son niños, mujer. Que disfruten tras tantas obligaciones marcadas por los adultos. Oh, Jimena, encerradlos en las mazmorras y arrojad la llave al foso. Os mostraré mi astucia y valor escalando las almenas con vuestro hermoso cabello, librándoos, así, del malvado guardián. ¡Quién fuera niño otra vez, mi amor!
Por Jesús Garabato.

 

El edificio se alzaba como un castillo a ojos de los que, nerviosos, se disponían a atravesar sus puertas. Tenían que superar una prueba para la que se habían preparado durante dos calurosos meses. Debían demostrar su astucia ante tal desafío, pues de ello dependía que pasasen de curso. Y es que los exámenes de septiembre son los más temibles para los estudiantes rezagados.
Por Lídia Castro, del blog Mis historias y otros devaneos.

 

Los mocosos estaban nerviosos, lo noté cuando vi, mientras mi papá me quitaba los zapatitos (esos tan chulos que llevan dibujados a La Pantera Rosa) más babeo del habitual. Yo ya no era ningún bebé (la última noche la había dormido sin pañal), y mi astucia de parvulito podría con ellos. Antes de la batalla me tomé mi último potito. Respiré hondo y fijé mi objetivo. Por fin el castillo hinchable me coronaría como rey indiscutible.
Por Lorenzo.

 

Desperté maniatado. La estancia parecía la mazmorra de un castillo. Un leopardo, dos perros nerviosos, decenas de conejos y varias palomas ocupaban la estancia. En un rincón gimoteaba una señorita ataviada con lentejuelas. Aplicando mi poca astucia, logré zafarme de mis ataduras y, al acercarme a ella, reconocí a la ayudante del mismo mago que me solicitó subir al escenario para colaborar en su número de ocultismo.
Por Isidro Moreno, del blog Microrrelatos para ratos.

 

Son las fiestas patronales. Mis primos suelen visitar el pueblo por estas fechas. Desde que murió la abuela nada es igual, aunque su presencia sigue entre nosotros. Saltar con astucia el cordón de seguridad para ver el castillo de fuegos artificiales desde la muralla requería una tarde completa proyectando estrategias. Ella era la primera en aportar ideas. Alcanzado el objetivo, nerviosos, esperamos el momento del primer fogonazo.
Por Smokey pisó la raya.

 

Intuyo caballeros que no os gusta esta decisión. Pero no cabe alternativa a nuestra demanda. Marcharemos sin custodios que preserven nuestra dignidad, que se halla en nuestras mentes no en nuestra diferenciación. Nos elevaremos sobre vuestra resistencia como armazón de luz y los más nerviosos nos conferirán arrojo. Sin astucia, mas con afán, abandonamos vuestro castillo. Así que, buscaos otra cocinera.
Por Patricia Babío.

 

Con los ojos llorosos e hiposa, Jimena esperaba tras la puerta. La acogida no estaba siendo fácil y su compleja astucia por ponernos nerviosos y llamar nuestra atención le daba buenos resultados. Habíamos construido nuestra vida como un castillo en el aire, al libre albedrío y sin medir las consecuencias que ahora anegaban las noches secas y hostiles. Nuestros días estaban llenos de vanas e irracionales palabras y las sábanas ya no eran cómplices de nuestros antiguos gemidos.
Por Txema Alvarez.

 

Era el día del examen. Aquel 1 de septiembre todos entrarían en el castillo para realizar la prueba, pero sólo saldría uno. Obviamente, cuando nos encontramos a las puertas de nuestro futuro, todos estábamos tremendamente nerviosos. Aquello no iba a ser nada fácil, pero no tanto por el esfuerzo físico, sino porque todos nos conocíamos: habíamos entrenado juntos durante meses. Sin duda, me haría falta mucha astucia para ganar.
Por Nysna, del blog La luna en vela.

 

Sus hombres estaban nerviosos y él, aunque fuera su capitán, no podía juzgarlos por eso. ¿Quién, algunas vez, no había tenido miedo ante una batalla? Y la que librarían aquella mañana iba a ser bastante desigual. Ellos siempre habían confiado en su astucia, pero ni el ingenio más agudo podría salvarlos de la aplastante superioridad numérica del enemigo. Pasarían otro día sin tomar el castillo y con suerte seguirían con vida.
Por Jessamine Seeley, del blog Jessamine escribe.

 

Nunca pensé que planear el futuro con Dani sería como hacer un castillo de naipes, demasiado sensible ante las variaciones del viento. Pero así fue. Nos conocimos, desde luego, gracias a esa astucia añadida por cuenta propia a la receta mágica del amor de la familia. El día de nuestra boda, ambos estábamos nerviosos. Yo, por supuesto, con razón, pues mi marido y su gemelo siguieron practicando el intercambio después de casados.
Por María José Sánchez.

 

Como castillo de naipes a merced del viento volaron sus esperanzas. El mensaje decía: Texto no se ajusta a los requisitos; además no incluye copia impresa solicitada esta vez. Su astucia los salvaría; aún restaba tiempo. Releyeron, acortaron e imprimieron. ¡Ahora sí! Nerviosos cruzaron la vía mirando sin ver. Luego de sentir el brutal impacto en sus cuerpos, en la acera quedó tirada una carpeta que decía: Reto 5 líneas-septiembre 2017.
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Estaban en lo alto del castillo, con la fortaleza cerrada y los cocodrilos asomando los ojos cerca de su lado del río. Se acercaban. Él necesitaba que bajasen esa maldita puerta levadiza pronto, o moriría. Tenía la piedra de ámbar, pero ya había gastado su poder hacía dos días. Era hora de poner a prueba su astucia. Sacó la piedra y la levantó, desafiante. Los soldados flaquearon. Esperaba que ponerlos nerviosos fuese suficiente.
Por Cris Mandarica, del blog Detrás de la pistola.

 

Los Wagner estaban en la ruina y su única salvación era la venta de su no tan humilde hogar. El castillo era magnifico, su estructura era tan sólida que parecía que estaría ahí hasta el fin de los tiempos. Estaban desesperados y nerviosos, solo un loco compraría ese lugar tan costoso e inútil. Pero para Erick esa locura era astucia, nadie sospechaba cómo los Wagner perdieron su dinero y nadie sabía lo que vivía en esos calabozos.
Por Cynthia.

 

Mi existencia en el castillo es un sinvivir. Vaya herencia la de mi difunto marido. Hablo con el gato hasta que me doy cuenta, al perro le pido perdón por cualquier cosa, siguen nerviosos. Pero lo que llevo mal es que el mayordomo me eche en cara con su astucia irónica que habitamos una modesta casita, que recalque que no hay perro ni gato, solo el loro Goñi. “¿El mayordomo?”, pregunta la criada con las manos en la cabeza, “No hay mayordomo en casa, Señora”.
Por Mari Carmen Caballero Álvarez, del blog La buhardilla del encanto.

 

Nos mirábamos nerviosos los unos a los otros, los cuerpos en tensión, vigilando los movimientos de los demás. Éramos rivales con un mismo objetivo: ser los primeros en asaltar el castillo. El éxito o el fracaso de la misión estaban por decidir, dependería de nuestra astucia. Emprendí la carrera a toda velocidad para salvar la distancia que me separaba de sus puertas. Conquisté el lugar más privilegiado y comencé a saltar…
Por Pilar Alejos, del blog Versos a flor de piel.

 

Los otros participantes estaban nerviosos. Igual que ella. Podía sentirlo en el aire. Se quedó asombrada al ver el arte de sus rivales. Uno había pintado un castillo que se alzaba sobre un campo oscuro muy bien construido, y, por lo que ella pudo ver, no se le había escapado ni un detalle al hombre. Luego encontró una chica, quizás de su misma edad, que tenía una pintura hermosa, mostrando una mujer hermosa sonriendo maliciosamente a una silueta. Aunque solo era una pintura, Amelia deseó tener al menos la mitad de la astucia que representaba esta mujer irreal. Por un momento se sintió intimidada ante tanta competencia, pero respiró hondo, obligándose a cambiar de pensamiento, y levantó la barbilla al ocupar su lugar.
Por Jeanny, del blog Lectora en apuros.

 

A pesar de la astucia de la que siempre hizo gala, esta vez todo había terminado. El castillo que tan cuidadosamente había construido en el aire, durante tanto tiempo, acababa de desplomarse y ninguna de sus excusas ni sus promesas sirvieron de parapeto. Las buenas intenciones no pudieron salvar un solo ladrillo. Ya era tarde: por sus pies subían nerviosos los parásitos de la soledad. Ella se fue; él no pudo moverse. Ella siguió con su vida; él no murió.
Por Daniel Rodríguez, del blog El solitario.

 

Los ganadores del premio no podían disimular su estado de ansiedad, esperaban nerviosos en el hall a que su anfitrión compareciese para darles la bienvenida. De repente un quejido de ultratumba sonó recorriendo todo el castillo al igual que sus cuerpos. Intentaron huir de aquel lúgubre lugar, aunque con poco éxito, lo único que pudieron adivinar fue una palabra, Transilvania… Castillo, Transilvania… ¡Qué poca astucia!
Por Arekkusu.

 

Los sospechosos estaban muy nerviosos. Aquel detective imponía demasiado. Sus conclusiones no daban lugar a otras posibles interpretaciones, no había ni la más mínima señal de titubeo en su voz. Sus fríos ojos realmente intimidaban (siendo capaces de quebrantar la más férrea de las voluntades), era enorme como un castillo… Y tanta astucia tenía que nunca era él el acusado, siendo siempre el verdadero culpable.
Por M. A. Álvarez, del blog El blog de M. A. Álvarez.

 

Siempre habían querido asaltar el castillo. En sus juegos infantiles se batían en duelo simulando el ataque y defensa del mismo. Pasaron los años. Ahora sí estaban nerviosos. Había llegado el momento de luchar por una justicia inexistente entre aquellos antiguos muros de piedra. Contaban solo con la astucia motivada por la necesidad de supervivencia. Tanta libertad soñada… a tan solo un puñado de muertes inútiles.
Por Ana Belén.

 

¿Por qué se muestran nerviosos esos caballos?¿Y el rey?¿Acaso presienten que un apocalipsis se avecina? Están presos de pánico en este castillo imaginario. Ya se acercan – desde el sur- la reina y sus peones que, con majestuoso ardid y astucia, dan el implacable golpe. JAQUE MATE!
Por José Luis Favatier.

 

Los pequeños estaban bastante nerviosos. Jamás, hasta aquel día, habían tenido tanta astucia como para conseguir construir un castillo sin apenas esfuerzo. Y todo gracias a aquella incauta pareja de extranjeros que, ante sus lloros y caritas de pena, se habían ofrecido a construirles el castillo de arena más grande jamás construido. Sus sonrisas triunfales quedaron bien escondidas mientras los mayores hacían todo el trabajo.
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

A ver, mantengamos la calma y no nos pongamos nerviosos. Porque tú eres experto en sacarme de quicio, solo tienes que mirarme de esa manera y manipular nuestra conversación con tu astucia natural. Pero te conozco, sé de qué pié calzas, y estoy dispuesta a derrumbar ese castillo que construiste en el aire. Ahora tenemos que ser más realistas y decidir con tranquilidad cómo salir de este lío en el que nos has metido.
Por Lluvia, del blog Lluvia Beltrán.

 

Allí estaban los dos, frente a frente, nerviosos. El silencio lo envolvía todo. Solo hablaban sus miradas. Cada gesto, cada movimiento, podía descubrir sus intenciones. Debían jugar sus cartas con astucia. Tal vez fuese su única oportunidad. Si algo salía mal, todo se derrumbaría como un castillo de arena arrastrado por las olas.
Cerraron sus ojos, acercaron sus labios y se besaron.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Su astucia no deja de sorprendernos. Intenta camelarnos mirándonos con esos ojos caramelo algo lánguidos. Se tumba justo delante de la puerta, con fatiga, como si le doliera el cuerpo. Gime con las orejas gachas. “Ven, Castillo. ¡Premio!” ¡Ahá! Se levanta presto, las orejas tiesas y meneando el rabo. Sus ojos nerviosos miran las manos en busca de lo prometido y se sienta para obtener su recompensa. Aprovechamos para salir, asegurándole que volveremos con un ¡hasta luego!
Por Zoraida Azahara, del blog El nido de Zoraida.

 

Trece años hace que dejé mi reino, pequeño y sin castillo. Abandoné a mi fiel esposa junto a su telar, hilando como una desesperada araña, y a mi perro, gimiendo apenado. Decenas de islas y mares he conocido, incluso he aprendido el ronco hablar de los nerviosos charranes. Y lloro. Lloro porque trece años errando son muchos para un mortal desterrado, pero pocos para aplacar la ira de un dios. Mas soy hijo de la astucia y hallaré el modo de regresar .
Por Atalanta, del blog Un libro junto al fuego.

 

Lo tenían todo planificado. Una mochila con algo de ropa, todos sus ahorros, un mapa que ellos mismos habían preparado para no tener problemas. Aún así estaban muy nerviosos. La aventura que iban a llevar a cabo precisaba de mucha astucia y valentía. Todo un castillo de planes futuros juntos se mostraba ante sus ojos y, contentos, prepararon su huida. Esa tarde al salir del colegio empezaría su gran aventura.
Por Nacho Cuevas, del blog Falsa moneda.

 

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27 Comments

  1. Patricia Babío

    2 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Jo, gracias por la medalla. No participo mucho en los comentarios pero me encanta el reto porque, además para una vaga como yo, es un ejercicio de constancia, y aprendo un montón con todas las aportaciones y tus comentarios. Espero continuar. Gracias otra vez Adella.

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      No te preocupes Patricia, no es necesario comentar, la medalla te las has ganado por participar en el reto 🙂
      Sobre tu micro de este mes, te digo que me encanta el lenguaje tan solemne que has utilizado y esa frase final, que le da todo el sentido al texto. ¡Enhorabuena!
      Gracias por participar, (me encanta que te encante el reto 😉
      ¡Un abrazo!

  2. txema

    3 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Hola! Reto enviado! Esta vez las palabras han sido muy directas y no he podido jugar mucho con ellas jeje. Me ha gustado mucho tu relato, Adella. Saludos!!!

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      Las palabras no se han prestado, pero las has dominado a la perfección, como siempre 🙂
      ¡Gracias!
      Un abrazo 😉

  3. Cris Mandarica

    5 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Hola Adella! Ya estoy de vuelta para el reto. Se nota que estoy en mis primeros días que te he enviado el comentario en el formulario de envío del texto, pero ahora lo subsano. Como te decía, te ha quedado el blog tan chulo que me apetecía hacer un relato acorde a tan bonito diseño. Espero que te guste. Biquiños!

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      ¡Como me gusta que me digas que el blog te parece chulo! 😀
      He estado currando mucho en él, creo que aún faltan cosas, pero le he pegado un buen cambio xD
      Tu micro me encanta, me ha transportado a ese castillo, ¡enhorabuena! 🙂
      Un placer tenerte de vuelta 😉
      Beso grande.

  4. Cynthia

    5 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Hola Adella.

    Ya subí el reto de este mes y ya me leí todas las enviadas hasta ahora. Todas son muy buenas, hay harta imaginación por estos lados jeje. Y el tuyo estuvo entretenido, me imaginé esa situación aconteciendo en cualquier playa del mundo 🙂

    Saludos 🙂

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      Gracias por tus palabras y por participar, Cynthia 🙂
      Me ha encantado tu micro, me gustaría mucho saber cómo perdieron su fortuna los Wagner 😀
      ¡Un abrazo!

  5. Qué bueno tu relato, Adella, desprende una sonrisa, aunque da qué pensar regado con ese toque de humor ácido que le confieres.
    Del mismo modo el resto de cuentos tienen calidad. Épicas las palabras, épicos muchos de ellos. Confieso que me gusta leer un 5 líneas tras otro construyendo historias tan dispares con el denominador común de tres términos obligados. Y si hablamos de terror o misterio e intriga estos se prestan cantidad a ello también.
    Pero en definitiva, las palabras son lo de menos, todo depende de saber adaptarlas a la idea.
    Ya envié mi aportación. Un abrazo.

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      Gracias por tus palabras, Mari Carmen 🙂
      Me ha gustado mucho tu micro, cómo metes al lector en ese caos que es la cabeza de la protagonista, que ya sabe dónde está ni con quién, ¡buen trabajo! 🙂
      Muchas gracias por formar parte del reto 😉
      ¡Un abrazo!

  6. Adella, qué maligna tu protagonista, pobres niños… pero el relato está genial.

    He intentado pasar mi relato por el formulario, pero me parece que no funciona. Como no estoy segura de que mi relato te haya llegado, te lo dejo en este comentario. Más vale que lo tengas dos veces que no ninguna.

    Este es mi relato. Espero que te guste… Besos.

    Nos mirábamos nerviosos los unos a los otros, los cuerpos en tensión, vigilando los movimientos de los demás. Éramos rivales con un mismo objetivo: ser los primeros en asaltar el castillo. El éxito o el fracaso de la misión estaban por decidir, dependería de nuestra astucia.

    Emprendí la carrera a toda velocidad para salvar la distancia que me separaba de sus puertas. Conquisté el lugar más privilegiado y comencé a saltar…

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      Gracias, me alegra que te haya gustado mi relato 🙂
      No me había llegado el tuyo, pero lo he copiado de aquí. Revisé el formulario, pero está todo bien y funcionando, supongo que sería un error puntual.
      En fin, me ha gustado tu relato, me has dejado ahí en pleno salto xD
      Gracias por participar en el reto 😉
      ¡Un abrazo!

  7. M.A. Álvarez

    11 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Bueno… el protagonista de tu relato se habrá cargado el castillo, pero ahora va a tener menos horas de paz todavía jejeje. Muy simpático el texto 🙂

    Vuelvo a participar este mes. Un saludo 🙂

    • Adella Brac

      12 septiembre, 2017

      Post a Reply

      Tienes razón xD
      Me alegra que te haya gustado 🙂
      A mí me ha gustado mucho el tipo, por esa descripción tan gráfica que haces del detective, y por esa frase final, que cuenta una historia totalmente distinta a la que se presumía. ¡Enhorabuena! 🙂
      Gracias por volver al reto 😉
      ¡Un saludo!

  8. José

    16 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Hace un par de días envié mi participación. Aún no la veo en el blog. Espero verla pronto. Me he animado al desafío. Exitos1

    • Adella Brac

      18 septiembre, 2017

      Post a Reply

      ¡Hola, José, bienvenido! 🙂
      He tardado un poco más de lo normal en actualizar porque he estado poniendo un marcha un proyecto nuevo, pero ya está ahí tu micro 🙂
      ¡Gracias por participar! 😉
      Un saludo.

  9. Zoraida Azahara

    17 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Bueno, por fin!!! Casi me descuido y me encuentro en octubre sin participar. Felicidades a todos! El de la cocinera me ha sorprendido jajaja

  10. Atalanta

    18 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Hola, Adella. Ya estoy de vuelta, y con el reto 5 líneas jejeje. Espero que hayas disfrutado dle verano 🙂
    Vaya mala que eres… mira que ir destrozando castillos por ahí jejeje
    Nos leemos.
    Besos.

    • Adella Brac

      20 septiembre, 2017

      Post a Reply

      ¡Hola, Atalanta! Se te ha echado de menos 😉
      Me ha super encantado tu micro. (Sabes que soy muy fan de la mitología 😀
      Gracias por participar 😉
      Beso grande.

  11. mialmarural

    20 septiembre, 2017

    Post a Reply

    Hola Adella.
    Retomando las buenas y viejas costumbres he participado una vez más en tu Reto 5 líneas.

    No dejas de sorprenderme mes a mes con tus microrrelatos.
    Muy bueno, por cierto, el de este mes, aunque no sé si no te terminará doliendo la cabeza con tanto lloro de niño.

    Besos, compañera.

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