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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE PLATA; Antonio Mompeán y Aurora Rapún Mombiela.

MEDALLA DE BRONCE; Ana y No solo leo.

 

¡Enhorabuena a todos!

 

OCTUBRE:

Casas, años y desaparecen.

 

 

Hace poco me he dado cuenta que desaparecen casas. Hoy hay un vacío frente a mi jardín trasero, donde hace años que vivía mi vecina Marga. Me caía bien Marga.
Mientras podaba los manzanos he visto que el viejo que habla solo se quedaba mirando el vacío.
—¿Te has dado cuenta? —me pregunta.
Asiento.
—Entonces tú también cruzarás pronto.
El recuerdo de un accidente de coche invade mi mente: calor, ruido y sangre. El viejo me mira con pena y de repente lo entiendo todo.
Por Adella Brac.

 

Laura y Marcos decidieron entrar en la casa abandonada. Los vecinos durante años aseguraron estar encantada.
—¡Mira esto! —susurró Laura mientras levantaba un retrato polvoriento.
—¡La familia que vivía aquí!
—¿Te imaginas cómo sería vivir en una de estas casas?
Laura sintió un escalofrío que le recorrió la espalda.
—Vámonos, Marcos, aquí no hay más que polvo.
—Es todo muy extraño, no se que sucede, pero es como si las puertas y paredes cambiaran de lugar.
—¡Marcos, esto es extraño! ¡No puedo encontrar la salida! Tengo miedo.
—Vamos a calmarnos, Laura. Seguro hay una explicación lógica para todo esto.
Pero de repente desapareció de la vista de Laura.
¡Marcos! ¡¿Dónde estás?! ! Marcos!
Escuchó susurros y lamentos. Entonces supo de quién eran las voces y aterrada comprendió que quienes entran en la casa desaparecen y quedan atrapados entre sus paredes.
Por Nuria de Espinosa, del blog Bitácora Literaria.

 

Para mi todo tiene vida. Por eso no me gusta tirar nada. Ese jersey que no te pones hace años pero que guardas en el armario. O esos pantalones que dejaron de caberte hace siglos. Todo tiene vida y no seré yo quien se la quite. Pues imagínense las casas, con todos los recuerdos que guardan y que seguro que jamás desaparecen. Porque no son como lágrimas en la lluvia y nosotros no somos replicantes … creo.
Por Lorenzo.

 

Me dijeron que fuera firme, sólida e inmutable como una casa.
De niña lo creí, pero al crecer me fijé que las casas cambian y desaparecen fácilmente. Los años tampoco pasan en balde para ellas.
Miré a mi alrededor y me fijé en que si quería ser sólida e inmutable debía ser como la Luna, que se mantiene en su sitio firme y sólida a pesar de los meteoritos que impactan contra su superficie.
Sí, mejor ser como la luna plateada.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Ya sumaban muchos encuentros compartiendo paseos, risas, bailes y estupendas sobremesas en casas cada vez más increíbles. Aunque pasaran los años, y en los álbumes de fotos se reflejara el paso del tiempo eran conscientes de que esa era la manera en la que desaparecen recuerdos y se construyen otros nuevos.
Por Carmen, del blog Propuestas and made.

 

Hay una aldea encantada en el medio de un bosque navarro, donde las casas evolucionan con el tiempo, reflejando las experiencias y la sabiduría de sus habitantes. Sin embargo, cuando los años llegan a su fin, cuando mueren los integrantes de la familia, ellas desaparecen para siempre, dejando sólo recuerdos de lo que un día fue.
Por Marlen, del blog El blog del Trujamán.

 

A través de un agujero temporal llegué a Marib, capital del antiguo reino de Saba. La exuberancia de los jardines de las casas era tal que, si se salía a pasear con un cesto vacío sobre la cabeza, este terminaba llenándose con la fruta que iba cayendo en su interior. Pero esto no perduraría. De vuelta a mi siglo XX, veo como la ciudad es abandonada y los frondosos jardines desaparecen con el paso de los años.
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A.M.

 

Han pasado muchos años, demasiados. Aunque soy consciente de que no obtendré ningún resultado, que es una empresa condenada al fracaso desde el primer momento, vuelvo al lugar donde la conocí, donde estuve con ella por última vez. Trato de localizar su casa, pero resulta imposible, todo está muy cambiado, algunas casas han desaparecido. Han pasado más de veinte años, demasiados. Algunas cosas materiales desaparecen, sin embargo, los sentimientos, los recuerdos… permanecen.
Por Antonio Mompeán, del blog Lecturas de Leland Gaunt.

 

No es como otras casas. Las viejas paredes muestran, estoicas, el paso de los años. Cortinajes traslucidos que desaparecen en cuanto les da el sol crean una atmósfera nostálgica, «vintage»; reminiscencias de un pasado mejor. El majestuoso sillón da la espalda a los descubiertos ventanales. La cámara se mueve y vemos vestigios de un hombre que, elegantemente vestido, aguarda la noche para salir a buscar a la dama que le regrese la juventud perdida.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Durante todos estos años, tu recuerdo me ha perseguido por cada rincón de las casas en las que he habitado. Daba igual lo que hiciese para librarme de él: esparcir romero sobre las alfombras, inundar estancias y pasillos con aromas de incienso, colocar velas encendidas en todas las ventanas, o hacer sonar sin descanso «Las cuatro estaciones» de Vivaldi. Y, ahora que por fin me he resignado a vivir contigo y sin ti, noto desolada que tus contornos se difuminan y desaparecen.
Por Ana María Abad, del blog Sin lápiz ni papel.

 

Las casas del pueblo se divisan en un horizonte que zigzaguea al compás de la carretera. De niña jugaba haciendo guiños con los ojos. Con los años aprendí a mirarlo todo. Poco a poco los recuerdos desaparecen. Hoy sólo el pasado y el presente me pertenecen. El futuro está poblado de lagunas, lleno de paréntesis, socavado de vacíos. Dejaré de ser yo. Poco después el mundo se ausentará de mí. Y entonces habré llegado al final…
Por lady_p, del blog courier12.news.blog.

 

Te busqué entre las casas del arrabal que hay tras mi barrio, y no te encontré. Aunque no supiera de ti durante once años, lo hice. Ayer me volví a parar en el último número de la calle del Olvido. Fue solo un segundo. Ni siquiera sé si sigues viviendo en aquel bloque grisáceo. Antes de salir corriendo, podría haber llamado al telefonillo. Tengo contadas las primaveras que me quedan por estos lares. Ya sabes, los días, pese a mi resistencia, desaparecen.
Por Juan Fernández Vicente, del blog «Poemas».

 

Durante todos estos años, la policía ha sido incapaz de explicar por qué desaparecen decenas de personas en la Gran Manzana. Víctimas sin conexiones aparentes, de diferentes clases socioeconómicas y con sus casas, coches y otras pertenencias siempre intactas. Nunca han aparecido los cuerpos y, como único indicio, una pequeña cartulina, cada vez de un color distinto y con tres letras sin sentido, en mayúsculas. Hasta ahora: es posible que el responsable haya cometido su primer error.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

En este pueblo hace años que desaparecen casas. Y no es que se estén cayendo de viejas. Es que por la noche están y al día siguiente, ya no están. Y, por supuesto, también se esfuman los que viven dentro. Lo curioso es que solo yo parezco darme cuenta. Los demás ni se inmutan, como si esos edificios y esas personas nunca hubieran existido. Los olvidan y siguen con sus vidas con normalidad hasta el día en que solo yo me dé cuenta que su casa también ha desaparecido.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

«Sabemos que desaparecen los billetes del bolsillo, los alimentos de la despensa, el combustible, la agilidad de antaño y más. Sin embargo, nos convoca la excepción: dejamos nuestras casas para conversar, refrescar recuerdos, reír, cantar, abrazarnos y afianzar este lazo que el paso de los años no logra borrar. Compañeros y amigos ‒dijo Pedro‒ doy por iniciada nuestra clásica reunión mensual. ¡Viva la amistad!»
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Las casas llevaban en ese lugar varios años, eran sencillas, construidas con un programa de gobierno que dio posibilidad de tener vivienda a muchas madres solas. Sus tiempos de gitanos sin rumbo desaparecen por completo cuando cada mano recibe una llave plateada con una cinta y en ella un número, el número que dará hogar a cada familia, con ese hogar viene la oportunidad de tener un futuro mejor.
Por Bruja Urbana, del blog Cultura urbanita.

 

Pasan los años y no desaparecen los sueños. Sueños que siguen sin cumplirse, sueños que esperan encontrar el momento propicio, sueños que seguirán siendo sueños mientras en nuestras casas la vida real pasa, la vida que no llegamos a soñar, la vida que llegó sin avisar, la vida que no necesita un plan, aquella que años después descubrimos que es mejor que los sueños, la vida que no pudimos llegar a soñar, aquella que no descubrimos como felicidad.
Por Ana, del blog Cuéntame algo…, mejor, escríbemelo.

 

Han pasado los años. El tiempo se ha deslizado sigilosamente por nuestras vidas, arrasándolo todo. Las casas en las que soñábamos vivir cuando éramos pequeños parecen estar cada vez más lejos de nosotros, ya casi ni existen. Los recuerdos permanecen, pero las inquietudes y la ilusión desaparecen. Ya no nos queda nada, ya no vale esa idea de que habrá que esperar a que las cosas sucedan. Sinceramente ya no puedo más.
Por Alicia.

 

«―Estas casas, recién construidas, guardan más desventuras que una mansión de doscientos años. Todas las cosas buenas desaparecen en su interior: el amor de unos recién casados, la devoción de una madre, la fidelidad de un perro… No sé si debe a sus extraños ángulos y proporciones no euclidianas o a que se levantan donde antes había un bosque, pero, si entras, solo saldrás desgraciado o loco.
―No tengo nada que perder ―dijo el poeta.
―Entonces, bienvenido a tu desdicha».
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Me quedé con el móvil en la mano incapaz de colgar pero sin saber qué decir. Hay noticias que siempre te alcanzan por más que huyas de ellas, por muchos años de ventaja que te de la vida. Quedan los paisajes, los recuerdos, las casas…incluso los olores y colores que como postales se deslizan por nuestra memoria… Dicen que todo se transforma a lo largo de la vida, pero hay cosas que desaparecen para siempre cuando entiendes que nunca volverás a ser la misma persona.
Por Magdalena Barreto, del blog Mi vida en relatos.

 

Las casas desaparecen barridas por el viento del norte y el mar enfurecido por la galerna, a la vista de sus aturdidos vecinos. Se escuchan sus gritos y sus llantos, pero también hay silencios, también. Es imposible la reconstrucción sin voluntad de entendimiento. ¡Tantos años de arriesgarse, tantos años de humillación! Dinosaurios contra ratoncillos. El resto del mundo se protege tan solo con palabras vacías.
Por Mercedes Menéndez Aguirre.

 

Las casas de mis amores se han ido yendo con los años. Están ahí, por suerte, todavía no han sido derrumbadas. Aún puedo verlas y activan en mi corazón tantos recuerdos. En cierta forma ellas en mí no desaparecen y esto tiene siempre un sabor agridulce. En un mundo tan incierto, donde a veces siento desánimo, si puedo verlas, ellas me rescatan, porque en ellas están los ecos que retumban en mi alma, ecos de todo lo bueno que necesito para seguir.
Por Diana Rosa Conti.

 

El taxi me deja en la misma plaza. Hace casi diez años que no había vuelto. Los detalles de los recuerdos desaparecen con el tiempo y la distancia, pero vuelven del mas allá como una ráfaga de aire cuando te enfrentas a ellos y el dolor vuelve a hacerse real. Las casas están mas deterioradas. El tiempo no las ha tratado bien, como a los que se quedaron a habitarlas. Yo salí una mañana de julio y juré que no volvería mientras él estuviera vivo. Y he cumplido mi palabra.
Por Antonio Jimenez, del blog Escribe y golpea.

 

Estaba segura, hoy era el día. «De los que nadie hablan» están por llegar. Era un misterio cómo desaparecen pero Anna tiene claro a quién se van a llevar esta vez. Ha investigado cada uno de los casos y siempre entran en aquellas casas del valle donde habita la mente más despiadada. Eran años de sufrimiento, veinte nada menos. Demasiados golpes e injusticias soportadas por su maltrecho corazón. O estaba en lo cierto y se lo llevaban o sería ella quien impartiera justicia.
Por NO SOLO LEO, del blog No solo leo.

 

En ocasiones desaparecen todos los vestigios del pasado. De los años vividos, solo conservamos recuerdos en nuestro interior, porque nuestras casas construidas nuevas con todo su mobiliario, no permiten ninguna conexión con lo vivido antes y se nos desgarra el alma. Tantos seres queridos que partieron y de ellos no queda nada, solo las vivencias compartidas, es algo tan triste, me provoca hundirme en un mar de llanto, abrazándome a lo que queda en el depósito de mis recuerdos.
Por Minerva Hernández García.

 

Hasta hace no muchos años recordaba perfectamente todas y cada una las habitaciones de las dos casas donde pasé mi infancia. En mi mente se proyectaban detalladas imágenes de las diversas estancias, percibiendo también los olores que las impregnaban; a laurel en la cocina, el de manzanas reinetas en los armarios roperos, el del jabón de lavanda del aseo, o a lejía de pino en el inodoro. Ahora, al evocarlas, desaparecen; tornándose en, lejanas y borrosas, visiones de confusos aromas.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

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