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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE PLATA; ana-liliana, Ángel y Enrique de Paz.

MEDALLA DE BRONCE; Igor Rodtem y Javier Sánchez Bernal.

 

¡Enhorabuena a todos!

 

AGOSTO:

Para, todo y ella.

 

 

Ella es perfecta. Maquillaje, tacones y un sonrisa siempre en su rostro. Profesional en la oficina y maternal en casa. A las doce, videoconferencia con Alemania, a las seis, papilla de plátano y pera, a las diez, ropa de gala para la ceremonia. Todo lo hace bien. No hay un segundo para ella en la agenda, su tiempo es de los demás. Amanece y apenas ha dormido. Apoya la cuchilla sobre su muñeca pero suena el despertador y se traga las ganas un día más. Porque ella es perfecta.
Por Adella Brac.

 

Para ella todo es ahora nostalgia. Tuvo que emigrar y venirse a vivir al campo, lejos del barullo de la ciudad, y sólo le queda el consuelo de los amaneceres claros en los que, al igual que hacía en su hogar natal, juega trenzando los rayos del sol y tejiendo un hermoso crochet con las nubes. Aquí se hace llamar Airina Gámez, aunque su verdadero nombre sea Airi’n Ga’amez y sea originaria del planeta Sayd’en, de más allá de la constelación de Orión.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Todo iba a ser distinto para ella. Los soles y las lunas alumbraban su existencia con renovado fulgor. Comenzaba una nueva vida en otra ciudad. Casa y coche, nuevos. Ilusiones renovadas. Pero no contaba con que, aquella mañana estival, el día se volviese una pesadilla absurda. Había dormido poco. Arrancó el coche con desgana y, como en un truco de magia, él apareció y se golpeó contra el parabrisas. Nada sería igual.
Por María José Viz Blanco.

 

Ella había sido capaz de todo, sola. Se había quedado huérfana siendo una niña y había vivido bajo la tutela de una tía de su difunto padre; una señora estirada que apenas la había cuidado ni se había preocupado por su manutención o su educación. Terminó la escuela en su pueblo y se puso a trabajar para poder estudiar en la Universidad. Ahora acababa de cumplir 45 años y su sueño se hacía realidad: asistía, por fin, a la primera clase del Grado en Medicina.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

La noche caía sobre la ciudad mientras ella caminaba distraida por la acera. La luz crepuscular rozaba los tejados de los edificios dándoles un color ambarino, era su hora favorita para pasear. No se dirigía hacia ningún lado en particular, solo necesitaba andar y dejar que sus piernas la llevaran allá donde fuera. Cada día era un lugar distinto que le permitía conocer rincones nuevos de su ciudad. Todo lo que necesitaba a esa hora del día era caminar.
Por Eva Gil Soriano, del blog Sueña, vive y ama.

 

Decía Vinicus de Moraes que la vida es el arte del encuentro. Y será verdad. A lo largo de los años te vas encontrando a gente de todo tipo, para bien o para mal (aunque la mayoría de veces no sabemos si es para bien o para mal hasta que es demasiado tarde). Pero si conoces a una persona que te escucha, te comprende, no te pide nada a cambio (ni material ni emocional) y de alguna manera sabes que te quiere, ya tienes mucho ganado. Espero que ella también piense lo mismo.
Por Lorenzo.

 

Para mí ella lo era todo desde que tengo memoria. Siempre estuvo conmigo cuando la necesité. Incluso en esos momentos difíciles de la vida que, estando solos, necesitamos ser consolados. Al despedirme de los seres queridos ha sabido darme el pésame entre buenos recuerdos y anécdotas. Y, en mis rupturas sentimentales, no me ha dejado de depresión emborrarme; consiguiendo siempre, sacarme una sonrisa, con su humor grosero. No sé cómo habría podido vivir sin ti mi querida Imaginación.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Años atrás, cuando llegaba el verano, ella hacía barquitos de papel para llevarlos al lago. Sus padres le dieron todo el cariño que necesitaba, siendo sus fieles navegantes a bordo de su imaginación, mientras feliz soplaba con fuerza sus frágiles embarcaciones. Un día el viento amainó y los barcos naufragaron mientras ocultaba entre sus manos pedacitos de papel arrugado, sin recordar que tenía ochenta años.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

Ella vuelve a ponerse a llorar en medio de la discusión y me canso de parecer el malo del juego. Salgo de la casa y cierro de un portazo. Me entero que me engaña con mi mejor amigo para ser yo el que tengo la culpa. Ni que fuera estúpido. Lo contrataban para grabar películas dramáticas, no para vivirlas. Todo ese acting para que mañana, nuevamente usando ese tono lastimero, lo vuelva a convencer de volver. Esto se termina acá, sus trucos ya no volverán a tener efecto en mí.
Por ana-liliana.

 

Para todos los efectos era la mujer más bella, alta, curvilínea, altiva. Todo era un ir y venir de pretendientes que apenas si miraban sus ojos, por eso ninguno se había dado cuenta que ella era ciega desde su nacimiento. Los poemas a sus atributos casi eran repetitivos, las canciones y los regalos. Era un trofeo, su belleza era un trofeo que los hombres de toda condición anhelaban. Sin embargo ninguno se había dado cuenta.
Por Katalina Camus, del blog Ambiente virtual.

 

A ella le gustaría ser delgada y alta, de tez clara y perfecta, cercana al canon de belleza establecido para las mujeres. Digo cercana, porque nadie es él canon, ni quienes prestan sus rostros para representarlo. Todo mundo quiere lo que no tiene, pierde el tiempo buscando en el exterior adjetivos superfluos. Ella sabe lo que le gustaría ser y está tan preocupada de lo que no es que olvidó lo que sí era.
Por Paz del Río.

 

Temblando, se esconde en el cobertizo. Tiene las rodillas y las palmas de la mano heridas por los guijarros; abrazando a su hija, llora. Afuera, los lobos aúllan. Los caballos se revuelven inquietos en los establos y, la niña llora, ¿de hambre o de frío? Ya no lo sabe. No recuerda la última vez que comió, aun así, le ofrece su seno. Sabe que morirá, que la pequeña la va a desangrar, pero no importa. Con el amanecer llegará la ayuda. Mientras pueda, hará todo para que viva ella.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Ella era el alma de todas las fiestas que se celebraban por el lugar. Desde que no está, nada es igual, todo ha cambiado a peor y nos encontramos sumidos en la tristeza. Pero vamos a solucionarlo pronto, aunque aún estamos esperando que nos entreguen el encargo. En breve, será como si ella volviera a estar presente en las celebraciones, supondrá una alegría para todos. Espero que el embalsamador no tarde mucho más ya…
Por Igor Rodtem, del blog Lo innombrable y yo.

 

Todo es alegría; la depresión y el estrés se han esfumado. La sentencia es clara, todo es para ella, la custodia de los niños, el piso y hasta el coche. Su estado de felicidad crece a la par que mi pesar. Montar esta farsa es la decisión más difícil que he tomado en mi vida profesional, creo que es hora de jubilarme. Nunca estuvo casada, no hay piso, ni coche. No poder tener hijos la trastornó, pero por verla feliz no me importa haber cambiado la medicación por una falsa sentencia.
Por Ángel.

 

Después de una eternidad trabajando sin descanso, nadie más que ella se merece unas buenas vacaciones. O la jubilación. Se lo ha ganado con creces. Discretamente, pero de manera eficaz, hace su labor los siete días de la semana. Y sin quejarse. Porque si ella para, llegaría el desastre. Todo el mundo parece ignorarla, salvo cuando pasa cerca. Entonces te das cuenta de su importancia y de lo insignificante que resultas en comparación. Sobre todo cuando el que muere eres tú.
Por Enrique de Paz.

 

Todo era para ella cuesta arriba. Los días se iban sumando y el dolor no cedía. Igualmente, ponía lo mejor de sí, e intentaba no pensar. En un tiempo enrarecido, con libertades lejanas, con un futuro incierto, no podía dar con el remedio para tanto malestar. Pero cuando cantaba, y se acompañaba con su humilde instrumento, de esos que casi ni se enseñan a tocar, se alegraba, y sentía, por lo que la canción durara, que todo podía mejorar.
Por Diana Rosa Conti.

 

«¡A ver la tele!». Cuando mi padre decía esas palabras al subir del bar, se nos encogía el corazón. Mamá se levantaba y se iba al dormitorio con él. Nosotras permanecíamos con la mirada fija en la pantalla mientras nos tapábamos los oídos para no escuchar nada. Luego, ella regresaba con algún cardenal más y nos acostaba. Una noche, mamá no volvió. Desde entonces, no puedo evitar mojar el sofá al oírle esas palabras. Aunque todo sigue igual y ahora la que se levanta es mi hermana.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Llevaba meses solo en aquella isla. Resistió condiciones extremas sin quejarse. Fue duro estar tanto tiempo alejado de su mujer, pero seguir adelante sin ella le resultaba imposible. Sus días de náufrago habían terminado. Decidió abandonarlo todo para volver a su lado. Gritó que quería acabar la experiencia y regresar a la civilización. La cadena de TV había cancelado el reality desde la cuarta semana por falta de audiencia. Nadie respondió. Escribió en la arena su primer S.O.S.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Disponía de espacio, tiempo y paz, para echar a volar su imaginación asida a las palabras. Pero un día cualquiera sucedió lo inesperado: desaparecieron abrazos, besos, sonrisas y, además, la salud. Perdió el rumbo, su mundo quedó amurallado, oscuro y pequeño. Tocó fondo, llegó al fin de todo. Cara a cara con ella misma reencontró el fulgor de la esperanza y delineó un nuevo horizonte. Confiada y paciente, espera.
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

En un mundo lleno de desastres naturales, naturaleza destrozada y humanidad desastrosa, existe un halo de luz que puede que esté mundo no sea del todo una basura, creí que esto iba a ir a peor y tiene toda la pinta, pero para que todo esto no se hunda los que nazcan en esta época los hijos de la mascarilla de entre todos ellos, ella mi pequeña haga lo que sea para hacer de este mundo algo mejor para todos, nosotros lo estamos intentando y lo tenemos que hacer con más fuerza.
Por Carlos González.

 

Él está convencido de que Emma no vale para trabajar. Como al azar suelta palabras en todo momento que se lo hacen saber. Al poco tiempo ella deja su cargo de gerente. Limpia y ordena la casa temerosa de hacerlo mal. Entonces, él le reprocha haberse convertido en una carga. Le recuerda que él sacrificó sus días y noches de trabajo en lugares que no deseó. No la abandona, pero se busca a otra con más aspiraciones.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Entró a comprar el pan, pero en realidad pidió «un crimen perfecto, por favor». Para su sorpresa, el panadero asintió con profesionalidad. A continuación, ella metió la mano en el bolsillo para sacar el dinero, pero en su lugar extrajo una pistola. Todo apuntaba a que aquello era un sueño por lo que no se preocupó cuando alguien la apuñaló por la espalda. Tras el mostrador, con la satisfacción del deber cumplido, el hombre le deseó un buen día y pasó a atender al siguiente.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Las peonías decoraban el lugar. En su despedida él vestía de uniforme, hoy esperaba elegante con un chaqué negro. Apenas cumplían veinte cuando Teresa dejó familia y vida para marcharse en un tren rumbo a Francia. Todo lo que se llevó fue su amor y recuerdo, ni siquiera la promesa de volver a verse. Eran tiempos duros y ella no podía perderse en los sueños. La gente se puso en pie, la novia entraba en escena. Nunca había visto a su hermana tan guapa.
Por Amanda Vilas, del blog Escondida entre nubes.

 

Aquella mañana el calor era abrasador. Los ruidos de las obras le taladraban los oídos y su única opción de aire puro era la terraza en la azotea. A pleno sol. A sus ochenta y cuatro años, pensó ella, quería poder decidir cómo vivir o morir. Salir a dar un paseo, sus piernas se lo reclamaban, y los besos de sus nietos, era todo lo que necesitaba. Cruzó los dedos y empezó a llamar a sus hijos. Solo ellos, ahora, tenían la llave a para su libertad. Perdiendo parte de la suya.
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del Oria.

 

Ella me lo advirtió. Yo solo reí. «Amor, el ascensor me ha hablado hoy. Usemos las escaleras desde ahora». «Es muy raro. ¿Para qué tantos departamentos vacíos? ¿Cómo es que nunca encuentro a nadie en los pasillos?» Ahora todo tiene sentido. Cuando el apuro de esta mañana me hizo entrar en el cubículo de metal, supe que no volvería a salir. Han pasado días, aún no llego a la planta baja y esa vocecita del techo no para de buscar charla.
Por Cyn Romero, del blog El frasco de historias.

 

Volvió a mirarse al espejo. Los días de convalecencia le habían venido bien. Tuvo tiempo para pensar en todo, analizar los pormenores de aquella operación y los posibles efectos secundarios. Una nueva mirada al espejo, sus ojos se empañaron, Colocó un mechón rebelde que le caía juguetón sobre su sien y sacó su neceser de maquillaje. Poco a poco sus rasgos masculinos fueron tomando formas más suavizadas. Él había dejado de existir, ahora ella tomaba el mando de su cuerpo.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

Analiza la situación y planea una estrategia, se dijo. Los lloros de ella inundaban la estancia. A ver cómo gestiono esto, murmuró mientras comprobaba una y otra vez que todo su cuerpo estaba manchado. Si lo saco por arriba le voy a manchar el pelo. El sudor empezaba a asomarse por las sienes. Ser padre primerizo y enfrentarse a un desborde de pañal como ése era todo un reto. Mamá llegó al rescate justo a tiempo, para quitar los broches de los hombros y sacar el body por abajo.
Por Nahnnuk.

 

Ella, la chica para todo de Nilo Fuster, el gran hombre, el gánster que tenía ojos en toda la isla, capaz de saber lo que estás haciendo en todo momento. Y no sólo de eso, también de evitar que lo hagas o, al menos, pagues las consecuencias. El hombre que todo lo veía se volvía ciego a su lado, porque el brillo de su belleza eliminaba todo tipo de sospecha. Y era precisamente ella la persona de la que más debería haber desconfiado…
Por Senén Rubio Zubiaga, del blog Las vidas alternas.

 

Las olas golpean la roca, se siente segura, a pesar de que ya están empapados sus pies. Dirige la mirada a las gaviotas que vuelan sobre la línea que delimita el cielo y el mar. En unos segundos aparecen muchas más, «es la señal», piensa. La proa de un barco de pesca se agranda ante sus ojos, y poco después todo él. Recordó las palabras de Alfredo: «Nada es para siempre, no me esperes, no volveré». Ella, le esperó. Él, se quedó bajo el mar.
Por Maite Moreno.

 

Había pasado tanto tiempo desde que todo había comenzado, que ya casi ni recordaba cómo había sucedido. Sin embargo, esa mañana no necesitó ver el nombre que salía en la pantalla de su móvil para saber de quién era el mensaje. En todos esos años nunca había olvidado la fecha y, de uno u otro modo, se lo hacía saber. Sonrió mordiéndose el labio, seguro que ella estaba haciendo exactamente lo mismo.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

No creeréis lo que os voy a decir, quedaré como un loco obsesivo-compulsivo, pero… Todo lo que hice, lo hice por ella. Para salvar nuestra relación, nuestro amor, nuestra vida y a sí misma. Pero ella no pensaba igual. Me vio como un enemigo y huyó. Ahora es tarde y de nada sirve lamentarse. No solo la perdí yo, la perdimos todos. Lo daría todo para que ella volviese.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

El temor a envejecer la llevó a conseguir una poción mágica para buscar la eterna juventud. Cada día echaba una gotita en su comida principal. Se sorprendió al desaparecer sus canas, manchas en la piel y las odiosas patas de gallo. Más tarde pensó que eso no bastaría y lo derramaba en todo alimento que ingería. Hasta que un día ella despertó y el espejo le devolvió la imagen de un bebé.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Ella es la prolongación de mi conciencia. La imagen que ilumina una noche oscura en mi cabeza. Rubia como el tabaco que fumo, esbelta como un recuerdo que flaquea. A menudo, intento huir de la agonía de hablar a solas. Sin embargo, casi siempre acabo en el barro de un tiempo pasado, que no siempre, fue mejor. Es lo que tiene su memoria, que aparece cuando más la hecho de menos. Para todo lo demás, está la paciencia.
Por Libros con Dos Alas (JFV), del blog Libros con dos alas.

 

Y llegó el octavo, aunque parecía el cuarto y cambiaron los colores, azul para el trabajo por verde para el ocio. El tiempo parecía haberse detenido, pero no era así, y no se podía desaprovechar. Ella quería ver el mar en sus ojos y las nubes enredándose en su pelo. Todo parecía diferente, pero aun así traía el recuerdo del asfalto bajo las ruedas para llegar lejos, el abrazo de las siestas para descansar mucho y las risas compartidas en el juego bajo las estrellas y la luna.
Por Carmen.

 

Cuando estoy dentro del agua todo deja de existir a mi alrededor. Los gritos de los espectadores desaparecen y los demás nadadores se diluyen en el agua con cada brazada que doy. Hay un instante en que todo se para y solo puedo ver a Elisa sonriendo con la certeza de que tarde o temprano al igual que le ocurrió a ella el agua reclamará mi vida.
Por Cecy del blog Enredados entre Libros, del blog Enredados entre libros.

 

Pero que ridículo es todo, cómo podía pensar de esa manera tan simple cuando se estaba jugando tanto. Para qué tanto esfuerzo si al final iba a elegir la opción más sencilla. No podía dejar de pensar que lo había engañado, que había jugado con él y con sus sentimientos, pero lo peor de todo es que no podía pensar en otra persona que no fuera ella.
Por Arekkusu.

 

Ruby era una niña hermosa y encantadora, ella era muy feliz. Pero una bruja la había convertido en un animal feroz, al cual todo mundo temía. Ruby sabia que para volver a ser feliz la bruja debía morir. El problema era que no sabia donde vivía. Un día, Ruby tuvo la dicha de encontrar a la nieta de la bruja quien iba a dejarle comida a casa de su abuela. La nieta de la bruja era conocida como Caperucita.
Por Jullisa E.

 

Mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie.

 

¿Te unes a ellos?

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