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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; Alma, Ana Centellas, Angela Castro, Arekkusu y La escritora cotilla.

 

¡Enhorabuena a todos!

 

JUNIO:

Estrellas, interior y conducido.

 

 

Al salir de la calidez del interior un escalofrío me hace subir la cremallera de mi chaqueta. Bajo las escaleras hacia el lago para admirar la puesta de sol. Una intuición me ha conducido a esta cabaña en medio de la nada. Sin cobertura de móvil ni acceso a internet, con diez días a solas hasta que vengan a buscarme, podré acabar al fin mi novela. Resbalo y caigo. No puedo moverme. Ay, creo que me he roto una pierna. ¿Moriré aquí…? Al menos, tengo una vista alucinante de las estrellas.
Por Adella Brac.

 

Siempre deseó ser astrónoma. Observar las estrellas sacaba de su interior todas esas ensoñaciones que, al crecer, reflejaría en sus novelas. Se tuvo que conformar con ser escritora y abandonar, de ese modo, su vocación inicial, por el simple hecho de que era mujer en un mundo conducido por hombres insensibles. Eso sí, solo escribe novelas protagonizadas por mujeres triunfadoras que someten a su capricho a los del sexo opuesto.
Por María José Viz Blanco.

 

¿Y si quemamos de una vez todos aquellos «y si…» ? Lo que no fue y no pasó; vivir en el interrogante de dónde nos habría conducido aquella otra opción; el recuerdo de algo que ni siquiera existió. Posibilidades… infinitas como las estrellas. Las que surjan a partir de ahora. Hagas lo que hagas, no te lamentes, tan sólo aprende. Si aún así te carcome el desasosiego en tu interior, cómete el condicionante.
Por La escritora cotilla, del blog La escritora cotilla.

 

Se subió al coche y condujo hacia el interior. Por el camino se hizo de noche. Aparcó y miró el reloj. No tenía la sensación de haber conducido tanto. Caminó unos metros y se sentó donde siempre. Desde allí podía divisarlo todo: las estrellas… La Luna… La Tierra… Marte lo había recibido como uno más, eso estaba bien, pero no podía evitar pensar entre lágrimas que el hogar no está donde uno vive; el hogar está donde el alma se quedó enganchada una vez, para siempre.
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Llegué a la cima del monte como si hubiera sido conducido por una fuerza inevitable. Anochecía. Aguardé mirando las estrellas sabiendo en mi interior que tenía que estar allí, aunque no supiera el porqué. En eso una luz me invadió y ‘supe’ que ‘ellos’ estaban estudiándonos, querían saber cuándo estaríamos maduros para la recolección. Luego la luz se apagó. Me desperté a la mañana como si nada, ¿había soñado?; pero en mi brazo tenía una marca a fuego, como las que se hacen al ganado.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

No entiendo cómo he llegado a esta situación. Algo me ha conducido a la alucinación total. En mi interior las neuronas se han vuelto locas, o quizás siempre lo estuvieron. Debo aplicar el código rojo, debo llegar al botón de alarma y reiniciar el sistema. Así la ayuda externa vendrá al auxilio, al rescate del que vaga sin rumbo. Siempre hay tiempo para la salvación. Pero creo que sólo las estrellas me podrán salvar, una como tú.
Por Lorenzo.

 

Escuchó atentamente y desde el interior de la caja de cartón que asomaba detrás del contenedor, salió un leve sonido. Le pareció un ronroneo o un imperceptible maullido. Había parado en aquella área de servicio después de haber conducido durante horas y no sabía muy bien si aquel sonido era real o no. Al levantar la tapa dos ojitos con brillo de estrellas le miraron y una áspera y pequeña lengua le lamió. Continuaron viaje juntos.
Por Carmen.

 

Sí, ya me he enterado. Pobre hija, siempre anhelando el más difícil. Mira a lo que le ha conducido esa ansia, como a tantos otros jóvenes con anterioridad. ¿Qué anidará en el interior de sus cabecitas? Solo el deseo de destacar entre tantas estrellas. ¡Maldito Instagram! Pero no te preocupes: la cámara ha sobrevivido. Ha aparecido al borde del Púlpito. Al menos, algo sacaremos vendiendo la foto cuando regrese su novio de Noruega. Si no lo ha hecho ya ese cabrón, claro.
Por Jesús Garabato Rodríguez.

 

Cuando observes el serpenteante descenso al interior de tus propios abismos, huirás de la nada que te dejó su partida, tropezando contra la pétrea fachada de la realidad. Cruzarás entonces, el horizonte bajo sus estrellas, apurando el brebaje amargo de su indiferencia, mascullando tu fallido intento de conquista, hasta desplomarte en caída libre bajo el puente de Las almas. Minutos después serás conducido por una ambulancia hasta el hospital más próximo, con sobredosis de soledad y coma etílico.
Por Estrella Amaranto, del blog Blog Literario Amaranto.

 

—¿He conducido hasta aquí para ver estrellas?
—No son solo estrellas, cariño. El universo nos observa con millones de ojos, y nos cuida.
—Tonterías. Son solo planetas que brillan; alguno, ya ni eso, lo percibimos porque tardamos años en enterarnos de su muerte.
—Su energía penetra en tu interior y lo inunda. Si le dejas entrar, te mostrará incluso el futuro.
—Claro que sí, guapi ¿y cuál es tu futuro entonces?
—En mi futuro, veo un cambio de novio
Por Victor B. Gonzalez.

 

Abrió los ojos sin saber dónde estaba. Al esforzarse descubrió que yacía tendida bajo el interior de su auto. «¡Cielos!» Movió sus piernas y una oleada de dolor la hizo ver estrellas. Al cabo de un rato, inmóvil y respirando con dificultad, recordó que había conducido atenaceada por la urgencia de llegar al trabajo. Un intenso sueño cerró sus ojos. «Cinco minutos tarde habrían sido mejor que no llegar», fue lo último que pensó.
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

En el interior de las estrellas germinan los sueños. Protegidos de una forma singular. Si alguien atenta contra ellos, el astro se vuelve fugaz. En movimiento nada los puede alcanzar. Todos los deseos están a salvo. 9 meses de embarazo son suficientes. Luego viene el parto. Un juego de luces brillantes que dan paso a un nuevo ser. Entonces el anhelo conducido por su propio peso, tocara a su nuevo dueño. Cayendo de pie, en su nuevo hogar.
Por JFV, del blog Libros con dos Alas.

 

Y llegaba la noche trayendo con ella un silencio repelente, aunque mi cabeza reprodujera en modo aleatorio todas esas frases que, algún día con sobredosis de coraje, me hubiera gustado decirte. Ahora sólo miraba al cielo cargado de estrellas para buscarte entre ellas mientras en mi interior, múltiples escenarios paralelos me mostraban aleatoriamente que nada hubiera cambiado de ser yo quien hubiera conducido en aquella fría mañana escarchada.
Por Ni cuentos ni cuentas.

 

El interior del vehículo aún huele a nuevo a pesar de que las estrellas ya han cambiado varias veces de posición. Orgulloso espera su turno en el lote. Imagina lo que será ser conducido por un emocionado adolescente o una precavida señora llevando a sus hijos a la escuela. Su pintura luce un poco descolorida por la prolongada exposición al sol. Mas no pierde las esperanzas y espera que este sea el día. Como otras tantas veces ya, viene el dueño y cambia el letrero de su precio.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

En el interior de la nave los grises preparaban la mesa de pruebas, el conejillo fue conducido desde la cámara de recolección, recogido mientras dormía en su nido de madera en pleno bosque. Todos tenían esperanza, tal vez este les daría la respuesta que buscaban, les daría la solución final a su problema. El viaje por las estrellas era cada vez más difícil y más de ellos morían en el trayecto. Pronto no quedaría ninguno.
Por Katalina Camus, del blog Katalina Camus.

 

Despierto con el cuerpo dolorido y arropado por una noche desnuda de estrellas. No recuerdo nada. Por el estado de mi coche, intuyo que he sufrido un accidente. No lo entiendo. Nunca he conducido de manera temeraria. ¡María sigue dentro y parece que su vida corre peligro! Voces y luces se acercan. Tras rescatarla del interior, se alejan con la sirena. Ahora, todo es silencio. Solo escucho el ulular del viento bajo esta sábana plateada.
Por Pilar Alejos, del blog Versos a flor de piel.

 

Aquel ataque la había conducido a llevar horas enfurruñada por la lluvia que caía pero que, visto de otra manera, una vez amainó el temporal, en su interior sabía que las estrellas brillaban a la fiesta de la noche augurando, una noche de café en la que los númenes estaban a su favor. Sí hombre que, sentado frente el ordenador, seducía sus más intimas letras transportándole a una magia hilarante de versos enamoradizos.
Por Keren T., del blog El rincón de Keren.

 

Fui conducido hasta el interior de una cueva que me pareció muy profunda. Llevaba los ojos tapados, así que solo podía escuchar el ruido del mar chocando contra las rocas. Cuando paramos nuestro avance, me quitaron la venda, pero no soltaron el amarre de mis manos. Justo delante mío se encontraba el sacerdote que oficiaría el sacrificio ritual en honor a los dioses. Alcé la mirada y vi que mi último escenario era un impresionante cenote bañado únicamente por la luz de las estrellas.
Por Lídia Castro Navàs, del blog El blog de Lídia.

 

Paró el motor. Salió del coche y, tras encender un cigarro, apoyó sus posaderas sobre el capó. Había conducido durante horas, hasta bien entrada la noche, mientras buscaba en su interior, una respuesta que no encontró a su continua mala suerte. Ahora, resignado en aquel descampado, miró hacia el oscuro cielo y, exhalando el humo de sus pulmones, susurró a las estrellas: qué demonios, unos nacen con estrella y otros estrellados.
Por Elvis, del blog Dígame Usted.

 

Mis instintos me habían conducido por el camino de la derecha, parecía que me llevaría a un destino mágico. Había luciérnagas, brillando y volando por todo el camino, como contando un secreto e invitándome a conocerlo, ellas combinaban con el brillo de las estrellas; de lo pronto tropecé con un pequeño frasco, en su interior había un liquido brillante, mi sorpresa estaba en ingerirlo, donde todo verdaderamente tomaría otro rumbo.
Por Angela Castro, del blog Festín de libros.

 

Todos tus pasos te han conducido hasta este momento. Cada giro en tu camino, cada revés, lo que no tenía sentido para ti, se muestra ahora conformando un todo consciente, ensamblado y perfecto. Tu objetivo de vida, tu meta como ser viviente, ese plan definido que es tu existencia, todas las preguntas contestadas. ¿Qué estoy destinado a hacer?. Debes brillar; para ti y para iluminar el camino de los demás. ¿Qué soy? Lo sabes. Mira en tu interior. Estás hecho de polvo de estrellas.
Por Nahnnuk.

 

Volvió a dar un paso al frente y escrutó la negrura que engullía la caída. Soplaba un viento frío desde abajo y la congoja apretaba su estómago. No se atrevería a hacerlo. Alzó la vista buscando la seguridad en las estrellas: cada decisión tomada la había conducido hasta allí, hasta ese momento y ese lugar. Camino y destino culminaban en el abismo. Su interior había clamado por llevarlo a cabo y ahora solo podía temerlo. Cerró los puños, tomó aire, dio un paso adelante y el hada al fin voló.
Por Jessica, del blog Fantasía Literaria.

 

Desde el interior de mi refugio, caliente y seguro, escucho cómo ellos hablan de las estrellas. Comentan que brillan mucho esta noche y que es agradable contemplarlas a pesar del frío que hace afuera. Conducido por sus voces, las imagino como si las viera. Puntos luminosos que bailan al son de la noche. Casi me he dormido cuando noto sus manos sobre mi cabeza. Respondo con una fuerte patada. Quiero que mis padres entiendan que los estoy escuchando y que yo también los quiero.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Nunca había visto. Era ciega de nacimiento y vivía en un mundo monocromático, utilizando mi imaginación para ver. Fue así hasta que lo conocí. Me enseñó un mundo interior lleno de estrellas y con su voz me había conducido al mismo paraíso.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Conducido por sus ansias de vivir deprisa se adentra en la jungla de asfalto. En su interior, un laberinto de paredes de cemento y grafiti. Una bienvenida de borrachos, vómitos que se impregnan en restos de orina, fragancia de cloaca, tragaperras brindando con dolor y metal, escarcha negra, letreros sin vida. A cada paso, miradas traicioneras lo apuñalan; un zorro, una hiena, y un lobo. Un pico, un pincho, sangre, un final tan absurdo como esperado, y como testigos: las estrellas.
Por J. C. Ritman.

 

Me han conducido a su planeta a bordo de una furgonave con hilo miausical. Eran animales largiruchos, fue flipante, y realizaban unos estiramientos que ya quisiera mi madre en clases de yoga. También había luces. Muchas. Estrellas de pelo largo dando vueltas por el interior de la furgo. ¡Vaya bigotes tenían los bichos! (Nada que ver con mi madre). Aunque, a decir verdad, agente, juraría que era ella quien pilotaba.
Por Loli Regs.

 

Estaba yo, en aquella noche mirando esas hermosas estrellas, cálidas y brillantes como sus ojos. Será mejor volver a casa pensé. Abrí la puerta y ahí estaba ella, en el interior de la casa, con mirada de perdón. No me lo podía creer, fui hacia ella a besarla, pero algo me paró, de repente empecé a tener un sentimiento helador, desperté en el jardín. ¿Acaso todo fue un sueño? Esta claro, mi amor está conducido hacia el rechazo, jamás volveremos a estar juntos. Iluso yo por creerlo.
Por Gema Prieto.

 

Sabía que era un tiro a ciegas, una expedición de un solo hombre al interior de la zona roja para explorar un taller abandonado, y al parecer uno vacío. La luz de las estrellas que se colaba por los rotos ventanales iluminaba el polvo que se había acumulado en el interior del taller durante décadas y que se levantaba mientras rebuscaba agitadamente. Nada, vacío, el rumor que le había conducido aquí era falso, había perdido no sólo tiempo.
Por Alberto Fernandez.

 

Un zumbido constante invade mis tímpanos, se instala en el interior de mi cabeza y se niega a irse. Brilla al igual que las estrellasen el cielo nocturno y la oscuridad a conducido dentro de mi mente todo el dolor y la miseria que soy capaz de soportar ¿Algún día todo esto se irá? ¿Dejaré de sentir este vacío? La oscuridad desaparecerá y si eso ocurre las estrellas dejaran de brillar.
Por Cecilia Ramos Ponce, del blog Enredados entre libros.

 

Afirmaban venir de una lejana región del interior. Vestían de lo más llamativo. Sus caras delataban sorpresa y los ojos abiertos como platos parecían no comprender. Su hablar tropezado dejó entender que unas estrellas les habían conducido hasta aquí.
—Ya, unas estrellas… Pues van a tener que continuar viaje montados en unicornio, me temo —resolvió el guardia civil.
Por Alvaro Abad.

 

Cuando siendo niña su madre la abandonó, le dijo que cada noche mirase las estrellas y que buscase la más brillante. Esa sería ella. Así, siempre la acompañaría y nunca estaría huérfana de abrazos y cariño. Casi sin ser mujer, las circunstancias de la vida la han conducido a servir copas en un garito de carretera. Si escasean los clientes, sale del interior del maloliente antro a respirar. Entonces, mira al cielo buscando sentir una caricia en su piel que no sea solo por dinero.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Hay días que se vuelven muy pesados. La mente no logra parar ni un instante. Uno entonces va desandando el camino, conducido como hojas de otoño que el viento las lleva a su antojo. Agotado me detengo y busco con quien hablar un poco y compartir la carga. Ya aliviado me sorprende la noche con su cielo vestido de estrellas, ellas me llevan al interior de mi ser. Me aquieto en esa serenidad infinita, y una suave paz se apodera finalmente de mí.
Por Diana Rosa Conti.

 

Y así era cómo apaciguaba los impulsos y aclaraba sus ideas: mirando fijamente las estrellas y ralentizando su respiración. De esa forma, era conducido hacia su propio interior y accedía al conocimiento absoluto. Solo así conseguía tomar las decisiones acertadas para resolver cada uno de los problemas.
Por Blue February, del blog My Blue February.

 

El luminoso resplandecía con la luz que las grandes estrellas del cine merecen. En el interior de aquella sala todos esperaban el estreno de su última película. Todos menos él que, llevado por la velocidad, había conducido de manera desenfrenada su “little bastard”. Desde ese instante se convirtió en un mito.
Por Virtudes Torres.

 

Se abren las puertas de la Ranger.
—¿A dónde nos han traído? —pregunta Milo.
—Bienvenidos a la estación espacial Polar1 —dice una voz robótica. Desde el interior de la Polar1 se pueden ver a través de las ventanas miles de hermosas estrellas.
No puedo creer que Jon nos haya conducido hasta acá. Pero, ¿porque estamos aquí? Y lo más importante sabrán quien soy o mejor dicho que soy.
Por Julissa E.

 

En la parada de autobús la silenciosa noche se sentó a su lado, acompañándole. La calle solitaria le mostró que el último había partido hace poco, llegó el miedo sentándose al otro lado mientras esperan el próximo. El cielo no quiso mostrar sus estrellas, entonces la oscuridad también se sentó con ellos. Los cuatro empezaron una conversación que le reveló el interior de lugares desconocidos, lo habían conducido hasta el asfalto.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

He sido maltratado por unos seres que me atacaron en medio del camino, y me han dejado atado en el interior de una mazmorra. Oigo el llanto lejano de algún bebé. El regreso de mi actividad cerebral me provoca sed. Abren la puerta, “traen agua”, pienso. No, a la fuerza soy conducido hasta una mujer vestida de estrellas, es hermosa, su mirada sensual logra que mi piel se altere. Se acerca, sacude mi hombro y grita: “Ángel, despierta, el niño llora y te toca a ti”.
Por Maite Moreno.

 

Mi primera decepción fue durante el viaje. No vimos estrellas desde la nave que nos había conducido al interior de Titán. Hacía días del aterrizaje y mi desilusión crecía tan rápido como mi deseo de volver a la Tierra. Unos años de colonización y la luna estaba atestada de basureros, y de minas y túneles que horadaban el terreno borrando su belleza primitiva. Trajimos ciencia, historia y leyendas, pero el respeto lo habíamos dejado olvidado en alguna maleta extraviada.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Meditó, por cinco días con sus noches. Escribió cada detalle de su premonición, sentada en su balcón, bajo la luz de aquella luna roja y sus estrellas parpadeantes en todos los colores. Soñó, echada sobre la piedra ceremonial, que sus palabras servían de algo y que los sabios la entendían. Mas no lloró cuando la ejecutaron por hechicera. A la mañana siguiente, desde el interior del sol negro de su profecía, el mundo era conducido al caos.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Sin opción de poder mover cualquier extremidad de mi cuerpo, pude ver un cielo plagado de estrellas, antes de meter mi cabeza en esa sucia y maloliente capucha. Fui conducido a una habitación o sótano poco ventilado, en el interior, se sentía la soledad y el aislamiento. Me dejaron tendido en un húmedo suelo, pero con algo de esperanza; ya que sentí como un captor aflojó la soga de mi muñeca derecha.
Por Gustav.

 

El desconcierto y el temor era palpable en su rostro, no sabe como, pero estaba siendo conducido por el interior de una instalación que nada tenía de humana, quien se lo iba decir esta mañana mientras se preparaba un bol con sus cereales preferidos. ¿Podría conocer diferentes estrellas? ¿Qué intención tenían esos seres? Preguntas que retumbaban en su cabeza… de repente escucha un ¡¡¡COOOORTEEEENNNN…PERO QUIEN ES ESE IMBÉCIL!!!
Por Arekkusu.

 

Nunca había conducido el modelo QeTLaPGas33. Una maravilla revolucionaria para la tecnología y el viaje por las estrellas. Su interior está totalmente automatizado y dirigido por la IA TMTo1KTQeTKGaS. Controla toda la nave y de vez en cuando me deja pilotarla. Solo existe un problema, no acepta perder una discusión. Ella tiene muy mal perder y yo soy muy cabezón. Por eso ahora estoy haciendo auto-stop galáctico y esperando a que alguien me recoja.
Por Jose Ant. Sánchez, del blog Acervo de Letras.

 

Nunca pensé en contar las estrellas contigo, en contar los dedos de una mano o recordarte como se abre la boca. En el interior de los sentidos, nunca imaginé que la vida podría dar la oportunidad de re enseñar a quien me enseñó, de cuidar a quien me cuidó y todo conducido por la mejor de las herencias “El amor y generosidad”.
Por Nieves, del blog Ave Fénix.

 

No sabía ni recordaba qué exactamente la había conducido hasta allí. Ni tampoco en cuál momento las estrellas se habían alineado de la forma precisa para que ella hoy se encontrara en aquella situación. Su única plena certeza era que en el interior de esa habitación se hallaba todo lo que ella deseaba: él.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

Soñaba con volar lejos, con subir a lo más alto, con tocar las estrellas con la punta de los dedos. Y esos sueños me habían conducido a buscar lo imposible, a sentir en mi interior que algo en mí se rompía, que quería más, que necesitaba más. Siempre se ha dicho que soñar es algo gratis, que nunca debemos dejar de hacerlo, pero a veces esos sueños te impiden ver la realidad y lo que de verdad importa. Pero ¿y si algún día el sueño se hace realidad?
Por MonTse, del blog Amor y Palabras.

 

Ana se quejaba a su amiga Helena de que todo le iba mal, y esta le había recomendado hacer yoga inducido a través de YouTube. Respiró profundamente y pinchó el video sin ninguna esperanza. Poco a poco fue viajando a su interior. Su pensamiento fue conducido hacía su propio universo. Se vio a si misma como una de las estrellas y toda la vida que creaba a su alrededor. Por primera vez sintió su luz.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Desperté en la oscuridad. Allí me esperaban unos seres que conocían bien el lugar, pues a pesar de la oscuridad caminaban sin dificultad. Fui conducido por el interior de los pasadizos que me llevaron hacia una luz blanca y cegadora que comenzaba a inundarlo todo. Alguien me puso unas gafas y pude ver al científico loco Nuk reírse compulsivamente. Lo ha conseguido, ha robado la luz de las estrellas.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

TyK estaba aquella noche admirando las estrellas que la habían conducido hasta el interior de sí misma. La parte más profunda de su ser que ni ella misma conocía y que solo podía ser descubierta en un momento como aquel.
Por Estefanía, del blog El rincón literario de Thor y Kira.

 

Luego de haber conducido por horas me detuve en una estación de servicio al lado del camino. Bajé del auto y sentí la brisa fría al instante. Sobre mí un cielo lleno de estrellas, siempre me fascinó la forma en la que pueden apreciarse en el desierto. Eché un vistazo al interior, no había un alma, tampoco gasolina en las mangueras. Pasarán días para que pueda llegar a otra estación y semanas para la civilización. Comeré unas golosinas gratis mientras pienso lo impredecible que es la vida.
Por Kathie Kyg, del blog Sulla Strada.

 

Volvía a su casa, mirando las estrellas, cuando sintió que lo seguían. Apuró el paso y al llegar a la calle un auto le cercó el paso. Le vendaron los ojos y fue conducido al interior del vehículo, que arrancó al instante. Sabía que eran varios, y ninguno respondía sus preguntas. Al bajar del auto atravesaron una puerta giratoria y luego entraron a un ascensor que comenzó a subir. Al bajar sintió el viento en su piel. La venda se soltó mientras oía: «Sorpresa! Feliz Cumpleaños!».
Por Valery, del blog Valery escribe.

 

La mortecina luz de aquellas estrellas me había conducido al interior de un túnel que se recortaba en la tierra, que había nacido de ella misma. Los insectos escapaban sus paredes aquí y allá, y el ronroneo en la distancia de una bestia mucho más grande y temible, que los espiaba con apetito, surgió de las profundidades de este. Pero no era aquella bestia la que me preocupaba. Eran los fríos ojos que sentía clavados en mi nuca.
Por Kress, del blog Caminando entre tinieblas.

 

Cuando el Departamento de Recursos Mineros convocó el concurso para explotar el interior de aquellas dos estrellas binarias, jamás me hubiera imaginado que la propuesta se tendría en consideración. No pasaríamos el filtro, pensábamos… Y, sin embargo, al final nuestro equipo se adjudicó el contrato. ¡Con todos los honores! Sin embargo, en las Bases no se mencionaba que todo había de ser secreto; ni que el ganador sería conducido directamente y de por vida a nuestras propias minas…
Por Carlos Menéndez, del blog Datos a tutiplén.

 

Las estrellas son tan solo grandes sabios de un pasado que no conocimos pero que sin duda observamos en nuestra raza y en nuestra sangre. En tu interior corre la sangre de aquellos sabios que forjaron desde el polvo a las torres de mil mundos el destino te ha conducido a este lugar de sombras por una razón, la gloria eterna sera para ti si destruyes al señor oscuro de los mares, busca el cetro perdido en las cuevas de los sueños, en el fondo recuerda.
Por Alfredo.

 

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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