¿El reto 5 líneas te sabe a poco?

Tengo una propuesta que hacerte ⇓

Estoy poniendo en marcha una Comunidad de escritores. Un lugar para aquellos que quieran escribir más y mejor.

Cada semana propondré un reto a modo de disparador creativo, analizaré tu texto y te sugeriré mejoras. Además, hay un foro para que puedas consultar todas las dudas que tengas sobre el camino del escritor y sorteos de libros.

Si quieres probar su funcionamiento, durante el mes de octubre puedes hacerlo gratis.

Para ello, cuando vayas a registrarte tienes que poner la palabra LANZAMIENTO en la caja de «código de descuento» y darle a aplicar. ¡Date prisa, el acceso se cerrará en breve!

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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; Amanda Vilas y JFV.

 

¡Enhorabuena a los dos!

 

OCTUBRE:

Último, hoy y abuelo.

 

 

«Hoy es el último día que te veo, abuelo, lo he prometido. Sé que no entiendes este mundo, tan aleatorio y falto de valores. Pero es mi realidad y debo vivir en ella. Es verdad que no me he esforzado en tratar de explicártelo, a mí también me cuesta comprenderlo. Puede que esté más muerta por dentro de lo que creía». Me tomo la primera pastilla del resto de mi vida, me tumbo en la cama y cierro los ojos. Sé que cuando los vuelva a abrir no podré ver a los fantasmas nunca más.
Por Adella Brac.

 

Hoy es el día. Y ayer, y mañana. Es el día para tener la conciencia tranquila. Saber que has hecho, no lo correcto porque nunca se sabe, si no lo que en ese momento pensabas que era honesto, como siempre me decía mi abuelo. Pero por desgracia hay mucha gente que esconde sus cartas y juega a sacar beneficio en todo momento. Allá ellos. Pero en el fondo, en el último rincón de su mente, saben que son unos auténticos miserables.
Por Lorenzo.

 

En el último momento de vida de mi abuelo sufrí mucho, la muerte vino a buscarlo de forma inesperada. Era una persona sensata, a la que no le hacían falta consejos u opiniones ajenas, pues en todas las circunstancias sabía cuál era el mejor camino a seguir. Hoy en día recuerdo aquellas últimas sabias palabras que me transmitió:
—Llorar no es de débiles, Tom, sólo hace ver a los demás tus sentimientos. Por ello, llora y sigue adelante. esa al fin y al cabo es la verdadera fuerza.
Por Maila Hernández.

 

El abuelo montaba un petirrojo la mar de avispado; la tía Asunción, una cotorra algo afónica; el primo Jacinto, un cuervo un poco haragán; y así el resto de participantes –doce en total entre parientes y amigos–. La oruga azul, de nombre Práxedes, tocó el silbato y dio comienzo la carrera. Teníamos que dar tres vueltas al lago y llegar hasta el roble viejo. Yo llegué el último, sí; montaba un ciempiés cojo. ¿Para hoy?, no sé, creo que tocan ‘Los Grillos’ en el hueco del gran tronco.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Era el último día del verano, un día en que todos desean beberse los restos de las vacaciones antes de volver a sus vidas ajetreadas, plagadas de cosas sin importancia, relleno sin sentido en una vida vacía. Un día como hoy recuerdo al abuelo, como solía esperar esos momentos para abrazarnos, para recordarnos que la vida debe ser algo más que comprar y tener. El ya no está y su ausencia se siente en el sillón vacío.
Por Katalina Camus, del blog Ambiente virtual.

 

No conocí a mi abuelo en vida. A mí abuela tampoco, sin embargo, he tenido la fortuna (y no estoy segura de que sea buena) de hacerlo después de que la señora de la guadaña se la llevara. Su espíritu (espectro, fantasma, como prefiráis llamarlo) me ha pedido que le lea un último libro antes de partir. No sé si habré hecho bien cediendo a su exigencia; hoy me hallo presa de pesadillas mordientes, de bosques de poder primitivo, y de magia antigua desatada…
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Hoy la primavera estalló en mi avenida. Lapachos rosados la alegran. Nada puede apresarla, ella vuelve a florecer. Lo último que pienso, mientras levanto mi mirada al rosa del cielo, es si este florecer traerá esperanzas al abuelo que espera sin entender qué pasa y a los niños que se ven diferentes, ya que le han quitado un poquito su infancia. Guardo como tesoro este rosa de mi avenida en mi alma y sueño que un día todo será mejor.
Por Diana Rosa Conti.

 

¿Por qué tiene que ser hoy? ¿Por qué no puede ser nunca? Abuelo, no sé qué decirte… Te has ido sin avisar y yo no estaba preparado. ¡No es justo! Cerraste los ojos, sereno; te has apagado sin hacer ruido, como habías vivido siempre, con la serenidad y la sabiduría que imprimiste a mamá y me regalaste desde pequeño. Gracias… No soy capaz de dedicarte un último verso, porque, en mi corazón, tu espíritu habitará siempre.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Tras mi último pensamiento vino un recuerdo. Una pequeña memoria que toco mi frente con la mano elegida. Mi abuelo había vuelto para aclarar mis dudas. Pero para mi asombro, no dijo una palabra. Tras unos segundos de fascinación, me detuve; «La verdad estaba allí… sin artificios ni adornos». Entonces, desapareció sin despedirse. Aunque, la certeza nunca se fue. La misma que alumbra mi ayer y mi mañana. La misma, que hoy camina en mis zapatos.
Por Libros con Dos Alas por JFV, del blog Libros con dos alas.

 

«No ha sido una buena jornada, se nos rompió el motor y apenas pescamos algunos kilos de boquerones y sardinas», dijo el abuelo al poner los pies en la arena. Hoy más que nunca echo de menos aquellas noches cuando permanecías sentado en tu sillón cerca de la fogata, con la brisa envolviéndote la cara, contándome historias de piratas y tu barba rozándome la mejilla. Fuiste el último bastión para vencer mis temores desde que ellos decidieron separarse y me dejaron a tu cargo.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

En el último suspiro se pueden hacer las cosas, en el último instante logramos alcanzar la meta, pero en cuanto se trata de buscar el último recuerdo de tu infancia puede que sea el primero de tu adolescencia, y ahí podríamos encontrar el momento en el que hoy querríamos hacer todo lo que no pudimos, jugar más con los amigos, comer todas las semanas con el abuelo y la abuela, esa suerte la tuvimos y otros ni la disfrutaron, y ahora todo esto lo anhelamos.
Por Carlos González.

 

Siempre digo que será el último, luego vuelvo a meter la mano en la bolsa; no sé de qué me sorprendo. Pero hoy no he tenido límites. El paquete de maní salado que consiguió el abuelo en oferta en el mercado parecía interminable. Como para acompañar mil cervezas, así de grande. ¿En qué momento mi hambre y el terror de esta maldita película me han hecho perder la cuenta? ¿Cómo me he comido diez kilos de maní en una noche? ¿Egrhhhl?
Por Cyn Romero, del blog El frasco de historias.

 

El abuelo Germán esbozó una sonrisa. La palabra encajaba en el dos horizontal. El médico le había dicho: «Ejercite su memoria». Para evitarle otro desengaño al doctor, no le contaría que ojeaba las soluciones. Hoy, al anochecer, aún estaba sentado en un banco de la plaza. Había olvidado cómo volver a casa. Esperaría a que lo echase de menos su hija y lo fuese a buscar. El último día que le pasó, acabó en el cementerio. Era el único camino que recordaba desde que perdió a su mujer
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Hoy me he levantado angustiado. Algo malo le va a ocurrir a mi abuelo.
—No tienes abuelos —me corrige mi esposa.
Cierto, murieron antes de nacer yo. Tampoco tengo esposa, nunca me he casado. ¿Quién es?
—Una pareja perfecta para ti –dice mi madre, huidiza. Fue una antigua novieta de juventud. Murió en un accidente de coche, años después de romper.
Miro a mi padre…
—Yo qué sé, hijo –me dice–. Tu madre y yo llevamos muertos también varios años.
—¿Y yo?
—Tú eres el último en llegar.
Por Igor Rodtem, del blog Lo innombrable y yo.

 

—El último que salga que cierre la puerta. ¡Que entra corriente!
Hoy, después de tanto tiempo, recuerdo al abuelo mientras pronuncio esas mismas palabras. Cierto es que él se refería a la puerta de la casona del pueblo y que nos lo gritaba desde su sillón junto a la chimenea. Cierto también, que yo me refiero a la compuerta de la nave, que siempre se queda abierta cuando llegamos a un nuevo planeta y mis hijos salen como locos por estirar las piernas.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Él es el último, no queda nadie después de las inyecciones en masa avaladas por el estado y toda la persecución del Orden de la Utilidad. Hoy me pregunto si podremos hacer algo para cambiar este drama o mejor abandonar la tierra después de tantos caminos transitados. Abuelo, bebe agua y sigamos caminando que la empresa es pesada, pero habrá alguien esperando detrás del azul que ocultan los grises velos.
Por David Coloma García, de Blog de poesía y relatos.

 

Hoy era el último día. Después de nacer mi bebé he estado quince días en casa, con mi madre y mis abuelos. Han disfrutado de estos días con el biznieto. Pero al despedirme, mi abuelo se ha echado a llorar. No esperaba que me fuera tan pronto. Es la primera vez que lo veo llorar, tan triste. Roto.
Por Jose Lezcano, del blog A orillas del Oria.

 

Querido abuelo, estoy triste. Hoy es tu cumpleaños y no puedo viajar. Confío en que no será el último; ya podré abrazarte y cantar al compás de tu acordeón. Podría telefonearte, pero lo olvidarías al instante. En cambio, sé que cada tarde releerás esta nota, lo mismo que hacías con el diario del domingo cuando repasabas hasta los pie de página, mientras yo hacía mis tareas oyendo el murmullo de tu voz. ¡Felicidades! ¡Te quiero mucho!
Por Saricarmen, del blog Desde el Cielo.

 

Hoy, la tarde se torna sombría. Con paso lento avanzan, ni una palabra entre ellos, desde el primero hasta el último van perdidos en sus pensamientos, en secreto, guardando la esperanza de haber sido los elegidos. La abuela tropieza en la entrada del nicho, sus medias se corren, pero a ella no le importa, lucha por contener una sonrisa que observo. ¡Ella conoce el contenido del testamento!
«¡Malditas hienas, nadie verá un centavo del dinero que dejó su abuelo!» Me susurra al pasar.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Se acerca Halloween. Cada año mis hermanos y yo nos maquillamos más cadavéricos que el año anterior. Hoy hemos escogido el disfraz de zombies. Después vamos casa por casa pidiendo chuches con el chantaje de darles un susto si no nos dan dulces. Por último llegamos a casa del abuelo, a sabiendas de que él odia esta fiesta. La puerta está abierta, pasamos sigilosos para asustarlo pero salimos despavoridos cuando una horrible bruja, con la voz del abuelo, nos amenaza con su escoba.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

Ha amanecido despejado, un día apacible como tantos y sin embargo hoy el mundo ha cambiado. Setenta años después de iniciado el programa, ya todos somos incubados. La familia, los linajes solo son tema de estudio de la arqueología social. La humanidad por fin es una gran familia, unida y bien avenida. No más guerras, no más discriminación por el origen o la raza. Debería ser feliz con tan buena noticia. El último abuelo ha fallecido, el mio, y me encuentro vacío.
Por Ángel.

 

El sombrero en el perchero indica que papá-abuelo está en la casa. Un día una sombra nos inundó y al irse, la pared quedó desnuda. Pasó un tiempo antes de que volviera a ver al sombrero colgado en su perchero. Busqué a papá-abuelo, pero ya no estaba. Hoy sé que mamá-abuela puso otro sombrero igual, lo último que deseaba era estar sola.
Por Rosa Boschetti, del blog Rosa Boschetti.

 

El último abuelo debería haber muerto hoy. Digo «hoy» porque me hallo delante de su cama donde acabo de presenciar su póstumo aliento. Y también digo «último» porque hace décadas que la sociedad está asolada por una infertilidad que parecía abocarla a la extinción. Pero digo «debería» porque en la habitación de al lado acaba de nacer el primer bebé en décadas. Y sí; el último abuelo debería haber muerto hoy, pero como digo, y a partir de hoy, el último abuelo de este mundo seré yo.
Por Pepe, del blog Entre unas cuatro esquinas.

 

Hoy he soñado con la última vez que vi al abuelo; con la última vez que oí el sonido de su taza al desayunar; con el último bocado de pan frito que le vi desayunar; con la última vez que le vi subir la cuesta para dar su paseo de todos los días. He soñado con sus ojos azules, con el poco pelo que cubría su cabeza, y con las arrugas de su rostro. ¿Y sabes qué? Que he despertado con una sonrisa al darme cuenta de que, a pesar de los años, no he olvidado absolutamente nada de él
Por Montse, del blog Amor y palabras.

 

Hoy es mi último día por fin acabé. Ha sido unos meses intensos, más incluso que cuando estaba activo. Lo de tener tanto tiempo libre en la jubilación, si no eres aficionado a pasear a todas horas o no salir del bar, puede ser una condena perpetua de ocio. Por eso me inscribí en la academia. En el curso yo era el mayor así que para mis compañeros era el abuelo. Bueno, ahora con mi flamante título de Técnico montador de maquetas y drones, seguro que mis nietos querrán verme más.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Hoy es mi último día de clases y por recomendaciones de mi abuelo debo decirle todo lo que siento a esa persona tan especial, quien observo durante toda mi estadía en el colegio. Mi abuelo siempre me dio buenos consejos y gracias a eso me ha ido de maravilla, hoy no está en condiciones, la enfermedad lo ha llevado a postrarse en la cama. Pero como siempre me ha enseñado, no me rendiré y aquí estoy cuidándolo y con la esperanza de algún día verlo volver a caminar.
Por Wulfric WeGood Goldstein, del blog Abrazando con el Alma.

 

Sabía que hoy serie el último día que pasaría con mi abuelo y eso me ponía triste ya que el y yo éramos muy unidos. Al comentar con mi abuelo lo que sentía me dijo que no me pusiera triste, sino feliz por todo el tiempo que habíamos pasado juntos y que el poco tiempo que nos íbamos a separa lo pasara a lo grande para tener anécdotas que conta cuando regresara de Cancún. Se iba a pasar las vacaciones con mis tíos y primos nada menos que en Cancún.
Por Julissa E.

 

Al despedirme de mi familia, el abuelo fue el último en abrazarme y muy bajito me dijo:
—La mejor orquesta de tu vida estará siempre aquí.
Desde niña me embelesa escuchar esa especie de música que se produce el agua de la lluvia cuando golpea sobre el cristal, metal, sobre cualquier cosa, y es algo más especial cuando vives en una casa de campo; puede ser espectacular. Sin embargo, hoy, el concierto que me ofrece la lluvia sobre el autobús es el más triste.
Por Maite Moreno.

 

Un último adiós. Frío, tecnológico. Y es que uno no puede abrazar a una pantalla. Mi abuelo apenas comprendía las tecnologías de hoy en día, pero quería saludar a su nieto que vivía fuera. Él no sabía que acababa de aterrizar en el Prat para darle una sorpresa.
Espero que no le de muchas vueltas, no fue su culpa, ni la de mis padres por pedirme que fuera, ni siquiera fue de aquel conductor, fue solamente mía, que por ir pendiente de lo que no debía, no supe ver aquel taxi a tiempo.
Por Amanda Vilas, del blog Escondida entre nubes.

 

Fiesta y celebración, paseos, música y ferias, flores y abrazos a los más queridos. Cierro los ojos y hoy me esfuerzo en anclar en mi memoria todos esos buenos recuerdos. El viento del norte me alborota el cabello y me devuelve a esta extraña situación. El abuelo atiza el fuego en la hoguera y oculta una mueca mientras prepara las brasas. La abuela atusa las flores del ramo, y añade un cubierto para el último en llegar, con él somos seis, disfrutaremos un año más.
Por Carmen.

 

Hoy sería el cumpleaños del abuelo. Si estuviese entre nosotros, tendría ya cien años. Esos son muchos años. Recuerdo todavía su último cumpleaños, como si fuera ayer. Lo pasamos genial toda la familia junta, comiendo y después jugando a las cartas, una de sus pasiones. Porque la otra, éramos nosotros. La familia.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

Desde que hoy he adoptado a mi abuelo, ya no llora por las noches y sueña feliz. Ha proyectado en mí su último recuerdo. En cuanto me acerco, se aferra a mi mano y me llama «mamá». Parece increíble, pero en su mirada destella de nuevo esa luz que apagó el olvido. Por él, he cambiado de aspecto y me visto con ropa de antaño. Al verme reflejada en sus ojos, soy como un espejismo. Solo encuentra sosiego en mis brazos. Lo acuno hasta que se duerme y deja de reclamarme la paga semanal.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Hoy la vida me da una hostia de realidad y me hace sentir lo importante que eres en mi vida, que me dé cuenta de todo lo que has hecho por mí y qué poco lo he valorado y te lo he agradecido, pero ya no puedo hacerlo, ya nunca podré decírtelo. Ese maldito día, ese último maldito día, por que no haría caso… Adiós abuelo.
Por Arekkusu.

 

Nunca pensé que alguien me llamaría abuelo. Hasta recuerdo mi último día de secundario como si fuera ayer. Pero así es. Hoy nació mi primer nieto, con sus ojos color miel, idénticos a los míos. Debo aceptar que siento un poco de miedo, el tiempo pasa muy rápido y hay tantas cosas que quiero hacer. Ya perdí un poco de pelo y estoy llegando a los 50. Lo extraño, quizás, es que me siento vigorizado, como si todavía tuviera tanto que dar a los demás, de ofrecer al mundo.
Por ana-liliana.

 

En silencio miro a mi alrededor que por fin no haya nadie. Abro la puerta buscando un recipiente pequeño. Cojo una pequeña cantidad que tapo rápido, para que nadie me vea. Escondo el bulto bajo la chaqueta, salgo del cuarto y compruebo que no dejé rastro de que estuve allí. Me siento al lado de mi abuelo dándole un codazo. Nos pasamos el tupper de patatas fritas. Hoy puede ser su último día y se merece disfrutarlo.
Por Clara R. Sierra, del blog Athalía la lía.

 

Mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie.

 

¿Te unes a ellos?

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