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Reto: 5 líneas – Julio 2018

By on 1 Jul 2018 in reto 5 líneas | 7 comments

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#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

Medallero

MEDALLA DE PLATA; Aitor Olano Collazos, Alberto Juan Pessenda García, Alma, Ana Centellas, Arekkusu, Atalanta, Carmela Padilla, Estefanía, Estrella Amaranto, Javier Puchades, José Torma, Karen, Lídia Castro Navàs, Lorenzo, Luis J. Goróstegui, Mª José Sánchez, Mª José Viz, Marina López Fernández, Nahnnuk, Nysna, Oyidiya Oji, Pilar Alejos, Q. Ki. Guerrero, Sara y Saricarmen.

MEDALLA DE BRONCE; Anuca, Aurora Rapún, Rul T y Sandra Adrián.

¡Enhorabuena a todos!

 

JULIO:

Balcón, sentado y menor.

 

Es menor que yo en cuando a tamaño, aunque sospecho que me supera de largo en edad y sabiduría. Apareció de la nada justo cuando estaba encaramado a la barandilla del balcón, dispuesto a lanzarme al vacío y acabar con todo de una vez por todas. Ahora está sentado en mi sofá. No entiendo cómo puede estar cómodo con esas alas inmensas contra el respaldo. Dice que es mi ángel de la guarda y que ha venido a enseñarme algo.
Por Adella Brac.

 

Gabriel interpretaba aquella pieza en do menor, tan difícil, con maestría. Cuando sus compañeros pasaban bajo su balcón, aprovechaba para tocar con más fuerza, sentado en el salón de su casa. Causaba admiración y no pocas envidias. Mario, su enemigo número uno, siempre le tiraba piedras y, aquel día, golpeó de pleno en su flamante oboe. Ahora Gabriel ya no regala música. Sus únicos sonidos son exabruptos de dolor y frustración.
Por María José Viz Blanco.

 

Asomarse al balcón mientras llueve, escuchar la lluvia en silencio, sentir el agua en el rostro y respirar hondo y, tras la lluvia, percibir el murmullo sordo del viento en tu cara, el aire húmedo, y, de repente, un trueno que te hace vibrar el cuerpo; andar descalzo por la playa, el mar que moja tus pies, el runrún del océano, el chillido de las gaviotas, y, sentado, mirar al horizonte y contemplar las olas recias; puede que no sea algo menor, quizá no sea nada, o quizá puede que sea todo lo que nos hace falta.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Desde el balcón, sentado en una vieja butaca, se despide de su pequeña. Parece que fue ayer cuando la llevaba al parque a disfrutar de los columpios con sus amigos. Hoy, es una belleza de dieciocho, que sube al coche de segunda mano que él le regaló por las notas, y se marcha de casa para comenzar la carrera de Derecho. No tiene la menor duda: llegará muy lejos. Quizás algún día le cuente que, en realidad, nunca pudo tener hijos.
Por María José Sánchez.

 

Liem, rey de Ikarán, estaba sentado en la cama colocándose el calzado. Aunque habían pasado siete años, seguía pensando en Súlinen, rey de Ikamu, el menor de los reinos del continente, de quien no encontraron el cuerpo tras derrotarle en la Guerra de los Cinco Reinos. Oyó un fuerte rugido. Corrió al balcón temiéndose lo peor. Al llegar observó a las criaturas más poderosas de Gala: lo dragones. Estaban atacando su ciudad y Súlinen iba en cabeza.
Por Sandra Adrian, del blog Sandra Adrián.

 

Me abrigué cómodo en el balcón, sentado sobre un tapete que era el menor de siete que adquirí en mercados de pulgas recorriendo Asia. Tenía enfocada mi cámara capturando las fotos que coleccionaría para el viaje de toda mi vida. Desde una cálida cabaña podía ver la neblina descendiendo por las faldas de la montaña cual vestido sobre las caderas de una noble dama, era generosa y arrojaba pequeñas gotas de rocío sobre las flores y manzanos del jardín. Todas estas extrañas personas que conocí. Algunos coleccionaban billetes, otros coleccionaban propiedades y otros pocos, el éxito; yo sólo podía coleccionar una cosa a parte de mis tapetes: el hálito de personas marchitas.
Por Kathie G, del blog Sulla Strada.

 

Su próxima víctima estaba cerca. Ernesto, sí, el de los Nikis, ya no era un menor de edad, más bien estaba cerca de la jubilación, pero aún conservaba su instinto asesino. Había cambiado de piso, y ya no era desde su ventana, si no desde su balcón, pero el tiesto cayó igual y su objetivo quedó sentado en la acera con un gran chichón en la cabeza. Ten cuidado con Ernesto, que igual será verdad que la próxima víctima vas a ser tú.
Por Lorenzo.

 

Siempre había pretendido dar la imagen de ser alguien sensato y bien sentado en todas sus acciones; aunque con sus pequeñas manías, trataba de no mostrar nunca la menor doblez en público. En aquella oportunidad, asomado al balcón del hotel de verano y alentado por sus colegas y el alcohol, consintió en saltar a la piscina. Y sí, cayó sentado, pero, lamentablemente, doblado de manera harto imperfecta.
Por Jesús Garabato Rodríguez.

 

El zumbido persistía inagotable; la red eléctrica también había caído y todos daban ya por sentado que nada mejoraría antes de que acabaran. El menor de sus problemas era el trabajo. Su viejo coche era de los pocos que funcionaban; aparcó, y recogió a Alba del colegio para volver a casa andando. Cenaron una ensalada a la luz de una linterna de camping y se asomaron a su pequeño balcón para observar las oscuras y silenciosas calles.
Por Aitor Olano Collazos, del blog Guías Nexos.

 

Solía estar sentado en el balcón observando a la gente pasar, le gustaba sentir la brisa fresca en sus piel y sobre todo, lo que más le gustaba era ver como pasaba ella cada día por ahí. Nunca se decían nada, pero sus miradas se cruzaban, ella sonreía él levantaba la cabeza y cada uno seguía con su camino. Más de una vez quiso cambiar la rutina, ser el primero en hablar y empezar un algo, pero cuando estaba apunto de hacerlo… recordaba que ella era menor, y que lo suyo sería imposible.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Delante de ella al balcón, una noche oscura, las llaves sobre la mesita de noche y menor de los problemas era quizás el despertar al perro o Juan. La noche era su momento, las letras se agolpaban a tecleada y en ese preciso instante, cuando miró la luna, vio sentado a su perro. Era como si los dos, en ese momento, hubieran dado por sentado que la noche era los dos.
Por Keren, de El rincón de Keren.

 

Desde este balcón se controla todo el paseo marítimo. Aquí me siento con mis prismáticos y veo el mar, los barcos, esa chica corriendo, aquel señor sentado… Sin ellos estoy muy solo. No lo saben porque no me conocen, pero me ayudan a llenar este vacío que se me está haciendo ya un poco largo. La soledad no es cosa menor, como diría ese político tan torpe y estrafalario. Me gusta coger trocitos prestados de vuestras vidas para llenar la mía. Ojalá pudiera daros algo a cambio.
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Apenas le quedan unos euros de la pensión del abuelo, pero ese es el menor de sus problemas. El calor comienza a ser tan asfixiante que resulta insoportable y el ventilador solo marea el aire. El pequeño piso, que ambos comparten, es un auténtico horno. Hace meses que el anciano permanece sentado al fresco junto al balcón, pero hasta que finalice el verano y regrese el frío, no habrá más remedio que conservarlo dentro de la nevera.
Por Pilar Alejos Martinez, del blog Versos a flor de piel.

 

Sueños escurridizos que se ocultan en el balcón, con las ganas de mirarte y perderme en tu amor. Canciones perdidas, que escuchabas día a día, sentado en el baúl que guarda tus recuerdos. Meciéndome con sonrisas, te recuerdo antes de partir, y el menor de mis problemas fue comenzar a sufrir, cuando acepte que habías muerto, cuando descubrí que la vida seguía sin ti.
Por Q.Ki. Guerrero, del blog Hadas descalzas.

 

Mantiene el equilibrio sentado sobre la barandilla del balcón. Se sujeta con las manos mientras deja las piernas colgando hacia afuera. El fin de semana loco en una isla española, se ha transformado en un bucle infernal del que no sabe escapar. Se ha bebido 50 cervezas, ha perdido a sus amigos y la cartera. Lleva la ropa impregnada de vómito y de pis y se ha confundido de habitación en el hotel. En ese momento, saltar a la piscina desde un quinto piso, le parece el menor de sus problemas.
Por Aurora Rapún Mombiela.

 

A la menor oportunidad se escapaba por el balcón y subía al tejado. No fueron pocas las veces que lo encontré ahí sentado, sin atreverse a dar un paso. Me llamaba con voz quejosa y yo ponía la escalera, me acercaba hasta él y lo bajaba en brazos. Temblaba de miedo; sin embargo, después de un tiempo lo volvía a hacer. Un día reunió el valor necesario para saltar. Es una casa de tres pisos; por suerte, los gatos siempre caen de pie.
Por Luna Paniagua, del blog Luna Paniagua.

 

Sentado en el balcón me aguardas. Yo llego al alba, como siempre. Pero hoy habrás de esperar. Ayer te asalté en medio de tu cita y me ignoraste. Eso, cariño, no es asunto menor. ¿Cómo? ¿Solo cien latidos sin mí y ya me añoras? Bien, de momento me quedaré contigo. Le hablaré a tu corazón y le contaré una historia entera y el final de otra. Escúchame mientras puedas, pronto me cansaré de ti y mis amados serán otros.
Por Atalanta, del blog Un libro frente al fuego.

 

Solo las estrellas iluminaban el cielo raso. Saltando de edificio en edificio, no se oía el menor rumor de sus pies descalzos. El equilibrio solo era una parte de ella. Caminaba distraída sobre una cornisa, preparando el siguiente salto. El viento meció su cabello trenzado, cuando lo vio. Una figura oscura, sentado en el balcón de una alta torre; cómo no. El Guardián. «Cuánto tiempo ha pasado» pensó sonriendo, «da igual. Eres mío».
Por Alberto Juan Pessenda García, del blog La creación.

 

Alonso no podía permanecer ni un solo segundo sentado. Se asomaba al balcón una y otra vez, con un nerviosismo, bien patente en su rostro, que solo logró controlar cuando vio a la menor de las hijas del rey descender de su carroza. Bajó al vuelo las escaleras, a tiempo para comprobar cómo esta escapaba con su hermano Gonzalo por la puerta de detrás.
Por Ana Centellas, del blog Ana Centellas.

 

La puerta que conducía al balcón se abría y cerraba con fuerza, agitada por el viento nocturno. El sonido resultaba desolador, un golpe tras otro, se cerraba sin ser capaz de dejar fuera la escena de la que realmente él quería escapar. Él estaba sentado en la cama, mirando a la nada, no miraba la puerta, ni las nubes, ni oía el desolador sonido de la sirena del otro lado de la pared. Tan solo veía su cara, pensaba en su hermano menor. En el sonido de su último grito, o el sordo del golpe contra el suelo.
Por Karen Garcia, del blog Able to do all.

 

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7 Comments

  1. María José Viz Blanco

    1 julio, 2018

    Post a Reply

    Muchas gracias, Adella, por la medalla de plata. Acabo de enviar mi aportación para este mes. Es muy musical…
    Aprovecho para desearte un bonito verano. Deseo que te haga sentir a gusto y te permita disfrutar de todo aquello (o, al menos, de una parte) de lo que no has podido el resto del año.
    Un abrazo muy grande.

  2. Sandra Adrián

    1 julio, 2018

    Post a Reply

    ¡Reto enviado! Gracias por la medalla de bronce, ahora a por la de plata. ¡Esto es un vicio! Un beso.

  3. María José Sánchez

    2 julio, 2018

    Post a Reply

    ¡Muchas gracias por la medalla, Adella! Ya te envié mi aportación para este mes. Tu relato da el pistoletazo de salida de la mejor forma. Me encanta, como siempre.
    ¡Muchos besos!

  4. Adella, buenas tardes. Me ha encantado tu relato tan celestial. ¡Chulísimo!
    Acabo de mandar mi relato para este mes. Espero que sea de tu agrado.
    Mil gracias por esa preciosa medalla de plata, que colgaré en mi blog, junto a las anteriores.
    Te deseo un verano maravilloso.
    Besos muy apretados.
    Pilar.

  5. Aurora

    4 julio, 2018

    Post a Reply

    ¡Hola Adella!Muchas gracias por la medalla de bronce. La luzco con orgullo en mi Facebook. Sigo escribiendo con ilusión para la de plata. Mi relato de julio ya está enviado. ¡Buen verano!

  6. Atalanta

    10 julio, 2018

    Post a Reply

    VAya, ya tengo medalla de plata 🙂
    Acabo de enviarte el relato de este mes.
    Me pregunto si ese ángel de tu relato conocerá a Gabriel 🙂
    Un beso.

  7. Nieves

    17 julio, 2018

    Post a Reply

    Buenos días Adella. Preciso el relato de este mes. Te mando el mio, espero que os guste, llevo muy poco tiempo con mi blog pero ha sido un placer empezar esta aventura.
    Feliz verano.
    Nieves.(Ave fénix)

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