#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)
Como te prometí, ya está disponible en Lektu el recopilatorio 5 años de reto 5 líneas. Se puede descargar mediante pago social («pagando» con un tuit o un compartido en Facebook) Espero que lo descargues y lo disfrutes.

 

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; Aitor Olano Collazos, Alberto Pessenda, Anabel Samani, Arantxa, Aurora Rapun, Avalle Rei, Carlos González, Carmela Padilla, Carolina B. Villaverde, Cath Hartfiel, Cecilia Ramos, Clara R. Sierra, Cyn Romero, Diana Rosa Conti, Edith T. Stone, Estefanía, Gustav, Javier Puchades, Jessica Galera, Jose Ant. Sánchez, José Torma, Kathie G., Kress, Lídia Castro Navàs, Lorenzo, Luis J. Goróstegui, María del Pino Vega Ramos, María José Viz Blanco, MJ, MonTse, Nahnnuk, Nerea, Nieves, Pilar Alejos Martínez, Rebeca Gonzalo, Rosa Boschetti, Sara, Saricarmen, Tati Jurado y Virtudes Torres.

 

¡Enhorabuena a todos!

(Si se me ha despistado alguien, avisadme, porfa. Sois muchos.)

 

Antes de presentarte las palabras del reto, tengo otra sorpresa para ti. Mis suscriptores ya la saben, siempre tienen información privilegiada, el reto tiene nuevo logo:

logo-reto-de-escritura-5-lineas

¿Te gusta? Es de Yeivit Design.

Si tenías la imagen de cabecera del reto en tu blog, te dejo el nuevo código para que lo puedas actualizar (recuerda fijarte en que al pegarlo no se cambien las comillas. Tienen que ser estas comillas rectas, de lo contrario, no funcionará):

<div id=»box» align=»center»><a href=»https://adellabrac.es/reto-5-lineas/» target=»_blank»><img alt=»reto-5-lineas-adella-brac» src=»https://adellabrac.es/wp-content/uploads/2019/04/logo-reto-de-escritura-5-lineas.png» width=210></a></div>

Y ahora sí, vamos con las palabras del mes.

 

ABRIL:

Sueño, millones y cada.

 

 

Había sido un día agotador. Quizás era hora de olvidar sus sueños y buscarse un trabajo normal. Alma cayó rendida en la cama y se durmió al instante. Despertó en una gran sala en la que había un pozo. Vio un punto de luz flotando en el aire. Un hombrecito de piel azul lo cazó con una red y lo echó al pozo. Cuando Alma se acercó vio millones de luces dentro del pozo.
—Cada persona tiene un sueño, yo me encargo de que no lo olviden —le explicó el hombre—. Ya puedes despertar.
Por Adella Brac.

 

«Yo nunca sueño», me dices. ¡Pues qué pena! Porque vivir es soñar y yo sí que sueño. Yo sueño sueños, así, transitivamente. Yo sueño cada día, y sueño millones de sueños. Yo imagino, yo hago planes, yo anhelo… Yo compongo y recompongo mi vida, una y otra vez, precisamente porque sueño. Tú sonríes de medio lado y miras por encima del hombro con la mente en blanco. «Yo nunca sueño», me dices… ¡Pues qué pena!… Tú solo cierras los ojos…
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Cada primero de abril, MJ tenía el mismo sueño: que millones de palabras nuevas entrasen por su puerta, pero algunas como esternocleidooccipitomastoideo no lograban traspasar ni el vestíbulo. ¿Cómo pronunciarla sin titubear? ¡Imposible empeño! Por eso decidió reducir su vocabulario a bellas y cortas palabras: inefable, etéreo, risa, alba… y a usar, repetidas veces, la más hermosa de todas: gracias.
Por María José Viz Blanco.

 

Millones de hormigas salen cada día de su hormiguero en busca de comida. Van en fila india disciplinadamente, todas a un mismo ritmo de marcha. No sé si van contentas (si es que los bichos pueden sentir algo) o son obligadas por la tirana de su reina. Pues verán, yo cada día, cuando me levanto, me visto, subo al mismo autobús, en la misma parada, con los mismos humanos, hacia el mismo curro de siempre, pienso yo que somos como esas malditas hormigas. Pues eso sueño yo muchas noches.
Por Lorenzo.

 

Cada mañana solía alinear la vida en la medida de su sueño. Entre ellos cada millón de caídas, anulaban las ganas de seguir adelante, pero lo importante era que, por muchos millones de insultos a su astucia, un pensamiento alegraba su aliento. Lo importante no era que llorara, que se cayera y las rozaduras le hicieran sentir el escozor lo importante era que a pesar de tantos motivos por los que dejar de escribir, siempre encontraba otros tantos. Y seguía.
Por Keren, del blog El rincón de Keren.

 

Cada vez que te sueño, mi corazón da un vuelco y devolverlo debajo del pulmón izquierdo de mi pecho me supone más que un esfuerzo. Es aún peor si te veo: este músculo tan vivo se desplaza rápidamente hacia abajo, justo debajo de mi vientre. Millones de años serán necesarios para recuperar la calma que tenía antes de que tu piel se cruzara en mi camino. Y no tenemos tanto tiempo.
Por María del Pino Vega Ramos, del blog Pensamientos en silencio.

 

Cada vez que mi hija encuentra tres matrículas capicúa se emociona porque dice que, gracias a ellas, se puede pedir un deseo. Ella opina que ya tiene todo lo que quiere, así que me las regala para que tenga la oportunidad de elegir el mío. Siempre le digo que mi sueño es que me toquen millones en la lotería y cruzo los dedos. Ella los desenlaza y me asegura que se va a cumplir. Todavía es tan inocente que no se ha dado cuenta de que, en realidad, soy la persona más rica del universo.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Cuentan que hubo un robot que tuvo un sueño, y, cada noche, miraba por la ventana de su habitáculo y observaba las millones de estrellas que pueblan el cielo. El robot trabajaba en una mina, bajo tierra, extrayendo coltán, y tras su intensa jornada laboral buscaba la serenidad de las estrellas, del infinito espacio profundo, y soñaba.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

¡Otra vez este maldito sueño! Cada noche lo mismo: millones de voces huecas atenazando mi cabeza y lo poco que siento de mis miembros, ya demasiado viejos. Solo pretendo que mi mente y mi cuerpo descansen unas horas. Solo eso. Creo que me lo merezco; yo solo era un chaval cumpliendo la órden que otros decidieron en su despacho: «Cuando el Enola Gay alcance el objetivo marcado, proceda a arrojar a la pequeña Little Boy sobre nuestros enemigos, comandante».
Por Jesús Garabato Rodríguez.

 

Cada millones de sueños que ellos tuvieron, hoy viven en mí. Cuándo algo ocurre y sin comprender el motivo, sé que un sueño está ahí orientándome, recordándome desde ese lugar profundo que ocupa, buscando tomar forma en estos tiempos. Ser su vehículo y servir a lo que les quedó pendiente realizar, se convierte para mí en fuente de felicidad. Así cuando creo que algo malo me ocurre con el tiempo percibo de que no hay nada ni bueno ni malo y que todo lo que ocurre tiene un propósito.
Por Nor22.

 

Siguiendo el camino que marcaban las señales me adentré en aquel bosque. El corazón latía cada vez más deprisa, como mis pies descalzos huían de aquella sombra, me perseguía y no lograba ver su rostro. Millones de estrellas brillaban como luciérnagas y a cada paso que daba conseguía ver con más claridad. Cuando mis ojos se acostumbraron quise girar mi cabeza. En ese momento desperté de aquel sueño sin llegar a ver que aquella sombra. «Era la mía».
Por Nieves, del blog Ave Fénix.

 

Compró la casa más fea de la calle, con un terreno lleno de piedras.
—¿Y qué va hacer con ese terreno? —Se reían sus nuevos vecinos.
Ajeno a los comentarios ocupaba sus mañanas y todas sus tardes limpiando, amontonando piedras… Un día su sueño se cumplió. Sus nuevos vecinos al ver lo hermoso que había quedado el jardín murmuraban: «¡Se habrá gastado millones!» él, cada vez que los escuchaba simplemente se sonreía.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Echo la vista atrás y veo al yo del pasado, al yo de diez años, aquel que tenía como máximo preocupación pasar el siguiente nivel del videojuego. Al yo de veinte, con sus estudios, amigos y fiesta. Al yo de treinta, con su familia, su trabajo y millones de preocupaciones para mantener una maravillosa vida con la que no contaba. Como he disfrutado cada momento, lamentablemente en unos meses solo será un sueño… Diagnóstico: Alzheimer.
Por Arekkusu.

 

Soñar es gratis. Eso decía mi amigo, cada vez que alguien le decía que había que vivir con los pies en la tierra. Había tenido una vida de sufrido trabajador, anhelando la vida que le había tocado vivir a otros. Vidas despreocupadas en las que sus vividores protagonistas, malgastaban su tiempo pensando en cómo gastar sus millones. Pero él, a diferencia de ellos, tuvo algo que llevarse a su tumba: un sueño.
Por Elvis, del blog Dígame Usted….

 

—¿Dónde se han ido los sueños? —se preguntó una voz al despertar de su letargo.
Poco a poco, le siguieron millones de voces en la misma pregunta. Cada día, sin éxito, la gente se despertaba con la esperanza de recordar algún sueño. Algunos dijeron que era el fin, porque una vida sin quimeras era demasiado insoportable. Otros, sin embargo, dijeron que ganaban porque tampoco existían las pesadillas, pero sus voces se fueron apagando en un mundo gris sin fantasía.
Por J. C. Ritman.

 

El viajero cruzó millones de estrellas en su sueño de transcender. En cada planeta, descendía y observaba sin interferir. De cada nueva especie sacaba lo mejor y lo almacenaba en su base de datos. Creía haberlo visto todo, hasta que llegó al planeta azul. Intrigado observaba a esos seres reír, reñir y gritar mientras observaban a un grupo más reducido correr tras un balón. Aburrido abandonó la empresa. No había nada excepcional en esos cerebros subdesarrollados.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Desde su aparición lo había hecho millones de veces. Unas como distracción, otras como un juego, muchas por odio, por placer, por piedad; siempre jugando con los sentimientos, muchas veces impidiendo que su presa consiguiera ese sueño en el que había puesto todas sus ilusiones. Después de milenios, agotada, mira cada día el filo de su guadaña y piensa si no sería mejor que cayera sobre su cuello como una vulgar guillotina.
Por Virtudes Torres.

 

Cada noche sueño que recibo millones de susurros. Susurros cargados de cariño, de anhelo, de complicidad… Cada noche sueño que recibo millones de caricias. Caricias cargadas de afecto, de pasión, de dulzura… Cada noche sueño que recibo millones de besos. Besos cargados de amor, de deseo, de ternura… Cada noche sueño… cada noche sueño contigo.
Por Lídia Castro Navàs, del blog El blog de Lídia.

 

Millones de estrellas fugases reunidas en un mismo lugar, cada estrella es el sueño de un humano que aún tiene fe, fe de que su deseo va a ser cumplido, aunque tenga que esperar toda una vida para ello, pero cada vez es menor la espera, cada vez más personas renuncian a su más grande sueño y se acoplan a la realidad, cientos, sino es que miles de estrellas fugases desaparecen cada día, y seguirá así, al final no quedará ninguna.
Por Selene.

 

Te has ido, pero las sábanas todavía están húmedas y mi boca guarda algo de tu sabor. Aún recuerdo cada rasgo de ti. Tus ojos verdes, tu piel morena, casi negra. Tu olor, a almizcle y madera. Y tu presencia, enigmática, ocultando millones de secretos. Antes de que el sueño se pierda entre los rayos del alba, me levanto y te anoto en mi bloc para no olvidarte, aunque me parece imposible. Solo me falta vislumbrar tu pasado y tu nombre, y serás el héroe de mi siguiente historia.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Desde el vaivén de mi hamaca paraguaya, quedo contemplando, en la noche apacible de febrero, los millones de estrellas que me miran. Es como que en ellas, mi sueño se vuelve esperanzador, es como que de ellas aprendo a ver la vida de otra manera, quizás más humildemente. En ellas encuentro verdad, porque brillan, son infinitas, y en su Reino del cielo nos miran y se nos dan así de bellas, rescatándonos en cada noche de la oscuridad.
Por Diana Rosa Conti.

 

Cada día surgen millones de sueños, pero solo una vez hay un sueño tan poderoso que cobra vida y se funde en nuestro universo, adaptándose nuestra existencia, creando seres y cosas maravillosas que nos iluminan la vida, sin embargo, guardémonos de aquel soñador que tenga pesadillas porque sin darse cuenta pueden sumir el mundo en una oscuridad absoluta y destruirnos por completo.
Por Cecilia Ramos Ponce, del blog Enredados entre libros.

 

El bosque despierta después de un duro invierno. Florece y renace a la vida junto con todos sus moradores. La espesura se llena de millones de colores que van pintando toda la frondosidad. Como cada año gnomos, elfos, ninfas, sílfides… salen de su obligada hibernación y, todavía con sueño, empiezan a preparar la fiesta de la primavera. Es una tarea laboriosa y agotadora, pero siempre la hacen cantando. Es su forma de dar gracias porque un nuevo año comienza en sus vidas.
Por Jose A. Sánchez.

 

El nombre de mi hermana lo escuchaba millones de veces en mi casa. Pensé que cuando nos abandonara, con el tiempo, se olvidarían. Que al fin yo ocuparía mi lugar. Pero, lo que comenzó como un sueño, se ha ido convirtiendo, poco a poco, en una pesadilla. Mamá me odia, me ignora. Dice que, si hubiese apartado mi pie del escalón, ella aún estaría aquí. Y papá está tan obsesionado que me lo susurra al oído cada vez que se mete en mi cama.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Había contado millones de estrellas, como cada noche, esperando a que le llegara el sueño, pero no hubo suerte. Sus ojos permanecían muy abiertos mirando al cielo. Tras haber visto pasar tantas lunas, su confianza inicial empezaba a desmoronarse. Lo había intentado todo, incluso a respirar, sin éxito. Cuando el rocío del amanecer se estremeció sobre su palidez, supo que por fin podría descansar. Se acercaban los perros con sus ladridos excitados al dar con el rastro de su cuerpo.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Él despertó con la ligera brisa que entraba por la ventana. El sueño les venció sin esperarlo la pasada madrugada. Cuando ambos cuerpos se fundieron en uno dejando latente la pasión desbocada. Ahora ella seguía dormida. Mientras, él miraba su débil figura posada en las sábanas, Nada más la rodeaba. El reflejo del sol engrandecía aún más su figura. Deseó millones de amaneceres como ese. Cada mañana recordaría ese despertar.
Por Gustav.

 

Cada cinco millones de años pasa, y estoy ahí parada observando como la tierra y el humano cometen el mismo error. He perdido la cuenta de cuantas veces la tierra se ha quemado, cuantas veces el sol ha secado sus mares y como las nubes arreglan lo que los demás no pueden. Yo tan solo me limito a observar, alejada de ellos y deseando casi como un sueño, que aquello sea la última vez que pase.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Como cada mañana desde hace unos años abre los ojos robando horas al sueño y llega hasta la estación. Los recuerdos que llenaban cada una de las horas junto a él se van diluyendo como el azúcar en el café. Ve pasar sobre su cabeza una bandada de grullas dirección sur. Seis millones de años de evolución humana y la espera no ha cambiado. ¡Fuera! ¡Fuera! Escuchó en cuanto una de sus patas delanteras atravesó el umbral.
Por Carmen.

 

¡Hola mi nombre es Natalia y me encanta escribir! Tengo 13 años, millones de sueños, de cada sueño cogía lo más importante que era «siempre queremos algo nuevo pero de aquello lo importante es pensar si puedo y sobre todo el propósito».
Por Natalia Bermejo.

 

Millones de gotas, cayendo sobre el pavimento. Cada chapoteo, en la oscuridad, se llevó la poca paciencia que quedaba en Giorgio. No debería haber salido esa noche de casa. Pero, ¿qué era la seguridad, más que el sueño imposible del ciudadano normal? Para un guardián, las cosas no eran tan simples. Porque a las mejores alimañas les gustaba salir durante las lluvias de sangre. Y él no iba a perderse la recompensa, aunque sus zapatos se arruinaran.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Los sueños cumplidos son como los amores platónicos que despiertan junto a tu cama, como los tisúes usados o los millones del narcotráfico. Y en la habitación del hotel se daban las tres circunstancias envueltas en una extraña atmósfera. Las sábanas envolvían a la mujer y el narco no dejó de sonreír ni cuando estaba siendo arrestado, porque por cada sueño cumplido, existe un impulso innato a reciclarlo. Como se reciclan los pañuelos, los amores y los billetes.
Por Rafael, del blog El recreo de Rafa.

 

Cada vez que TyK despierta, recuerda ese sueño y se da cuenta de que la realidad supera a esas imágenes que vienen a su mente a la mañana siguiente. Ni aunque se lo hubieran dicho millones de veces, ella nunca se imaginó que se encontraría con esa presencia en su paseo matutino por los acantilados
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Con cada palmo de tierra, con cada brizna de ilusión, ella legitimaba su sueño de las oportunidades abandonadas en los estantes de la voluntad del «si quiero, pero no puedo». No era tan sencillo, sin embargo le motivaba saltar la verja y estar al otro lado del jardín, sin escarabajos en la espalda que la obligasen a retroceder. Después millones de truenos se encargaron de recordarla que empezaba de cero otra batalla.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

Quiero un sueño que no sea caro, que acabe con mis miserias, uno donde cada vez que sueñe aparezcan millones, dime donde encontrarte genio de la lámpara para poder ser rico en dinero, ya que en amor y salud nunca me he quejado. Cada sueño que se tenga valdrá millones.
Por Carlos González.

 

Cada noche, el cielo se vestía con millones de estrellas, fulgores plateados que emulaban lentejuelas, y la sombra del castillo se alzaba, regia y orgullosa, sobre el cerro. Las notas de cuerda danzaban a través de los enormes ventanales, abandonando los imponentes salones y fundiéndose con la magia de la noche. Los vestidos flotaban en gráciles vaivenes de los bailes que se eternizaban hasta el alba. Después, la sombra del castillo se derrumbaba, convirtiéndose en un sueño.
Por Jessica, del blog Fantasía Literaria.

 

Con cada sueño millones de situaciones diferentes se suceden en mi cabeza y en todas ellas el resultado es el mismo: tú ya no estás. Te he buscado en todos los lugares, le he preguntado a todos tus amigos, no sé dónde te escondes; por eso cuando es la hora de dormir, sonrío con amargura, porque sé que al menos ahí te seguiré encontrando: en mi subconsciente que se niega a admitir que te ha perdido.
Por Edith T. Stone, del blog Tahis.

 

Cada noche, cuando te sueño, cientos de mariposas aletean en mi estómago. Es una sensación agradable pero insuficiente. Millones de breves y suaves aleteos no pueden sustituir un beso ni un abrazo tuyos.
Por Blue February, del blog My Blue February.

 

Cada vez que sueño, millones de estrellas nuevas parecen emerger en el firmamento. Mis pequeñas fantasías oníricas aparecen tan reales en mi mente que, día tras día, se materializan cada noche en pequeños puntitos de luz. Cómo desearía desapegarme de ellas. Al menos, cada vez está más cercano el momento en que la noche se vuelva día y pueda dejar que los sueños sean solo eso, sueños.
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

Cada año, millones de estrellas fugaces se veían desde su ventana en la primer noche de luna llena del solsticio. Con cada una podía pedir un deseo, pero ninguno debía repetirse, y eran tantas las estrellas que el desafío era seguir solo a una en su recorrido por el cielo, pensando en un único deseo. Ese año su sueño fue muy claro. Miró a lo alto del cielo y al ver la estrella más alta deseó seguir a su corazón, mientras sus ojos la acompañaban hasta perderse en el mar.
Por Valery, del blog Valery escribe.

 

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