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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

MARZO:

Tramas, jamás y trampa.

 

Entré en la habitación. La anciana barajaba en silencio las cartas del tarot. Me senté. La luz parpadeó y las cartas se convirtieron en ceniza entre sus dedos. Sopló los restos sobre mis ojos y desapareció. Desde ese día puedo ver las tramas de la existencia. Si miro con mucha atención, la realidad se deshilacha. A veces muy rápido. El mundo es un escenario, una trampa perfectamente elaborada. Disfruta de tu bendita ignorancia. Yo veo la tramoya y sé no volveré a ser feliz jamás.
Por Adella Brac.

 

El olivar puede llegar a ser una trampa. La climatología, el terreno, el tipo de poda. Esto lo saben todos los aceituneros, sean altivos o no, sean de Jaén o no. Las tramas del olivo crecerán, si todo el trabajo previo se ha hecho bien. Y todo se hace con un objetivo, recoger el fruto de esos ancianos árboles, la aceituna. Que los de ciudad podamos ir al campo a ver lo bonito que está, vale, pero jamás olvidemos que el campo es primero, nuestra despensa y después nuestro paisaje.
Por Lorenzo.

 

Jamás volveré a pisar el desierto de engaños, esa trampa sibilina y letal construida con palabras de aire ensangrentado, atravesadas por el odio y la incomprensión, que tanto daño ha hecho a mi familia. No más tramas falsas. No más ilusiones rotas. Me meteré en esa chalupa frágil como el cristal y me agarraré fuerte a la vida. Ningún mar embravecido logrará que naufraguen mis sueños.
Por María José Viz Blanco.

 

Un anciano sentado al borde del camino, bajo un frondoso árbol, a la puerta de su pequeño taller, escucha paciente el trino de los pájaros, como si le estuvieran hablando, y sonríe.
―¿Qué dicen, maestro? –le pregunta su aprendiz.
―Tramas de la vida, alegrías cumplidas, alguna trampa solventada…
―¿Ningún peligro acechante?
―No, eso jamás por ahora, según me cuentan. ¿Qué tal llevas la talla?, a ver… aún te falta pulir los bordes, mira…
―Sí, maestro; gracias.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

—No sé qué tramas —dijo enfurecido Miguel cuando Josef entró en la habitación.
—No sé de qué hablas —respondió el aludido joven desde la entrada.
—De la trampa que tú y Mara me han tendido, pero jamás caeré en ella. Probaré que no la toqué. —Atacó Miguel rojo de pies a cabeza.
Josef no sabía que decirle, ignoraba la situación por completo pero sabía a ciencia cierta que Mara lo estaba utilizando para forzar a Miguel a hacer lo que ella quería.
Por Katalina Camus, del blog Katalina Camus.

 

Jamás pensé que mi olfato andaría, en aquellos días, en lo cierto. El ambiente, el hogar andaba enrarecido. La relación se tornaba tensa, difícil de sostener, salvo porque algunos, a veces, juntamos fuerzas que vienen de lo alto. Tramas innecesarias lo llevaron a cometer trampas, que quizás ni lo eran. En un momento todo fue muy bizarro. Yo parecía espectadora de una película, pero también protagonista. Finalmente fueron felices y no comieron perdices.
Por Diana Rosa Conti.

 

Y continúan aumentando las tramas del tejido vital del palomo. Ahora hacia un territorio que jamás imaginó, tierras gélidas con manto blanco sobre las que se deslizaría entre ansiedad, excitación y risas. No era una experiencia cualquiera, no había trampa, esta vez era alimento para su alma adolescente entre aquellos que se iniciaban en la etapa adulta y le permitían acompañarles, acogiéndole en su primer vuelo con las alas preparadas para despegar. Disfruta el viaje!
Por Carmen.

 

Richard era buen jugador de póker, tenía varias argucias para poder desarrollar su juego, sus rivales no conseguían jamás que cayera en un juego sucio, la trampa para él era pecado, siempre que poseía buena mano los demás creían que iba de farol, hasta que Donovan, que llevaba observándolo bastante, vio en él, el cebo perfecto para poder conseguir las artimañas y tramas que recorrían por su malvada mente.
Por Carlos Gonzalez.

 

Jamás imaginó haber caído tan bajo en sus casi cuarenta años de vida. Sobre la mesa que componía su lugar de trabajo, restos de cocaína impregnaban las desordenadas hojas de su última creación. En el centro, su querida Royal con la que tantas tramas pergeñó su torturada alma a lo largo de incontables horas de esfuerzo. Y, tiradas por el suelo, botellas de toda clase de licores.
—No, —se dijo el genio de Maine— ya es hora de salir de esta trampa.
Por Enrique de Paz.

 

TU ALGORITMO
Hola, ¿de nuevo por aquí?, últimamente no pasas a leerme, parece que has modificado tus hábitos de búsqueda. ¿Qué te pasa?, ¿no te he enganchado?, sé que tramas salir de la página…
¿Aún sigues ahí?, no, no digas nada, si no es aquí, será en otro sitio, jamás dejarás de leer. Si crees que esto es una trampa, sabes que yo me entero de todo. ¿A que ya revisaste los e-mails?
Por Ángel.

 

El veterano inspector jamás pensó que él pudiera caer en esa trampa. De nada le sirvieron tantos años de experiencia con sospechosos, móviles y en todo tipo de tramas. Al final fue la víctima perfecta cuando, la gentil camarera con una cómplice sonrisa y alegando que era casero, dejó la botella de los chupitos en la mesa.
Vasito a vasito en la sobremesa de la cena se fue vaciando pero la generosa propina, por supuesto, también fue acorde. Al día siguiente, la resaca cobró su pieza.
Por JM Vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Juan entendía de trampas y jamás caía en ellas, por eso, cuando el destino y el karma entrelazaron sus tramas, cayó en la mayor de ellas. La chica era bonita y agraciada. Esbelta cintura, tez blanca y cabello negro azabache: Sintió un dolor en la boca del estómago, luego un mareo que lo obligó a tomar asiento. ¿Qué era esto que le pasaba? La chica sonrió y todos sus males se fueron.
—Hola, soy Juan—dijo.
—Hola, Juan, soy la muerte. Encantada de conocerte.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Cuando más segura estaba de poder escapar de la trampa que me había tendido, jugando con sus retorcidos sentimientos, más cerca estaba de ser víctima de ella. Juré que jamás volvería a tropezar en la misma piedra por lo tanto me mantuve alerta, desmonté las tramas que había ido tejiendo para enredarme, me deshice del velo de halagos con los que pretendía conquistarme y levanté su máscara de ángel tras la cual se escondía un verdadero demonio.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

No puede dormir. Su menta da vuelta una y otra vez en lo mismo, y puede ver a través de la oscuridad las tramas que forman su destino. La desdicha es lo que predomina en su vida, el dolor y la culpa se aglutinan en su mente como una trampa que se niega a dejarla ir. Su mente entreteje un sinfín de alternativas para acabar con todo ese tormento que ha convertido su vida en un infierno. Un infierno que promete jamás dejarla ir.
Por Cecy, del blog Enredados entre libros.

 

Cuando por fin regresó a Nunca Jamás, las tramas habían cambiado: los niños habían dejado de serlo, pero seguían aún más perdidos; el Capitán Garfio terriblemente cayó en la trampa del cocodrilo; y Wendy ya no era más que un dulce y lejano recuerdo. Y las estrellas se fueron alejando tanto del firmamento, que ni todo el polvo de hadas pudo devolverle la cándida esperanza de volver a soñar…
Por Daniel Rodríguez González, del blog El solitario.

 

Sus sospechas aludían a ciertas tramas argüidas por los rebeldes revolucionarios que atentaron contra el monarca regente antes de cumplir su mayoría de edad. La trampa consistía en crear un clima de disensión entre su camarilla de consejeros y administradores a los que se podía sobornar fácilmente con prebendas y privilegios desmesurados. Jamás se había producido una escisión entre sus antecesores. El pueblo se vería avocado a una contienda ante la ausencia de un líder auténtico.
Por Estrella, del blog Blog Literario Amaranto.

 

Acepté tu propuesta sin imaginar jamás que el amor me tendería una trampa. El verdadero no duele ni oprime; el tuyo enroncha hasta el alma. Lo tristemente curioso es, que después de toda una vida, recién surge claridad desde mis alas rotas al desenredar las oscuras tramas. Cual prisionera sin horizonte ni amaneceres, dolorosa y pesadamente abro los ojos. Estoy cansada… tan cansada…
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Cada vez que me miras me interrogas, con esos ojos tan incisivos y acusadores. Me ofreces tu sonrisa y, sin embargo, me huelo la trampa. ¡Qué tramas maldito embustero! Cierro los ojos, pero sigo viendo tu inquisitivo rostro. Todos los días te interrogo, pero jamás me respondes. Solo sirves para recordarme mi fútil y vana existencia en el tiempo. Me das miedo. Sé que es imposible dejar de mirarte, pero algún día…
Por Jose A. Sánchez (JascNet), del blog Acervo de Letras.

 

Jamás imaginé que me tenderías semejante trampa. Confiaba tanto en ti que no te vi venir. Lo tenías todo planeado. Tejiste varias tramas a mi alrededor hasta atraparme en tu telaraña. Me sentía tan feliz por habernos reencontrado… Eras mi otra mitad. Esa vida que nos había separado, ahora, nos daba otra oportunidad. Te abrí mi corazón, pero quisiste mantener lo nuestro en secreto. Lo que más me dolió fue que nadie se diera cuenta de que no eras yo, aunque fuésemos gemelos en espejo.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Había tantas tramas mezcladas en su vida, estaba mareado. Las mentiras le salían solas de su boca. La trampa se le había hecho un vicio. Ese día llegó a su casa agotado. Sostener todo lo que había armado se le estaba haciendo una carga inaguantable. Las lagrimas caían de su rostro lentamente mientras se miraba en el espejo. ‘A vos no te voy a mentir jamás’ le decía a su reflejo. El llanto crecía más y más en la habitación.
Por ana-liliana.

 

Jamás imaginé que mi marido pudiera hacerme esto. Cogí la escoba y me escondí detrás de la puerta. Era un experto en crear cachivaches absurdos, pero esa trampa era increíble y lo peor de todo es que no sabía como desmontarla. Sabía que lo había hecho con maldad y debía resolver todas las tramas que tenía en su perversa mente. Sonreí divertida porque precisamente por eso me casé con él.
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Conocía sus tramas. Juré que jamás me dejaría seducir por sus bellas palabras para volver a caer en su trampa. Él siempre me decía que sería la última vez. Por eso, cuando vi que me iba a partir el corazón otra vez, me parapeté tras un signo de admiración. El disparo rebotó dejando malherida a la protagonista tres líneas más abajo. Entonces, corrí hacia el último capítulo y me lancé sobre el galán besándolo con pasión, justo antes de que el autor pusiese el punto final a su novela.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Al fin, tras horas de ardua labor, la trampa está tendida. Los hilos de mi tela son tan finos que, si no fuera por las dos o tres perlas de rocío que luchan obstinadas contra el calor de la mañana, jamás serían visibles. Las intrincadas tramas que he tejido son una belleza arquitectónica que me hace sentir orgullosa. Ahora solo tengo que esperarte, insecto. No tardes, estoy hambrienta.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Con ojos somnolientos me tiré en el sofá para descansar. Las tramas de la historia de «El Expulsado» revoloteaban por mi mente, jamás pensé que escondiera tantas incógnitas. Repasé una y mil veces sus diálogos, las ilustraciones, las posibilidades del juego. De un salto me levanté para continuar revisando «Juego de Historia» Me di cuenta que había caído en la trampa de la cual Saturnino Segundo Molina quería escapar.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

Tenía que hacerlo. Por fin esta noche no había soñado con la muerte de Alfredo. Sí, Alfredo, el personaje, claro. Antonio, el actor, no había muerto aún. Pues eso, que por fin lo había superado. Y ellos van y lo reviven. Estoy harta de que los guionistas hagan trampa con sus tramas. Ya sé que es ficción, que todo es fruto de su imaginación, no me lo cuenten como si fuera estúpida. Pero no está bien que jueguen contigo. Si se muere, se muere, para siempre jamás, como ahora.
Por Ana González, del blog Con tilde.

 

Te conozco desde siempre y sé que tramas algo. Jamás te había visto reír a carcajadas ni bailar. Todavía no me he recuperado de la impresión de contemplar cómo lo hacías por primera vez. No irás a pensar que voy a caer en la trampa. Sospecho que algo te llevas entre manos, te estoy vigilando. Recuerda que somos almas gemelas unidas por la incomprensión.
¿Qué haces? ¡Para! Estáte quieto, sigue, no, ¿qué es esto? Claro que sí. Yo también te quiero.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

No sabemos qué tramas. Si de verdad has venido para quedarte, si alguien te diseñó con oscuras y retorcidas intenciones. Diría que jamás nos hemos enfrentado a algo así, no en la era moderna al menos. Todos confinados, aislados, perdidos. Y luego está la trampa de la soberbia, la de los que piensan que ésto no va con ellos. No señores, va con todos. A ver si nos vamos mentalizando. Porque empiezo a pensar que como especie estamos destinados a la extinción, y muy merecida me temo.
Por Nahnnuk.

 

El virus desató la histeria pero no acabó con la civilización, no; eso lo hicimos nosotros mismos. Mientras la humanidad se dejaba derrotar por la desesperanza, los políticos seguían urdiendo sus tramas y poniéndose trampas unos a otros, a costa de la salud pública. De no haber participado en la lucha jamás habría aprendido la lección: el peor enemigo no era el virus, sino la oscuridad que habitaba en nosotros. El virus no hacía falta. Nadie estaba a salvo desde el principio…
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

—Mamá, ¿Me cantas sobre el conejo?
Entre lágrimas salían las palabras, ambas estaban ahogadas por el humo. Había sido una trampa.
Una semana antes había recibido una invitación, a pesar de ser breve, exigía su presencia en casa del tío abuelo, quien tenía asuntos urgentes. Su historia familiar tenía muchas tramas, por eso se había alejado de ellos. Ahora, esperaba escapar, pero la verdad es que Jamás volverían a respirar.
Por Angela Castro, del blog Festín de Libros.

 

En este último momento pienso, ¿cómo urdió tales tramas? Jamás vi venir la trampa. Me engatusó. Me embelesé. Me lancé tras un guiño, un gesto, un batir de pestañas. Y me encontré abrazando el aire, soñando un perfume, viviendo un recuerdo, anhelando una mirada que nunca fue lo que quise que fuera.
Me despido. Lo último que veo es su risa. Me voy y en ella nada queda de mi.
Por Angel.

 

En aquel pasillo de hospital en su cabeza daba vuelta a mil y una tramas que bullían sin cesar, gritaban en silencio, cada vez que los sanitarios le miraban con cara de decir: “¡Aquí no puede quedarse!”
Jamás hubiera pensado que tendría que buscar la forma de hacer trampa para quedarse en la cabecera de su padre y poder darle el último adiós.
Pero ni tramas, ni trampas. Se fue… Él, también se fue.
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del Oria.

 

Jamás había sentido tal necesidad de contarlo todo. Hasta entonces, no se había planteado buscar un aliado para llevar a cabo su plan, hasta que ella le dijo: ¨no sé lo que tramas, pero si me lo explicas puedo ayudarte¨. Y su necesidad se desbordó, revelando su meticuloso plan con pelos y señales al futuro cómplice. En ningún momento sospechó, que sólo era una trampa que lo dejaría en evidencia ante sus enemigos.
Por Elvis, del blog Dígame usted…

 

No sé qué tramas, pero me parece que jamás lo conseguirás sin hacer alguna trampa. Ya sabemos de tus tan conocidas habilidades para ganar siempre a las cartas. Pero ya es hora que sepas que esta vez no te saldrás con la tuya, te lo vamos a impedir ni que sea jugando hasta que recuperemos lo perdido.
Los chicos cumplieron con lo prometido, aunque tuvieron que hacer un paréntesis en la partida para ir a la mili.
Por Alfred, del blog Unas palabrejas más.

 

Las tramas que hemos ido creando a lo largo de nuestra vida, de un día para otro, han cambiado. No se nos permite salir, ni abrazar, ni besar. No se nos permite sentir el contacto del otro, el aliento de los que amamos en nuestra nuca, el roce de nuestras manos al tocarnos. Solo podemos vernos desde lejos, sonreírnos, y aplaudir. Ser conscientes de que jamás debemos caer en la trampa del destino, un destino que ahora hoy tiene nombre de virus. Cuídate, y sé paciente. Todo pasará.
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

—Un céntimo por tus pensamientos —dijo desde el vano de la puerta. Como no obtuvo respuesta—. ¿Qué tramas?
—No es algo que te interese, pero si te interesa te diré qué pienso en la mejor manera de vengarnos.
—Entonces te interesará la información nueva que acaba de llegar…
—¡Habla!
—Saben lo de Marsella. Y saben qué todo fue una trampa. No podrás sorprenderlos tan fácilmente ahora, desconfiarán desde el principio.
—Tendré mi venganza, Nyph. Jamás pierdo en los negocios, jamás.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

—No se lo que tramas, no se que pasa por esa cabecita tuya, pero ya te digo desde ya, que no —le contestó su madre en un tono asertivo—.
Él jamás la había visto así de enfadada, era un niño acostumbrado a realizar cualquier tipo de trampa para poder salirse con la suya, pero esta vez no le iba a funcionar.
—No siempre se puede ganar, no siempre la gente va hacer la vista gorda y tienes que aprender a perder…
«Qué larga se está haciendo esta cuarentena…»
Por Arekkusu.

 

—No sé qué tramas, pero jamás caeré en la trampa —dijo la humanidad con rabia entre dientes.
Mas el primer cuarto estaba perdido. El planeta tenía sus estrategias y no había urdido engaños, sino lanzado avisos. Ahora la pelota estaba en el tejado humano y ellos debían decidir cuánto partido quedaba por jugar.
Y pararon. Y observaron desde lo alto el color del miedo. Paladearon el sabor del querer y no poder y el regusto de la impotencia. Y comenzaron, juntos, a botar la pelota.
Por Ana Eva Suárez, del blog Tejiendo ideas, cosiendo palabras.

 

Me destrozó el corazón, me abandonó, pero me quedé con lo que ella más quería, que a mi pesar, no era yo. Ahora sé que caí en mi propia trampa; jamás deja de vigilarme, me persigue, con sus ojos siempre fijos en mí. ¿No se irá? Le animo para que lo haga, e incluso he probado con dejarle sin comer, pero se las apaña bien él solito. Y ahora, ¿qué es lo que tramas, maldito gato?
Por No solo leo, del blog No solo leo.

 

—¿Qué tramas Elizabeth?
—Nada.
—Por tu bien, espero que no sea peligroso.
—Me ofendes Carlos, yo jamás haría algo peligroso.
—Sí como no, acuérdate de la trampa que ideaste para Daniel.
—Se lo merecía, pero te juro que no estoy planeando nada, por ahora.
Por Julissa E.

 

Él es el único que nos dirá lo que realmente ocurrió aquél día en casa de Merece. Cada uno de los acusados largaron sus tramas inventadas, de una ingenuidad tan grande que resultaban pasmosas. El marido de Merce, jamás las creyó, lo habíamos nombrado detective oficial del caso «No dejaron ni una». Llevamos días de interrogatorios, de suposiciones, han logrado que nos sintamos como cazados en una trampa organizada por una banda. Él es nuestra última esperanza, Spione, el perro; libre.
Maite Moreno.

 

Cayó de bruces en las tramas de un juego en el que no existían reglas. Donde la trampa era el pan de cada día, para subir y subir… No sé hasta dónde porque jamás hay límites. El ego es un globo para el que solo está permitido elevarse. Lo que muy pocos saben y muchos caen en su trampa, es que arriba no hay nada, ni nadie que te quiera por lo que eres. Es un baile de vanidades en las que nadie confía ni en su sombra.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Creo que me subestimaste demasiado —dijo en apenas un susurro, acercándose a su oído—. ¿De verdad pensaste que era al oscuro de tus tramas? ¿De lo que planificaste desde el principio?
Aún si sonreía, no había rastros de calidez en ella. Parecía como si jamás la hubiese habido.
No sé quién hizo más trampa —su mirada era tan serenamente fría que no le hacía falta ser Medusa para convertirlo en piedra—… si tú, con tu ingenua soberbia o yo, fingiendo de serlo.
Por Alma, del blog Fragmentos de Alma.

 

Siempre supe que era una trampa. Que me enfrentaría a unos grilletes de por vida. Que se sucederían miles de tramas que engullirían nuestros días. Nuestros silencios y nuestras palabras. Nuestros desastres, nuestra armonía. Que una parte de mí jamás volvería a ser la misma sin ella. Que habría sonrisas y lágrimas, pero también que ya nunca más volvería a estar sola. Que seríamos desde el primer día compañeras de sonrisas.
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

De su oscuridad salió otra idea, pero ni siquiera quiso compartirla. «Tramas una genialidad y jamás podrás llevarlo a cabo». Eso fue lo único que mi compañera habló. Lo que comprendo es que nos quedamos sin trabajo gracias a una pandemia. Es una lástima para profesionales de nuestro ramo. A pesar de que ya tenemos otra trampa planeada, de momento no daremos el golpe, pues el estado de reclusión actual es cuestión de vida o muerte.
Por Óscar Quijada Reyes, del blog Unas páginas más.

 

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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