#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

Medallero

 

MEDALLA DE ORO; Aitor Olano, Alberto Juan Pessenda García, Alma, Ana Centellas, Anabel Samani, Arekkusu, Carmela Padilla, Estefanía, Javier Puchades, José Torma, Karen, Lídia Castro Navàs, Lorenzo, Luis J. Goróstegui, María José Viz, Nahnnuk, Oyidiya Oji, Pilar Alejos, Q.Ki. Guerrero, Sara y Saricarmen.

MEDALLA DE PLATA; Tati Jurado.

 

¡Enhorabuena a todos!

 

Aviso: este mes se reinicia el medallero.
Solo los que trabajen duro conseguirán todas las medallas del 2019.
¿Todos preparados?

 

ENERO:

Añado, familia y demasiado.

 

 

Una buena porción de salud, un poquito de dinero y bastante amor. Remuevo a conciencia y añado unos gramos de trabajo, no demasiado. Y no de ese de mala calidad que daña el alma de la gente, solo proyectos bonitos. Agrego muchas tardes de risas y por último, felicidad sin medida. Llevo a ebullición, dejo enfriar un poco y ¡lista para servir! Mi querida familia cincoliniera, os invito a brindar con esta pócima. ¡Feliz 2019!
Por Adella Brac.

 

TyK está muy contenta de formar parte de la familia del «Reto cinco líneas». A pesar de los más de cuatro años aportando microrrelatos nunca le ha parecido demasiado, y añado, este 2019 se estrena con la medalla de oro. Gracias, Adella.
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

¿Y si le añado un trozo de tela? Sé que la tía Luisa le ha comprado un vestido demasiado corto, aunque ella sabía que, en la familia, somos todos muy altos. Sirva como justificación que no ha visto nunca a la niña y acertar con la talla, en esas condiciones, es muy difícil. Le coseré una tela de flores al bajo y la recostaré, luego, en el ataúd. Así las vecinas cotillas no podrán calificar de indecente su aspecto y la tía verá cumplido su sueño.
Por María José Viz Blanco.

 

Imaginad la escena: el puerto espacial repleto de gente; una familia numerosa que despide a su hijo mayor, la madre llora desconsolada; es la primera vez que realiza un viaje tan largo solo, y es que el joven se marcha a la universidad. No ha facturado demasiado equipaje –eso lo añado yo; perdonarme, soy el auxiliar de vuelo que les ha vendido el pasaje–. Naturalmente el chico lleva un compensador de gravedad personal, si no no podrá soportar la mayor gravedad de la Tierra; y es que el muchacho ha nacido aquí, en Marte.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Tal vez sea la falta de sueño. Quizás el exceso de azúcar. O todo a la vez. Ya se sabe que por estas fechas todo suma. Si a eso le añado la soledad, no es demasiado difícil saber cómo me siento. Pasan las fiestas de Navidad y te das cuenta cómo echas de menos a la familia que ya nunca más podrás abrazar. El terrible insomnio te ayuda a recordar que lo que te da más felicidad es lo que, al final, te deja más tristeza en tu corazón.
Por Lorenzo.

 

Mi familia, en realidad mi madre, siempre había insistido en el hecho de que las mujeres, la edad que tuviesen, jóvenes o ya no tanto, más o menos agraciadas, no importaba demasiado, solteras, categoría a la que me añado, o casadas, debían siempre llevar corsé. Yo, que me encontraba entre dos edades, que tenía una belleza, como decía ella, extraña, acataba sus órdenes sin protestar, pues, lo contrario resultaba con certeza más fatigoso que dejarme oprimir por aquella prenda de tortura.
Por Clarissa Mary Prince, del blog Clarissa Mary Prince.

 

Hoy me he dado cuenta que pienso demasiado en lo que he dejado de hacer. No por falta de tiempo, que también, si no por mi mala organización a la cual añado una facilidad innata para olvidarme de mi y centrarme en el vuelo de una mosca. Que, si trabajo muchas horas, que la familia, que mi ombligo… Pues hasta aquí hemos llegado. Este año voy a cuidarme. Empiezo escribiendo y dándome de baja en el gimnasio. Ja.
Por Nacho Cuevas, del blog Falsa moneda.

 

La familia era demasiado buena, incluso parecía que había sucumbido al hechizo de la pequeña. La reina de la casa podía bañarse en la cantidad de juguetes que llenaban la habitación, los cuales desestimaba al cabo de las semanas, pero apenas tenía las estanterías llenas de maravillosas historias. ¡Este año, se acabó su reinado, majestad! En esta carta que escribo a sus altezas, añado un libro tras otro. ¡Disfrute de los viajes a otros mundos!
Por Nerea Almagro.

 

Añado un poco más de líquido a la salsa, para darle el toque perfecto, cuidando de no verter demasiado. Al otro lado del tabique, en el comedor, mi familia al completo se ríe a carcajadas. Imagino que por las monerías de alguno de mis sobrinos más pequeños. Poco imaginan lo pronto que se acabarán para todos ellos esas risotadas insufribles.
Por Rebeca Gonzalo, del blog Crónicas de la loca que cazaba nubes.

 

Estoy un poco oxidada, pero no demasiado. Antes mis dedos fluían con rapidez por el teclado y hoy a duras penas añado una palabra tras otra. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí para este reto, ¡2 años y 2 meses para ser concretos! Pero este mes de enero me he propuesto volver a esta familia en la que se ha convertido la comunidad de Blogger y vengo con muchas ganas. ¡A por la medalla de oro!
Por Edith T. Stone, del blog Tahis.

 

Hoy me estreno en esta familia, con nervios, con ganas, con ilusión. Hoy añado un nuevo reto en mi vida que me hará crecer cada mes. Y me tiemblan los dedos al escribir mis primeras letras, como los primeros pasos de un bebé que comienza a caminar. Quizás aspiro demasiado alto, quizás no, pero tengo la misma ilusión de correr sin miedo a caer entre letras, al igual que ese bebé que camina comienza a correr sin miedo a tropezar.
Por Meriyou, del blog Futura mamá quiere ser escritora.

 

…demasiado tiempo ha perdido esta familia en tonterías, se cancelan los planes celulares y se confiscan las tabletas… …tal vez si sea un desgraciado como tú, mi hijo mayor me has llamado hace un par de minutos… …sus lágrimas no nos conmueven, fue mucho el esfuerzo para comprarles sus caprichos… …añado que los seguimos queriendo y los visitaremos en la juvenil, pero nunca olvidaremos que acaban de matar a la tía Cata por apagarles el Wifi.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Para empezar, soy nuevo en esta página/blog, la encontré en un video de YouTube, dónde una señora muestra lo que escribe en sus cuadernos, hace este ejercicio en él, añado que es a puño y letra. Llegué aquí debido a que estar demasiado tiempo sólo, me ha hecho buscar, algo que me motive, que me mueva, que haga sentirme un poquito vivo, sabiendo que vivir en soledad, hace récordar aún más, a tu familia.
Por Dan Kardúner.

 

Si añado que estoy feliz no es para presumir, sino que realmente lo estoy, y demasiado. Desde que la familia se reunió hace más de un año no había sido lo mismo, ahora vuelven a verse rostros que parecían olvidados. Están de vuelta a pesar de las pérdidas. Pediría un deseo a algún cometa como cuando solía ser una niña, ese deseo sería que en ninguna familia del mundo falte amor, paz y unión este nuevo año.
Por Kathie G., del blog Sulla Strada.

 

Añado cada día unas gotas de una mixtura especial que yo misma elaboro en mi laboratorio de palabras. Hago alícuotas precisas con cantidad suficiente para toda la familia. Después las reparto en cuadernos que les regalo cuando vienen a casa. Hoy las elegidas han sido celebradas con gran entusiasmo. Las había repartido en tubos de ensayo no demasiado llenos. En los próximos análisis veremos qué tal han interpretado los resultados.
Por Carmen Martínez Marín, del blog Ay Maricarmen.

 

Tengo a todos los miembros de mi familia agolpados a la puerta de mi casa. Están nerviosos. Llevo una semana metiéndoles en el cerebro el gusanillo de la curiosidad. Les he ido mandando mensajes demasiado golosos para poderse resistir. Y si a eso le añado que hace un mes que no me ven, los tengo muertecitos de ansiedad. ¿Qué esconderé con tanto celo? Nada más abrir la puerta, en cuanto me vean, lo descubrirán. ¿Colmaré sus expectativas? Espero que sí. Allá voy.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Me siento un poco pesada, estas fiestas creo que he comido demasiado.Descubro horrorizada que los pantalones que más me gustan, al contrario que yo, han bajado en dos tallas la que ya tenían. Les añado un poquito de elástico y, muy chula, me paseo ante la familia con mi tipito de avispa. En seguida desaparezco, me aprietan demasiado y no se si voy a poder contener más la respiración o sucumbiré de un estallido.
Por Virtudes Torres.

 

Después de la medianoche del día 24/12 me fui a urgencias:
—¿Qué le pasa? —me preguntó el doctor preparado para tomar nota.
—Siento una sensación rara en el pecho.
—¿Añado algún otro síntoma: dolor de cabeza, barriga…?
—Bueno, la barriga la tengo llena, claro.
—¿Qué ha cenado?
—Un poco de hummus casero. Luego, un plato de sopa con caldo también casero y salmón con la salsa tártara de mi abuela. De postre, un mousse de turrón hecho en casa.
—Ha comido usted demasiado amor.
—¿Cómo?
—¿No sabía que la comida casera contiene mucho amor? Tome algo agrio y que su familia no le hable durante un par de horas.
Por Lídia Castro Navàs, de El blog de Lídia.

 

—Añado un poco de leña…, y listo —dijo Alba, mirando a Enrique mientras se sentaba a su lado frente al fuego.
Enrique era lo más parecido que le quedaba a una familia después de aquella fastuosa tarde hacía ya veintiún años. Aquel día, todos habían perdido demasiado; padres, amigos, hermanos, pero también habían encontrado el apoyo de aquellos que, como ellos, sobrevivían cada día a los invasores que ahora controlaban la Tierra.
Por Aitor Olano Collazos, del blog Guías y Nexos.

 

No pudiendo creer lo que estaba pasando, y en virtud de que se aproximaba la Nochebuena, noche exquisita, y profunda para mí, me llamé a la calma, a guardarme de malos sentimientos, y a la espera confiada de que podríamos unirnos en familia en esta noche que debe ser buena realmente. Nunca es demasiado el amor. Yo añado desde mi corazón la paciencia, para poder conservar la Unión. De eso se trata vivir, la ciencia de la paz es un gran puente.
Por Diana Rosa Conti.

 

A veces creemos que pasar tiempo con la familia nunca es suficiente, pero ¡por Dios! Si hubieses estado con la mía estas últimas vacaciones navideñas te habrías dado cuenta que es demasiado: el bullicio, las creencias, las personas, los chiquillos, incluidos los llantos y berrinches y si añado a eso los bastantes gramos que aumente de peso adivinaras porque pienso así. Sin embargo, bien los valen cuando te abrazas gustoso a esos pequeños ocurrentes, cuando el libro de anécdotas se agranda y los cariños se refuerzan para vivir un feliz 2019.
Por Claudia Gutiérrez.

 

Marina se despidió de su familia en el muelle número once. Como era su número preferido, todos los inviernos le gustaba despedirse en el mismo sitio. El conjuro de rigor era el siguiente: «añado un poco de sal, pero no demasiado, no vaya a llenar de sal el mar salado». En ese momento sus piernas se convertían en cola y se perdía entre las olas hasta las vacaciones de verano. Su madre, desconsolada, se sonaba la nariz mientras le decía a su marido: «No había más colegios, ¿verdad Manolo?»
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Pasar tantos días en familia, ha sido una prueba demasiado dura para mí. Tener que reírles las gracias a los cuñados desagradables mientras me muerdo la lengua y muestro mi mejor sonrisa, ante sus impertinencias siempre dichas «con cariño». Aunque todo lo he hecho por mamá. Se merece poder reunirnos a todos sin que nos saquemos los ojos. Sonrío cuando añado a escondidas gotas en sus copas y disfruto esperando a que surtan efecto.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Los cuerpos están reunidos en torno a la excavación. Los bañaron con la misma sustancia negra y pegajosa que los extranjeros obtienen de la tierra, y luego los quemaron. Cinco miembros de la misma familia. Irreconocibles. Después cegaron el pozo, para que nadie sobreviviera. Ahora tendré que seguir cabalgando hasta la siguiente aldea, que quizá esté demasiado lejos para llegar. Por si acaso lo consigo, añado cinco marcas de puñal en mi brazo. Cinco cuentas por saldar.
Por Gabriel Romero de Ávila, del blog Gabriel Romero de Ávila.

 

Tengo la familia más bonita que existe. Quienes me escuchan creen que soy demasiado farolera, pero puedo asegurar que si añado una a una o nos reunimos en grupos, podemos enriquecernos tanto y a la vez crear historias tan fantásticas, que siempre estamos ávidas de encuentros y de creación. Por abecedario nos definen y aunque distintas en apariencia, todas somos igual de hermosas.
Por Nani Canovaca, del blog La casa encendida.

 

Desde que recuerdo, nunca le exigí demasiado a mi familia: Solo un poco de cariño, que no me pegasen mucho y salir a jugar al parque, de vez en cuando, como hacían los niños que vivían en las casas de enfrente. Si además, le añado que siempre fui bueno y obediente, excepto el día que intenté escaparme por la ventana, me caí y ya no volví andar más. Por ello, nunca entendí porque pasé el resto de mi infancia encerrado en aquel orfanato.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Añado un caso más a la pila que tengo en el escritorio. Me siento y miro con cierta tristeza todo el trabajo que tengo que hacer. Es demasiado incluso para mi. Trabajar en casos de familia, siempre me agota pero aún más porque me veía reflejado en los ojos del asesino… después de todo, yo fui una vez uno de ellos.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Hemos formado una hermosa familia. Te observó jugar con los niños y luces realmente feliz. ¿Cuántas cosas tuvimos que pasar para llegar a este momento? Demasiado diría yo, además le añado el hecho de que tú ya estabas con otra persona cuando nos conocimos y en ocasiones me pregunto si te arrepientes de haberlo dejado todo por mí. Sé que fuiste tú la que más salió perdiendo en todo esto así que haré todo lo posible para que seas completamente feliz.
Por Cecilia Ramos Ponce, del blog Enredados entre libros.

 

No añado nada mas, simplemente quiero pasar página de lo vivido. No quiero formar familia, ni vivir lo establecido con normas y reglas. Quiero, deseo ser feliz a mi manera, aunque no sea de buen gusto a los demás. ¡Las normas están para incumplirlas! eso dicen. No tengo demasiado… que encima me juzgan de irresponsable y desquiciada. Cuando solo soy sumisa de sus leyes y objeciones. Ya va siendo el momento que atienda a mí ser.
Por Gala.

 

Añado tristeza a los sentimientos de nostalgia y desazón que me embargan al verla a través del cristal. Me mira desde sus pequeños ojillos grises y sus labios, flanqueados de arrugas, esbozan una sonrisa que rezuma cariño. A su edad, los días son demasiado largos y ella, los pasa sentada frente a la ventana, observando. Así, le da la espalda a la soledad que la invade en esa casa donde solo quedan ecos de un pasado lejano, el fantasma de una familia ausente, demasiado ocupada para ella.
Por Jessica, del blog Fantasía Literaria.

 

Nunca se quiere demasiado a nadie, y menos aún cuando se trata de alguien al que consideras familia, ya sea de sangre o por los lazos que hayas podido hacer; incluso a veces solo hace falta meses para ello. Ya sabes, el roce hace el cariño. Y este año, como viene siendo habitual por suerte para mí, añado a alguien más a este círculo mágico en el que todo se puede dar sin miedo a reproches ni juicios de valor. Es un placer tenerte conmigo, bienvenido.
Por María del Pino Vega Ramos, del blog Pensamientos en silencio.

 

Los cadáveres, los doce, aún yacían sobre la mesa cuando resolví el crimen, el cual no supuso ningún desafío para mis células grises.
—Añado que es la única conclusión lógica, mon ami.
—¡Pero eso es imposible! ¡Matarse unos a otros en plena cena! ¡Eran familia! Eso es demasiado…
Mi amigo se trabó buscando la palabra precisa. Magnánimo, le ayudé a encontrarla:
—¿Demencial? La Navidad es demencial, ¿n’est-ce pas?
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

No sé si es demasiado pedir pero este año deseo que no se me encasille. Que se me dé la oportunidad de expresarme tal y como soy, dejar que mis palabras difuminen las tuyas que están repletas de odio e incomprensión. A mi familia la dejas a un lado, estás hablando conmigo, por lo que no hay por qué hacer referencia a ella. Y por último añado que quiero que mi color de piel no me haga invisible frente a lo que crees que sabes de mí.
Por Oyidiya Oji, del blog Evergreen Spirit.

 

Nadie sabe qué pasará el año que viene, ni siquiera dentro de cinco minutos. La vida pasa demasiado deprisa. Así que no culpo a los Reyes Magos de no haberme traído ningún regalo. Estuve rodeada de mi familia, siendo políticamente incorrectos: comiendo a dos carrillos y rajando de todo y de todos. Si a eso añado que este año fue especialmente bueno, no encuentro mejor regalo.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalia la lía.

 

Añado la rodaja de limón a mi cóctel mientras observo a las personas que gritan de alegría a mi alrededor. Esas personas que tan solo en unos meses se han convertido en mi familia. Un concepto que, hasta ahora, apenas conocía. Todo ha salido demasiado bien. Ya era hora de que nos sonriera la suerte. Ahora, a puertas de nuestra nueva vida, solo me queda unirme a su canto: Bella Ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao.
Por Sarah Davis, del blog Letras en el aire.

 

—Y aquí añado la sangre del príncipe —dijo en un susurro.
El anciano consejero observó cómo la Esencia de Vida adquiría un color rosado. Estaba rebosante, demasiado, el heredero de Galeden acababa de nacer. Hacía muchos años que controlaba la vida de la familia real, debían seguir gobernando los descendientes de Azariel. Su propio frasco estaba casi vacío, pronto moriría. Sonrió al pensar en que volvería a burlar a la muerte otra vez.
Por Sandra Adrián, del blog Sandra Adrián.

 

El último consejo de la profesora llegó demasiado tarde: «Añado siempre un poco de raíz de jengibre para evitar los ardores». Era mi segundo trimestre en la Escuela de Brujas probando pociones y mi estómago se había convertido en un pequeño dragón. «Podría haberlo dicho antes», pensé en voz alta.
—Tan impertinente como tu madre —dijo la profesora con ira desmedida—, debe ser cosa de familia.
Lo siguiente fue mi castigo. Escribir en 5 líneas por qué no se interrumpe en clase.
Por J. C. Ritman.

 

Atravieso el pasillo, para mí demasiado largo, como los minutos que pasan hasta llegar a la habitación. En el trayecto pasan mil imágenes de la familia, de todos esos años tan llenos de recuerdos que se quedaron en un cajón del cerebro que ni yo sabía que se instalaran eternamente. Cuando se conecta el cerebro y el alma surge la explosión del amor. En la fórmula de la vida si le añado el miedo a la perdida y el dolor, me quedo aquello que vivimos y no se lo llevará el olvido.
Por Nieves, del blog Ave Fénix.

 

Añado las palabras que conformarán las que serán mis últimas voluntades, así como me hallo, aguardando una amarga sentencia de muerte: Pido, ante todo, hacer llegar esta carta a mi familia, a quienes tanto he querido mantener al margen de esta enfermedad terminal y a quienes a pesar de que lego cuanto poseo, siento que no les doy demasiado, pues ni todo el oro del mundo podría ser suficiente para comprar la felicidad de la que ellos han hecho partícipe a este pobre viejo que ahora, por fin, podrá en paz descansar…
Por Kress, del blog Caminando entre tinieblas.

 

Enero, he dejado atrás las vacaciones con la familia, da igual que sea poco tiempo, siempre es demasiado cuando es con ellos. Ahora escribo al chico de mi vida, el que debe de estar al otro lado del mundo en estos momentos. Con él me faltan horas. Con ellos me sobran. “…volveré a casa pronto.” Añado, justo antes de firmar la carta y dejar que unas gotas de mi colonia caigan sobre ella.
Por Karen Garcia, del blog Able to do all.

 

En mi familia siempre hemos sido de altos vuelos. Puede que demasiado, es cierto, pero nunca nos hemos conformado con poco. Somos así, ¿qué le vamos a hacer? Al principio, las críticas que recibíamos por ello me dolían, pero ya hace tiempo que a aceptarnos tal y como somos. Ahora, cuando alguien me dice que intentamos volar demasiado alto, añado: «y más que lo vamos a hacer».
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

«Últimamente no he pasado mucho tiempo con mi familia. Estos últimos meses he estado intentado evadirme, quizás demasiado, del mundo que me rodea. Mi psicólogo me ha dicho que debo dejar los diálogos internos. No sé qué hay de malo en ellos». Añado un poco de azúcar al café y salgo de la cocina.
Por Mace.

 

Esta vez no te pienso aguantar, amiga mía. Es demasiado. Llevo todo el fin de semana tratándote como una más de la familia. Es mas: he fingido que tus constantes desamores y ocurrencias estaban conectadas, pero no. Añado lo que tú bien sabes. No te perteneceré nunca, pase lo que pase. Pero se que, en el último segundo, en la última exhalación, estarás ahí, la Primera y la Última.
Por Juan Antonio.

 

Fui demasiado para él, mi familia me lo advirtió, mis amigos me lo dijeron muchas veces. Pero yo no los quise escuchar. Siempre saliendo en su defensa. Siempre de su lado y al final nunca supo lo que en verdad valía mi corazón. Añado que yo fui la ciega que no quiso ver la realidad. Mezquino y arrogante. Claro era guapo y esa fue mi perdición. Pero no se preocupen no volverá a ocurrir.
Por Julissa E.

 

Levantarse ya es difícil por lo mucho que me quiere la cama pero que el espejo me insulte tan temprano resulta bochornoso. Añado un polvorón más a mi dieta y tendré que verme reflejado en el Amazonas. Porque en mi familia somos más de entrar de perfil que de frente y eso es demasiado para un bailarín de Frevo. Dicen en Olinda que cuando yo termino de danzar mi cuerpo sigue bailando sin pararse. Será que tengo el ritmo en la sangre (que riega mis michelines).
Por Jose A. Sánchez.

 

«¿No será demasiado?» pensó ella, frente al humo que surgía de la lámpara antigua que acababa de frotar. Ya no parecía tan divertido robarse el tesoro de la abuela, mientras su familia dormía. «Yo creo que, si añado los ojos y la boca que empiezan a formarse en el aire, lo mejor es salir corriendo». Entonces, la voz profunda del genio la llamó su ama y le pidió oír su primer deseo. Temblando, ella se volvió desde el umbral de la puerta. Y deseó.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Añado más agua al caldo, aunque quede sosa. El tono amable de su voz dice que vendrá con algún amigo. La familia solo se puede permitir invitar a comer a una persona, servir más de tres platos sería demasiado, confío que esté consciente de ello. Al abrir la puerta un aire frío caló en mi cuerpo cuando, como una avalancha se instalaron en el salón y él, sin apenas mirarme, por encima de las voces de todo el equipo de fútbol de su trabajo, me exigió se sirviera la comida.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Y es entonces, cuando añado y suturo la nariz y las orejas al rostro, que soy consciente que el engendro podría pasar inadvertido entre la muchedumbre, como un hombre nacido del vientre de una mujer. Pero el escalofrío es supremo al observarlo frente a mí, con detenimiento: posee demasiado parecido a algún miembro de mi familia, incluso a mí mismo. Y mientras intento convencerme que estoy equivocado, mis propias manos empiezan a destrozar ese monstruo, hecho de retazos de cadáveres.
Por deomises, del blog deomises.

 

Siempre he creído que soy la que añado mucha alegría a nuestros encuentros domingueros, en familia. Procuro hacer de ese día divertido, hacemos juegos, chistes y reímos. Son momentos en los cuales podemos compartir un rico almuerzo lleno de matices de mi tierra y en los cuales las arepas nunca faltan y así como tampoco esa suerte de aguas frescas criollas como lo es una gran jarra de papelón y limón. Me gusta compartir esos días y pienso que el tiempo que les doy nunca es demasiado.
Por Dayana, del blog Una maleta liviana.

 

Demasiado lo he pensado, sigue corriendo en mi mente los recuerdos de ese invierno, cuando todo lucia perfecto… En ese invierno el frío no lastimaba, porque estaba mi familia para mantener la temperatura apropiada; y le añado a mis recuerdos tu loca y soñadora presencia, que me llevó a crear el escenario perfecto para lo efímero; descubrí ese invierno que los sueños si se rompen, y toma tiempo repararlos, conseguir fuerzas para volver a formar un nuevo idilio, para confiar de nuevo.
Por Angela Castro, del blog Festín de libros.

 

Salí de la ducha y Ana ya me estaba esperando. Se había servido un vino blanco que tenía abierto en la nevera, me envolví en la toalla y lo solté todo:
—Son tantos los años cargando con todo que estoy harta. Harta de verdad, no como otras veces, ésta es la verdadera ¡te lo juro! Sé que alejarme de mi familia puede parecer demasiado, pero es lo que quiero, lo necesito. Si además añado la ruptura con Sergio… ya no me quedan excusas, sé que es ahora el momento de hacerlo.
Por Gra Drc.

 

… –¡Señoras y señores tenemos que hacer un aterrizaje forzoso!–…
Raúl y su familia viajaban para disfrutar de un nuevo país, él se lanzó a salvar a toda la tripulación incluso a sus hijos y su mujer, pero para él fue demasiado tarde. Y en el día de su cumpleaños se celebra una fiesta en su nombre, desde hoy añado el día internacional de la vida.
Por Carlos Gonzalez.

 

Añado más leña al fuego, para que el calor siga aumentando. No sé si ha sido buena idea juntar a toda la familia, pero necesitaba contarles a todos la gran noticia. Quizá sea demasiado pedir que me comprendan, pero mantengo la esperanza. Así que cuando veo a todos sentados alrededor de la mesa me pongo en pie y hablo: «Os he reunido para deciros a todos que os quiero. Porque quizá mañana sea tarde, y ayer ya pasó, y no podía esperar más para que lo supieráis. Os quiero».
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

La sopa está preparada. El aroma a especias impregna la cocina y el vaho que sale de la olla empaña las gafas de Davey. Su mirada parece perdida, pero está fija en la botella pequeña que esconde en su mano: su ingrediente secreto, el toque para su obra maestra. Si añado más, ¿será demasiado? -piensa. Su familia espera en el salón, impaciente por el banquete. Derrama el bote entero de veneno, sonriente. Para ellos, nunca es demasiado.
Por Arantxa, del blog Libros, pelis y otros desvaríos.

 

Juro en voz baja, con palabras claras que vibran y ascienden por los pilares de la capilla hasta su cielo. Mi familia observa cada frase que añado al juramento. Mantengo firme cada sílaba, siento el poder que me araña, la magia que llena mi boca. Es demasiado, pero no me han criado para ser débil. Sostengo la respiración y la ola rompe contra el muro de mi pecho. Una extraña paz que conmueve y aletarga. Soy yo, y a la vez no. Solo uno más.
Por MJ, del blog Libros, pelis y otros desvaríos.

 

–No podemos permitirlo. Debemos darles una lección a esos malditos troyanos.
–Estoy de acuerdo con mi hermano. Por mi parte, añado que la familia es muy importante: no dejaría que nadie tocara ni un solo cabello de mi querida hija Ifigenia. Demasiado sufrimos en la vida como para no tener paz y tranquilidad en el hogar. Si tengo algo que agradecerle a los dioses es haberme concedido una esposa fiel.
Por Plácido Romero, del blog Placidario.

 

–¡Veis! Ahora añado el azufre. Poco a poco y con cuidado. ¡Hacedlo vosotros! Pero no bajéis el ritmo.
–Pero maestro, ¿esto no será demasiado peligroso?
–Todo es peligroso, muchacho, pero cuando se trata de cuidar al clan y proteger a la familia esto es lo que se debe hacer. Ahora llevemos estos cubos a las murallas y evitemos la invasión.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

Hace una eternidad que no añado una foto a las que, enmarcadas en plata o bronce, me miran desde la estantería del salón. Veinte años atrás, la familia despidió al primero de una lista de parientes que, bien por accidente o por enfermedad, se fueron despidiendo, uno a uno, de este mundo, hasta quedar solamente yo. Y cuando el silencio es demasiado fuerte, coloco las fotos sobre la mesa del comedor, en el sitio que cada uno ocupó antaño y sus voces y risas me envuelven de nuevo, alegrándome el alma.
Por Carolina, del blog My blue february.

 

Por fin han acabado las fiestas navideñas. Locura para ver quién entrega el mejor regalo. Discusiones en familia. Competiciones por tomarse todas la uvas (añado, sin atragantarse). Demasiado preocupados por los vestidos que salen en la televisión. Hubo un tiempo en que eran momentos para compartir y disfrutar. Ahora están llenos de amor vacío, felicitaciones por compromiso y fotos de langostinos en Instagram.
Por Nahnnuk.

 

—Señor juez, añado una aclaración: el hijo mediano de la familia no pudo ser el asesino de la misma, ya que el examen forense, arroja que el rigor mortis de las cuatro víctimas tuvo lugar, veinte minutos antes de que vieran al joven Peter entrar en la vivienda. Es demasiado precipitado culpar a este sospechoso —Aclaró el inspector Thomason con voz firme y contundente.
—Cierto señor, se admite la aclaración. Se tomará nota de todo.
Por Gustav.

 

Querida familia: tardé demasiado; lo sé. Si supieran lo difícil que es confesar mi verdad. Pero ya no más; estoy cansado. Tengo vuestra compañía y cariño, mas necesito transparentar lo que soy, vivir mi identidad para ser feliz. Los conozco; puedo imaginar su sorpresa y estupefacción. No se preocupen, cuando lean esto estaré lejos de aquí. Añado que a mi mail sólo deben quitar la a de Luisa; lo demás queda igual. ¡Los amo!
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Los dos hemos aprendido a fingir demasiado bien. Yo, con mi silencio tácito, cuando lo observo incursionar en un nuevo y desesperado empeño por escapar del tedio que tantas veces le provoca la rutina. Él, cuando al regresar, representa el papel de arrepentido para atribuirme el don de la imprescindibilidad. Una complicidad reconfortante, añado a mi explicación, cuando insisten en conocer el secreto de la unión de nuestra familia.
Por Tati Jurado, del blog Conjurando lo incierto.

 

Me dejaron aquí para vivir acompañado con gente de mi edad, patrañas de mi familia para convencerse ellos mismos de que hacían lo mejor. Que me visitaran era pedirles demasiado, al principio supongo fue el remordimiento, después parece ser que dejó de pesarles y simplemente se olvidaron. Añado una más a la colección de decepciones, tendrían que saber que es su indiferencia la que está precipitando el final de mis días.
Por Mer, del blog Algo que contar.

 

«Por más que añado gente a mi vida, siempre me encuentro solo». Es un sentimiento que le persigue toda su vida. Ha intentado paliarlo desde que era niño, primero con amigos en su infancia, más tardes con compañeros en la adolescencia… Hasta formó una familia para intentar sentirse normal. Craso error, demasiado tiempo ha tardado en darse cuenta que ese sentimiento es él y que nunca lo abandonará.
Por Arekkusu.

 

Camina por el oscuro pasillo armado con su fe. Su voluntad era un edificio indestructible heredado de su familia. Dirán que no somos puros, que no pertenecemos a Sacromonte. Las palabras de su abuelo resonaron vivas en su memoria. «Todo por el color de nuestra piel» pensó Filippo con tristeza. Nada de eso tenía ya importancia; demasiado había arriesgado en nombre de sus semejantes: su vida, sus sueños. Todo por su fe.
—Vienes solo, sacerdote —dijo la etérea voz—, ora te añado a mí.
Por Alberto Juan Pessenda, del blog La Creación.

 

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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