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Qué es el tema de un texto y cómo encontrarlo

 

Si alguna vez te has preguntado qué es el tema de un texto, estás en el lugar apropiado.

En las últimas semanas he estado leyendo El guión, de Robert McKee. Aunque como ya te imaginas por su título está enfocado a guionistas, todo lo que dice se puede aplicar a los escritores. Y es de lo más interesante, así que por supuesto te recomiendo que lo leas.

Aunque el autor hace un repaso a varios temas importantes, hoy quiero hablarte de uno en concreto; el tema, o como McKee lo llama, la idea controladora.

Lo primero que tienes que tener en cuenta si quieres escribir un libro es que tu objetivo debe ser crear una emoción estética.

Ya sabes lo que dicen; si no emocionas, no existes. Necesitas llegar al corazón de tus lectores para que te recuerden, para que quieran volver a leerte.

En la vida real, las ideas y las emociones no vienen juntas. Cuando estamos sintiendo la emoción no reflexionamos sobre ella, solo podemos hacerlo a posteriori.

La vida separa el significado y la emoción. Pero el arte los une. La narrativa es el instrumento con el que creamos ese tipo de epifanía a través de un fenómeno conocido como emoción estética.

 

«Una historia bien contada nos ofrece aquello que no podemos obtener de la vida: una experiencia emocional con significado».

 

Hay dos ideas que limitan el proceso creativo: la premisa y el tema. La premisa es el punto de partida que inspira al escritor a la hora de crear una historia. El tema es el significado último de la historia.

Qué es el tema de un texto es algo que pocas veces tenemos claro desde el principio. De hecho, si la historia evoluciona exactamente igual a como la planteaste la primera vez, seguramente no te estás permitiendo trabajar con libertad.

No te aferres a nada, nunca seas esclava de tus propias ideas. Tener una mente flexible te hará mejor escritora.

Nuestras historias deberían sorprendernos continuamente. Es bueno no saber a dónde nos dirigimos; escribir es descubrir.

McKee insiste en que una idea controladora, lo que todos llamamos tema, no se puede expresar en una única palabra. Debe hacerse con un enunciado: una frase clara y coherente que exprese el significado irreducible de la historia.

Una sola idea por novela, no más. Esto funciona así, cuanto mejor sepamos hacer que toda la historia gire entorno a un tema claro, más significados encontrará el público, pero si tratamos de meter varias ideas, se inflarán y se convertirá en una maraña.

Deberías poder expresar el tema de tus novelas en una frase. Lo voy a intentar.

La leyenda de Bellasombra; la vida te da lo que necesitas, que no siempre es lo que quieres. La historia de Tilansia; acepta el hecho de que a veces necesitarás pedir ayuda, no es una debilidad. El don de Haziel; las personas no somos islas, nuestro comportamiento afecta a las vidas de los demás. La biblioteca de los libros olvidados, nunca abandones tus sueños.

Si las has leído, dime, ¿estás de acuerdo? Y si no las has leído y alguna de ellas ha llamado tu atención, puedes echarles un vistazo aquí.

Volviendo al tema que nos ocupa, según McKee los temas se pueden clasificar en tres grandes categorías, según su carga emocional.

  • Idealistas
    Historias con final feliz, que expresan el optimismo, la esperanza y los sueños de la humanidad, una visión con carga positiva del espíritu humano; la vida tal y como queremos que sea.
  • Pesimistas
    Historias con final triste, que expresan nuestro cinismo, nuestra sensación de pérdida y de infortunio, u na visión con una carga negativa, vinculada al declive de la civilización, las dimensiones oscuras de la humanidad; la vida tal y como tememos que sea.
  • Irónicos
    Historias con final agridulce, expresan nuestra sensación de que la naturaleza es dual y compleja. Se funden el optimismo y el idealismo, el pesimismo y el cinismo.
    Este tipo de historias tienen tendencia a durar más en el tiempo, a recorrer mayores distancias en el mundo y a provocar mayor respeto en los lectores. Pero esta también son las más difíciles de escribir.

 

Visto lo visto, tengo claro que mis historias favoritas son las idealistas. Son las que más me gusta leer y las que quiero escribir.

 

«La historia nos da su propio significado; nosotros no dictamos el significado de la historia».

 

Vamos a por lo más difícil; encontrar el tema de tu novela.

Según McKee, para encontrar el tema de una historia debes identificar dos elementos: el valor y la causa. La frase compuesta de esos dos elementos expresará el significado profundo de la historia.

El valor hace referencia al valor principal que entra a formar parte de la vida del personaje al final de la historia. La causa hace referencia al motivo principal por el que el mundo del personaje cambia durante el desarrollo de la narración.

El tema de un texto es la forma más pura de significado narrativo, del cómo y del porqué del cambio que se produce en el mundo del protagonista o en sí mismo, la visión de la vida que los lectores convertimos en parte de nuestras vidas.

Para encontrar el tema de nuestras novelas debemos crear un hilo de acontecimientos que nos lleven desde la premisa hasta el tema. Partiendo del final de nuestro protagonista, tenemos que preguntarnos qué valor ha hecho su vida sea así ahora, y cuál es el motivo por el que ese valor entra en su existencia. La frase que elaboremos con esas dos preguntas será nuestro tema.

Por ejemplo, en una historia en la que el protagonista pasa de ser cínico y egoísta a convertirse en alguien generoso y optimista, el tema sería la felicidad llena nuestras vidas.

Logres o no encontrar el tema, lo que está claro es que ninguna historia es inocente, todo relato coherente expresa una idea velada dentro de un encantamiento emocional.

 

«Cada cuento que firmemos le dirá al público: «Creo que la vida es así»».

 

¿Te he ayudado a entender qué es el tema de un texto?

 

¿Te animas a intentar reducir tu historia a una frase?

 

Si quieres echarle un vistazo a El guión, de Robert McKee está aquí.

 

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