#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

 

MARZO:

Sensación, aguantar, malos.

 

Una sensación de frío ascendiendo por mi columna me indica que están utilizando magia. Repito mentalmente el hechizo de bloqueo y me concentro en aguantar. Esperaba otra cosa cuando aquella maga vino a casa y me habló de esto. No es tan diferente de mi antiguo instituto. Pero yo sí lo soy. Aislo una parte de mi energía y me preparo para el contraataque. No van a poder romper mi alma. Ya no me dejo amedrentar por los malos.
Por Adella Brac.

 

Aunque ella lo intentaba, siempre surtía el efecto contrario. Ella lo escribía y no había manera de que aquellas palabras encajara y dieran forma al texto. Tenía que aguantar los malos comentarios sobre su trabajo y tenía la sensación de que todo su trabajo este hecho a perder. Pero cada vez que lo miraba veía lo mismo. Un puñado de letras melifluas, comas, puntos, y palabras hilarantes que no lo conseguían. Por más que miraba solo veía: El blanco de la hoja.
Por Keren T., del blog El rincón de Keren.

 

Ella recordaba, en el momento de escribir sus últimos versos, aquella canción: “Malos tiempos para la lírica” y se negaba a aceptar ese mensaje. Sabía que esta sensación inefable que sentía ahora le haría aguantar las críticas que estaba segura que le lloverían por hacer algo “contra natura”. Nadie será capaz de entender que la poesía escrita sobre la piel del amado muerto es la manifestación de amor más pura.
Por María José Viz Blanco.

 

A menudo hay que aguantar finales de películas muy malos o aún peores. No pasa con El Planeta de los Simios. Tengo la sensación que es de los más duros que puede haber en cualquier historia. Para mí es una alegoría sobre lo que es la vida; intentas escapar, volver a tu planeta, pero al final descubres que eso es imposible y cuando te das cuenta, cuando descubres a la Estatua de la Libertad en la playa, sabes que jamás podrás huir a tu planeta soñado, porque siempre has estado en él.
Por Lorenzo.

 

A lo largo de mi vida como guarda forestal he llegado a conocer bien el bosque, los cuidados que necesitan sus montes, sus ríos, su vegetación, cuándo es la mejor época para tal o cual fruto, pero, sobre todo, a saber qué necesitan los iridiscentes yasris cuando enferman, las tímidas tyisursu cuando se resfrían… Sí, conozco bien esa sensación que emana del bosque, de sus criaturas feéricas, y he aprendido a aguantar sus malos momentos, pero también a identificar sus síntomas de felicidad.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Llevo ya dos lunas con esta sensación de desasosiego que tanto me inquieta y no sé cuánto tiempo más seré capaz de aguantar sin alertar a los demás miembros del clan. Se los ve tan felices… ¿Y si me equivoco? Pero jamás me ha fallado un presentimiento y siento el final cada vez más cerca. Nuestros sueños están en peligro. Ya vienen, lo sé. Los malos, los que nos quieren quitar la ilusión, vienen a por nosotros.
Por Ana Centellas Guijarro, del blog Ana Centellas.

 

Para doña Gertrudis, todos los niños del pueblo éramos malos. Según ella, habíamos nacido para incordiarla. Y no estaba dispuesta a aguantar nuestra alegría, o nuestras carreras y juegos. Constantemente, nos lo hacía saber a gritos y pescozones. Nosotros, a pesar de nuestra inocencia, notábamos la amarga sensación que suponía su desprecio. El mismo que ahora siento yo al verla entrar en la consulta, vieja y desmadejada, pero todavía desafiante. ¡Maldito juramento hipocrático!
Por Jesús Garabato Rodríguez.

 

Tengo la sensación que llegue aquí por algún motivo incomprensible para mi mente, impulsada por el camino de mi alma. Estoy pasando malos momentos debido a que mi mente no hace otra cosa que aguantar la presión que me produce la presentación de un trabajo personal reflexivo autentico, relacionado con mi vida y también con la de todos los que existieron para permitir que hoy este aquí, revisando con herramientas adquiridas el orden de todos nosotros. Participar será de gran ayuda.
Por Nor22.

 

Mientras atravieso el extenso desierto mis piernas doloridas tiemblan sobre la arena. Sostengo la soga de mi camello para evitar que se desoriente. Tengo la sensación de que esta vez lo lograré, no importa lo que haya atravesado para llegar aquí. Tuve que aguantar lo inimaginable en busca de ese elixir que puede darle más tiempo a mi madre. “Son malos tiempos”, me dice, “los superarás”; me temo que ya está resignada pero yo no. Las coordenadas son correctas. Allí está la cueva del alquimista.
Por Kathie G., del blog Sulla Strada.

 

«Insatisfacción… esa es la sensación que me ahoga» ─concluyó la castellana─ luego de poner un hermoso huevo. «¡Toda mi vida encerrada! ¡Una mera fábrica de huevos! ¡No lo puedo aguantar! ¡Gallo engreído… debiera defendernos… jura que todas lo amamos…!» Entonces, usando su pico como azuela, abrió un boquete en la pared. «¡Compañeras, seguidme! ¡A olvidar los días malos!¡Seremos gallinas felices! ¡Viva la libertad!»
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Tengo la sensación de que ha llegado nuestro momento. Se va a acabar lo de aguantar el modelo tradicional. Va a haber un cambio. Que si los indios y los vaqueros, que si los héroes y los villanos, que si las princesas y los dragones, que si los buenos y los malos. A partir de ahora las grandes historias contarán vidas corrientes, las nuestras, y los personajes secundarios, por fin, ganaremos relevancia frente a los todopoderosos protagonistas, que quedarán relegados a un segundo plano.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

La pequeña, arrinconada en el despacho, lloraba asustada por la violenta escena. Su madre, frente al director de la sucursal, daba la sensación de no aguantar más. “¡Esto tengo, ¿sabe?, nada más!” gritaba mientras desnudaba su cuerpo, “¡y por mucho que siga usted con sus malos modos, tampoco podré pagar este mes!”. El director intentó calmarlas con amables palabras, dio unos caramelos a la niña y las acompaño a la puerta. En su informe anotó: “inminente ejecución hipotecaria”.
Por Alvaro Abad.

 

Se ha despertado con la sensación de que es otra persona. Intrigada, se observa frente al espejo. Parece la misma de siempre. No detecta nada raro, pero sigue buscando. Acerca su cara un poco más. A punto de abandonar, vislumbra un destello de luz amarilla escondido en sus ojos. Eso le confirma que su vida ha cambiado, que jamás volverá a aguantar sus malos humos ni permitirá que le haga más daño. Comprueba en su reflejo lo imponentes que son sus alas y la verde dureza de su piel.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Todo el día he tenido la sensación de que algo no iba bien. Me sentía desorientado, aturdido, confundía los colores. La lluvia que cayó durante un rato no ayudó, pues empecé a sentir un chisporroteo nada agradable en mi interior. Además tuve que aguantar los insultos de algunos conductores y los malos modos de unos muchachos que, a base de patadas intentaban “arreglarme”. Menos mal que llegó el técnico y el rojo, naranja y verde, ahora lucen de maravilla.
Por Virtudes Torres.

 

“Lo único que me permite aguantar todo este dolor es que después ya no habrá malos momentos: que me estén quebrando todos los huesos a martillazos, será la menor de mis preocupaciones. ¡Una apuesta es una apuesta! Después de recoger el millón de euros, todo me dará igual. ¡Dios mío, la sensación será indescriptible…” El juez leyó la nota manuscrita, y junto con el certificado de defunción, le pidió al ujier que, sin más, archivara el expediente.
Por Carlos Menéndez, del blog Datos a tutiplén.

 

Oyes como sube las escaleras y te empiezan a temblar las piernas pensando en cómo vendrá que humor tendrá la sensación de miedo que te invade recordando lo de las noches anteriores entra y no te mira ni te habla y se marcha directamente a la habitación, ¿cuanto tiempo vas a aguantar esos malos tratos? Busca la felicidad y sobretodo disfruta de la vida.
Por Carlos González.

 

Durante años le contaron que su sitio estaba en la torre, que tenía que quedarse a esperar, que no podía salir sola. Le llenaron la cabeza con ideas sobre príncipes valientes y princesas desvalidas; sobre hombres poderosos y mujeres serviles; sobre aguantar lo que fuera (los malos humos y los buenos) sin defenderse, a ser posible. Tenía la princesa la sensación de que por ser mujer estaba incompleta y decidió seguir esperando. Su gran error fue creerse que tenían que venir a rescatarla.
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Esa sensación que me embarga y que se apodera de mí, hasta el punto de no poder aguantar el peso de mi alma comprimiendo mi pecho. Ese estremecimiento que me hace recordarte hasta en los malos momentos, inoportunos para ser sincera, porque en todos los que tu imagen viene a mí, me empoderas y me sacas de mi monotonía. Sin embargo, solo es eso, una imagen, un recuerdo. Hubiera preferido que sacaras papel en vez de tijeras, y que me envolvieses para siempre.
Por María del Pino Vega Ramos, del blog Pensamientos en silencio.

 

Una vez más, en solo cuatro días, rodeada de tanta belleza, paz, amor y silencio, en este solar de piedras, el bien se hizo presente, como siempre. Y en mi encuentro profundo de cielo y tierra, no hay ya malos momentos que pesen más que los buenos. No se trata de AGUANTAR en los días oscuros, sino de AMAR. La sensación que tengo, ya es certeza: aún en mis incertidumbres, sano todo mi ser aquí, en mi lugar en el mundo, sacramento de amor en mí.
Por Diana Rosa Conti.

 

Pensé que aquella sensación no volvería a ocurrir. Milésimas de segundos antes pude sentir sus manos en mi cuello, antes que ocurriera. Aguantar la respiración, cerrar los ojos y querer desaparecer, todo en aquel instante que mi mente quería escapar de mi cuerpo pero ya fue imposible. Volvió a ocurrir. ¡No grites, los niños están durmiendo! Los malos tratos, me dejaron vacía, arrastrándome como una serpiente, con la duda continua si aquello era real. Escapé mudando la piel.
Por Nieves, del blog Ave Fénix.

 

La chica despertó y se levantó de su cama con sensación de cansancio. La somnolencia seguía presente en su cuerpo. Mientras se tambaleaba, consiguió aguantar erguida hasta el teléfono de la cocina. Descolgó y aturdida se dio cuenta que no había línea, se desplomó en el suelo, pero de súbito se levantó. Empezó a andar hasta que salió por la puerta, y entonces, desaparecieron todos los malos recuerdos vividos en esa casa.
Por Gustav.

 

TyK tiene la sensación de que en demasiadas ocasiones la sociedad dicta que debe aguantar a los malos. Y se niega, se niega en rotundo a estar sometida por un yugo.
Por Estefanía, del blog El rincón de Thor y Kira.

 

No había ido como esperaba. Liberó los pies de las botas, ese preciso instante le proporcionaba una sensación de plena libertad. Con un suspiro recordó sus ojos azules. «No me ha reconocido», cogió el espejo sobre la mesita, su reflejo era diferente. Solo ojos y pecas permanecían inmutables. Y los recuerdos, algunos buenos, otros malos. «Me toca ser paciente, como siempre». Una lágrima resbaló por su mejilla, «aguantar un poco más, solo eso». Abrazó las piernas y liberó el llanto.
Por Alberto Juan Pessenda García, del blog La Creación.

 

El sudor en los ojos, la respiración agitada y el incesante palpitar de su corazón en el oído eran malos augurios. La sensación de peligro y el cosquilleo del dedo en el arma. Contar hasta diez parecía imposible de aguantar. Quería jalar del gatillo, comprobar de una vez por todas si lo que decían era cierto. ¿Vería pasar toda su vida ante sus ojos? «¡Ahora!» dijo fuerte Matías. El silencio roto por un fuerte “click”, la cámara estaba vacía. “Esto de la ruleta rusa es intoxicante”.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Siento su ser dentro de mi, pero no veo nada. Tengo miedo, malos pensamientos recorren mi mente en blanco y de pronto una extraña sensación recorre mi cuerpo. Intento aguantar pero el cansancio y la explosión de sensaciones puede conmigo y caigo sobre él. Su pecho cálido, su respiración relajada… ¡ah! Eso es el orgasmo.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Se despertó con tal sensación de angustia que no se pudo aguantar. Guiada por sus malos pensamientos subió a lo alto del faro. En el último escalón lo supo: el mar estaba picado y las olas derribarían con facilidad la pequeña barca en que Fermín había salido a faenar. Esa madrugada María enviudaba por segunda vez en pocos años. Desde entonces le llamaron la viuda negra. Ya nadie tenía dudas de que el mar había vengado el asesinato de Cosme, el primer marido de la mujer.
Por Rebeca Gonzalo, del blog Crónicas de la loca que cazaba nubes.

 

Había tenido días malos en mi vida, pero aquel fue el peor. Allí, rodeada por aquella jauría, fueron desgarrando mi dignidad, poco a poco. Me despojaron a jirones de todos mis sentimientos dejándome desnuda, sin alma. Sabía que era cuestión de aguantar. Cerré los ojos y me dejé llevar. Fueron pasando uno tras otro. Aquel día, durante mi declaración en el juicio, me hicieron sentir más culpable que víctima y, otra vez, tuve la sensación de ser violada.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

La sensación de tu mirada sobre mí me agobia y desespera, tus silencios resultan asfixiantes. Hemos pasado tantos malos momentos juntos que no se porque estoy a tu lado, se que también te has cuestionado el porque seguir juntos, pero nos toca aguantar hasta el final. Tu y yo hemos hecho un trato. Seguir juntos hasta el final porque pese a todos lo que hemos soportado uno del otro no podemos estar separados ya que eso significaría nuestra muerte.
Por Cecilia Ramos Ponce, del blog Enredados entre Libros.

 

Son malos momentos para escribir. La mente divaga sin rumbo saltando de un mundo a otro. Son universos imaginarios, claro, pero te atrapan de tal forma que tienes la sensación de que son tan reales como tu propia vida. Aunque si lo piensas, ¿es tu vida tan real como crees? Tienes que ser firme y aguantar tus ganas de perderte en ellos porque son irreales e incluso terroríficos. Pero piensas que tu mundo Real, a veces, puede llegar a ser aún más aterrador.
Por Jose Ant. Sánchez.

 

Mientras lee una página tras otra, la sensación de intriga se desvanece, sabe que el autor está jugando sucio, se da cuenta de que es de esos autores que subestiman la inteligencia de los lectores, creyendo que pueden utilizar indefinidamente los trucos malos hasta la última página donde por arte de magia se resolverá todo. Otra decepción de otro inicio prometedor, la desidia lo invade, páginas de relleno pasan ante sus ojos, aguantar o abandonar, esa es ahora la cuestión.
Por J. C. Ritman.

 

Se abrió paso para poder escuchar a los nuevos rostros, pronto se dio cuenta que repetían las palabras de los más antiguos. Tuvo la sensación de un déjà vu. «Si antes no lo soporté ahora no lo tengo que aguantar» se dijo mientras señalaba mentalmente a los nuevos para poder identificarlos más adelante y recordar que eran tan malos como los anteriores. Volvió abrirse paso pero esta vez para caminar muy lejos alejándose de ellos.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

No tardo en verla al otro lado de los cristales. Se mueve con paso cadencioso, de una ventana a otra. El suelo cruje bajo mis pies mientras me acerco, desafiando a la sensación que me embarga cuando la enfrento. Cada día a la misma hora, repito la misma vivencia. A veces me cuesta aguantar su mirada, pero me obligo a recordar que no es real, que ya no existe en este mundo, que no puede hacerme daño. Ahora soy un fantasma y los malos recuerdos se marcharon con ella fuera de la casa.
Por Jessica Galera Andreu, del blog Fantasía Literaria.

 

Tenía la sensación de que la pócima no había funcionado correctamente. Quizá no había añadido suficientes pelos de rana o tal vez los llantos de muerto se hubieran puesto malos con el calor del verano. Con temor, miré el espejo. Se suponía que el bebedizo debía convertirme en una mujer tan irresistible que David no pudiera aguantar el deseo de devorarme, pero en lugar de una rubia exuberante… el espejo me devolvía la imagen de una gigante tableta de chocolate con melena dorada.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Una sensación muy agradable recorrió mi espinazo cuando ella me acarició. Había tenido que aguantar que me gritaran, que me pegaran, que me humillaran… los malos tratos habían formado parte de mi vida. Pero, en cuanto llegó ella, todo cambió. Me miró con sus ojos llenos de amor y me estrechó entre sus brazos; sentí que volvía a casa, a mi hogar. Ella me salvó… me adoptó y hoy caliento su regazo con mi cuerpo peludo.
Por Lídia Castro Navàs, del blog El blog de Lídia.

 

Siempre he tenido la sensación de que aguantar los malos rollos de la gente es una auténtica pérdida de tiempo. La vida es demasiado corta como para dedicarla a esos menesteres. Tantas cosas por descubrir, por hacer, por vivir; el reloj nunca para. El consejo que te doy es claro: la próxima vez que ocurra y te veas atrapado en esa situación respira hondo, esboza una media sonrisa y aprovecha para hacer cosas útiles, como repasar la lista de la compra o decidir tu siguiente lectura.
Por Nahnnuk.

 

—Estratega, ¿qué sensación te da?
—Ambos ejércitos están bien posicionados en el terreno. Es una batalla muy igualada.
—¿Igualada? Nuestros enemigos son más.
—Nuestros enemigos son más, señor, pero nuestros amigos tienen mayor habilidad para la batalla.
—¿Habrá malos resultados?
—No creo, señor. Le doy a nuestros enemigos diez minutos, no creo que puedan aguantar más tiempo ese ritmo de batalla.
—Muy bien, entonces nos quedaremos aquí aguardando la victoria.
Por Avalle Rei, del blog El Mundo de Avalle Rei.

 

Los malos momentos se repetían constantemente en su memoria, y era abrumador, esa sensación de insuficiencia y sus emociones no le permitían crear ni siquiera una línea de pensamientos claros, cada día era aguantar constantemente los recuerdos, ideas e ilusiones ¿Cuándo finalmente aceptaría que había algo más brillante? Solo debía continuar el camino amarillo y llegaría a un campo de amapolas… De igual modo, como todos los años, la primavera siempre llega con estrellas que florecen.
Por Angela Castro, del blog Festín de libros.

 

Corrían malos tiempos para los corredores. Mientras estuvo de moda, correr era un privilegio respetado por todos. Ahora la situación era distinta. Los que aún corrían tenían que aguantar esa sensación de estar en el punto de mira cada vez que salían a hacer kilómetros. ¿Qué mal hacían? Querer estar en forma no es delito. Sin embargo, se les acusaba de no respetar el patrimonio visual de la ciudad al vestir con colorines llamativos que rompían la armonía de la urbe. ¡Vivir para ver!
Por Pilar Navarro Colorado, del blog Pilar Navarro Colorado.

 

Los malos recuerdos la acechaban cada noche cuando se disponía a dormir y le impedían conciliar el sueño hasta que, cansada, caía rendida bien entrada la madrugada. Aquella sensación de angustia no desaparecía por la mañana al despertar y verlo a su lado, en aquel momento parecía incluso un ángel y entendía que alguna vez se hubiese enamorado de él. Pero cuando el ángel despertaba y se convertía en demonio debía de aguantar nuevamente su tortura. Algún día escaparía del infierno.
Por Edith T. Stone, del blog Tahis.

 

A veces la vida es cruel, despiadada y desgarradora. Tan solo nos queda la opción de aguantar, porque los malos momentos se van… Todo es un ciclo que no deja de repetirse. Siempre nos acompaña nuestra mejor amiga: la esperanza. Volverá de nuevo la sensación de alegría, ilusión y felicidad. Es terrible, pero por suerte o por desgracia todo pasa… Todo.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalia la lía.

 

He decidido que no voy a aguantar más. Tampoco dejaré de aguantarlos, simplemente no les haré caso cuando se pongan pesados. No es que sean malos, pero sí son unos cansinos. Ya no me enfadaré más ni pegaré gritos como una loca. La próxima vez, desconectaré y seguiré con lo que esté haciendo. Tengo la sensación de que no va a ser fácil, pero ¿qué otra alternativa tengo si no quiero que estos niños me vuelvan loca?
Por Carolina B. Villaverde, del blog My Blue February.

 

«…Después de tantos años de lucha, la sensación con la que me quedo es que todavía hay mucho que avanzar, seguramente demasiado. Son muchas las vejaciones y discriminaciones que han tenido que aguantar, pero cada triunfo conseguido, por muy pequeño haya sido, es un gran triunfo. Los 8 de Marzo no deberían existir, deberían ser parte de los malos recuerdos de nuestra historia… Mi respeto y admiración a todas». Así rezaba el artículo.
Por Arekkusu.

 

Tenía la sensación de que me había hecho de hielo a la hora de aguantar y enfrentar los malos momentos. Nunca me había parado a pensar en ello. Es más, en el instante en que me sorprendí a mí misma teniendo este sentimiento, me detuve en medio de la calzada, sin percatarme de las figuras ensombrecidas que iban de aquí para allá… No, había pasado mucho tiempo. Eso había dejado de doler.
Por Kress, del blog Caminando entre tinieblas.

 

La sensación de victoria le duró unas escasas horas después de dar por terminada la boda. Un mes antes se dedicó a fraguar su plan; tuvo que aguantar treinta días de malos y amargos momentos, pero ahora lejos de lo que pensaba que sería su venganza, solo sentía una honda tristeza. Una tristeza encubierta por ira desde que supo que su futuro esposo la era infiel, y decirle: “No acepto” frente el altar fue inservible.
Por Jhoanna Bolriv, del blog Mundo Relatos.

 

—Tengo la sensación de que mañana será un día de provecho —dijo Enrique, mientras seguía el paso de Alba colina abajo—. Si podemos aguantar el resto del día a este ritmo, llegaremos a tiempo a la gruta donde vimos desaparecer la luz anoche.
—Si logras aguantar —matizó Alba, que sentía a Enrique jadeando tras ella; sonrió—. Si no, tendremos que volver a cenar esos trozos ahumados de carne seca… —Torció el morro.
—No están tan malos —replicó—, al menos tenemos algo que comer.
Por Aitor Olano Collazos, del blog Guías y Nexos.

 

¿Sabes esa sensación cuando ordenando el cajón de las verduras de repente aparece escondida al fondo una zanahoria toda ennegrecida, arrugada y asquerosa que para sacarla te pones tres pares de guantes, una mascarilla y te entran unas ganas de mudarte difíciles de aguantar? Pues así me he alegrado yo de verte. No me malinterpretes, que los vegetales en sí no son malos, es que soy muy carnívora.
Por La escritora cotilla, del blog La escritora cotilla.

 

Esos críos me miran como si fuera un alien. ¿Por qué, qué he hecho ya? Seguro que ya la he liado y ni siquiera sé cómo. Joder, qué sensación de estrés, todos los años igual. Me odian, está claro, me odian porque me tendrán que aguantar durante el año. Sí que son malos, ¡si aún no he hecho nada! De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo… Respira, Elisa, no pasará nada. No te pongas paranoica y sonríe. ¡Sonríe, imbécil!
-¡Hola chicos! Me llamo Elisa y seré vuestra profe en la guardería.
Por Arantxa, del blog Libros, pelis y otros desvaríos.

 

Una sensación punzante en mi costado que sabe a miedo. A los malos tiempos en que blandir una espada y aguantar el ataque de un enemigo que no se rendía eran mi día a día. Ahora la empuño de nuevo llamada a la batalla, cortejada por la muerte en un baile que está a punto de terminar. Conozco los pasos y lo que está por venir. No temo el destino porque mi corazón aúlla con coraje. Temed y huid, grito pese al temblor de mis piernas. Temed y huid, pues yo no huyo del miedo.
Por MJ, del blog Libros, pelis y otros desvaríos.

 

Después de años se había reunido toda la familia. “Demasiado tiempo”, añado mentalmente, casi como hablando conmigo misma. Pero había valido la pena trabajar tanto, superar los malos momentos, todo por verlos sonreír como esa noche. Aún si debía aguantar esas canciones de reggaeton que los chicos se empeñaban en poner a todo volumen. Recuerdo la sensación de que nada hubiese podido empañar esa felicidad… pronto descubriría lo equivocada que estaba.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

Tengo la sensación de que estoy cansada. Cansada de las despedidas, cansada de los malos momentos, cansada de decir adiós, cansada de perder a los que quiero. Y aunque sé que es algo inevitable, que debo aguantar lo que venga y seguir adelante, cuesta. Cuesta porque es injusto, cuesta porque es duro, cuesta porque es complicado, cuesta porque es extraño. Y estoy cansada. ¿Lo estás tú?
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

Estaba sentada en el suelo, con su espalda pegada a la puerta del mueble, en una sala sumida en una total oscuridad. El corazón parecía que se le iba a salir del pecho. Dudaba que aguantar ese ritmo físico le fuera a hacer algún bien. Un escalofrío le corrió el cuerpo. No podía evitar tener la sensación de que aquello no era solo cosa de los malos. No había acabado en ese laboratorio únicamente por ellos. Ni por el destino. Él. Él le había tendido una trampa.
Por Nerea.

 

Contigo tengo la sensación de respirar bajo el agua sin necesidad de aguantar la respiración, de ahogarme(nos). Eres tierra bajo mis pies, el hilo y la aguja que me arreglan las alas. Eres seguridad, confianza. Eres amor. Se acabaron los demonios, los malos presagios. Ahora eres mi ángel. Ahora soy yo.
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

Creía que nunca iba a volver a pasar por eso. Que los malos momentos se habían ido, con su inmadurez y su indecisión. Que la sensación de ser la más estúpida del planeta no iba más con ella. Que aguantar el impulso de preguntar a gritos ¿qué mierda es esto?, nunca más sería necesario. Pero, apenas había salido de la sartén, se había caído en el fuego. Su brújula estaba descompuesta, eso era seguro. Así que iba a tirarla. Y a empezar de nuevo.
Por Cyn Romero, del blog El fantasma en mi tintero.

 

Los malos manifestaban su retorno así, en los pies. No sabría explicar el por qué. Pero esa sensación, algo así como un cosquilleo, que se iniciaba en los dedos y se trasladaba a los talones, suave primero y más tarde feroz, era lo que le indicaba que habían vuelto. Tenaces, intransigentes. Esos hábitos, esos vicios, eran así, sin opción a la claudicación. Solo resta aguantar, se convencía cada vez que incurría en esos viajes sin vuelta confirmada.
Por Tati Jurado, del blog Conjurando lo incierto.

 

¡Cerrado!

 

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