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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; Alma, Ana González, Anabel Samani, Angela Castro, Arekkusu, Aurora Rapún Mombiela, Avalle Rei, Carlos González, Carmela Padilla, Carmen, Cath Hartfiel, Clara R. Sierra, Daniel Rodríguez, Diana Rosa Conti, Estrella Amaranto, Javier Puchades, jm vanjav, Jose A. Sánchez, Jose Lezcano, José Torma, Julissa E., Katalina Camus, Lorenzo, Luis J. Goróstegui, Maite Moreno, María José Viz Blanco, MonTse, Nahnnuk, No solo leo, Óscar Quijada Reyes, Pilar Alejos Martinez, Rosa Boschetti, Sara, Saricarmen y Virtudes Torres. .

 

¡Enhorabuena a todos!

 

ABRIL:

Estamos, idea y vino.

 

 

—Qué cambiante es la vida. Ayer éramos los reyes del Cielo y hoy estamos aquí pesando almas de humanos.
—Deja de lamentarte y céntrate, que ese no iba para el Infierno.
—¡Bah! Más diversión para él.
—Casi me da pena, el pobre no entenderá para qué ha rezado tanto.
—Me aburro. ¿Sabes si vino ya el jefe?
—Creo que no, no he oído gritos.
—¡Ah! Tengo una idea.
—No. Tu última idea es lo que nos hizo terminar aquí.
—Es verdad.
—Ese no iba para el Cielo.
—¡Bah! Más diversión.
Por Adella Brac.

 

Fue muy extraño, sin duda. Veréis, dicen que todo fue por un descuido fortuito de don Evaristo, el boticario, ¡pobre hombre! El caso es que confundió el isostato de amonio con el hidrostato de manganeso y todo devino en un caos. Hay quienes aseguran haber visto a dos extravagantes mujeres decir:
―¿Dónde estamos?
―Ni idea, chica, pero saca el vino; esto hay que celebrarlo.
Y así, luego, Blancanieves y Maléfica, a lomos de un dragón, salieron volando por la ventana de la botica.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Ya lo decía Fernando Arrabal, el milenarismo va a llegar. Parece que ha llegado un poco tarde, o a lo mejor todavía no ha llegado, pero sea como sea, estamos cerca. Supongo que en estos tiempos lúgubres, todos pensamos en futuros siniestros tipo Mad Max (bueno, a lo mejor sólo lo pienso yo). No sé qué es lo que creerá ahora Arrabal. Aunque si pides agua y te traen vino, bueno chinchón, es más fácil creer en la idea del Apocalipsis.
Por Lorenzo.

 

Señores, tomen asiento, de una vez por todas. Esto es serio. Estamos en una situación muy delicada, cualquier idea integradora y positiva que deseen aportar será tenida en cuenta si sirve para poder celebrar, como Dios manda, este cumpleaños. Por favor, Jesús, prepare la partitura, traiga el vino añejo y los melindres y reparta copas entre los miembros del Comité De Los Que Han Muerto Sin Duelo.
Por María José Viz Blanco.

 

¡Estamos celebrando!, gritó el joven desde la ventana del hotel. Dentro la joven lo miraba feliz al ver lo contento que estaba por la noticia. La idea de anunciarle su embarazo fue la mejor que se le pudo haber ocurrido. Desde esa noche se abstendría del vino y de los ejercicios bruscos. Temió por un momento haberse equivocado pero no fue así. Las peleas cesarían y ambos estarían juntos para siempre. Como siempre lo soñó.
Por Katalina Camus, del blog Katalina Camus.

 

Transmutar es ser capaces de transformar algo en otra cosa y ahora que nos sentimos presos de un engaño a nivel global, es el momento de que esa idea cambie el mundo. Estamos destinados a ayudar en la evolución consciente de quienes nos rodean.
No volvamos a cometer los mismos errores del pasado. ¡Al pan, pan y al vino, vino!
Por Estrella, de Blog Literario Amaranto.

 

Escalar las cumbres cercanas. Bucear en un lago. Incluso sentir que tenemos alas y podemos volar. Ella es capaz de todo a partir de la idea más simple. Y eso que alrededor de nuestra chabola solo hay montañas de basura, charcos embarrados y las únicas alas que conocemos son las de las moscas que revolotean sobre nuestras caras. Pero mamá, cada noche, cuando estamos sentados en torno a la lumbre, mientras apura su última botella de vino, al contarnos un cuento nos hace soñar.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

—¡Nadie sobrevive en este vacío lugar, le puede tocar a cualquiera!—, dijo el alcalde de la región.
Todos perplejos y estupefactos ante tal afirmación, no pensaban que algo muy grave les iba a suceder, de entre el tumulto una voz grave contesto.
—¡No estamos solos, si permanecemos unidos podemos con todo¡
El Alcalde se volvió y dijo.
—¡Tengo una idea para mis paisanos de Campos Del Vino, Lucharemos todos juntos y si nos atacan nos defenderemos.
Por Carlos Gonzalez.

 

—¿Alguna idea de qué ha pasado aquí?
—Creo que está claro. Esta preciosidad perdió la cabeza por alguien.
—Menos guasa Domínguez ¿Se sabe ya quién es?
—Estamos en ello jefe. Pero nos llevará el tiempo. Ayer no vino Becerra, dicen que está de baja.
—¿Otra vez? Joder, a este paso nombrarán forense a uno de los fiambres que tiene en la morgue. En cuanto sepáis la identidad me avisáis. Como no resolvamos este caso pronto la cabeza de esta infeliz no va a ser la única que va a rodar.
Por Enrique de Paz.

 

Estamos haciéndolo y no tenemos miedo, no nos arrepentimos. Aceptamos el dulce vino que con jolgorio baja por nuestras gargantas, la carne tersa que se humedece a nuestro contacto. Somos la liberación del espíritu, somos lo retorcido, somos lo nuevo y no nos arrodillamos ante ningún hombre, ante ningún dios. Nunca más. Solo rendimos cuentas a cada idea que nos inunda y motive a seguir disfrutando, pues somos Legión, somos muchos y muchos ansiamos disfrutar por una vez y por siempre.
Por Carlos Ruiz Santiago, del blog La horroteca de darko.

 

Manos que se estiran, manos que se encogen con la idea de sostener esos dedos frágiles. Buscan las herramientas con las que estamos volando cada día, la goma del pelo, la cucharilla del café, las teclas del ordenador, el ganchillo que teje, las llaves del oboe, los pinceles que trazan reflejos de sueños, la regadera que nutre las semillas, las tijeras que cortan plástico para confeccionar batas y la pastilla de jabón que frotan fuerte para acabar con el que vino aquella primavera.
Por Carmen.

 

Compañeras, ¡en fila! A ver si estamos en lo que estamos. La idea es que vayamos todas a una, en silencio y disciplinadas. Que la misión de hoy es fundamental para lo que nos viene. La estrategia está clara: nos encaminamos al mantel de cuadros, la sección primera coge el pan, la segunda, el vino y la tercera se apropia del queso. Para cuando los humanos hayan vuelto del lago, lo tenemos todo a resguardo en el hormiguero y a pasar un buen invierno. ¡En marcha!
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Con su caminar pausado entró Bram en el salón. Vino para acostarse frente al televisor. Los Molina estamos hundidos en el sofá e intentamos ver las noticias a través de su hermoso cuerpo. Nos ha tapado con descaro. Con la idea de apartarlo Molina padre lanza el control de la TV hacia él, pero el televisor cae al suelo con la pantalla hecha añicos. Bram molesto por el gesto, se fue azotando el aire con sus últimas vértebras.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

El vino en cada copa se quedaba sin ganas de brindar. No podíamos, ahora, aprovecharnos de sus efectos suavemente embriagadores. Era más buscar quedar adormecidos, soñar que al otro día habría surgido una idea en algún lugar, para terminar con tanta tristeza de enfermedad y muerte, de temor y aislamiento, en que todos estamos sin distinción alguna, en un mundo que dejó, sin darse cuenta, de amar.
Por Diana Rosa Conti.

 

Y se rió. Sin duda fue una mala idea. En cualquier otro contexto esa sonrisa le hubiera parecido una ambrosía estallando en su pecho; pero no hoy. Sintió un hachazo que desde las entrañas le partía el espinazo en dos. Y así, quebrado, la acompañó a casa con una estúpida sonrisa.
—Ya estamos. ¿Amigos?— Y recibió dos besos que sonaron como dos carcajadas. Partió nuestro Odiseo, sin una Penélope que añorar. Y se sirvió una copa de vino nuestra Circe, sentada victoriosa en su sofá.
Por Daniel Rodríguez González, del blog El solitario.

 

Vino tu boca a encaramarse, a beber de mis labios la escaramuza que las palabras arreciaban tras la mía. Y su brillante idea nos salvó de un final tempestuoso, irresistible, roto del todo. Sobre nuestras costillas reposan ahora las medallas al valor que nos concedimos a corazón partido. Y ni los besos ni el incendio que asolaron nuestra inicial resistencia pueden ya olvidarse. Transfundidos estamos.
Por ge minúscula, del blog Andante Maestoso.

 

Estamos los dos sentados en el sofá, sujetados de las manos y observando el crujir del fuego. No decimos nada, aunque en mi cabeza ronda una idea desde hace mucho tiempo. Le llamo la atención para que me mire. Él aparta la cabeza de las llamas para mirarme y sonreírme, sabe qué voy a decir, puesto que es de lo único que hablo ultimamente. Suspira con resignación y deja su copa en la mesa y me quita la mía llena de vino. Sonrió al ver como tira el alcohol. ¡Nos vamos a poner a jugar!
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Mi colesterol es el gran perjudicado de este experimento, gracias al aburrimiento estamos en la cocina sin tener ni idea, yo como chef, los niños de pinches y como objetivo: tortitas, un bizcocho y el nobel de pastelería. Vino mi mujer de trabajar, ya de noche, y aún estaba todo lleno de harina. Desde luego no pienso tirar nada y se niegan a comer más, me haré viejo y todavía quedarán tortitas.
Por Ángel.

 

Estamos en primavera, en el jardín los lirios morados empiezan a florecer, los alhelíes, las maravillas y prímulas ofrecen sus pétalos al sol. Hace poco tiempo yo no tenía ni idea de árboles o de flores pero hice un curso práctico de jardinería y me enganchó de tal forma que ahora me las conozco todas. Tengo plantas de exterior, de interior y hasta carnívoras. Estas últimas están preciosas desde que les cambié la dieta, fue el día que vino aquel pesado vendedor de seguros.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

A pesar del confinamiento vino a verme. Hizo caso omiso a mis indicaciones, sobre la mala idea de visitarme y hacer un viaje tan largo. Un riesgo innecesario, que seguramente pagaría con algo más que unos litros de gasolina. Cuando llegó y fue consciente de mi situación, y el contagio que con toda probabilidad sufriría, esbozó una sonrisa y abrazándome dijo: «Estamos juntos, eso es lo único que importa…»
Por Elvis, del blog Dígame usted…

 

La idea del suicidio vino a su cabeza como lo más natural del mundo. Siguió escribiendo, impasible, su novela en la vieja Olivetti. Y, casi sin darse cuenta, llegó al epílogo: «todos estamos condenados al olvido, mucho antes que nuestros personajes, y el corazón lo sabe». Sereno, introdujo el manuscrito en un sobre. Minutos después colgaba inerte de una de las vigas. Su novela «Condenados al olvido» fue la más vendida de la década.
Por Rebeca Gonzalo, del blog Crónicas de la loca que cazaba nubes.

 

Estamos hablando y le cuento que ayer vino un gendarme a revisar su casa cuando el no estaba. Lo miro y sé que sabe. Veo sus ojos ojerosos, esa culpa contradictoria en su alma. Ambos sabemos que se llevaron a su mujer embarazada y que nunca conocerá a su hijo. Luchar por esa idea de libertad bajo esta dictadura es un suicidio. Las manos le tiemblan. Veo un auto verde pasar. El conductor saca el arma y yo me tiro al piso. Acostada en el suelo lloro, pero él no omite sonido.
Por ana-liliana.

 

Abro el vino y lleno los jarrones de la casa. Agoto una botella, después otra. Bendita idea, hacer la cuarentena en la playa. Al décimo día, me harté del mar y de saltarme las reglas. Ahora, cerca del mes, cuando veo salir del océano esas criaturas fosforescentes y desde el cielo caen pelotas de ping-pong, no queda nada que me sorprenda. Los volcanes de salsa picante, los reptilianos y el tsunami multicolor, ¡vengan! Aquí estamos, somos varios.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

La idea se me vino a la mente con tal facilidad que debería haberme hecho sospechar que no era mía. Pero ¿a quién se le habría ocurrido que su padre era un científico tan loco como para haberle implantado un chip en el cerebro poco antes de morir? A nadie. Al menos a nadie que yo conozca. Ahora estamos aquí, camino a Marte, con un objetivo que desconozco. Solo al llegar allí podré decíroslo. Solo tras aterrizar la memoria de mi padre seguirá desplegándose en el interior de mi mente.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Estamos cenando en el restaurante junto a nuestros amigos y sosteniendo mi copa de vino te miraba disimuladamente a la vez que sonreía ante el comentario gracioso de tu esposa. Por debajo de la mesa deslizaba suavemente la pierna para acariciarte con la punta de mis dedos, mientras abrazabas a tu esposa y le susurrabas palabras al oído. Verte de esa forma ha hecho que tuviera una idea que estoy segura que tu esposa y mi marido aprobarían.
Por Cecy del blog Enredados entre Libros, del blog Enredados entre libros.

 

El vino se regaba por todo el suelo, mis ideas estaban en el líquido, escurriendo, filtrándose por las finas líneas que separaban las losas del suelo. Había llegado al límite, pensaba: «estamos viviendo, pero no estamos sintiendo». Así me sentía, a punto de estallar, necesitaba dejar que mi sangre fluyera, justo como el vino por el suelo. No bastó mucho, solo beber una copa, colocar blues y rajar mi muñeca, casi tocando la vena que conecta mi corazón.
Por Angela Castro, del blog Festín de libros.

 

Sin poder salir de fiesta otro sábado más, una idea le llegó por MD y rápido se puso manos a la obra. Publicó en su red social favorita avisando que a la noche habría un «vivo» especial y salió hasta la tienda a comprar gaseosas, vino y comida chatarra. Preparó su habitación con leds, música y, ya entrada la noche, dio comienzo al «vivo» con un «Estamos de cuarentena pero que eso no nos detenga».
Por Gisela «Bleiÿ» Brito.

 

No saben que estamos aquí. Lo peor es que han dejado de buscarnos. Aun así, hemos logrado sobrevivir en condiciones extremas. En este lugar, lo único que pasa es el tiempo. Recuerdo aquella ocasión en que vino alguien. Creímos que todo había terminado y corrimos hacia él como locos para abrazarlo. No sé cómo se nos ocurrió esa idea. Cometimos un terrible error, dado nuestro aspecto. Se asustó tanto al vernos que huyó despavorido. La próxima vez, mantendremos la distancia social.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Hace unos días tuvimos la idea de limpiar y ordenar los armarios; esos que nunca tocas, donde no sabes lo que puedes encontrar. Allí dormido en el silencio estaba “La pirámide del amor” un juego de “adultos”. ¡Anda que no pasamos tardes de domingo con ese juego, cuando recién casados no había dinero para hacer otra cosa! Pues copa de vino ahora copa después, en una tarde echamos al aburrimiento de nuestra cama. ¡A por otros 25 año! (En eso estamos).
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del Oria.

 

—¡Tengo una idea! —grité, y todos se giraron para mirarme—. Estamos en un punto muerto, sin saber qué hacer o a dónde ir. ¿Y si, simplemente, hacemos de este nuestro destino? El silencio se hizo en el bosque, y todos se miraron unos a otros. Finalmente, una sonrisa común empezó a expandirse y, mirándome, asintieron.
—Que así sea —dijo el rey, alzando su copa de vino. Al fin, después de tanta búsqueda tras la destrucción de nuestro reino, habíamos hallado nuestro nuevo hogar.
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

La idea no es mía, por supuesto. Se le ocurrió al universo que tiene mucho sentido del humor. Si necesito mi dosis, simplemente pego un trago y sigo adelante. Embotellar el dolor como el mejor vino ha sido todo un acierto. Así lo llevo conmigo. A demanda. Solo cuando lo necesito. Ni una gota de más. Ni una de menos. Ahora que ya hemos sanado. Ahora que ya somos libres. Ahora puedo sentir que estamos heridos, pero aún no hemos muerto…
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Ahora que estamos cada uno en nuestra casa, por el motivo que todos conocemos y nuestra vida social es básicamente las redes sociales, se me ha ocurrido una idea que seguramente a muchos más se os haya pasado también por la cabeza. Es simple, cuando escribamos una entrada, despidámonos con un brindis; y cuando las leamos saludemos, al autor y sus seguidores, también con una copa. A falta de contacto real, con imaginación y vino, las reuniones virtuales también nos embriagaran.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras más

 

Alza tu copa de vino y brinda. Celebra. Porque luce el sol o porque las nubes lo suavizan para no dañar tus ojos. Porque ha dejado de llover o porque la lluvia limpia todo a su paso. Brinda porque estás contento o porque quieres ahogar tus penas. Y si no bebes vino, brinda con agua, con zumo, con leche, con lo que quieras. La idea es la misma. Brinda por los tuyos, por los que estamos y por los que no. Por los que vendrán. No dejes de sonreír y celebra.
Por Nahnnuk.

 

Tomó sus manos entre las de él, no podía creer que vino. La idea de perderla lo volvía loco, le hacía perder la razón. Su bello rostro cubierto le permitía adivinar su belleza. Su pulso hacia que sus manos temblaran. Su tacto era tibio, contrastaba con el hielo en que se habían convertido cuando le confesó. Solo fue un desliz, una indiscreción. Pero el amor perdona todo ¿no?
—Queridos amigos, estamos reunidos para unir en matrimonio a…
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Un frondoso árbol nos acoge bajo sus ramas. Disponemos nuestras mantas para echarnos sobre el campo y disfrutar del hermoso panorama que nos ofrece el cielo, y también de las maravillosas vistas del pequeño pueblo diseminado por el valle. Rafa nos sorprende, es la hora de comer, de su mochila saca una botella del vino que se hace en su casa; aplaudimos por esa buena idea. Un pensamiento acude: «Estamos en el Olimpo bebiendo el néctar de los dioses».
Por Maite Moreno.

 

La idea vino a mí, cuando menos lo merecía. Como la ilustre montaña que nunca, fue a Mahoma. Después, inicio su éxodo. Un extraño viaje desde la mente al corazón, ese país que solo tiene el amor urdido entre costuras. Al llegar, toco la puerta de mi dueño. Se abrieron dos ventrículos. Uno a cada lado, para ventilar mejor, el olor a cerrado. ¡Estamos de enhorabuena! gritaron las entrañas. Al fin, tenemos visita. Un huésped del piso de arriba… dispuesto a quedarse.
Por Poemas con Dos Âlas, del blog Poemas con Dos Âlas.

 

─Hermano: ¡el confinamiento está resultando aburridísimo.
─¡Tengo una idea! ─replicó─, y me llevó hasta el sótano, de donde salimos con sendas botellas del buen vino del abuelo. Es lo último que recuerdo… Ahora siento que el sol da de lleno sobre mi cara y descubro que estamos tirados en el piso del balcón, mientras la abuela está a punto de agujerearnos la barriga con su bastón.
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Todo ocurre de repente, estamos dentro de una pequeña caja de madera. Buscamos sin encontrar una idea, que al fin vino… Decidimos hacer una fiesta: Becky canta, Haze toca un piano imaginario y yo bailo al son. El ogro abre la tapa, no para de mirar perplejo. Decide ese día que es más provechoso usarnos para su entrenamiento, que de cena. Así nos convertimos en unos artistas consentidos de su reino.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Aquí estamos. Cenando donde siempre, a la hora de siempre. Esto no va bien. Ya no me interesa nada de lo que diga. Antes era fascinante, pero ahora… No puedo más. Hoy lo dejamos o lo dejo. Es definitivo.
—Cielo, se me ocurrió una idea buenísima. —Mientras llevaba la copa a mis labios—. ¿Querrías casarte conmigo?
El vino salió de mi boca como un proyectil acertando de lleno en su cara. Mierda.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

Ese confinamiento los estaba volviendo inquietos, irritables. Demasiado tiempo juntos. Hasta que una idea le vino en mente. Era arriesgado pero no podía dejar de pensar en ello. Tembló al encontrárselo delante y no tardó mucho en estar entre sus brazos.
—Me sorprendió tu llamada… —le dijo él—. Sabes que estamos rompiendo todas las reglas, ¿no?
—Mmmmm… aún más excitante… —respondió ella entre gemidos—. Igual basta que nadie lo sepa… ¿qué dices?
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

—Vino a verme Mario —le dije a Karla cuando entró en el cuarto del hospital—. Aunque eso no debe de admirarme mucho ya que estamos haciendo el trabajo de química juntos.
—Yo tengo la idea que existe una química entre ustedes, aparte de la clase —respondió ella—. Espero que así sea y no solo imaginaciones nuestras.
—Y sino es así, él se lo pierde.
—Tienes razón, pero cuéntame como te ha ido.
—Pues… —comenzó a relatarme todo lo ocurrido en el colegio.
Por Julissa E.

 

Estamos a un paso de que la idea se vuelva algo tangible. A unas pocas horas de ver el resultado de tantas noches sin dormir, de festejar la victoria con una copa de vino. Pero la flor no da su fruto, pero han germinado las semillas de lo que puede ser un proyecto muy superior al anterior. En el instante de la posible derrota pensamos en grande y somos capaces de visualizar el momento. Y, entonces, dejaremos el vino de lado y brindaremos con champán cuando el sol se ponga.
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

Era una situación complicada, sin una idea sobre que decir para no abrirle la puerta. Parece que mi primo salió del hospital y no encontró nada mejor que hacer que visitarnos. Mi esposa mencionó: «No podéis permitir que pase». Mi hija mostró sorpresa: «¿Es que no comprende?, ¿cómo es que vino aquí?» Yo dije: «Primo, ¡estamos en cuarentena!» Sin embargo, él siguió insistiendo por horas, mientras tosía con fuerza. Fue nuestra noche de terror.
Por Óscar Quijada Reyes, del blog Unas páginas más.

 

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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