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El síndrome del impostor en el escritor

 

Si estás suscrito a mi newsletter sabrás que en los últimos meses he estado leyendo El camino del artista, de Julia Cameron. Si no estás suscrita, que sepas que todas las semanas envío un correo contando algo interesante. Esta semana por ejemplo hablaré de cómo el capítulo sobre el reconocimiento me hizo recordar mi infancia. Si tienes curiosidad, puedes suscribirte aquí.

Digo he estado leyendo, pero debería decir que he estado siguiendo el plan propuesto en ese libro porque El camino del artista es en realidad un programa de rehabilitación para artistas bloqueados de doce semanas de duración.

Todo el libro es interesante y te recomiendo mucho que lo leas, tanto si te encuentras bloqueada como si no. Yo no estoy especialmente bloqueada, solo en ese período raro entre novela y novela del que hablé un poco aquí. Pero lo importante para mí de El camino del artista es que puede ayudarte a vencer el síndrome del impostor, esa sensación de que nunca eres suficiente.

Antes de nada tengo que confesar que últimamente me interesa muchísimo el mindset. Si no te suena el término, explicado en plan rápido, se trata de trabajar nuestra configuración mental para que juegue a nuestro favor.

Estoy segura de que al final los que alcanzan sus metas son los que más creen en sí mismos. Si crees, actúas, y ese ponerse en movimiento es lo que te lleva a conseguir cosas. La propia autora lo dice en este libro cuando reconoce que a menudo «es la audacia y no el talento» lo que te lleva al éxito.

El camino del artista está lleno de frases para reflexionar, preguntas y ejercicios. Si te apetece, te cuento algunas cosas valiosas que he aprendido leyéndolo.

 

El perfeccionismo

 

Está claro que el síndrome del impostor en el escritor tiene mucho que ver con el perfeccionismo. Este sentimiento te lleva a centrarte en los resultados y no te deja disfrutar del proceso. El perfeccionismo es esa voz que te dice que nada de lo que hagas será nunca lo bastante bueno y bebe de sentimientos muy profundos dentro de nosotros mismos, como una falta reconocimiento cuando éramos niños.

Cuando el perfeccionismo te ataca es porque estás pensando demasiado. El proceso creativo es un proceso de rendición, no de control, así que debes dejar de pensar y permitir que tus sentimientos tomen el mando. El arte es un acto del alma, no del intelecto. ¿Te resistes a soltar el control? Tienes miedo.

«No llames pereza a la incapacidad para empezar. Llámalo miedo».

 

El miedo

 

No aceptas que para hacer algo bien primero tienes que estar dispuesta a hacerlo mal. Tenemos miedo, no confiamos en nuestra posibilidades y eso nos lleva a sabotear las oportunidades que se nos ofrecen. Debes tener compasión de ti misma. Tu artista interior es como un niño al que hay que cuidar, proteger y mimar.

El flujo creativo es errático, en todas las vidas creativas hay temporadas estériles. Son necesarias. Aportan claridad. Pensamos en un camino recto cuando el camino de un artista es en realidad un sendero en espiral.

«Como ser creativo serás más productivo cuando te sientas fascinado que cuando te sientas acosado».

 

La ilusión

 

Cuando sientas que el miedo te impide avanzar vuelve la vista a tu interior porque ahí está tu fuerza. Confía en tu intuición, en tu talento, en tus habilidades y en tu deseo. Debes confiar en que tus percepciones son mucho más acertadas de lo que estás dispuesto a creer.

Ser artista tiene más que ver con el entusiasmo que con la disciplina. No pierdas de vista esa ilusión que te hizo comenzar ese proyecto. Es tu ilusión y es tu proyecto, nada debería alejar tu atención de esa idea.

«Como artistas no podemos permitirnos pensar en quién nos está adelantando y en cómo no se lo merece».

 

Tu camino es solo tuyo

 

Nunca compares tu camino con el de otro. Cuando lo haces pierdes el foco, te haces las preguntas equivocadas y obtienes respuestas equivocadas. Hay un camino para cada uno y el único que te importa es el tuyo. Confiando, aprenderemos a confiar.

Debes liberarte de la idea de que tu valor y el valor de tu libro lo dicta el valor de mercado de esa obra. El mercado marca precio, no valor. El dinero no es lo que valida tu credibilidad. Tu credibilidad como artista solo reside en ti misma y en tu trabajo.

«El arte nos ilumina. Arroja luz sobre la oscuridad que hay en nosotros».

 

Negarte a ti mismo solo te creará sufrimiento

 

Si eres de los que sientes que has nacido para escribir, ¿qué pasa cuando te dejas arrastrar por el bloqueo y no creas?

El camino del artista dice que si un artista no está creando no suele ser agradable, ni consigo mismo ni con los demás. ¿Te pones de mal humor si no escribes?

Yo me aletargo. Si paso muchos días sin escribir es como si el cerebro se me durmiese y me voy hundiendo en la apatía. Escribir y aprender me mantienen despierta y traen luz a mi vida.

 

Todas estas ideas han sido reveladoras para mí, espero que también hagan clic en tu cerebro. Pero lo cierto es que nuestro camino como artistas es difícil. Hay pensamientos con lo que tendremos que lidiar durante toda nuestra vida, probablemente el síndrome del impostor en el escritor sea uno de ellos. La incertidumbre es parte del territorio creativo.

«No se trata de superar tus dudas sobre ser artista. Se trata de avanzar a través de tus dudas».

Este mensaje es tan obvio que me resulta increíble que se nos olvide tan a menudo. Y me hace recordar la lectura de febrero en Lecturas Fantásticas; Coraline, de Neil Gaiman. En esa novela se dice que eres valiente cuando lo haces a pesar del miedo.

Para terminar, quiero recordarte que la teoría está muy bien, yo soy súper fan de la teoría, una acumuladora incansable de conocimientos, pero las cosas solo suceden cuando pasas a la acción.

 

¿Te animas a emprender el camino del artista?

Puedes comprar el libro aquí.

 

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