#reto5líneas

 

(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

 

 

MARZO:

Sensación, aguantar, malos.

 

Una sensación de frío ascendiendo por mi columna me indica que están utilizando magia. Repito mentalmente el hechizo de bloqueo y me concentro en aguantar. Esperaba otra cosa cuando aquella maga vino a casa y me habló de esto. No es tan diferente de mi antiguo instituto. Pero yo sí lo soy. Aislo una parte de mi energía y me preparo para el contraataque. No van a poder romper mi alma. Ya no me dejo amedrentar por los malos.
Por Adella Brac.

 

Aunque ella lo intentaba, siempre surtía el efecto contrario. Ella lo escribía y no había manera de que aquellas palabras encajara y dieran forma al texto. Tenía que aguantar los malos comentarios sobre su trabajo y tenía la sensación de que todo su trabajo este hecho a perder. Pero cada vez que lo miraba veía lo mismo. Un puñado de letras melifluas, comas, puntos, y palabras hilarantes que no lo conseguían. Por más que miraba solo veía: El blanco de la hoja.
Por Keren T., del blog El rincón de Keren.

 

Ella recordaba, en el momento de escribir sus últimos versos, aquella canción: “Malos tiempos para la lírica” y se negaba a aceptar ese mensaje. Sabía que esta sensación inefable que sentía ahora le haría aguantar las críticas que estaba segura que le lloverían por hacer algo “contra natura”. Nadie será capaz de entender que la poesía escrita sobre la piel del amado muerto es la manifestación de amor más pura.
Por María José Viz Blanco.

 

A menudo hay que aguantar finales de películas muy malos o aún peores. No pasa con El Planeta de los Simios. Tengo la sensación que es de los más duros que puede haber en cualquier historia. Para mí es una alegoría sobre lo que es la vida; intentas escapar, volver a tu planeta, pero al final descubres que eso es imposible y cuando te das cuenta, cuando descubres a la Estatua de la Libertad en la playa, sabes que jamás podrás huir a tu planeta soñado, porque siempre has estado en él.
Por Lorenzo.

 

A lo largo de mi vida como guarda forestal he llegado a conocer bien el bosque, los cuidados que necesitan sus montes, sus ríos, su vegetación, cuándo es la mejor época para tal o cual fruto, pero, sobre todo, a saber qué necesitan los iridiscentes yasris cuando enferman, las tímidas tyisursu cuando se resfrían… Sí, conozco bien esa sensación que emana del bosque, de sus criaturas feéricas, y he aprendido a aguantar sus malos momentos, pero también a identificar sus síntomas de felicidad.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Llevo ya dos lunas con esta sensación de desasosiego que tanto me inquieta y no sé cuánto tiempo más seré capaz de aguantar sin alertar a los demás miembros del clan. Se los ve tan felices… ¿Y si me equivoco? Pero jamás me ha fallado un presentimiento y siento el final cada vez más cerca. Nuestros sueños están en peligro. Ya vienen, lo sé. Los malos, los que nos quieren quitar la ilusión, vienen a por nosotros.
Por Ana Centellas Guijarro, del blog Ana Centellas.

 

Para doña Gertrudis, todos los niños del pueblo éramos malos. Según ella, habíamos nacido para incordiarla. Y no estaba dispuesta a aguantar nuestra alegría, o nuestras carreras y juegos. Constantemente, nos lo hacía saber a gritos y pescozones. Nosotros, a pesar de nuestra inocencia, notábamos la amarga sensación que suponía su desprecio. El mismo que ahora siento yo al verla entrar en la consulta, vieja y desmadejada, pero todavía desafiante. ¡Maldito juramento hipocrático!
Por Jesús Garabato Rodríguez.

 

Tengo la sensación que llegue aquí por algún motivo incomprensible para mi mente, impulsada por el camino de mi alma. Estoy pasando malos momentos debido a que mi mente no hace otra cosa que aguantar la presión que me produce la presentación de un trabajo personal reflexivo autentico, relacionado con mi vida y también con la de todos los que existieron para permitir que hoy este aquí, revisando con herramientas adquiridas el orden de todos nosotros. Participar será de gran ayuda.
Por Nor22.

 

Mientras atravieso el extenso desierto mis piernas doloridas tiemblan sobre la arena. Sostengo la soga de mi camello para evitar que se desoriente. Tengo la sensación de que esta vez lo lograré, no importa lo que haya atravesado para llegar aquí. Tuve que aguantar lo inimaginable en busca de ese elixir que puede darle más tiempo a mi madre. “Son malos tiempos”, me dice, “los superarás”; me temo que ya está resignada pero yo no. Las coordenadas son correctas. Allí está la cueva del alquimista.
Por Kathie G., del blog Sulla Strada.

 

«Insatisfacción… esa es la sensación que me ahoga» ─concluyó la castellana─ luego de poner un hermoso huevo. «¡Toda mi vida encerrada! ¡Una mera fábrica de huevos! ¡No lo puedo aguantar! ¡Gallo engreído… debiera defendernos… jura que todas lo amamos…!» Entonces, usando su pico como azuela, abrió un boquete en la pared. “¡Compañeras, seguidme! ¡A olvidar los días malos!¡Seremos gallinas felices! ¡Viva la libertad!”
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Tengo la sensación de que ha llegado nuestro momento. Se va a acabar lo de aguantar el modelo tradicional. Va a haber un cambio. Que si los indios y los vaqueros, que si los héroes y los villanos, que si las princesas y los dragones, que si los buenos y los malos. A partir de ahora las grandes historias contarán vidas corrientes, las nuestras, y los personajes secundarios, por fin, ganaremos relevancia frente a los todopoderosos protagonistas, que quedarán relegados a un segundo plano.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

La pequeña, arrinconada en el despacho, lloraba asustada por la violenta escena. Su madre, frente al director de la sucursal, daba la sensación de no aguantar más. “¡Esto tengo, ¿sabe?, nada más!” gritaba mientras desnudaba su cuerpo, “¡y por mucho que siga usted con sus malos modos, tampoco podré pagar este mes!”. El director intentó calmarlas con amables palabras, dio unos caramelos a la niña y las acompaño a la puerta. En su informe anotó: “inminente ejecución hipotecaria”.
Por Alvaro Abad.

 

Se ha despertado con la sensación de que es otra persona. Intrigada, se observa frente al espejo. Parece la misma de siempre. No detecta nada raro, pero sigue buscando. Acerca su cara un poco más. A punto de abandonar, vislumbra un destello de luz amarilla escondido en sus ojos. Eso le confirma que su vida ha cambiado, que jamás volverá a aguantar sus malos humos ni permitirá que le haga más daño. Comprueba en su reflejo lo imponentes que son sus alas y la verde dureza de su piel.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Todo el día he tenido la sensación de que algo no iba bien. Me sentía desorientado, aturdido, confundía los colores. La lluvia que cayó durante un rato no ayudó, pues empecé a sentir un chisporroteo nada agradable en mi interior. Además tuve que aguantar los insultos de algunos conductores y los malos modos de unos muchachos que, a base de patadas intentaban “arreglarme”. Menos mal que llegó el técnico y el rojo, naranja y verde, ahora lucen de maravilla.
Por Virtudes Torres.

 

“Lo único que me permite aguantar todo este dolor es que después ya no habrá malos momentos: que me estén quebrando todos los huesos a martillazos, será la menor de mis preocupaciones. ¡Una apuesta es una apuesta! Después de recoger el millón de euros, todo me dará igual. ¡Dios mío, la sensación será indescriptible…” El juez leyó la nota manuscrita, y junto con el certificado de defunción, le pidió al ujier que, sin más, archivara el expediente.
Por Carlos Menéndez, del blog Datos a tutiplén.

 

Oyes como sube las escaleras y te empiezan a temblar las piernas pensando en cómo vendrá que humor tendrá la sensación de miedo que te invade recordando lo de las noches anteriores entra y no te mira ni te habla y se marcha directamente a la habitación, ¿cuanto tiempo vas a aguantar esos malos tratos? Busca la felicidad y sobretodo disfruta de la vida.
Por Carlos González.

 

Durante años le contaron que su sitio estaba en la torre, que tenía que quedarse a esperar, que no podía salir sola. Le llenaron la cabeza con ideas sobre príncipes valientes y princesas desvalidas; sobre hombres poderosos y mujeres serviles; sobre aguantar lo que fuera (los malos humos y los buenos) sin defenderse, a ser posible. Tenía la princesa la sensación de que por ser mujer estaba incompleta y decidió seguir esperando. Su gran error fue creerse que tenían que venir a rescatarla.
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Esa sensación que me embarga y que se apodera de mí, hasta el punto de no poder aguantar el peso de mi alma comprimiendo mi pecho. Ese estremecimiento que me hace recordarte hasta en los malos momentos, inoportunos para ser sincera, porque en todos los que tu imagen viene a mí, me empoderas y me sacas de mi monotonía. Sin embargo, solo es eso, una imagen, un recuerdo. Hubiera preferido que sacaras papel en vez de tijeras, y que me envolvieses para siempre.
Por María del Pino Vega Ramos, del blog Pensamientos en silencio.

 

Una vez más, en solo cuatro días, rodeada de tanta belleza, paz, amor y silencio, en este solar de piedras, el bien se hizo presente, como siempre. Y en mi encuentro profundo de cielo y tierra, no hay ya malos momentos que pesen más que los buenos. No se trata de AGUANTAR en los días oscuros, sino de AMAR. La sensación que tengo, ya es certeza: aún en mis incertidumbres, sano todo mi ser aquí, en mi lugar en el mundo, sacramento de amor en mí.
Por Diana Rosa Conti.

 

Pensé que aquella sensación no volvería a ocurrir. Milésimas de segundos antes pude sentir sus manos en mi cuello, antes que ocurriera. Aguantar la respiración, cerrar los ojos y querer desaparecer, todo en aquel instante que mi mente quería escapar de mi cuerpo pero ya fue imposible. Volvió a ocurrir. ¡No grites, los niños están durmiendo! Los malos tratos, me dejaron vacía, arrastrándome como una serpiente, con la duda continua si aquello era real. Escapé mudando la piel.
Por Nieves, del blog Ave Fénix.

 

La chica despertó y se levantó de su cama con sensación de cansancio. La somnolencia seguía presente en su cuerpo. Mientras se tambaleaba, consiguió aguantar erguida hasta el teléfono de la cocina. Descolgó y aturdida se dio cuenta que no había línea, se desplomó en el suelo, pero de súbito se levantó. Empezó a andar hasta que salió por la puerta, y entonces, desaparecieron todos los malos recuerdos vividos en esa casa.
Por Gustav.

 

TyK tiene la sensación de que en demasiadas ocasiones la sociedad dicta que debe aguantar a los malos. Y se niega, se niega en rotundo a estar sometida por un yugo.
Por Estefanía, del blog El rincón de Thor y Kira.

 

No había ido como esperaba. Liberó los pies de las botas, ese preciso instante le proporcionaba una sensación de plena libertad. Con un suspiro recordó sus ojos azules. «No me ha reconocido», cogió el espejo sobre la mesita, su reflejo era diferente. Solo ojos y pecas permanecían inmutables. Y los recuerdos, algunos buenos, otros malos. «Me toca ser paciente, como siempre». Una lágrima resbaló por su mejilla, «aguantar un poco más, solo eso». Abrazó las piernas y liberó el llanto.
Por Alberto Juan Pessenda García, del blog La Creación.

 

El sudor en los ojos, la respiración agitada y el incesante palpitar de su corazón en el oído eran malos augurios. La sensación de peligro y el cosquilleo del dedo en el arma. Contar hasta diez parecía imposible de aguantar. Quería jalar del gatillo, comprobar de una vez por todas si lo que decían era cierto. ¿Vería pasar toda su vida ante sus ojos? «¡Ahora!» dijo fuerte Matías. El silencio roto por un fuerte “click”, la cámara estaba vacía. “Esto de la ruleta rusa es intoxicante”.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Siento su ser dentro de mi, pero no veo nada. Tengo miedo, malos pensamientos recorren mi mente en blanco y de pronto una extraña sensación recorre mi cuerpo. Intento aguantar pero el cansancio y la explosión de sensaciones puede conmigo y caigo sobre él. Su pecho cálido, su respiración relajada… ¡ah! Eso es el orgasmo.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Se despertó con tal sensación de angustia que no se pudo aguantar. Guiada por sus malos pensamientos subió a lo alto del faro. En el último escalón lo supo: el mar estaba picado y las olas derribarían con facilidad la pequeña barca en que Fermín había salido a faenar. Esa madrugada María enviudaba por segunda vez en pocos años. Desde entonces le llamaron la viuda negra. Ya nadie tenía dudas de que el mar había vengado el asesinato de Cosme, el primer marido de la mujer.
Por Rebeca Gonzalo, del blog Crónicas de la loca que cazaba nubes.

 

Había tenido días malos en mi vida, pero aquel fue el peor. Allí, rodeada por aquella jauría, fueron desgarrando mi dignidad, poco a poco. Me despojaron a jirones de todos mis sentimientos dejándome desnuda, sin alma. Sabía que era cuestión de aguantar. Cerré los ojos y me dejé llevar. Fueron pasando uno tras otro. Aquel día, durante mi declaración en el juicio, me hicieron sentir más culpable que víctima y, otra vez, tuve la sensación de ser violada.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

La sensación de tu mirada sobre mí me agobia y desespera, tus silencios resultan asfixiantes. Hemos pasado tantos malos momentos juntos que no se porque estoy a tu lado, se que también te has cuestionado el porque seguir juntos, pero nos toca aguantar hasta el final. Tu y yo hemos hecho un trato. Seguir juntos hasta el final porque pese a todos lo que hemos soportado uno del otro no podemos estar separados ya que eso significaría nuestra muerte.
Por Cecilia Ramos Ponce, del blog Enredados entre Libros.

 

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