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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

MAYO:

Metas, pozo y hablamos.

 

 

Me llamo Marian. Soy responsable directa de la implantación general de la tecnología de realidad virtual y aumentada. Se suponía que iba a acercarnos como sociedad, pero vivimos más desconectados de nuestra humanidad que nunca. Amo a mi hijo y ya no hablamos. Mi marido se marchó hace años. No recuerdo cuánto tiempo hace que estoy en este pozo. Alcancé todas mis metas. Detrás de ellas solo hay desolación.
Por Adella Brac.

 

Si hablamos de los mejores metas de la historia, tenemos que hablar de Zaki. «Las manos de Alá» comandaban las huestes mallorquinistas, que hacían caer a los equipos rivales en un pozo sin fondo cuando osaban acercarse a los dominios del cancerbero marroquí. Los más grandes delanteros volvían a ser benjamines de primer año ante el temible arquero. Yo lo vi, yo lo puedo contar.
Por Lorenzo.

 

La vida es una anomalía, algo imposible. En ningún planeta visitado había trazas de ella. Hablamos de formas sintientes, evolucionadas tecnológicamente, civilizaciones que hayan salido del pozo de la ignorancia. ¿Para qué seguir buscando? ¿Quién nos había fijado esas metas? Recargué las baterías y sentí aquella mirada, pero no había nadie. Espacio oscuro. Un nuevo planeta: Azul y con un satélite desproporcionado. Vacío. Me desconecto hasta que la nave me avise de un nuevo planeta para explorar.
Por Manuel.

 

—Señale en el mapa y diga ¿qué sabe del viejo zahorí?
—¡Justo ahí, le vi por última vez! Parecía distraído y ajeno, a la tormenta de arena que desdibujaba el paisaje. Hablamos muchas veces sobre aquel pozo y nunca dijo que fuera una de sus metas encontrarlo. Siempre le veía con aquella ramita, pero ese día, pareció enloquecer. Lo que quiera que haya encontrado es un misterio, porque desde entonces, anda desaparecido.
—Lo que cuenta es extraño
—¿Por qué lo dice?
—Porque ese lugar, no existe.
Por Ayirez.

 

—¡Tanto tiempo sin verte! Vamos a tomar un café y hablamos.
Tenía que ser el 25 de abril, se cumplían 50 años del golpe de estado que marcó el fin de los 48 años de régimen salazarista. El pozo de desesperación en el que vivíamos, se hizo trizas. Los oficiales jóvenes del ejército, politizados y organizados, plantearon las metas que abrieron una página apasionante en la historia política del país y de la izquierda europea. Víctor y yo estábamos ahí, en las calles.
Por Marlen, del blog El blog de Trujamán.

 

En la última carta que te escribí, hablamos sobre alcanzar nuestras metas y no mirar atrás. Hoy, mirando el viejo pozo, comprendo que cada deseo que arrojamos era un sueño por cumplir. Sin embargo, algunos sueños se quedan en el fondo, esperando el momento justo para ser rescatados. Continuaré lanzando deseos, esperando que alguno ascienda con la cuerda del destino.
Por Nuria de Espinosa, del blog Bitácora Literaria.

 

—¡Pero qué metas ni qué ocho cuartos! ¿Has visto el pozo del que venimos? —Cortaba él.
Recuerdo que hablamos durante horas rebuscando entre la basura hasta que encontró aquella lata de sardinas y la escondió debajo del abrigo, mientras, boquiabierto yo sostenía una arrugada quiniela. Luego se despidió con murmullos apresurados. ¿Se creería que estoy ciego? A partir de entonces, cada vez que lo veo desde mi berlina acaricio la copia gastada de aquella quiniela.
Por Carles Leo, del blog El páramo de Carles Leo.

 

Lo hablamos largo y tendido con su psicoterapeuta. Tras la finalización del conflicto, nuestra amiga había caído en un pozo que no parecía tener fondo y del que no podría salir por sí misma. Todos nos comprometimos a ayudarla, a estar junto a ella en su día a día para conseguir que reaccionara favorablemente; lo cumplimos, ¡vaya si lo hicimos! Volvió a ser la de siempre, retomó sus metas y, nosotros, seguimos luchando a su lado.
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A.M.

 

Fue entonces cuando descubrimos el pozo. Hablamos durante horas intentando recordar si habíamos visitado ya la zona en que lo encontramos. Francamente, nuestras expectativas y metas habían quedado satisfechas hace días. ¿Qué nos empujó a llegar allí? ¿De dónde vino esa inexplicable ambición de explorar más de lo que nos correspondía? Ni podemos explicarlo ni tiene sentido ya hacerlo. Por suerte o por desgracia, pasó lo que tuvo que pasar.
Por Gaizka DC, del blog Fanzine literario Reuma.

 

Estar a la altura
Medir casi dos metros era un gran reto para nuestra relación. Concreté varias metas personales para superar mi complejo y salir del pozo en que me hallaba. Él en cambio, le restaba importancia e incluso hablamos largo y tendido sobre cómo sería nuestra vida. Pero también importaba cómo nos verían los demás, y aunque él era un valiente, yo estaba convencida de que no estaba a mí altura: sólo medía uno cincuenta…
Por lady_p, del blog El sueño de Morfeo.

 

Mi tutor, siempre que hablamos, me dice: «no te metas donde no te llaman». Sabe que soy inquisitiva y que mi curiosidad es un pozo sin fondo. Por eso cuando oí a la doncella quejarse del secreto que habita en las antiguas bodegas, decidí bajar con una linterna. De momento, solo hay oscuridad y humedad en las piedras, aunque este lugar es muy grande. Pero ¿qué oigo?, ¿gruñidos?, ¿uñas arañando el suelo? Un golpe me arrebata la luz… y ya solo me rodea la oscuridad y un aliento pútrido.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Lo hablamos hasta el cansancio. Metas locas e increíbles salían de nuestros cerebros sin temor a caer en el pozo del desastre que sería nuestro primer baile; pero no escuchaste, te valió. En cuanto ella entró al salón, perdiste el ensayo, olvidaste el argumento y te lanzaste al ruedo sin más. Te veo caminar decidido, el traje te queda grande, te ajustas el cinturón y con una seguridad que desconozco, la invitas a bailar. Ella sonríe y toma tu mano. Bailan.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Mis metas estaban claras pero este maldito universo ha vuelto a hacer de las suyas. Ya lo decía mi madre: Ten cuidado con lo que pides que ese de ahí arriba siempre te lo concede aunque tal vez, no como tú esperas. ¡Qué retorcido eres Dios! Esto no es de lo que tú y yo hablamos. Un amor profundo, desconocido aún por la humanidad. Eso es con lo que yo soñaba. Te reconozco que el pozo es profundo y sus sentimientos hacia mí serán siempre desconocidos, así como su destino. O eso espero.
Por NO SOLO LEO, del blog No solo leo.

 

A veces, y sólo a veces, nos damos el tiempo y hablamos. Despacio, permitiendo que las palabras marquen el compás: nuestros sueños, nuestras metas, los miedos y anhelos… con el corazón y sin disfraces. En otras ocasiones, sin embargo, nos dejamos engullir por el pozo de las prisas, la monotonía y el egoísmo y, cuando ello sucede, todo se vuelve más negro, más triste, más difícil. Los días se vuelven kilómetros y las horas, silencio. Y pienso… pero no siento, luego no existo.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Las metas del mes me ahogaban, jamás lograría cumplirlas, nadie en la compañía podría hacerlo, en la última reunión hablamos mucho sobre eso. Me esforzaba tanto sabiendo que mis días como asesora especial estaban contados. Desde el otro lado del corredor mi futuro caía en un pozo profundo, un chisme, una información tergiversada y mi despido fue casi inmediato. Mi exmarido había triunfado de nuevo.
Por Bruja Urbana, del blog Cultura Urbanita.

 

¿Que cómo ocurrió? Pues fui como siempre al pozo, justo antes de que el sol saliera, tiré el cubo y, de pronto, retumbó una voz en sus paredes de piedra: «¡Socorro! ¡Socorro!» Sin pararme a pensarlo lo subí y en el interior descubrí una lámpara de bronce de la cual salió un genio; hablamos, me contó que el orfebre lo había encerrado y añadió: «Te ayudaré a conseguir tus metas». Así perdí mis manos; olvidó decirme el precio.
Por Patricia.

 

Cuando llegó el vecino de la parcela de al lado, me preguntó qué metas tenía para este año. Le dije que no había pensado en propósitos para un plazo de tiempo tan corto pero que sí necesitaba que alguien viniera a arreglarme el motor del pozo. Me dijo entonces que tenía que comentarme algunas cosas sobre la valla medianera. Le dije: «Lo hablamos».
Por Mercedes, del blog Historias y relatos.

 

Lo llamaban «El metas». Algunos de sus colegas más rastreros, los que tenían tratos conmigo en los bajos fondos, me contaban que siempre se estaba proponiendo objetivos inalcanzables y que luego se hundía en la miseria al verlos caer en el pozo del olvido. Hablamos de echarle un cable por un módico precio. Cuando sellamos el pacto, se sintió feliz por su nuevo sueño. Que a cambio de alcanzarlo, fuera a perder algo más que su nuevo cuerpo inmortal, era un diminuto detalle que olvidé revelarle.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

En lo más recóndito del bosque, un pozo antiguo y misterioso servía como el punto de encuentro de un grupo de hadas. Allí, entre susurros siniestros, trazaban sus metas de caos y destrucción. «Hoy hablamos sobre el destino de los humanos», susurró la líder de las criaturas aladas, con una mirada llena de malicia. El pozo, testigo silente de sus planes oscuros, resonaba con un eco ominoso que anunciaba la venganza que se avecinaba.
Por Cecy, del blog Enredados entre libros.

 

Camino despacio por el sendero que lleva a la casa abandonada. La fuerte lluvia rompe con furia sobre el paraguas que me regaló Andrés aquella última tarde que hablamos de nuestras metas, acalladas en el pozo negro que habíamos empezado a excavar unos años antes.
Por Noemí.

 

Mientras hablamos de mis metas y objetivos en esta vida, veo como te distraes, como miras alrededor simulando que escuchas y dando respuestas vagas… Me callo y decides que es tiempo de marcharnos. Pagamos y nos despedimos. Mientras me alejo de ti, siento que me hundo en un pozo de desesperación y tras cerrar la puerta de mi casa, rompo a llorar.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Mientras subimos en el ascensor, hablamos de las lluvias de los últimos días, del pozo que está construyendo el abuelo en el patio trasero de la casa del pueblo, de a quién de los dos le toca acudir a la próxima junta de vecinos, de las metas que se ha propuesto alcanzar nuestro hijo al unirse a Médicos Sin Fronteras. De cualquier cosa, con tal de no cruzar las miradas para hallar, una vez más, esa indiferencia letal en los ojos del otro.
Por Ana María Abad, del blog Sin lápiz ni papel.

 

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