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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE PLATA; Alma, Anabel Samani, Angela Castro, Arekkusu, Aurora Rapún Mombiela, Avalle Rei, Carlos González, Carmen, Clara R. Sierra, Diana Rosa Conti, Estrella Amaranto, Javier Puchades, jm vanjav, Jose Lezcano, José Torma, Julissa E., Katalina Camus, Lorenzo, Luis J. Goróstegui, Maite Moreno, María José Viz Blanco, MonTse, Nahnnuk, Pilar Alejos Martínez, Rosa Boschetti, Sarah Davis, Saricarmen y Virtudes Torres.

 

MEDALLA DE BRONCE; Carlos Ruiz Santiago.

 

¡Enhorabuena a todos!

 

JULIO:

Magia, creció y quieres.

 

 

Siempre quieres lo que no tienes. Caminas por los senderos que abrió la magia, atravesando mundos. Pero tu libertad tiene un precio que otros han de pagar y la muerte te busca desde hace demasiado tiempo. Mientras no estabas mirando nació la niña que ha de acabar con tu vida. La que traerá equilibrio al mundo. Creció feliz, pero muy consciente de su papel en esta historia. Vuestros caminos se encontrarán mañana al atardecer. Yo mismo la he entrenado, por eso sé que no fallará.
Por Adella Brac.

 

Las auroras en las puertas de tannhäuser, bien valen una vida. Son… no tengo palabras. Magia. Bailan en el firmamento en un juego fascinante de luces. Aquí comienza realmente la misión, una generación entera creció y se preparó para sustituirnos y continuar la exploración.
―Hal, qué quieres que te diga. No me arrepiento de haber venido, he visto y vivido cosas que jamás hubiera soñado. ―¿Hal, me escuchas? ―Esto se corta, me oyes. Hal por favor no me olvides.
Por Ángel.

 

A mi hijo siempre le digo que mis compañeros de oficina son La Masa, El Hombre de Hierro, el Capitán América y Thor. Si cree en la magia creerá esto, pero no. Se enfada y me dice que yo no soy ni un superhéroe, así lo dice y así lo escribo. La admiración por mi padre creció cuando supe lo que cuesta luchar contra los supervillanos. Mi padre fue un superhéroe como lo soy yo y como lo será mi hijo. Si quieres tú también puedes serlo (pero no de Los Vengadores que ya somos demasiados).
Por Lorenzo.

 

La magia es un hecho científico no corroborado decía el profesor de Artes Blancas durante la clase, mientras sostenía una esfera de luz en una mano y movía la otra a su alrededor. La esfera que en un principio cabía en su puño creció hasta tener el tamaño de un balón de fútbol. Tan pronto como me vio sosteniendo una versión más pequeña entre los dedos sonrió y preguntó al niño sentado a mi lado
—¿La quieres?
Por Katalina Camus, del blog Ambiente virtual.

 

—Cuqui, ¿quieres que te cuente un cuento? Es de los que te gustan, ya verás. —¡Sí, por favor, cuéntamelo! —Una niña llamada Silvia creció metiendo todos sus sueños lindos en una botella de cristal muy fino, pero, de pronto, aquella magia desapareció al romperse, con estrépito. Félix había logrado su objetivo, largamente planeado. Tras su hazaña, regresó a esconderse entre las piernas del abuelo.
Por María José Viz Blanco.

 

Bajo los helechos, en un recodo del bosque donde el torrente del río desafía la gravedad, conversan un ang’eche de alas trasparentes –no más grande que una mariposa de tamaño medio– y un gran mapache que nació en tierras lejanas –donde creció fuerte y sabio haciendo honor a su herencia y’nyque– y que llegó aquí huyendo con su familia de la magia ancestral nal’tan’eyl de infausto recuerdo. ¿Quieres saber qué dicen?, pues escucha con el corazón; aquí el silencio habla.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Los años han pasado más deprisa de lo que tu mente recuerda. Tu adorable bebé ya no es tan adorable, ni tan pequeño. Se ha convertido en una bomba de hormonas a punto de estallar, siempre dispuesta a desafiarte a la mínima. Creció por el camino sin que te dieras cuenta. «Pero qué grande está» te dice todo el mundo. Es la magia de ser padre, piensas. No puedes, o no quieres encontrar otra explicación. Sonríes al caer en la ironía. A fin de cuentas, ¿acaso no somos los Reyes Magos?
Por Enrique de Paz.

 

¿Quieres saber cómo empezó todo? En esta loca aventura de soñar despiertos aparecía en mi universo el “nosotros”, y abracadabra, desplegabas tu magia y nos atrapabas a todos. Aquel verano especial salpicado de escapadas aprendimos a volar, pero como una de esas malditas decisiones que a veces tomamos, mis zapatos me llevaron en una dirección poco revolucionaria, y tú desapareciste entre las olas del tiempo y la distancia creció y creció.
Por Carmen.

 

Creció en una familia de magos y, como suele ocurrir, no adquirió sus poderes en el momento de nacer. Siendo adolescente, era ya más preocupante que la magia no hubiera aparecido en ella. «¿Qué quieres que haga?», le gritaba siempre a su madre, «lo intento pero no me salen los hechizos…» Cuando murió, su tumba desapareció al día siguiente de ser enterrada, y su cadáver no apareció jamás. Cosas de magia, dijeron entonces.
Por Igor Rodtem, del blog Lo innombrable y yo.

 

Gumaro regaba la maceta día a día, esperando la magia prometida por su padre. Él creció en el campo, siempre añoró su tierra. «Si quieres, un día te llevo». Le decía y su mirada brillaba, su alma resplandecía y su cuerpo en armonía ahogaba los sonidos de las máquinas que lo mantenían vivo. El ultimo día, un pitido constante alertó a las enfermeras de que el fin estaba cerca. Se retiró para dejarlas trabajar y al volver la vista a la ventana, sonrió al ver el primer brote florecer.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Su voz perturbó mi estado de enajenación desde que lo había visto estribado contra la barra del night club. Pidiéndome permiso se situó a mi lado con aquella sonrisa inolvidable. —¿Quieres tomarte algo conmigo? —… —Si te molesto me voy ahora mismo. —¡No, prefiero que te quedes! La sala se tornó un paraíso donde la magia nos subió a un carrusel de emociones contrapuestas. Sin evitarlo creció en mí el deseo de ser la musa de sus sueños.
Por Estrella Amaranto, del blog Blog Literario Amaranto.

 

Había cierta magia en esos pasillos. Él creció en medio de la villa. Lo viste dar sus primeros pasos. Ahora lo ves en las visitas, en la cárcel. Y sé que no quieres pensar en qué hiciste mal, porque hiciste mal tantas cosas. No pudiste frenarlo. Si tan solo tenías quince cuando lo tuviste, era como un hermanito menor más que tu hijo. Aprendiste a ser madre y a ser adulta sobre la marcha. A la noche no dormís, no por los tiros que aveces se escuchan, sino por la culpa.
Por ana-liliana.

 

─¿Isa, quieres que te lea un cuento antes de dormir?
─No, abuela. Estoy por pasar de nivel en el juego ─respondió sin mirarla.
Se alejó preocupada. «Cuando Isa se bañe esconderé ese artilugio lleno de magia que tanto acapara su atención». Interrumpiendo sus pensamientos, su hija la abraza y le dice:
─Mamá… Isa creció, tiene otros intereses, pero te sigue amando.
La abuela sonrió.
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Desde tu llegada, solo quieres estar sano. En la prehistoria lamiste las heridas. Luego, cuando aprendiste a escribir con símbolos y te enfrentabas al dolor o temías haberte envenenado por potencias hostiles llamaste, deseoso de curarte, a aquel que te pintó con medicamentos en la palma de tu mano la imagen de un dios y te indicó que la lamieras. Con el tiempo la humanidad creció y la magia le abrió paso a la ciencia.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Nació como por arte de magia. En el valle, el embarazo de su madre había pasado desapercibido por lo que creció con el convencimiento inducido de que estaba maldita.
—¿Cómo quieres que no me lamente? —exclamaba indignada cuando su padre le decía que no tenía de qué preocuparse.
—Al fin y al cabo, hija mía, desde tiempos inmemorables, las hadas han sido unas incomprendidas.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Alba perdió a sus padres cuando era pequeña y creció bajo la protección de su abuelo Ángel, que había querido hacer de ella una mujer fuerte. A pesar de que la joven fue labrándose un futuro brillante, parecía que nada era suficiente para él. Su vida había sido una dura prueba, hasta que la magia de aquellos ojos azules la enamoró para siempre.
—¿Quieres casarte conmigo? —Lucía selló con sus labios un dulce pacto de amor.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

La magia de los cristales es una fuerza muy difícil de controlar, es imprevisible, es salvaje. Por eso, todos los aprendices de mago o bruja deben tener la edad suficiente para aprender a dominarla. Allana, tu quieres ser una bruja que hace magia con cristales, pero ten cuidado, no acabes su tu poder como le pasó a tu primo, cuya magia creció tan rápido con el poder de los cristales que acabó por volverlo loco.
Por Do.lobera, del blog Do.Lobera.

 

Nos dejaron sin pasteles desde que llegaron. Cuando había sopa, no valía el truco de la mosca para provocar arcadas. Ellos, como por arte de magia, metían cualquier cosa en la sopera. Creció nuestra indignación cuando había que aparecer más pronto en la cena. Si nos retrasábamos, ya no quedaban ni platos ni vasos que estampar. Para entonces, que quieres que te diga, lo de apagar luces estaba anticuado. Al final, nos fuimos del viejo caserón, ya que así era imposible asustar en paz.
Por Javier Puchades Sanmartín, del blog El decantador de letras.

 

Siempre recuerdan aquella historia del niño que quería hacer magia. Una historia con moraleja, como todas las buenas historias. Les dicen a los niños que, si quieres algo no necesariamente deberías tenerlo. Que puedes acabar como el niño que magia ansiaba. Que su mayor fallo fue lograrlo. Que cuando creció, su poder sin rival, vio el precio a pagar Que se tiró a los chacales y se lo comieron vivo. Que, a veces, no queremos lo que creemos querer. Y los precios siempre son altos.
Por Carlos Ruiz Santiago, del blog La horroteca de Darko.

 

La magia que quieres realizar, ruiseñor, ya no existe. Nació, creció y murió. Su nombre era Alegría, y con ella desaparecieron tu canto, el rojo de las amapolas, el brillo de las estrellas y la luz de las luciérnagas. Ahora solo nos queda el polvoriento manto de la Tristeza. Mas sigue intentándolo, ruiseñor, quizás consigas llamar a tu voz y desterrar la pena.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

¿Quieres que te cuente de una vida de mariposas y cigarras, de veranos azules y verdes, con cristales de arroyos y grandes montañas? Hablaría de aromas mezclados en plantas de menta y flores silvestres. Miles de luciérnagas, faroles vivientes, croar de las ranas también en la noche. Era ese vivir, como dulce magia, que creció conmigo, me colmó de amores y me enseñó a sentir el tic tac de arietes que arrullaban en total silencio nocturno mi joven dormir.
Por Diana Rosa Conti.

 

Detrás de lo que quieres, está lo que ya tienes haciendo fila. El propio hecho de querer te aleja de tu propio presente, esa silla que te sostiene, esa cama que te anida y ese café para el despertar. Lo que hoy es tuyo, mañana será de otro. Sin embargo, ahora está a tu servicio. Nadie creció sin recibir ayuda de lo más ínfimo, de lo más desapercibido o de lo más frágil. La magia es amor cubierto de misterio. Un enigma, que comienza en ti.
Por Haikus con Dos Alas (JFV), del blog Libros con dos alas.

 

Sabes lo que quieres y luchas por ello; sigues adelante, nada se interpone en tu camino o no lo adviertes. Es el poder de la magia con que están hechos los sueños y el tuyo es grande, inmenso, creció alimentado por la ilusión de verlo realizado. Hoy despiertas a la realidad, a tu alrededor las cosas adquieren un brillo especial, tornasolado como la luz de tu ilusión. Sabes cuánto te costó llegar hasta aquí y entonces reconoces que las metas solo son utopías de nuestro inconsciente.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de Relatos.

 

De aquí no me muevo. ¡Con lo que me ha costado encontrar este lugar! —pensé al comenzar el juego. Creerás que me he esfumado como por arte de magia. Estoy harto. Siempre quieres ganar. Gritaste con chulería que enseguida darías conmigo. No fue así y poco a poco creció mi desánimo. Tardabas mucho en descubrirme. ¡Me aburro! —te grité nervioso. Llevaba demasiado tiempo a oscuras. Tenía los pies fríos y empeoraba aquel maldito tembleque que me dio al meterme dentro y bajar la tapa.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Después de una larga lluvia, la semilla germinó. Creció rápidamente, como por arte de magia, hasta convertirse en un árbol grande y frondoso, pero con un aire melancólico. En su soledad, en medio de un terreno baldío, llora la desgracia del bosque que antes ocupaba esas tierras y que fue destruido por gente que quiso aprovecharse de él. Ese árbol sigue en aquel lugar, si quieres puedes sentarte bajo su sombra: te contará una historia.
Por Galaxi Gomel, del blog Planeta turquesa.

 

Creció, como si el tiempo corriese más deprisa de lo normal. Como si tuviera miedo de perderse algo por el camino. Como si creyera que, si no, no viviría lo que los demás estaban viviendo. Creció demasiado rápido sin darse cuenta de lo que le rodeaba, sin ver realmente la magia de las pequeñas cosas, de las importantes. Porque si quieres vivirlo todo intensamente, debes hacerlo despacio, cuando toca. Porque todo tiene su momento, y una vez que has crecido, ya no hay vuelta atrás.
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

La magia creció dentro de ella sin que pudiera darse cuenta. Acompañaba sus sueños, sus despertares, sus amistades, sus amores. En ocasiones presentía los acontecimientos antes de que llegasen y disfrutaba antes y después. Sin embargo, otras veces, era conocedora de verdaderos dramas incontables, que no podía compartir con nadie, y sufría, también, doblemente. Por eso, si quieres, quiérete, así, sin más. A veces envidiamos lo que no conocemos.
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del Oria.

 

Siempre soñé con ser ilusionista o ser prestidigitador, pero me conforme con verlo en otros, en el circo es donde creció mi afán por la magia. Ahora esa ilusión, esa alegría y esa fantasía de crear algo que creías imposible, ahora lo es. Con la ayuda de tu media naranja, conseguiste hacer magia por primera vez, el truco se lleva todas las miradas y así debe de ser, porque la magia que creció en ti la quieres siempre contigo, esa ilusión palpable se convirtió en una niña…
Por Carlos Gonzalez.

 

Me engañó aquella magia imaginada. Creció alrededor de los dos un jardín que pensé jamás abandonarías. Porque, si aferraba mis ramas a tu cuerpo con todas mis fuerzas, nunca podrías escapar. Tan fuerte era mi amor por ti y tan inconcebible que aquella historia de amor con final que había reservado para nosotros feliz fuera tan frágil. Tanto, tanto, incluso para depender de algo tan insignificante como lo que tú quieres.
Por Las Vidas Alternas, del blog Las vidas alternas.

 

Cuenta la leyenda, que si abres bien tu corazón, puedes escuchar una hermosa voz… «¿Quieres que te cuente una historia? Había una vez una niña a la que le escribir. Creció en medio de libros e inventando un sinfín de cuentos e historias. Ella no lo sabía, pero cuando dejaba que las palabras salieran de su pluma, hacía magia. Su nombre es Auroratris…»
Por Alma, del blog Fragmentos de alma.

 

Magia era lo que anhelaba. Ángela creció rodeada de lujos, aspirando a lo mismo en el amor. Así se casó con Damián, quien desde la primera cita le supo agasajar con los mejores placeres materiales. Embobada por ellos, no cayó en el detalle de ver al monstruo en el hombre con el que se había casado, hasta que fue demasiado tarde. A veces lo que más quieres acaba resultando en tragedia.
Por Amanda Vilas, del blog Escondida entre nubes.

 

Se irguió y empezó a caminar, después se puso a bailar; a todos los peques les pareció gracioso y se rieron a carcajadas. En cambio, cuando se paró y creció hasta casi llenar la sala, los niños enmudecieron estupefactos. Si quieres una fiesta completa de cumpleaños no deben de faltar los trucos de magia. Pero si en vez de a un mago, contratas a un aprendiz de hechicero que consigue dar vida al oso de peluche y luego lo hace crecer hasta tamaño real, igual no es tan buena idea.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Anené estudiaba con todas sus fuerzas, pero la magia de telequinesis se le complicaba bastante, hasta ahora no había levitado ni un pétalo de rosa. Creció entre brujas y hechiceros, y se esperaba que fuera una gran maga. Aburrida y viendo que estaba sola, metió un dedo en el frasco de crema de avellanas. Qué curioso, parecía que un pequeño elefante de crema estaba en su dedo. Mientras lo miraba, el elefante movió su trompa, caminó por su dedo y preguntó: ¿Quieres probar?
Por Hannelore Adler, del blog En la cabeza de un vaquicornio.

 

Es lo que pasa cuando te aceptan en una escuela de magia, ¿qué quieres? Te regalaban un huevo de dragón. Los días pasaban tan rápido, por tantos hechizos que debíamos de aprender, que creció sin apenas darme cuenta. Pronto se convirtió mi mejor amigo. Cuando tenía un descanso, jugábamos juntos. No sé si será amor de maga, pero para mí es el más bonito de todo el colegio.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

El cursor titiló en la barra de búsqueda. Los dedos ubicados sobre el teclado, con la duda en la forma de una suave caricia sobre las letras estampadas en el plástico. «Qué quieres buscar?», preguntó la pantalla. Las manos hicieron su magia y el mensaje creció, letra por letra, pero no llegó a ser enviado por el Enter. Todo un mundo de respuestas esperaba afuera. Todavía. Así que el rostro frente al monitor sonrió. Dejó su silla y salió a la calle.
Por Cyn Romero, del blog El frasco de historias.

 

«Volumen de magia clásica, tomo quinto: cómo hacer hechizos de luna y conseguir lo que quieres.» Sus dedos pasaron ávidos por las páginas y su emoción creció rápidamente cuando encontró la fórmula mágica. Leyó con atención y anotó cuidadosamente los ingredientes necesarios. Repasó la lista. Los preparativos eran sencillos, la dificultad estaba en la finalización del ritual, teniendo en cuenta que iba a tener que entregar toda su sangre.
Por Nahnnuk.

 

Me sentía en peligro, la oscuridad me acechaba por todas las esquinas y sentía sus dedos intentando tocarme. Estaba nerviosa y comenzaba a notar un hormigueo en mis dedos, no saldría nada bueno de eso. Un ruido fuerte, un movimiento rápido, un sobresalto qué rompió mi tensión. La magia creció descontrolada como un cañón de luz. Noté una presión en el cuerpo, algo me agarraba con fuerza.
—¿Qué quieres de mí?
—Te quiero a tí. Mis ojos se cerraron y sucumbí a la oscuridad.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

A veces no sabes lo que quieres hasta que lo tienes justo ante tus ojos. Así creció mi amor por ti, lenta y suavemente, sigiloso, escondido entre conversaciones y sonrisas, miradas y pensamientos disfrazados de amistad. No lo sabía, ni lo supe durante mucho tiempo hasta que un día, inesperadamente, me besaste y sucedió. Como por arte de magia, todo el sentimiento acumulado y dormido durante tanto tiempo despertó, ¡y fui feliz!
Por Esther Bose.

 

¿Cuándo quieres que dispare? ¿Antes o después de que tu reflejo te encuentre? Que la magia que dices ver se agotó cuando cerraste los ojos, escondiéndote en tu castillo de naipes. Y el sentimiento que creció desde lo más profundo de tus entrañas es fruto del espejo que no quieres mirar. ¿Cuándo quieres que descargue? ¿Antes o después de cortarme las alas? La diana encaja allí donde cortas las tuyas. Tú qué sabrás.
Por Sara L, del blog Letras en el aire.

 

No se trata de lo que quieres o no quieres, sino que es lo que nos toca. Cada uno de nosotros viene a este mundo a jugar un papel con unas cartas ya asignadas, pero depende de cada uno cómo las juegue para ser feliz. Él creció en una familia adinerada y con todo lo que una persona pueda imaginar y desear, tú no, pero quién puede afirmar que él es más feliz que tú… esa es la magia de la vida.
Por Arekkusu.

 

—Si quieres que algo se haga bien debes hace lo tu misma —dijo mi madre dirigiéndose a la cocina.
Vi como la masa creció como por arte de magia, aunque ya eso no me sorprendía en nada, mi madre siempre había un don culinario y por arte de magia creaba cosas hermosas y deliciosas cada día. Yo en cambio era un desastre y aunque mi madre no decía nada sabia que le decepcionaba tener una hija que ni hervir agua podía porque se consumía en un segundo. Pero algún día aprendería.
Por Julissa E.

 

Su mano derecha es un pequeño puño, aprieta con fuerza la castaña que su madre le ha puesto en la palma de la mano explicándole lo que tenía que hacer:
—Es mágica, concéntrate y repite mentalmente, «no me va a doler», «no me va a doler», y no te dolerá.
—Ni una lágrima, ni un quejido, es un valiente —dijo la enfermera, y el niño se creció.
—La magia siempre acude si quieres —apostilló la madre.
Por Maite Moreno.

 

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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