
(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)
Medallero
MEDALLA DE ORO: Alberto BF, Ana María Abad, Bruja Urbana, Cecy, Daniel A. M., Diana Rosa Conti, Do.Lobera, Gaizka DC, jm vanjav, José Torma, Laura L. Ruiz, Lorenzo, Manuel, Marlen, Nuria de Espinosa y Rosalia.
MEDALLA DE PLATA: Aurora Rapún Mombiela.
MEDALLA DE BRONCE: Manuel y Teresa Alvarez.
¡Enhorabuena a todas y todos!
ENERO:
Reino, quien y paso.
Me he levantado soñolienta. Con resaca de las risas y felicidad de anoche. Paso página en el calendario, estamos de nuevo en enero. En 2026 se cumplen doce años de reto 5 líneas y siento que en este reino todavía hay mucho que contar. Que mientras haya quien siga escribiendo yo seguiré retando. Ven, siéntate un rato junto al grupo. ¡Levantemos nuestras copas y brindemos por un 2026 lleno de historias!
Por Adella Brac.
En el reino de las cosas imposibles, nadie sabe quién lo fundó, tampoco como pasó. Las sospechas han recaído por largo tiempo en un accidente bien intencionado, pero solo es una teoría formulada para explicar lo inexplicable. Este es a todas luces el hogar de aquellos que no tienen cabida en el mundo posible. Aquí las cosas solo suceden y sus habitantes son muy felices por ello.
Por BrujaUrbana, del blog El baúl de Yes.
En el Reino de Thule se celebró la boda. El Capitán Trueno se casaba con la mujer a quien el destino quiso que fuera su amada, Sigrid. Testigos, sus inseparables Crispín y Goliath. Por fin, el capitán más valiente de la cristiandad, daba un paso adelante en su vida personal, que tanta batalla llega a cansar. Por supuesto que en el banquete Goliath se zampó, a falta de jabalí, un reno entero con guarnición incluida.
Por Lorenzo.
A veces tengo serias dudas en quién les dio paso a este reino; unos dicen que fueron el resultado de la creación de un ser todopoderoso, otros alegan que llegaron tras la evolución de una especie inferior. Lo que intuyo a estas alturas, es que si llegaron de otra especie, no fue evolución sino mutación y si fue un Dios el precursor, era muy poco bondadoso para culminar su creación con el ser supuestamente humano.
Por Natividad Villar Martínez.
Un ángel escéptico
Mi mente se mantenía pasiva ante la incertidumbre que asolaba el reino de los cielos en su lucha entre el bien y el mal. Varios demonios cometieron un motín en el infierno y huyeron sembrando el caos. Parece ser que fue el párroco quien tuvo la culpa, porque dicen las malas lenguas que en su paso por la parroquia entró en la cripta e invocó a los demonios, tras la misa del gallo, a la que no acudieron los feligreses. Y ahora, yo, Ariel, ángel de la naturaleza, debo arreglar este zapatiesto. Así que voy a ser rápida para no perderme las campanadas, ni las uvas, o San Pedro me castigará enviándome al limbo durante un tiempo. ¡Señor, dame fuerzas, que las alas me pesan demasiado!
Por Nuria de Espinosa, del blog Bitácora Literaria.
¿Quién te va a querer más que yo, mi linda princesita? Vamos a ser muy felices los dos en nuestro reino, no necesitamos a nadie más. Ni siquiera a mamá. ¿Por qué lloras, princesa bonita? No tengas miedo, no te haré daño. Pero debemos dar este paso. Y después, guardaremos el secreto para siempre.
Por Rosalía.
El Castillo de Praga dominaba la colina como viejo monarca que lo había visto todo.
Bajo él, la ciudad se extendía, enjambre de tejados rojos, chimeneas, callejuelas.
Cerca del Puente de Carlos, el barrio Josefov albergaba el taller de Jakob Steinberg, el relojero que había descubierto que dentro de cada reloj averiado existe un Reino del Tiempo donde vive quien olvidó dar un paso esencial en su vida.
Para repararlos, debía ayudarlos.
Ellos sabían quejarse, pero no sabían cómo recordar.
Por Marlen, del blog El blog de Trujamán.
Sus manos tiemblan. No se atreve a abrir la puerta. Tras ella se encuentra el anhelo de su corazón. El siguiente paso será definitivo. La princesa que lo espera dormida será con quien compartirá el reino. El pensamiento de ser rey lo anima a entrar. La escena que encuentra lo enfurece: su alteza toma el té con unas amigas. Al intentar reclamarle que despertara antes de su llegada, la heredera al trono lo toma de una oreja y lo saca del castillo con la advertencia de que no regrese jamás.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.
Jamás se ha visto cosa igual en todo el reino: un dragón albino, blanco como la espuma del mar, de ojos color tormenta y cuernos dorados. Quien lo venza obtendrá la mano de la princesa, bella entre las bellas. «Este cuento es para pequeños, abuelo, yo paso», bufa Carlitos. El abuelo sacude su melena blanca como la espuma del mar, y sus ojos color tormenta relampaguean peligrosamente bajo las gafas doradas. Hasta que la abuela, bella entre las bellas, los llama a los dos a cenar.
Por Ana María Abad, del blog Sin lápiz ni papel.
No hay en este reino vaciado quien recuerde lo que ocurrió con exactitud. Cuál de los hombres degolló al primer caballo. Se cuenta que, en una disputa por las lindes, uno de ellos, enardecido por la sed de tantos días sin lluvia, sació su ira a punta de cuchillo y que ese fue el origen de la desaparición de los equinos. Desde entonces, el paso entre las montañas hay que atravesarlo a pie. Muchos no lo logran y otros prefieren no regresar. Las mujeres ya cruzaron. El último niño fui yo.
Por Aurora Rapún Mombierla, del blog La historia está en tu mente.
¿Se lo envío o no se lo envío? La eterna duda de quien teme que su gesto, cuidadoso, de cariño, se malinterprete. Solo quiero decirle que le agradezco su paso por mi vida, que me dejó cosas buenas. Que en muy poco tiempo me impulsó y animó a hacer cosas que me hacen bien. Como esta, escribir. Pero jamás querría remover nada, o molestar. Mi reino por saber si leerá estas cinco líneas…
Por Laura L. Ruiz.
Hincado en una rodilla, sosteniendo el peso de su cuerpo en su maltratada espada, observa lo que ha quedado de su reino. Paso a paso se fue tejiendo la derrota y no hubo quien se quedara a su lado. La sangre mana de su costado e impregna la fría tierra bajo su pierna. Su caballo pasta a escasos metros sin notar que su amo se muere. Grandes llamas salen de las ventanas de su castillo. «Perdón, Aurora. No pude salvarte». Escucha unos pasos y levanta su arma. Listo para la escaramuza final.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.
En algún punto del trayecto, quien sabe cómo, se pinchó el recipiente y guardó el aire enrarecido. De tal intrusión vinieron unos brotes que echaron raíces en el interior y se abrieron paso hasta cubrir la superficie. Nada ni nadie hacía presagiar lo que pasaba. Por fuera todo bien pero al abrir el envase en un día señalado, resultó que el moho había invadido el reino de lo visible y también de lo invisible. Lo que se creía sano se había tornado gris ácido y amargo. Así había crecido entre ellos la no mirada, como el moho en una lata de sardinas aún sin caducar.
Por Teresa Álvarez.
Su reino parecía infinito porque era feliz, pero en el paso entre la vigilia y el sueño, un estruendo ensordecedor la dejó suspendida en el aire, creyendo que volaba.
Solo quien se creía el amo del mundo, fue capaz de tirar aquella bomba en mitad de la noche.
Por Rosa.
En un tiempo donde esperaba un pueblo llegara un guerrero de armas tomar, resulta que para asombro de muchos que no comprendían, llegó la Palabra, quien se hizo paso entre los hombres que andaban sin rumbo. Esta se hizo presente en un ser humano divinamente de carne y hueso, logró revolucionar la historia a través del amor, no lo entendieron muchos y lo enjuiciaron otros. Aún así, su Reino no tiene fin.
Por Diana Rosa Conti.
Quién diría que el páramo triste, azotado por los vientos, fue antaño un vergel lleno de vida. ¿Qué pasó en sus tierras para que sus gentes casi desaparecieran? ¿Quién fue responsable? ¿Fue la avaricia de los hombres o el maligno que, con su maléfica influencia, creó una plaga que devorara todo a su paso? Los Sabios responden, pero todo son meras suposiciones; la verdad es que el reino de los Rapa Nuis devino en un erial abandonado de la mano de Dios.
Por Manuel, del blog En busca de la luz.
Finalmente, la noticia sobre el dopaje de los camellos de los Reyes Magos no saldrá a la luz. Las autoridades del Reino de los Cielos, dando un paso para salvaguardar el equilibrio de las tradiciones en la Tierra, han intercedido evitando que Papá Noel y Sus Majestades compitan por llegar antes el día de Navidad; este se reservará para el lapón, interviniendo los de Oriente durante la Epifanía. Quien manda, manda.
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A.M..
Daría mi reino por encontrar a quien consiga que deje de utilizar refranes y frases hechas continuamente. Porque a quien madruga Dios le ayuda, pero no por mucho madrugar amanece más temprano. Y sé que más temprano que tarde abandonaré esta tediosa costumbre, ya que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. Eso sí, en cien años todos calvos, que del paso del tiempo no nos libra nadie.
Que alguien acabe con esta tortura, por favor.
Por Alberto BF, del blog ReCuentos de palabras.
El reino, antes próspero y hermoso, se había transformado drásticamente. ¿Quién hubiera pensado que una guerra tan cruel se desataría de repente, ocasionando miles de muertes, enfermedades y la destrucción total de familias enteras? Todo fue causado únicamente por la ambición de unos cuantos poderosos que solo buscaban el control. El tiempo pasó de manera inexorable sobre los campos de batalla, y ahora solo quedan ruinas donde antes hubo vida. El silencio de las cenizas es el único legado de una gloria que se desvaneció entre el humo y el dolor eterno que se siente hasta el presente día hoy.
Por Cecy Ponce, del blog Enredados entre libros.
Con mi mochila a la espalda, unas buenas botas de montaña y una brújula para guiarme, llegué a un posada en una encrucijada de caminos. ¿Dónde se encontraba? Ni yo lo recuerdo pues mi cuaderno de viaje lo perdí. Allí, me hablaron de un reino que se encontraba más allá del paso Komco, en las lejanas montañas de Orbucha. Me dijeron que era un reino donde cualquiera podía ser reina. Era una gran tentación, quien no lo estaría, pero la sonrisa maliciosa de esa persona, me hicieron seguir mi camino y alejarme todo lo posible de las montañas Orbucha. Yo era feliz siendo una trotamundos, reina de su propio destino.
Por Do.lobera, del blog Do.Lobera.
El bastón y el triciclo
El reino de los cielos me quedaba, como quien dice, de paso.
Mi futuro olía a azufre y pasto de llamas, y yo olfateaba sin miedo.
Veía mi vida deslizarse, un río extraño que no sabía a dónde iba.
Ahora en triciclo a los tres años, y al instante me apoyaba en bastón.
Solo queda expirar un poco más y comprobar si todo fue verdad o sueño.
Por DeOniros, del blog El descanso del Onironauta.
Con paso confiado, como quien camina por su casa, recorro mi jardín: un pequeño reino poblado de sonidos, bullente de vida en cada espacio.
‒Estás muy sola, madre ‒insisten mis hijos.
Pero aquí todo cabe: trabajo, ocio, recreación, vida social. Nadie me apura. Basta una visita al almacén del barrio y ya supe de la vecindad. Relájense, por ahora no preciso más.
Por saricarmen, del blog Desde El Cielo.
«Mi casa es mi reino». Siempre se lo decía a todo aquel que quisiera escuchar. Continuaba con un «Aquí mando yo, quien no esté de acuerdo con esta norma, puede salir por la puerta». Era difícil convivir con alguien así, la mayoría de los que lo intentaron acabaron estando de paso. Un día la frase cambió, su casa seguía siendo su reino, pero un reino que acogía a todo aquel que quisiera refugiarse allí. Muy pocos saben a que se debió este cambio y los que lo saben, simplemente sonríen y no cuentan nada.
Por Ana, del blog Cuéntame algo…, mejor, escríbemelo.
El reino de ceniza pertenecía a quien diera el primer paso sobre las brasas del volcán sin emitir un quejido. La aspirante avanzó con la mandíbula encajada, sintiendo el fuego en la planta de los pies. No gritó. Cruzó el mar de ascuas con una voluntad de hierro y alcanzó el trono de sangre que presidía el cráter. Fue al ceñirse la corona cuando lo comprendió: las brasas no eran madera ni carbón, sino los cuerpos calcinados de sus ahora súbditos. Había ganado el poder, pero ya no quedaba nadie con vida en el mundo para llamarla reina.
Por Gaizka DC, del blog Fanzine literario Reumag.
El feudo del Paso Norte estaba bajo el poder del cruel brujo. No había habido quien lo venciera: ni caballero, ni mago, ni bruja, ni doncella. Ni espada, ni hechizo, ni conjuro, ni beso habían conseguido herirlo. Pero ella era un dragón, el más fuerte de los legendarios. Se haría con la torre a base de acertijos, y, si estos no funcionaban, a base de fuego. Después, gobernaría bajo forma humana y dormiría cada noche sobre el oro del reino. Eso deseaba, y lo que deseaba se cumplía.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.
Quién no desea una vida feliz y placentera, quién no pasó parte de su vida persiguiendo sueños o imaginando un reino mágico donde vivir la vida deseada. Es necesario y favorable saber de la felicidad se encuentra en las cosas simples y sencillas de la vida. La verdadera felicidad no se consigue con el dinero y las posesiones. La verdadera felicidad es intangible, no se toca, ni se vende, ni se compra.
Por Minerva Hernández García.
Quién sabe cual es el paso adecuado que debemos dar en todas las ocasiones, tanto en las importantes como en las más cotidianas. Lo normal, en mi caso, es que si en la mitad de las veces me suelo equivocar y en el resto no me quede muy descaminado, puedo sentirme como el mas listo del reino. Bromas aparte, lo del cincuenta por ciento es un buen listón para la mayoría de las situaciones y no quedar por debajo mi reto diario.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +
¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?


