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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; ana-liliana, Ángel y Enrique de Paz.

 

¡Enhorabuena a todos!

 

MAYO:

Escritura, aceptar y cinco.

 

 

A veces toca aceptar que no eres capaz ni de escribir cinco líneas. Porque tu escritura en el fondo eres tú, y si no estás bien, ella tampoco lo está. A veces toca respirar, darse tiempo. Observar con calma desde el silencio y quitarse el peso de los hombros. A veces tienes que correr y a veces quedarte quieto. Puede parecer difícil saber cuándo hacer cada cosa, pero en tu interior están todas las respuesta. Mientras las buscas, yo respiro. Observo con calma…
Por Adella Brac. 

 

Cuantas más cosas tienes que decir más te cuesta decirlas. Cuando tienes tanto tiempo para pensar en tus historias menos tiempo tienes para pensarlas con claridad. Está claro que la calma está en las calles pero no en nuestra mente. Que el miedo galopa sobre un encabritado caballo transparente. Habrá que aceptar que los Jinetes del Apocalipsis, no eran cuatro, son cinco. La escritura no los derrotará, pero si vencerá nuestra pasajera desesperanza.
Por Lorenzo.

 

Cuentan que en un lejano bosque un pintor contempla el paisaje y con suma delicadeza pinta acuarelas de lo que ve a través de la ventana: el cielo claro o nuboso, los árboles frondosos agitados por el viento de mayo o quedos por la calma veraniega, en el cielo cinco o seis pajarillos que revolotean en lo alto… Luego, ya terminado, toma la pluma y, con escritura pulcra, lo firma y, en un susurro orante, asume aceptar con humildad el resultado obtenido.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

¡Quiero gritar y llorar! Me duele recordarlo pues fue una persona que formó parte de mi vida por cinco años y se que debo aceptar que él cumplió un propósito en mi vida. Y que habiendo hecho eso se fue. Y sé que, aunque se haya ido su escritura siempre quedará graba en mi mente y en mi corazón. Pero eso no significa que su pérdida mé deba doler menos.
Por Julissa E.

 

Ahora Antón es capaz de aceptar que la escritura de verdad, la enraizada en el vientre materno, siempre regresa a su origen. Por eso, cuando tuvo que emigrar a tierra extraña, dejando su Galicia natal, solo escribía versos vacíos, sin alma, hasta que, aquel maravilloso cinco de mayo, el poeta sin inspiración olió el aroma de las flores de los campos gallegos desde su exilio. Y de su mano comenzaron a brotar metáforas luminosas, inundadas de belleza.
Por María José Viz Blanco.

 

La carta llegó con el correo del medio día, su escritura cursiva le dijo todo lo que necesitaba saber sobre su remitente, una mujer dispuesta a todo para vengarse. Debía aceptar que el solo se metió en esto, no hay marcha atrás, todo lo que hiciese ahora, todos sus esfuerzos serían para dejar sus asuntos concluidos. En cinco días se presentaría en el lugar y hora citados y dispondría de su propia vida tal como ella quería.
Por Katalina Camus, del blog Katalina Camus.

 

La escritura le hacía más llevadera la vida allí. Le costó semanas aceptar su nueva realidad, aunque seguía dándole vueltas a lo mismo: ¿y si no hubiera salido esa tarde?¿Y si no hubiera tomado ese rumbo?¿Y si…? Esa mañana había escrito ya cinco SOS. Utilizaba diferentes técnicas cada vez, era cuidadoso en la selección del lugar para que las olas no se llevaran mar adentro su grito de auxilio. Rompían con fuerza las condenadas, en esa isla del demonio.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

En un día, donde lo especial en la ecuación de la vida sigue siendo el paréntesis. En un día, así como tantos otros en un tiempo raro, único y difícil de aceptar, solo quiero tener cinco minutos para estar juntos a mis otros alrededor de una mesa, abrazar, llorar de la risa, vernos a cara descubierta, amar, amar, amar, y que las lágrimas borren la escritura de mi vida sin tiempo para volver a empezar amando mucho más.
Por Diana Rosa Conti.

 

«Verás como cinco años pasan volando», me aseguró el miserable de mi agente cuando me convenció para aceptar las despiadadas cláusulas del contrato de edición. Era eso o enfrentarme a la posibilidad muy real de no publicar en lo que me quedaba de vida. El tiempo avanza tan despacio que siento como mi escritura se oxida más que las cañerías de este viejo edificio. Debería probar a hacer cosas nuevas. Mmmm quizá el reto de Adella Brac acabe con este persistente bloqueo.
Por Enrique de Paz.

 

Con la escritura se acostumbró a exorcizar sus fantasmas, lo mismo que cuando tejía colchas de sueños para conciliar el insomnio. Aceptar las órdenes la mantuvo a salvo, pero más adelante acabó izando la bandera de la paz, pese a que sus cinco palomas se acabaron suicidando una tras otra, y las lágrimas se le apergaminaron formando cristales de tristeza, el mismo día en que los mercenarios del pánico fusilaron las sonrisas de los niños, como quien arranca las páginas de un libro.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

Cinco veces se ha ocultado ya la luna, el hambre y la sed me devoran. Desfallecer no lo puedo aceptar y sé que no lo haré, no deja de ser irónico ver mi sangre caer al vacío. «Yo ofrecido a mi mismo». Yggdrasil y los nueve mundos regados con mi sangre. En la novena jornada todo terminará, las dueñas del destino sabrán cumplida mi ofrenda y entre gritos de dolor tomaré las runas, al fin conoceré la magia de la escritura y su poder.
Por Ángel.

 

Has necesitado cinco años para aceptar que lo único que nos une es la escritura. Procedemos de mundos tan diferentes que siempre nos impide llegar más allá, sobrepasar sus límites. Prefieres llevar una vida tranquila, sin sobresaltos. Por el contrario, la mía es imprevisible, una completa locura. Tú puedes manejar tus emociones a tu antojo. Mi corazón vive de manera permanente en una montaña rusa. Sobre todo, si tus caricias son tan cálidas que emborronan de tinta mi piel de papel.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Nuestras manos ya no tienen cinco dedos. Se han transformado en zarpas con ágiles pulgares adaptados para la escritura virtual. El encorvamiento de nuestros cuellos ha cegado nuestra visión frontal. Hemos adquirido la capacidad de detectar la presencia de un cuerpo por proximidad. Acompañados por este golpeteo que taladra nuestros oídos observamos atónitos cómo nuestros antepasados se acariciaban sin pantallas de por medio. No es fácil de aceptar un mundo sin caricias en la piel.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Qué tonta cláusula había añadido el abuelo en su testamento: ¡la correcta escritura a mano y al dictado, de un texto preparado por él. Aceptar los cinco puntos anteriores resultaba fácil, pero este, ¡fatal! Bastante ya los había torturado en vida corrigiéndolos permanentemente en cada visita. ¡Maldita Rae que lo tuvo en la presidencia por tantos años!
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Talló la verdad en la tablilla, escritura cuneiforme. Cinco versos exactos o todo se derrumbaría, como fortalezas de piedra y acero ante el azote inexorable del tiempo. El hechicero había revisado en viejo texto tantas veces como los tormentosos ojos le habían permitido. Tendría que aceptar. Todo iría bien, sin dudas. Pronunció los versos en voz alta. Después, tuvo el resto de su longeva vida para arrepentirse del horror liberado, perseguido por los mares de alaridos de su victoria.
Por Carlos Ruiz Santiago, del blog La horroteca de Darko.

 

Se ha perdido la manera de escribir, la de esos grandes escritores que con sus coletillas y sus ansias de escribir con el corazón hicieron de la escritura algo más que cinco renglones, mucho más que contar la vida de un personaje, mucho más que aceptar que ya no volverá esa manera de querer leer sus batallas y andanzas, sin cultura ni escritura de la que muchos antes siempre ponían encima de la mesa antes de llegar a cualquier trifulca
Por Carlos Gonzalez.

 

Debía aceptar que éste hombre era mucho más inteligente de lo que pensaba. No llevaba más de cinco días estudiando su escritura y aún no había logrado adivinar nada de él. Era listo, tanto para dejar pistas sobre su identidad en sus crímenes. En cierto modo era excitante, quería saber más de él, quería poseer todos sus conocimientos… pero sabía que si lo hacía posiblemente no sería capaz de meterlo en prisión. Después de todo… me gustaba coleccionar los cadáveres de mis presas
Por Cath Hartfiel, del blog Una escritora sin filtro.

 

Lo mejor de aceptar es que puedes liberar la ilusión, la expectativa, el futuro y el pasado. Y mientras admites, escribes lo que realmente pasa en tu vida. Entonces, la escritura se vuelve ligera pero intensa, dulce, nítida y comprometida. Entre líneas puedes ver el blanco que ilumina la existencia de quien, realmente, ama las letras. Así, la belleza ilustrara tus días con solo cinco minutos de palabras trenzadas, que digan… algo de ti.
Por JFV, del blog Un jardín de palabras sobre el desierto.

 

En otra vida, cientos de años atrás, había dominado la magia y se había ganado los títulos de hechicera, maga y bruja. Aquí y ahora, todavía le quedaba en el alma magia suficiente para aceptar que seguía siendo una encantadora. Su poder era la escritura, con solo cinco líneas podía hechizar los oídos, y hasta los corazones.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

No sé… quizás sea hora de aceptar que ha llegado el momento de rendirse y dejarlo. No puedo evitar emocionarme cuando pienso en todo lo bueno que me ha aportado la escritura, desde aquella revista que un grupo de cinco aventureros logramos editar en mis años de Instituto hasta llegar a Jefe de Redacción de un gran medio de comunicación. Hoy termina una etapa maravillosa, ¿para siempre? Alea iacta est.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Tienes que aprender a aceptar que aunque te consideres prisionero en tu propia casa TÚ no eres culpable de nada. Trata de distraerte, lee, ve películas, haz manualidades, aprende juegos de magia. Si antes de esto ya eras amante de la escritura, saca punta a tus lápices o teclea en el ordenador agilizando los cinco dedos de cada una de tus manos y no te preocupes por el resultado, el premio es tu satisfacción.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

Querido diario: Hoy me ha vuelto a pasar. Entro en una especie de trance y empieza la escritura automática. Al final voy a tener que aceptar que tengo el poder de conectar con el otro lado. Cinco años sin Mario y aún me sigue mandando mensajes. Ahora solo tengo que descifrarlos. Básicamente me grita: «¡Pero bueno! ¿Otra vez a oscuras? ¡Enciende la luz! ¡Enciende la luz! Te he dicho mil veces que si te rodeas de luz, lo verás todo mucho más claro».
Por Carmela Padilla, del blog Letra Cuadrado.

 

Nuestra protagonista es solitaria, con aspiraciones, pero sin oportunidades. No le quedó más que aceptar una solución que recién descubría: una fuente que prometía el mundo entero por un bajo costo. Tenía una escritura: «por cinco monedas, tus sueños se harán realidad». Lanzó las monedas y solo esperó. Es un grave error pedir sin realmente desear algo. Un fauno con traje de guerrero apareció, le dijo «te llevaré conmigo y no habrá forma de que puedas regresar».
Por Angela Castro, del blog Festín de libros.

 

He vuelto. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pasé por aquí. No lo recuerdo exactamente pero unos cinco meses o por ahí. Me sentía bloqueada, desilusionada y desmotivada, así que decidí abandonar la escritura. Fue duro aceptar que tal vez este mundillo no era para mí. Pues sentía que yo evolucionaba, pero no mi forma de transmitir.
Por Nerea Sánchez.

 

Tienes que aceptar que tu escritura no es lo más sorprendente del mundo. Lloras un rato pero luego de cinco segundos logras aceptar que es así. No eres Cortázar ni Borges. Nunca lo serás. Ellos fueron increíbles, novedosos, audaces. Quizás eso es lo más hermoso de todo: no quieres escribir como ellos, quieres escribir como tú.
Por ana-liliana.

 

Oh, qué selección de palabras para este mes en este bien llamado ejercicio de escritura. Llámalo ironía, casualidad, destino. Cinco líneas, solo cinco, para una historia cerrada o el preludio de una gran aventura. Imposible escoger otro tema que no sea el mismo reto para hacer elogios sobre el mismo. Qué gran proyecto, demostrando su tesón a lo largo del tiempo. Obligatorio aceptar, participar, poner a funcionar las neuronas. Me pregunto cuántos habremos coincidido en la misma idea.
Por Nahnnuk.

 

Anené quería un gatito de cumpleaños; había visto varios en una veterinaria cerca de casa. Ahí encontró una hermosa gatita calico, muy mimosa y, sin pensarlo dos veces, se la llevó a casa. Sólo faltaba convencer a su papá de aceptar en casa a la nueva mascota. Un poco a regañadientes, él acepto. La pequeña le llamó Jaspe Cinco Peso, aunque la escritura le fallaba a la niña, y en la cartilla anotó Sinko, haciendo reír a sus papás.
Por Hannelore Adler (Absenta), del blog En la cabeza de un Vaquicornio.

 

Doña Rosita, nuestra profe de lengua, nos pidió un trabajo sobre cinco soportes de la escritura a lo largo de la historia. En el mío hablé sobre las tablas de cera, los rollos de papiro, las tablillas de bambú y los códices. También le conté lo que es una tableta electrónica, pero se negó a aceptar que este fuera un soporte de escritura histórico. Eso es porque no ha visto a mi hermano mayor cada vez que le escribe a su novia una de sus mentiras. ¡Vaya que si son históricas!
Por Alma Rural, del blog Alma Rural.

 

Cinco secretos se esconden tras sus párpados y en la melodía de un saxofón que desgarra cualquier certeza. Se refugia del momento de aceptar la derrota, el desastre que aparecería frente a sus ojos cuando al fin los abriera. En un arrebato la escritura es una salvación, un desahogo fugaz que ordena el caos. Y contra la vehemencia de los matacandelas, entre las letras de la máquina y los silencios del instrumento, se resiste a que apaguen esa luz que se le enciende por dentro.
Por Sara, del blog Letras en el aire.

 

Cinco. Esos son los días que me quedan para decir la última palabra, para terminar mi historia, para finalizar la escritura de mi obra. Cinco días y todo habrá terminado. Se acabará el sufrimiento, las discusiones, las dudas, los miedos, las preocupaciones. Pero terminará también el amor, las risas, los abrazos, las confesiones, los buenos momentos, los bonitos recuerdos. Cinco días y lo tendré que aceptar. Aceptar que, después de tanta lucha, mi vida llegará a su FIN.
Por Montse, del blog Amor y Palabras.

 

Sus padres la educaron para ser una buena esposa y Carmen no terminó sus estudios, pero a escondidas practicó la escritura. En aquel baile de máscaras al hablar con Manuel, pensó: «Si me pide matrimonio, podría aceptar» y así ocurrió. Cinco años después la ingenua Carmen buscó su primer trabajo, fue al «Café de la tertulia de la tarde». No supo por qué el dueño la contrató, quiso pensar que fue por su ortografía.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

La carta muestra una escritura fina, la caligrafía excepcional. La mano que la plasmó seguro es femenina. El críptico mensaje: “Lo espero a las cinco, callejón sin nombre”. No le queda mas que aceptar. Juan se enfunda la espada en el cinto y sube a su caballo. Se adentra en la oscura calzada en pos de la verdad. En su mano izquierda lleva el pañuelo perfumado y la derecha firme sobre la empuñadura. El veredicto de su vida pende de la voluntad de una dama.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Llegó lo más rápido que pudo, había corrido hasta ahí como alma que la lleva el diablo. Leyó el mensaje, abandonado ahora en el suelo. Su escritura, perfecta como siempre, no reflejaba el sin sentido que había a su alrededor. “Lo debes aceptar.”, continuaban a repetir, luego de un tiempo. No sabía quiénes eran; no le importaba tampoco. Sólo sentía el vacío. El que ocupó el espacio a partir de esos cinco minutos. El tiempo que bastó para perderlo todo. Perderlo definitivamente.
Por Alma.

 

Cuando Mauro se adentró en la gruta, se limitó a seguir el sonido de un pequeño riachuelo que iba a desembocar en un pozo. Hasta cinco intentos necesitó para encender la antorcha que improvisó, gracias a la cual pudo ver unos dibujos en el relieve de las paredes y unos símbolos, semejantes a algún tipo de sistema de escritura cuneiforme. Tras días de estudios tuvo que aceptar que el lenguaje se escapaba a sus conocimientos, pero a dónde llevaría ese pozo…
Por Daniel Rodríguez González, del blog El solitario.

 

Cinco años me costó aceptar la sentencia judicial. Los mismos sesenta meses que tardé en pagar la dichosa deuda. Ahora que ya no debo nada al banco por fin podre liberar la escritura de mí, ahora sí, casita de campo. Es lo que pasa con las herencias, si las aceptas también tienes que pagar las deudas que ellas conllevan; y llevar a juicio a los acreedores, solo sirve para acabar pagando más intereses. Ahora ya la puedo hipotecar y dejársela a un primo lejano para que siga la rueda.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Cogió la hoja otra vez entre sus manos e intentó descifrar qué ponía en ella. Se la había encontrado pegada encima de su agenda. ¡Tenía que ser importante! Su compañero no era de escribir y eso podía demostrarlo con ver su pésima escritura. Lo tuvo que aceptar, no habría calígrafo que comprendiese semejante enigma. Se fue a la reunión que estaba por comenzar en cinco minutos. –García, ¿y los cafés? Te dejé una nota en la mesa.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

Había acabado mis estudios de perito caligráfico judicial cuando me llamaron para analizar la escritura de un convecino. En tan solo cinco líneas de su puño y letra debía corroborar si, como todo el mundo sospechaba, podía ser el asesino del niño encontrado enterrado en su jardín. Debía aceptar el encargo antes de acabar el fin de semana. El lunes al medio día llamaba a mi puerta un mensajero. «Demasiada responsabilidad para una primera vez». pensé. Y abrí el sobre.
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del Oria.

 

A pesar de venir de una estirpe de cinco brillantes generaciones de literatos, decidió no dedicarse a la escritura, pues carecía del talento suficiente para ello. Era algo que le costó aceptar, y le llevó a ser esclavo de un enorme peso familiar. Ahora, ya liberado de toda presión, evita acercarse a un teclado o siquiera sujetar un bolígrafo. Se niega a escribir, incluso su firma. Sin embargo, sus novelas siguen publicándose con éxito…
Por Igor Rodtem, del blog Lo innombrable y yo.

 

Hay días que debes aceptar para seguir. La escritura es una buena forma de transformarlos: al casero en un ogro desdeñoso, a la vecina curiosa en una bruja con una enorme verruga en su dichosa nariz o a la yonqui como una princesa embrujada… Así puedo contar hasta 5 o cinco mil. Quizá los cuentos nos prepararon para este tipo de personajes, puede ser que la vida sea un cuento que hay que descubrir y describir.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Cuando el inquilino que vive en tu cabeza decide fugarse, pensaras, «quizás en cinco días estará aquí otra vez». Transcurrirá el tiempo y no querrás aceptar que quizás simplemente no vuelva jamás. Tu mente en blanco hará juego con tu miedo más íntimo: Un folio inmaculado. El pánico te paralizará y te preguntarás «¿a quién debo la escritura del libro que me llevó un año?»
Por Maite Moreno.

 

Aceptar se había convertido en la rutina. Cada mañana a las cinco sonaba el despertador y comenzaba todo de nuevo, preparar el material, recargar pilas con el café, conectar el portátil y comenzar la escritura de la que sería su próxima novela. Así un día tras otro, y otro más… hasta cuándo. El sonido de los pajaritos le acompañaba en esa temprana hora y le acariciaba el alma, pero las musas no aparecían y la página en blanco… no oscurecía.
Por Carmen.

 

Nuevo reto cinco líneas en unos tiempos cuanto menos inciertos para la gran mayoría de las personas que habitamos este planeta llamado tierra. Para algunos, una vía de escape a la situación insostenible que están viviendo en un año dos mil vente que no se lo podrían haber imaginado ni es sus peores pesadillas, para otros, una manera de seguir manteniendo una cierta normalidad, pero para ambos, algo más que un simple reto de escritura ante este gran reto que nos ha puesto la vida y que tenemos que aceptar.
Por Arekkusu.

 

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

 

¿Te unes a ellos?

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