Sinopsis

 

Geralt de Rivia, brujo y mutante sobrehumano, se gana la vida como cazador de monstruos en una tierra de magia y maravilla: con sus dos espadas al hombro -la de acero para hombres y la de plata para bestias- da cuenta de estriges, mantícoras, grifos, vampiros, quimeras y lobisomes, pero solo cuando amenazan la paz. Irónico, cínico, descreído y siempre errante, sus pasos le llevan de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios, hallando las más de las veces que los auténticos monstruos se esconden bajo rostros humanos.

 

Mi opinión

 

Esta novela fue una de las lecturas escogidas para el mes de septiembre en el Club de lectura Cuentos de Tía Pol, que organiza el blog Libros, plumas y té.

Te conté de qué iba esto aquí.

La verdad es que hace tiempo que tenía fichado este libro porque me lo había recomendado Javier CH, del blog Mundo Bizarresco, así que tarde o temprano lo iba a leer. Gracias al club de lectura ha sido temprano, y me alegro, porque me ha encantado.

(Nota mental: hacer siempre caso a las recomendaciones de Javier.)

El libro consta de seis relatos (seis misiones del brujo), más uno que se divide en siete partes y sirve de nexo a los otros.

Atención gamers: hay un videojuego basado en estos libros. Pista, el protagonista tiene una yegua llamada Sardinilla.

La novela no puede empezar mejor, mira con qué frase arranca el libro: “Vino a él al romper el alba.” ¿No te parece maravillosa?

A lo largo de los distintos relatos vamos conociendo a nuestro protagonista, Geralt de Rivia y el mundo en el que vive, en el que hay una multitud de seres mágicos; estriges, lamias, gnomos y genios.

Encontramos también varias referencias a cuentos clásicos; como La bella y la bestia, Rapunzel, Blancanieves o Cenicienta.

Los personajes secundarios son maravillosos, la bestia con buen corazón Nivellen, el cobarde mago Stregobor, la princesa bandida Renfri, el trovador deslenguado Jaskier, y la misteriosa hechicera Yennefer, que estoy segura de que dará mucho juego en futuros libros.

Los diálogos son sublimes, muy inteligentes. Y las descripciones de personajes, gloriosas: “tiene el sonido del asesinato en la voz”.

Cada personaje tiene su propia voz. Por ejemplo, las personas de ciertos pueblos utilizan una especie de dialecto, con expresiones propias. Además, el mundo está increíblemente bien construido.

Hay algunas escenas muy divertidas, sin embargo, subyace bajo todas las historias un cierto pesimismo: somos espectadores de un mundo que se acaba, donde el ser humano tiene cada vez más supremacía sobre los monstruos. Se matan o se domestican, y cada vez quedan menos.

Hay un discurso maravilloso de un rey elfo exiliado al confín del mundo en el que habla de cómo los humanos están cambiando la tierra, plegándola a sus necesidades y convirtiéndola en inhabitable para el resto de razas.

Además, el destino de Geralt no es fácil, protege a la gente del mal, pero es despreciado por esa misma gente. Él lo asume con resignación: soy quien soy y hago lo que tengo que hacer. Esta idea de inevitabilidad me encanta.

Para rematar, hay un par de escenas de sexo que resultan sutiles y elegantes “él la interrumpió con un beso… y luego ya con todo, con él mismo por entero”.

Ays, es que me pasaría todo el día anotando frases…

Si tengo que decir algo, ni siquiera negativo, pero sí mejorable, sería que se advierte cierto patrón en los relatos; presentación del problema, lucha, resolución.

Pero, en general, es un libro maravilloso. Lo considero un ejemplo valioso para los escritores de fantasía.

 

Recomendable para lectores y escritores de fantasía. No apto para los que huyen del género.

Nota: Excelente.  

«Me persiguieron como a una fiera salvaje mientras pudieron. Luego dejaron de poder, yo misma me convertí en el cazador».

 

¿Le das una oportunidad a Geralt? ¡Ánimate! Se hace querer.

 

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