logo-reto-5-lineas

 

#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

Medallero

MEDALLA DE PLATA; Elia Wheat y Luna Paniagua.

MEDALLA DE BRONCE; Nieves.

¡Enhorabuena a todas!

 

AGOSTO:

Páginas, antes y nació.

 

 

Antes de todo hubo libros y el descubrimiento de la emoción de la lectura. Perderse entre páginas para vivir mil historias. Después llegó el deseo de crear y los primeros fracasos. La realidad aplastó a la ilusión. Pero aquella semilla no murió, solo estaba esperando el momento apropiado. Pasaron algunos años, nació un empeño y esa energía sigue empujando fuerte. No importa cuándo estés leyendo esto, el momento es ahora.
Por Adella Brac.

 

Entre las páginas de un libro que llevaba siglos enterrado en el desván, encontré una receta misteriosa. Hacía calor y no podía dormir, así que pensé en seguir esas extrañas instrucciones a ver qué salía. Antes de empezar, reuní los ingredientes: papeles, lápices, y polvo. Me esmeré en llevar a cabo mi misión. Leí unas palabras finales y ante mis ojos asombrados, nació un hada de los sueños. La contemplaba sorprendida y curiosa cuando de repente, me dormí.
Por Aurora Rapún Mombiela.

 

El nuevo día nació alumbrado por la rojiza luz de un sol ensangrentado. El agua, movida por las olas, borró los rastros de lo que antes fueron vidas llenas de esperanza, sueños y anhelos.
«Es hora de buscar un nuevo hogar» dijo Pescador.
«No existe futuro para nosotros» respondió Princesa.
«Muchacha, las páginas del mañana siempre estarán en blanco».
El viento empujó la vela de la veloz embarcación, llevándolos hacia lo desconocido.
Por Alberto Juan Pessenda García, del blog La Creación.

 

Añoro las páginas amarillas. Ahora tenemos google, antes las páginas amarillas. Te dejabas los ojos para adivinar el teléfono de Pinturas Pepe, pero bueno, tenía su encanto, Pinturas Pepe no, el buscar en aquel tocho amarillo lleno de publicidad. Pero realmente para lo que me servían a mí era para apuntar en la tapa los teléfonos de mis amigos y así nació mi primera agenda digital (cogía el boli con mis dedos, o sea que digital).
Por Lorenzo.

 

Anoche tuve un sueño extraño; en mí nació una sensación aunque como en fotogramas desparramados, como en flashes, no sé. Recuerdo que aterricé, me acoplé el exoesqueleto y salí a explorar; con mis largas servopiernas me camuflaba entre los árboles; los encontré al atardecer, aún desconocían el fuego, ¡humanos! Luego emprendí la marcha a mi planeta hasta la próxima revisión terráquea. Y es que, antes, había estado leyendo ciencia-ficción en la cama y, al dormir, aquellas páginas violentaron mi mente, o algo así.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Le gustaba oler las páginas del libro de su vida. Algunos escépticos creían que eso era imposible. Antes ella también lo pensaba. Pero desde que el sentimiento de pérdida nació en su vida, hasta entonces feliz, no veía el momento de encontrarse a sí misma y de empaparse de la memoria de unos años que no iban a retornar jamás. Una vez terminada esa catarsis, lo que restaba era desaparecer. Y así lo hizo.
Por María José Viz Blanco.

 

Rainy levantó la vista bruscamente. Había percibido un extraño olor segundos antes y ahora estaba cubierta de una rara sustancia viscosa.
—¿¡Qué es esto!? —exclamó. Giró hacia la «cosa» que la asediaba, distinguió un destello entre las sombras que luego se ocultó detrás de una estantería. Páginas y páginas volaron por doquier, los libros se precipitaron al suelo. Escuchó un grito que provenía del pasillo: —¡Rainy, ya es hora de cerrar!
—¡Sí señorita Callahan! Como todas las tardes, ella abrió un libro y un universo entero nació ante sus ojos.
Por Kathie G., del blog Sulla Strada.

 

Las páginas de aquel libro que sostenía entre sus manos estaban escritas antes de que su mentor le encontrara. Era uno de los pocos libros que Delhorian trajo consigo. Ahora le pertenecía.
Su curiosidad por la magia nació desde que vio a su mentor practicarla a escondidas, ya que los humanos se habían convertido en asesinos de magos. A pesar de que él le llamaba padre, sabía que no era así. Había diferencias evidentes entre ellos: él era un niño humano, su maestro no, unas orejas puntiagudas sobresalían de su cabello rubio.
Por Sandra Adrián, del blog Sandra Adrián.

 

Cuando nació mi hija fue el momento más dichoso de toda mi existencia. Un día quise rememorar mi niñez. Sin embargo, reparé en que no tenía recuerdos de ningún momento antes de que ella viniera a este mundo. Una y otra vez me pregunté por qué. Hasta que finalmente alcancé una inquietante conclusión: No éramos más que dos personajes en las páginas de un libro y la historia acababa de comenzar…
Por M.A. Álvarez, de El blog de M.A. Álvarez.

 

Ella pasaba las páginas con avidez y emoción, no podía parar de leer y se iba nutriendo de su relato. Así nació en su alma una nueva esperanza y alegría. Hubo un antes y un después de este libro tan especial que pasaría a ocupar un lugar de privilegio en su corazón, atesorándolo para siempre. Es increíble la magia que pueden tener las palabras encerradas en un libro, palabras que se liberan al ser leídas y vividas hoja tras hoja.
Por Diana.

 

Alli estaba aquella chica en aquel comedor con un par de chicas. Con aquella linda sonrisa y la piel igual de blanca que la nieve. Ella ha pasado varias páginas. Nació con cierta rareza que no mucha gente a logrado aceptar. Ella nació albina y antes de tener uso de razón, sufrió su primer rechazo ante aquellos padres que no logró conocer, únicamente por ser diferente. Pero ella no sólo ha pasado las páginas, las ha superado.
Por Laura Cid.

 

TyK se acercó a su vecino, quería saber si necesitaba su ayuda. Cuando llegó al borde del acantilado notó que lloraba, se sentó a su lado y vio que estaba arrancando las páginas de un libro, al cabo de unos minutos él le dijo: “este diario nació antes que yo, con mi abuela, mi madre lo continuó; sin embargo, yo no he sido capaz de redactar ni siquiera una parte de mi triste vida. No merezco tenerlo”.
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Estaba seguro, la encontraría y sería la definitiva, no como las de antes, que no me aguantaban más de unos pocos años. Así que hice caso a mi nieto (ya tiene veinte años, ¡si parece que nació ayer!) y entré en una de esas páginas web especializadas. No vi muchas fotos y descripciones, enseguida apareció. Elegante, bien cuidada y buenas proporciones, era ella: la furgoneta en la que disfrutaría viajando a partir de entonces.
Por Luna Paniagua, del blog Luna Paniagua.

 

Antes que gires la cabeza para mirar hacia atrás ya no están. Crecen con sus risas y sus llantos. Capítulo a capítulo, con todas sus páginas, se crea una historia tan intensa y maravillosa que será tu mejor libro, pero con la sorpresa de no conocer el final. Experiencia, incertidumbre y en algunos momentos desesperanza. De lo desconocido, sorpresivo y en todos los momentos enriquecedores, nació el amor incondicional. “Los hijos”.
Por Nieves, del blog Ave Fenix.

 

Antes de dormir, guardó entre las páginas de su diario los billetes que le habían dado por su cumpleaños. Le puso el candado y lo metió en el armario. Cerró con llave y la escondió bajo su almohada. No quería que María, su gemela, le robase otra vez. Apagó la luz y su hermana comenzó a susurrarle: “Ya lo tengo, es mío”. Ella comenzó a temblar envuelta en un sudor frío.
Como cada año, María la atormenta desde que no nació.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Nació antes de tiempo. En su tribu todos lo sabían. No recolectaba, ni cazaba. Tampoco hablaba con los dioses. Su vida eran los colores, con ellos pintaba historias en las paredes de la caverna. Últimamente unas voces le susurraban extrañas palabras: páginas, letras, escritura. No sabía qué significaban, pero sí que en el futuro serían poderosas.
Pintó nuevos símbolos en el techo
Por Atalanta, del blog Un libro junto al fuego.

 

Nada volvió a ser como antes. Desde que nació, su vida estuvo plagada de sobresaltos. Era como vivir de manera permanente en una montaña rusa. De repente, sucedían giros inesperados que la obligaban a cambiar de planes. Necesitaba estabilidad. No soportaba más aquella aventura constante.
Abandonó la incertidumbre que le esperaba entre sus páginas. Todo acabó cuando, a espaldas del autor, seleccionó el archivo y presionó “Borrar”.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Escribió cientos de miles de cartas que al final se convertían en páginas en blanco. Antes las cosas eran más sencillas y ahora debía hacer frente a cada nuevo día. Aquella época parecía una vida pasada. Pero ella ya no estaba. Un día le nació un sentimiento de determinación. Telefoneó y tras un liberador monólogo, colgó. Ya nada le asfixiaba. Se convirtió, por fin, en agua pasada.
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

Dicen que el primer cuento nació de una hoja viajera, que arrastrada por el viento cayó a los pies de un vagabundo. El hombre para espantar su soledad recopiló más y más hojas caídas de los árboles que, antes de convertir en las primeras páginas de su libro, él prensaba con mimo y trataba con una mezcla de aceites especiales y agua. Es probable que ese origen sea la causa de que los libros se sientan más felices cuanto más viajan de mano en mano.
Por Sechat, del blog Crónicas de la loca que cazaba nubes.

 

Escondidos entre las páginas de tus diarios personales, habitan mis sueños y mis memorias. Ocultas entre las líneas de tus versos, están las miradas cómplices de los besos que nos dimos antes del anochecer. Dulce amor que nació de aquellas tardes, perdidos en el cielo; esperando a las estrellas, que impacientes iluminaban nuestras horas; esperando a la luna llena, que revelaba los secretos guardados bajo el colchón.
Por Q.Ki, del blog Hadas descalzas.

 

Vino al mundo antes de lo previsto. Mientras yo pasaba las páginas de una novela de terror, mi esposa rompió aguas. Nervioso perdido, recorrí mil veces la misma distancia de nuestro pequeño apartamento. De repente, la criatura nació ante mí. ¡Horror! ¡Era verde, con dos enormes lenguas y vomitaba un repugnante líquido viscoso! Pensé morir. Hasta que desperté y vi a Ani con su barrigón quitándome las gafas y el libro de las manos.
Por María José Sánchez.

 

Antes era árbol. Verde savia corría por mis venas y unas fuertes raíces me anclaban a la tierra. Pero llegó un día en que me transformé. Conservé mi esencia, aunque ya no pude notar la brisa en mi corteza; ni la lluvia sobre mis hojas; ni el peso de la nieve sobre mis ramas. Nació en mí una nueva misión: permito que la gente sueñe y deje volar su imaginación. Me gustaba ser árbol, pero ser las páginas de un libro me encanta.
Por Lídia Castro Navàs, de El blog de Lídia.

 

Las páginas de este libro se escribieron antes de tiempo. Nadie sabe cómo ha sido, pero ya está aquí. Sus páginas en blanco ya son historia. Se tiñeron de un color negruzco, sin perder nunca aquel fondo amarillento que las caracterizaba. La idea nació de un momento de inspiración, de la pasión por las letras y un sin fin de ganas por plasmarla. De ahí surgió el amor por las cosas bien hechas y bien estructuradas que la literatura genera por ahí sin descubrir.
Por Oyidiya Oji, del blog Evergreen Spirit.

 

No sabría precisar si nació él de las páginas o éstas nacieron de él. Para mi sorpresa pronto advertí que el personaje, no satisfecho con los rasgos designados, se independizó. Haciendo suyo algo muy mío echó a caminar. Tejía la historia según su punto de vista, ni antes ni después admitió, por deferencia, que aquella idea no era de su propiedad. Yo, al límite, decidí abandonar. Has ganado, Diáfano, continúa tú, le dije dolida. Y el acabado verificó su enorme talento.
Por Mari Carmen Caballero Álvarez, del blog La buhardilla del encanto.

 

Él nació antes de que las páginas del libro fueran encuadernadas. Su tiempo no responde a nadie ni sigue ningún lineamiento, simplemente es. Toma la pluma dorada y con gran parsimonia escribe. Su pulso es firme y de la punta fluye una tinta azul. El libro se va llenando: una tras otra, las hojas pierden su blancura para dar paso a las palabras. Cuando termina, se despereza. Sus ojos brillan con la lumbre del infinito, mientras sigue contemplando el plan de la creación.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Por naturaleza soy curioso, esperé sigiloso a que ese se parara y me acerqué a buscar lo que tenía entre sus manos, era un objeto rectangular, con muchas páginas. Jugando comencé a rasgarlas rápidamente. Antes de terminar vi que ese se acercaba con el asombro dibujado en su rostro, se le escapó un sonido de su boca, como un quejido o una amenaza, no lo sé con exactitud. Me limité, al verme entre sus enormes manos, a ronronear, él sonrió y así nació nuestra amistad.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

El viento soplaba con fuerza en círculos, desde fuera lo único que se podía ver eran cientos de páginas arremolinadas, creando una barrera inescrutable. Antes de esto, por decreto real, se había prendido fuego a la biblioteca y, aquellos que no estaban dispuestos a soportar lo que ocurría, habían iniciado ese ritual. Invocaban a un demonio, y de esa invocación nació él, oscuro, tan fuerte como el deseo de saber de esos jóvenes que, al sentir como cortaban su libertad, decidieron crearla ellos mismos.
Por Karen Garcia, del blog Able to do all.

 

Aylen quedó atrapada en las páginas de un libro de botánica, la mañana siguiente a su vigésimo cumpleaños. Esto fue mucho antes de que se inventaran los viajes interrealidades. Por eso, cuando la curiosidad de Milton lo llevó a meterse en aquel capítulo sobre coníferas donde la joven aparecía dibujada, ya habían pasado dos siglos. Al amor, que nació entre los dos, lo arruinaron las diferencias generacionales. Es que él era muy maduro para ella.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Ya no podía recordar como era su vida antes de la guerra, aquella estúpida guerra que había arrasado todos sus sueños, esperanzas y cualquier tipo de futuro, cual tsunami. Ahora solamente le quedaba el recuerdo de sus seres queridos, abandonados entre los restos de una ilusión destruida por las armas del egoísmo humano. Entre las cenizas de su alma, nació un sentimiento que no podía reconocer, pero sabía que no serían otras páginas más en su vida…
Por Arekkusu.

 

Y nació en ella la necesidad de contar cosas; la necesidad de llenar páginas y páginas con aventuras que nunca llegará a vivir, quizás, pero que ya conoce como si las hubiera vivido. Antes no era así. Antes pensaba que no tenía nada que decir, pero poco a poco comprendió que la voz que tanto le hablaba era la suya. Que pensaba con palabras. Y que no debía quedárselas para ella sola.
Por Carmela Baker, del blog Letra Cuadrado.

 

Y sin darse cuenta, sin ser consciente del pasar de las páginas nació el amor. Uno turbio, lleno de momentos duros y difíciles, pero sin ninguna duda el mejor momento de su vida. Uno que dejaría huella en las viejas páginas de su diario, pero antes de todo uno que la marcaría para siempre…
Por Cath, del blog Una escritora sin filtro.

 

Antes de la primera oleada nació un niño sin la mancha. Su llegada había sido relatada en las páginas de lo que dieron en llamar “el escrito”. Simplemente apareció, cubierto con un manto blanco y con la mirada limpia como ya no se recordaba. Nuestros ojos habían mutado al negro, sin poder distinguir iris de esclerótica, y aquel acontecimiento conmocionó y esperanzó a partes iguales. No podíamos imaginar lo que vendría después.
Por Nahnnuk.

 

Pocas páginas restan por escribirse en el relato de mi vida; unas claras y luminosas; otras ennegrecidas, como la de ayer; cuando no pude impedir que dejara de respirar y abandonara este mundo. La vivaz llama con la que me regalaba alegría, la misma de su acertado nombre “Chispita”: se apagó. Nació lejos; pero ¡qué importa! Era mi presente, mi diaria compañía. Antes de tenerla ignoraba que su ausencia, ¡tanto dolería!
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Después de haber pasado tantas páginas en el libro de su vida, al fin, abrió los ojos. Descubrió que aún quedaban muchas cosas por hacer y se arrepintió de no haberlas hecho antes, de no haber disfrutado lo suficiente de todo aquello que la vida le ofrecía. Pero, con una sonrisa, pensó que aún estaba a tiempo de cumplir todos aquellos sueños que tenía desde que nació. El libro de su vida aún no tenía escrita la palabra «fin».
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

Esperanza nació frente a un espejo. De pronto una luz cegadora la despoja de cualquier atisbo de sombra. La blancura, persuasiva, difumina en el olvido la creencia que poco antes la cercaba. Su reflejo la conquista. Se mira y se gusta. Sonríe, al menos al principio. Y entonces la costumbre y enseguida el desencanto. No tarda mucho en descubrir que algunas de las páginas de su existencia discurren eclipsadas para que otras brillen.
Por Tati Jurado, del blog Conjugando lo incierto.

 

Antes de mirarlo, Alicia, quitó el polvo de las páginas del álbum de fotos de su abuela. Inmortalizada en su presente, se había convertido en pasado, encerrada en el fondo de un cajón. Fotos amarillentas, por el paso del tiempo, contaban toda su vida desde que nació. Alicia comprendió, que siempre habíamos querido dejar constancia de nuestro paso por la vida y pensó: «Que pena que mis nietos, puedan llegar a pensar, que su abuela nunca existió, al no poderme encontrar encerrada en el fondo de algún cajón».
Por Elia Wheat, Donde están las luces.

 

Hacía días que ningún aparato eléctrico funcionaba, y como cada noche, Elena leía a la luz de una vela, pasando las páginas de su libro mientras avanzaba la historia. De pronto el silencio la sobrecogió; el zumbido había cesado. Miró por la ventana, extrañada, y donde antes sólo se veían las estrellas, nació de pronto un fulgor anaranjado, como el de una estrella fugaz, pero mucho más intenso y cercano. Estaba frenando en el aire.
Por Aitor Olano Collazos, del blog Guias Nexos.

 

Ella nació un día como hoy; y como lo hizo también otras tantas veces luego de esa fecha. Porque ella sabe que siempre hay un antes y un después de cada situación vivida. Porque sabe que la vida es un continuo aprender. Un escribir y reescribir las páginas de nuestra historia, de nuestro propio libro. Morir y renacer cada vez. Más bella. Más fuerte. Más plena.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

Pasaba las páginas del periódico sin prestar atención a ninguna noticia. Antes había intentado tranquilizarse sin éxito leyendo un libro. De repente nació en él la inquietud de que ella no viniera aquella mañana al café. Necesitaba disculparse. La mujer que amaba se le había acercado el día anterior, después de varias miradas y sonrisas furtivas, y él se había quedado mirándola paralizado, mudo. Sólo cuando la vio marcharse enfadada se percató de su falta de tacto. No podía escudarse más en su timidez enfermiza. Aquel día tenía, sin falta, que reparar el daño hecho y hablar, por primera vez, con una mujer distinta a su madre.
Por Alma Rural, del blog Alma Rural.

 

El día nueve de Agosto para él fue un día especial; nació Mateo, su primer sobrino, estaba realmente contento y deseoso de conocerlo. El bebé pesó tres kilos, con más rasgos del padre que de la madre. Antes sus pensamientos se centraban en pasar la vida con su pareja y afrontar la vida con los medios que tenía, pero a partir de ese día su forma de pensar cambió, en su diario empezó a escribir páginas con textos de la vida familiar.
Por Gustav.

 

Antes de darme cuenta ya estaba volviendo a pasar las páginas de adelante hacia atrás y de nuevo hacia adelante sin control. Estaba demasiado nerviosa y tenía miedo de hacer algo mal. Pero justo en el momento cumbre de mi histeria, empezó. Me puse de rodillas junto a ella intentando que estuviera lo más cómoda posible, y cuando al fin nació el primer cachorro y vi lo delicado que era, supe que lo querría tanto como a su madre.
Por Nysna, del blog La luna en vela.

 

¡Qué extraño suceso! El vetusto manuscrito de cientos de páginas que contenía el ímprobo quehacer tan minucioso de eruditos doctores de la antigüedad y que se custodiaba en aquella amplia biblioteca desapareció misteriosamente en la noche de Walpurgis. Poco antes del incidente se escuchó un fuerte estruendo acompañado de temblores de tierra que sembraron el terror y la muerte. Nació así un nuevo dilema que turbó al consejo de ancianos que velaban por el orden de la región.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

Cada segundo que pasaba esa sospecha que no conseguía quitarse de la mente por más que lo intentará se hacía más verdadera. Llevaba toda la tarde pasando las páginas del álbum familiar con un mal presentimiento al no hallar las fotografías que esperaba encontrar. No existía ninguna imagen de su madre de antes de venir ella al mundo ni de su estancia en el hospital de cuándo nació. Su preocupación de que era adoptada se confirmaba.
Por Annie Valero, del blog Iceberg de papel.

 

Cabello rubio, ojos celestes ocultos por el velo de sus pestañas. Cada vez que lo visitaba le era posible olvidar absolutamente todo. Se concentraba en él, en su voz y en su contacto. Estar en esa habitación, en su compañía, resultaba ser todo lo que necesitaba antes de regresar a su vida. Ese día nació su primer hijo y agobiado por las responsabilidades, había escapado a su refugio dorado. Y ahora, mientras él dormía a su lado, Mosey se dedicaba a pasar una a una las páginas de un libro, su segunda forma favorita de evadir el mundo.
Por CuriousJ, del blog Enredos y lápices.

 

¡Cerrado!

 

Consulta aquí las palabras del mes en curso.

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

Pin It on Pinterest

A %d blogueros les gusta esto: