#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

Medallero

MEDALLA DE ORO; Cris Mandarica, Cyn Romero, Estefanía, José Torma, Lide Basterrechea, Lídia Castro Navàs, Mari Carmen Caballero Álvarez, María José Viz, Nahnnuk, Nysna, Pilar Alejos, Q. Ki. Guerrero, Txema Alvarez.

MEDALLA DE PLATA; Smokey pisó la raya, Zoraida Azahara.

MEDALLA DE BRONCE; María del Pino Vega Ramos.

¡Enhorabuena a todos!

 

Aviso: este mes se reinicia el medallero.

 

Solo los que trabajen duro conseguirán todas las medallas del 2018.

 

¿Todos preparados?

 

 

Enero:

Dormir, justo y diablo.

 

—¡Al diablo lo que digan los demás! Soy quien quiera ser, no lo que otros decidieron por mí. No es justo que siempre deba anteponer las necesidades de los demás a las propias. En este año que está sin estrenar voy a practicar más el egoísmo; luchar por mis sueños, dormir sin remordimientos, y quererme mucho. Y tú, ¿estás viviendo la vida que quieres? Hoy tienes ante ti una nueva oportunidad. Brinda conmigo. ¡Feliz 2018!
Por Adella Brac.

 

Andrés era un auténtico entusiasta de la moda. Todo el dinero que reunía lo destinaba a comprarse más y más “trapos”. Por eso, su madre creyó que sería justo llevarle a ver: “El diablo se viste de Prada”. La mujer salió del cine deseosa de vaciar su tarjeta de crédito comprando modelos caros, algo inimaginable en ella, horas antes. Esa noche no pudo dormir. Andrés, desde aquel día, aborreció aquello que tanto le había gustado.
Por María José Viz Blanco.

 

Dormir con tu nombre bajo mi almohada, despertar con el diablo aconsejándome olvidarte, ¿y que dice tu ausencia de todo esto? ¡Me burlo de ella justo en su cara!, porque en el abismo absurdo de tu abandono quedaron los recuerdos de un capítulo juntos, te vas tú, pero vienen otros, con nuevos errores, nuevas manías, llenas de locuras y mil letras enredadas en mi habitación, bien puestas entre rimas, para escribir una nueva canción.
Por Q.Ki. Guerrero, del blog Hadas descalzas.

 

—¡Que pase el siguiente! ¿Cual es su nombre?
—Justo Martínez para servirle a usted.
—Déjese de peloteos. Esto no es el cielo, le recuerdo que está en las catacumbas del señor Diablo, tentador de los hombres y grande del Infierno. Usted ha llegado aquí por dormir y teniendo en cuenta que es el responsable de las campanas de la puerta de sol, imagínese la que ha liado por quedarse sopa el último día del año… ¡Que pase el siguiente!
Por Txema Alvarez.

 

El infierno ¡claro que existe! Y no está muy lejos. Basta mirar dentro de nosotros, justo en nuestro corazón, y ver como el diablo baila cada noche, con los ojos inyectados en sangre. Con su terrible maldad, juega con nuestra conciencia, con nuestros recuerdos, y no nos deja dormir en paz. Cada noche es la misma batalla y cada mañana, el sol nos despierta abrazándonos con su luz y nos recuerda que la victoria vuelve a ser nuestra.
Por Lorenzo.

 

Tim caería de los últimos. Robert se salvaría por alguna argucia administrativa y Scott sería como un pequeño diablo en nuestras filas. A mí me gusta imaginarme como un francotirador muerto por cobardía o torpeza o por carecer de la suerte de Tim, de la persuasión de Robert y de la habilidad de Scott. Saber que ahora no somos ni la mitad de hombres que los que vivieron la II Guerra Mundial es justo lo que me quita todas las noches las ganas de dormir.
Por El recreo, del blog Mi recreo.

 

No puedo dormir, los ancianos del piso de abajo se han comprado una guitarra eléctrica. Se pasan el día aporreando las cuerdas, como si no hubiese un mañana. ¡No es justo! Cuando llego a casa los vecinos me miran con cara de rabia. Parezco el mismo Diablo. Lo sé, son mis pelos de punta y la chaqueta de cuero. Resignado, salgo del ascensor, cierro la puerta y voy directo a la cama, aprovechando la pausa entre movimientos.
Por Smokey pisó la raya.

 

Últimamente no puedo dormir bien, así que suelo ir al salón y leo, justo hasta que, sin darme cuenta, me quedo dormido. Ayer, en concreto, me puse a leer «El Infierno» de Dante. Quizá sea casualidad, quizá no, pero es mano de santo. Cuando me quise dar cuenta, amanecía. Me diréis que aún me falta una palabra –de las tres para este reto–, y es cierto, pero no es menos cierto que ya está, digamos, insinuada, pues, como todo el mundo sabe, en el infierno habita el Diablo.
Por Luis J.Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Justo acabo de llegar de mi jornada nocturna y me voy a dormir un rato. Mientras todo el mundo se divierte en Nochevieja, yo tengo que estar de guardia; es injusto, pero alguien tiene que hacer el trabajo. Hoy me ha tocado asistir a un accidente de coche, un atraco con resultado de muerte y una pelea con un herido de arma blanca. Cada vez es más dura mi faena, pero es lo que tiene ser diablo.
Por Lídia Castro Navàs, de El blog de Lídia.

 

Cada vez que se inicia un nuevo año, muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a elaborar una lista de propósitos que deseamos cumplir a lo largo de esas cincuenta y dos semanas aproximadamente. Es aconsejable no echarse a dormir, porque es justo lo que hace falta para responsabilizarnos de nuestros actos, en lugar de echarle la culpa al diablo, o a cualquier circunstancia, con tal de evitar ser conscientes de nuestros errores.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

Cada vez me pesan más los párpados, pero lucho contra el sueño, no me quiero dormir. Desde que me acosté el Diablo hace de las suyas. En cuanto me descuido, con su fétido aliento a incienso, se acerca a mi boca, me besa e inspira fuerte para despojarme de mi alma.
Justo, en ese momento, un líquido frío invade mi cuerpo a través de las venas, las luces me ciegan y entonces, me pide que comience la cuenta atrás: diez, nueve, ocho…
Por Pilar Alejos, del blog Versos a flor de piel.

 

Siempre creí que el diablo era justo, que no acosaba a las personas que no lo merecían. Que iba a por los pecadores, los crueles, los que hacen de la tierra un infierno, para hacerlos suyos. Pero hoy, al ir a dormir, una simple visión me dejó en claro que eso no es más que una fábula, el diablo es injusto, tanto como para hacerme a mí, un hombre de fe y entregado, ver a mi pareja en la cama, atado y desangrado.
Por Karen, del blog Able to do all.

 

Lo he visto dormir, sonreír; lo he visto quejarse. Como más me gusta, es cuando sus ojos brillan con lágrimas de frustración. Es tan hermoso, es tan delicado que no puedo evitarlo, simplemente quiero mantenerlo atado a mi, para siempre, por toda la eternidad. Él ha reclamado de vez en cuando. “¡Esto no es justo!”, cuando salgo de casa sin su compañía. ¿Me afecta? No, me encanta, porque soy el diablo que le roba el aliento.
Por CuriousJ, del blog Enredos y lápices.

 

Aquella noche, todo se fue al diablo. El frente de magos azules, que venía resistiendo, cayó frente al invasor. Los remolinos de energía se llevaron todo, hasta llegar a nuestra base de operaciones. Entonces, justo cuando nuestro destino estaba por sellarse, una voz sonó desde el cielo. Era fuerte como el trueno y hermosa como decían las leyendas. «¡A dormir! Ya son las diez y mañana hay que ir al colegio». Luego, el silencio. Habíamos sido salvados.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Siempre, justo cuando nos vamos a dormir, aparece, le gusta ser el centro de atención. Podría venir antes y estar con todos nosotros compartiendo conversación. Pero así, como estamos cansados, él es el único que habla. Menos mal que dicen que todo está en mi cabeza, que él, el diablo, tampoco existe. Aunque, en estos instantes, agradecería que me desabrochasen la camisa para poder taparme la nariz con las manos y no respirar este intenso olor a azufre que inunda la habitación.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

El diablo que TyK tenía en la cabeza la dejó dormir lo justo para tener aquella pesadilla que tanto tiempo lleva sufriendo y que aún no logra descifrar.
¿Conseguirá desvelarla a lo largo de este nuevo año de retos? Ni siquiera ella puede dar respuesta a esa pregunta, todo depende de las palabras que Adella vaya proponiendo y del juego que TyK sea capaz de idear con ellas.
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Llevo meses sin poder dormir. Cada día vienen a visitarme cientos de personas y, cuando creo que ya ha llegado el último y me puedo retirar, ya está otra alma llamando a mi puerta. Voy a tener que hablar con San Pedro, porque esto no me parece justo. Él siempre está descansando desde que el mundo se convirtió en un lugar de guerras e insolidaridad. Nunca pensé que fuese tan duro el trabajo de ser diablo.
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

Cada mañana lo mismo, justo cuando al despertar de la siesta sonaba la alarma en lo mejor del sueño. Dormir para algunos sería cerrar los ojos para ella era el momento ideal para conectar con esa parte de la niñez que se perdió entre dragones y princesas, chicos guaperas de las carpetas de instituto y el mundo actual ahora con casi treinta tacos. ¡Al diablo con los estereotipos! Quería revivir esa adolescencia tan ñoña otra vez.
Por Keren Turmo, del blog El rincón de Keren.

 

Me había enamorado y nadie lo podía negar. Cada parte de mi ser lo notaba, cada fracción de mis células lo pedían a gritos, ya no podía vivir sin él, sin su tacto… sin su risa, sin su amor. Estaba enamorada del diablo…. Y él estaba dormido, justo aquí a mi lado.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

—Papá, tengo que hacer mi listado de propósitos para este año nuevo, no me puedo dormir en los laureles.
—Muy bien, hijo, empecemos.
—No asustar a la gente, provocar felicidad y alegría…
—¡Silencio! Que te va a escuchar tu madre. Me estás diciendo que quieres hacer justo lo contrario que deberías de hacer. A ver, hijo, entre tú y yo, mi nombre es Satán, tú eres mi hijo y por si no te habías dado de cuenta, ¡ERES UN DIABLOOOOO!
Por Arekkusu.

 

—Tienes que dormir. –El cielo, iluminado por la brillante luna llena que se dejaba entrever sobre las plateadas nubes, comenzó a oscurecerse.
—¿Qué pasa? —preguntó Alba mirando la alargada sombra que justo en aquel momento serpenteaba entre las nubes—. ¿Es el diablo que viene a llevarse a los hombres malos?
Elena miró por la ventana, aquello no era normal.
Por Aitor Olano Collazos, del blog GuíasNexos.

 

Las represalias del diablo parece que están surgiendo efecto. No es justo, no soy capaz de dormir ni cinco horas seguidas. Encima, el tiempo de hoy no acompaña. Noto que rozan en mi ventana gotas de agua que una a una forman una especie de aguacero en mi pensamiento. ¿Cómo puedo escapar de este embrujo? Música sin sentido se apodera de mi memoria en un intento de dulcificar lo que fui, pero todo parece en vano en un mundo en el que tú y yo solo somos una mera estadística.
Por Oyidiya Oji, del blog Evergreen Spirit.

 

Dormir es justo lo que quiero, pero son las dos de la madrugada y aquí sigo, atrapada en el viejo vicio. Al diablo con mi propósito de año nuevo de tener rutinas más saludables, a veces cansa más la lucha contra lo que somos que dejarnos llevar y hacerlo sin más, aunque lo hagamos a horas intempestivas. Para mí las horas nocturnas siempre fueron las mejores para dejarme llevar por este fuego que me consume, el de la escritura.
Por Cris Mandarica, del blog Detrás de la pistola.

 

Me contaron que en aquella aldea, justo antes de que los niños se vayan a dormir, les narran la historia de un diablo que vendrá si no se portan bien y concilian pronto el sueño. Me pregunté por qué lo hacían y, por curiosidad, una noche visité la villa y comencé a husmear por los alrededores para descubrir el enigma. Sin embargo, cuando noté que los infantes me miraban con cara de espanto, comprendí que ese monstruo era yo.
Por M. A. Álvarez, de El blog de M. A. Álvarez.

 

Cuando abre los párpados sólo hay silencio. Pero en cuestión de minutos comienzan a llegar las noticias. Hablan de apropiación, confiscación, retención, incautación, requisa, desahucio. Comentan lo justo para no decir robo. Y aún ignoran el final de esta cadena. Dormir es su única ocupación últimamente una vez perdido el cometido de la gestión del mal. Ya nadie necesita pactos con el diablo.
Por Patricia Babío.

 

Amor:
La vida empieza siempre en el mismo lugar, en el mismo punto, en el mismo instante: cuando dejo de dormir. «¡Ya me gustaría a mí ser como los demás!», pienso; alejarme, escapar de aquella realidad oprimente, ponerme a salvo de la bestia y probar lo que hace demasiado tiempo olvidé: esperanza. El pobre diablo nos la arrebató.
Entonces oigo su voz cansada:
—Buenos días, cariño.
«No, no sería justo». Sonrío.
Por Alberto Juan Pessenda García.

 

—¡Otra noche sin dormir! ¡Joder! —refunfuñaba Sunset como cada mañana desde hacía más de un año—. ¡No es justo! —se decía mientras reunía las fuerzas para salir de la cama y afrontar otro día. Uno más desde aquel golpe de suerte que cambió por completo su vida—. ¿Cuánto más podré seguir así? —se preguntaba la joven estrella del rock, a la vez que escucha una vocecilla en su cabeza que le decía: «Es lo que tiene pactar con el Diablo…»
Por Carmela Baker, del blog Letra cuadrado.

 

Justo en ese instante, su vida cambió para siempre, pero no en la medida en la que él creía que lo haría. «Los Reyes Magos no existen», le susurró el diablo antes de romper a carcajadas, regodeándose en su infinita maldad. Y sin embargo, el pequeño Hugo no estaba decepcionado. Sólo pensó levemente en cuan sobrevalorada está la magia y, como cada año, preparó el vaso de leche con galletas, les dejó una nota, esta vez con un agradecimiento diferente, y tras tomar de la mano a su juguete favorito, se fue, sin más, a dormir.
Por Daniel, del blog El solitario.

 

Cuando se fue a dormir aquella lúgubre noche sabía que nadie volvería a saber de él. Al fin y al cabo, todo crimen tiene su correspondiente castigo, y había escuchado las historias que se contaban en la taberna de madrugada, en las que se hablaba de aquel que venía a cobrarte tus delitos: el diablo de la noche que no perdona. Y justo en ese momento, cuando acabó de arroparse y levantó la vista, lo vio a los pies de su cama.
Por Nysna, del blog La luna en vela.

 

Si hablamos de lo justo, eso sería pensar que el pequeño diablo nos dejara dormir. Pero no es justicia lo que se imparte en esta corte. Aquí se paga lo que se hace, se purgan condenas y se regresa hasta el último centavo en especie. No hay influencias, ni reducciones de castigo por buena conducta. Dicen los que han pasado por esto, que recién a los dieciocho o diecinueve años, empiezas a ver la luz. Este asunto de la paternidad, debería venir con advertencia en el paquete.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Justo cuando me iba a dormir, apareció el diablo:
—¿No pensarás acostarte sin probar esa tarta tan rica?
—Por supuesto que sí. Hoy he visitado a la dietista y todavía tengo que perder los diez kilos de mantecados alojados en mis cartucheras.
—Vengaaa, mujerrrr, te está mirando. ¿La vas a dejar ahí? Pobrecilla.
—Vete. Antes de que terminen las rebajas tengo que entrar en los vaqueros de Zara.
—No entrarás igualmente.
Hum… Hum… Ñam, ñam…
Por María José Sánchez.

 

Acurrucado en su cama, justo se acababa de dormir, cuando le despertó el vibrante sonido de su teléfono. En ese mismo instante pensó: ¡Al diablo con el maldito móvil! y lo estampó contra la pared. A la mañana siguiente la alarma de su android no le sonó. Se durmió y llego tarde a trabajar. Entonces fué cuando se hizó esta reflexión: tantos avances tecnológicos, tanta era de la digitalización, lo único que hace es complicarme la vida…
Por Litxu.

 

Una promesa fue sellada y justo después se dictó sentencia. Bastaron únicamente dos palabras y advertir al diablo en tu mirada para saber que la escala de grises de la que todo el mundo habla se difuminaría cada vez que te observase dormir al otro lado de la cama a partir de entonces. Todo se transformaría en blanco o en negro. Porque cuando se trata de amar, señores, no se admiten medias tintas. Es un todo, o nada.
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

«No duermas para descansar, duerme para soñar». Con esta frase, leída no sé dónde, me voy a dormir, pensando en lo que me gustaría materializar. Diablo, colocándose a mi lado de un salto, me mira fijamente y me dice: “Mejor averigua qué te impide avanzar, pues tan importante es saber adónde quieres ir como por dónde”. Acaricio a mi sabio gato y programo mi sueño. Al despertar no recuerdo nada, me estiro y… «¡Eso es justo lo que debo hacer!»
Por Zoraida Azahara, del blog El nido de Zoraida.

 

En mi casa los abrazos eran suplidos por empujones, pocas risas se oían y sí muchos lloros, en mi casa la vida dolía. De noche no podía dormir, de día me costaba vivir. Él ni sabía, ni quería ser persona, él era el mismísimo diablo y justo era mandarle donde debía estar, en el infierno. Aquel día, de las ventanas salían bocanadas de humo que envolvían la calle de un gris oscuro, haciendo contraste con el verde esperanza que lucía mi corazón.
Por Mer, del blog Entre libros y amigos.

 

Se creía tan listo, más diablo que el mismísimo Satán; pero, jamás imaginó que justo ella encontraría un sachet similar e inocuo, para suplir el de las azules pastillitas descubierto en el doble fondo de la maleta. Imaginó la mano sigilosa hurgando con premura y el urgente sorbo de agua. Luego, en la cama, todo fue igual; salvo que no hubo reacción… Al contrario, un ataque de bostezos abatió sus ojos y ella, riendo a escondidas, se dispuso a dormir.
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Todos en el pueblo tenían a Ismael por un pobre diablo. Era tan bonachón y valía para tan poco que decidieron que lo más justo sería buscarle un trabajo en el que se sintiera valorado. Al final lo encontraron. Cada noche Ismael se iba a dormir muy temprano. Al día siguiente se levantaba casi al alba, se encaminaba a las murallas y abría la Puerta del Sol. Ser portero le hacía muy feliz. Sentía que gracias a su trabajo el calor y la luz del astro entraban cada día en su pueblo.
Por Alma Rural, del blog Alma Rural.

 

Dormir. Era lo único que necesitaba. Extenderse sobre su cama, y descansar. Desconectar su cabeza de todo lo que había ocurrido en los últimos días. Olvidar. Olvidarlo. Pero eso era justo lo que no conseguía. Cerraba los ojos y la imagen de su rostro se le aparecía como una horrible burla del destino. Una cinta de moebius sin principio ni final. Pero estaba dispuesta a todo por lograrlo, por borrarlo, hasta venderle su alma al Diablo si hacía falta. Y así dormir… para siempre.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

Vaticinabas otra noche de insomnio, pero cuando te pregunté si en aquella ocasión podíamos limitarnos tan solo a dormir, tus ojos sobresalieron inquisitivos entre los pliegues de la almohada, justo en el momento en el que iba a darme la vuelta para no ver su cara. Fue entonces cuando ese diablo interior me mordió el pecho mientras me empujaba hacia tu lado de la cama.
Por Lluvia Beltrán, del blog Lluvia Beltrán.

 

¡Al diablo con el maldito despertador! —exclamó, al tiempo que se daba media vuelta, hundía la cabeza bajo la fría almohada y aferraba su cuerpo al de su pareja, que en aquel momento yacía a su lado, tratando así de dormir un poco más. Sabía que justo en el momento en el que se levantara su vida cambiaría para siempre. Había llegado el día de su jubilación.
Por Seren, del blog Sin título de momento.

 

—¡Al diablo con todo!- A sus 29 años, Cristine ya estaba cansada de la vida. Estaba sola, en una casa que se caía a pedazos y ahora, desempleada. Justo cuando se iba a ir a dormir, sonó el timbre. Al abrir, una linda bebé dormía envuelta en pañales. La niña le parece extrañamente familiar y, al leer la carta, siente un escalofrío en la espalda: “Hija, no tuvimos más remedio, ellos te están buscando. Tú eres tu única esperanza”.
Por Cynthia.

 

Justo antes de dormir te frotas la nariz y piensas en el último acontecimiento sucedido antes de despertar. Lo rememoras con detalle, como si ya estuvieses allí. Poder ilimitado, maldad ilimitada; menudo regalo de Reyes. Esta maldición es un auténtico asco. Por el día puedes disfrutar de tu vida pero las noches son para tu segundo trabajo. Cierras los ojos y susurras lentamente el nombre en quién te convertirás: yo soy el diablo.
Por Nahnnuk

 

La bruja que tanto nos asustaba había muerto al fin. Vivía en una destartalada choza, justo en la entrada del bosque. Aún recuerdo las historias que me mantuvieron tantas noches sin dormir: que tenía pacto con el Diablo y que hacía sacrificios humanos. Hoy por fin supimos la verdad. No pasaba de una simple anciana, malhumorada y sin familia. La excusa perfecta de nuestros padres para mantenernos alejados del bosque.
Por Jessamine Seeley, del blog Jessamine escribe.

 

Para ser justo, pensó el diablo, debía admitir que aquel no era el lugar más incómodo donde había tenido que dormir. Recordó el saco de arpillera donde lo había atrapado un soldado ruso, picaba como un lecho de ortigas. Recordó también los años pasados en una botella de cristal yendo de mano en mano, resultó un lugar duro y, sobre todo, frío. Definitivamente, ese Plymouth Fury no era el peor lugar donde lo habían encerrado.
Por Atalanta, del blog Un libro junto al fuego.

 

No quiero dormir. Estoy harta de hacerlo. Llevo la mitad de mi vida haciéndolo. Conozco todo tipo de camas. Camas familiares, camas de hospital, mi cama, mi otra cama, cama, cama, cama. Justo cuando empezaba a querer levantarme, hacer vida normal…, ¡al diablo con todos! Nadie lo ve. Todos lo ven. Me están volviendo loca. Voces aquí y allá. ¡Que se callen, joder! Callaos, por favor… Yo solo quiero despertar, tranquila, y volver a veros.
Por Marina López Fernández, del blog Por el hueco de la escalera.

 

Justo cuando me voy a dormir, comienza a ladrar el perro del nuevo vecino. Y ya se lo había advertido la noche anterior: “lo mandaré a los infiernos si vuelve a interrumpir mi sueño”.
Con esa intención me presenté al apartamento contiguo. A la par de su dueño, un can veterano salió a recibirme, regalándome una tierna mirada junto a un alegre movimiento de rabo, me conmovió tanto su cariño, que se reflejó en mi cara, ante mi actitud se lanzó a mis brazos. Y recostado en mi hombro, le cerró un ojillo a su amo, como queriéndole decir “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”.
Por Yoli L., del blog Aprendiz.

 

Ya son más de las 11 de la noche, justo el momento de irse a dormir. Me estoy cayendo de sueño y las piernas me pesan una tonelada. En realidad, mi cuerpo no da más de sí pero mi mente aún quiere fiesta. Seguramente el diablo venga a visitarme de nuevo esta noche, y la imaginación se me irá con él. Hará de mis sueños pesadillas, y no porque sean de mal gusto, al contrario, me divierten tanto que hacerlos realidad está prohibido.
Por María del Pino Vega Ramos, del blog Pensamientos en silencio.

 

¡Cerrado!

 

Consulta aquí las palabras del mes en curso.

 

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