
(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)
FEBRERO:
Convertido, atenta y otro.
Observo atenta la jaula. El sujeto fue capturado al salir del OVNI en el que llegó aquí. Mis ayudantes están preparando los instrumentos para otro experimento y por el estado en que se encuentra, me temo que será el último. Las constantes intervenciones han convertido su cuerpo en algo irreconocible. Si quiero seguir con mi investigación tendré que ir a buscar otro ejemplar a su planeta de origen. Creo que se llama Tierra.
Por Adella Brac.
El hombre convertido en guerrero no atenta deliberadamente contra otro, el hombre convertido busca dominar su propia violencia para hacer de ella el arma verdaderamente eficaz que la paz necesita. No se trata de demostrar su fuerza superior, se trata de imponer el orden del entendimiento, de la tolerancia y la asertividad para así conseguir un diálogo abierto hacia la prosperidad y el desarrollo de toda su raza.
Por Yesenia Rojas, del blog El baúl de Yes.
Desde que la conoció se ha convertido en otra persona: atenta, amable, servicial. Su familia no entiende qué le ha ocurrido, ni qué ha visto en ella, si está gorda de tanto comer dulces. Él sonríe, y piensa que qué sabrán ellos, que solo acechan a gente nocturna que sabe a alcohol. Desde que probó el sabor de su sangre, ya no quiere morder otro cuello.
Por Rosalía.
En Budapest, Árpád entró en un baño termal para olvidar el frío y salió del agua convertido en alguien demasiado mayor para su bañador. Una socorrista atenta le observó sin sorpresa, como si aquello ocurriera cada tarde. El vapor le pesaba en la espalda y el tiempo parecía burlarse de él, corrió entre piscinas, resbalando, buscando otro baño que no adelantara su vida. El agua tibia guardaba secretos antiguos y bromistas. Al salir, joven de nuevo, entendió que no todos los atajos relajan.
Por Marlen, del blog El blog de Trujamán.
El amanecer y su abrazo, mágico momento convertido en una acción de gracias. Enero trae su calor de verano y el patio se torna en un gozo por su frescura. Mis oídos pueden escuchar la charla de los benteveos. Se buscan, se escuchan, se contestan y parecen charlar. Pido estar siempre atenta a todo lo que me rodea, que ninguna inquietud ni ningún otro sentir me robe la capacidad de asombro y la gratitud.
Por Diana Rosa Conti.
Bajo la atenta mirada del abad, otro fraile se descolgó por el exterior del muro del monasterio. Ya eran seis los que habían escapado así, para unirse a una nueva orden fundada, se decía, por unas monjas hedonistas que también admitían hombres entre sus miembros. En pleno Medievo, aquello se había convertido en algo intolerable. Pero él, desconocía la verdadera naturaleza de las famosas religiosas… ¡Eran dríadas!
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A.M.
El error
¡No! Grité. Estaba segura de haber convertido el cuaderno en un libro etimológico y no en otro ridículo y vulgar papelucho como mi primera tesis. ¿Y ahora qué? Me pregunté. Tan poco atenta he estado que todo mi propósito se ha quebrado en algún punto de las malditas páginas. Releí al azar, buscando la fisura, la palabra traidora que lo había torcido todo. Allí estaba, inocente y fatal, cambiando el sentido, burlándose de mi rigor. Suspiré. Aún quedaba tiempo de corregir, de arrancar el error de raíz antes de que volviera a delatarme ante el mundo.
Por Nuria de Espinosa, del blog Bitácora Literaria.
Si el amor no duele creo que no es amor. O porque no es correspondido o porque si lo es, el miedo a perderlo te hace sufrir. Y si, el amor también es maravilloso. Atenta contra la lógica, ya que te ha convertido en un ser incompleto y te hace sentir vértigo al saber que otro día, sus ojos, esos ojos grandes y profundos, quizás te miren como tú los miras a ellos.
Por Lorenzo.
A golpe de varita
—¿En qué me has convertido? Yo siempre leí el cuento de Cenicienta y la chica sobreexplotada por una madrastra y unas hermanastras era convertida en una bella princesa que conocía en un baile a un apuesto príncipe— le dije al hada madrina.
—Lo siento, pero, ¿no estás atenta a los cambios actuales?, ahora el cuento de Cenicienta es otro «Chica sobreexplotada demanda la situación y huye a buscarse la vida por sus propios medios», por tanto, ponte ahora a estudiar y trabajar para forjarte un futuro. ¡No seas perezosa, ni estés a la espera de que nadie te mantenga!
Por Natividad Villar Martínez.
Esta mañana, al despertar, me siento extraña, como si me hubiera convertido en un bicho raro, un caracol gigante bañado en una baba espesa y maloliente, con una pesada concha sujeta a mi espalda que apenas me deja respirar. Pienso en Kafka y me río: seguro que no es más que una pesadilla y, de un momento a otro, despertaré en mi cuerpo de siempre. Llevo dos meses atenta a las señales de que vuelvo a ser yo, y los sándwiches de ensaladilla que había en el caparazón se están agotando.
Por Ana María Abad, del blog Sin lápiz ni papel.
Los últimos días de mi vida estuve atenta a lo que pudiese pasar al futuro, mi cabeza piensa y piensa y solo me ahogo a lo que parece un vaso de agua sin fin imposible de ver la superficie. Mi cabeza no tiene botón de apagado y mucho menos puedo cambiarlo por otro, Mi cuerpo está convertido; es ligero, pero pesado como si el colapso hiciera de las suyas destruyendo mi tranquilidad.
Por Antonia Torres.
Mi exsuegra, siempre tan atenta, dice que le apetece verme. Iré con la armadura. Empezará con lo de por qué no haces esto, por qué no haces lo otro… La última vez que quedamos me regaló un broche porque, según ella, me había convertido en una persona muy sobria. No lo sabe bien. Desde que me divorcié no he probado la bebida.
Por Teresa Alvarez.
Herido de manera mortal se aferra a la vida. Su mente sigue atenta y lista. Su verdugo se irgue vencedor sobre él. Otro buitre sobrevuela en el cielo. El campo grita en silencio después del fragor de mil batallas. Estira su mano que se ha convertido en un bulto sanguinolento casi sin fuerza. Saca la pequeña daga que esconde en su cinturón y la encaja en la pierna de su agresor. Se regodea con el grito de dolor. El pierde la vida hoy, pero su enemigo rengueará por el resto de la suya.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.
Atenta a las palabras de la hechicera, vio como su humilde vestido negro era convertido en otro muy distinto. La tela brilla y se ajustaba a su cuerpo como un guante. Sus mangas se acortaron y su escote aumentó sin ser excesivo. Se sentía como la Cenicienta cuando consiguió su hermoso vestido plateado.
—Y sin límites de tiempo —añadió la hechicera—. Basta que me acompañes a hacer la compra de vez en cuando.
Era algo plausible, ambas eran vecinas.
—Claro —le respondió.
Se subió al coche y partió hacía la fiesta de empresa en el Aquarium. Por supuesto, ya iba peinada, maquillada y con unos zapatos cómodos ocultos por su nuevo y maravilloso vestido, no vayáis a pensar mal.
Por Dolobera, del blog Do.Lobera.
El sótano olía a óxido y desesperanza. Mi hermano se había convertido en algo que la naturaleza nunca permitiría: una masa de carne pálida y dientes irregulares. Me escondí detrás de las vigas, observando cómo su cabeza giraba de forma antinatural. Mi madre, sentada en una silla vieja, permanecía atenta a cada crujido del suelo, sosteniendo un cuchillo oxidado con manos temblorosas. «Vendrá otro», susurró ella al aire gélido, justo antes de que una garra negra atravesara la puerta. El ciclo de hambre eterna apenas comenzaba.
Por Cecy, del blog Enredados entre libros.
El hombre está recién convertido a la fe, acaba de tomar el narcótico, por eso estoy atenta. No siempre el proceso culmina satisfactoriamente y algunos intentan esconder que no son auténticos creyentes. Pero soy buena inquisidora, sé cuándo quieren engañarme. Además, se puede dar otro bebedizo, aunque en ese caso el ochenta por ciento acaba muriendo. Sin embargo, mejor estar muerto que no conocer al auténtico dios, el Gran Antiguo. Esa es la primera gran verdad de nuestra fe.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.
Sulfato de calcio, cristalización, centrifugado. Y por arte de magia esos cubos diminutos aparecen ante mis ojos. Mira que he visto una y otra vez el jugo de caña convertido en azúcar pero me sigue sorprendiendo. Lo suficiente para estar atenta a la tarea que realizo todos los días. ¿Y si no qué haría? La verdad es que me pregunto por los pensamientos de mis compañeros, cada uno en sus máquinas, soñando con otro mundo. Con otra vida.
Por Laura López Ruiz.
Como hacía siempre, el hombre se preparó para acudir puntual a su cita. Otro día más, las cinco en punto lo encontraron donde se le esperaba. Su sombra, hasta entonces tan atenta como él, se retrasó unos minutos. Convertido de pronto en un ser bidimensional, el hombre empezó a sudar, preocupado por las consecuencias de tan imprevisible circunstancia. Al ver que su cita tampoco proyectaba sombra, comprendió con horror lo que estaba pasando.
Por Gaizka DC, del blog fohoma.
El viejo faro se había convertido en su improvisado refugio. Clara, siempre atenta al sonido del mar, vigilaba las sombras, sospechando que algo misterioso estaba por llegar. Aquella noche vio una luz distinta, y escuchó extraños ruidos en la planta superior. Reunió valor y subió despacio los escalones, sintiendo que su miedo había mutado en curiosidad. Al abrir la puerta, descubrió decepcionada que solo se trataba de otro repartidor de pizzas despistado. Lo mismo de cada viernes.
Por Alberto BF, del blog ReCuentos de palabras.
Temprano, mientras desayuno, permanezco atenta al arrastrar de sus chanclas acercándose. Cuando asoma compruebo, otra vez, que ya no es el mismo; es otro totalmente opuesto. Está convertido en un anciano encorvado, flaco, lento e inseguro, que luego del saludo, sentarse, y comenzar a comer, me relata por enésima vez los recuerdos más ingratos de su infancia.
Por saricarmen, del blog Desde El Cielo.
La cobaya se acurruca sobre el heno y duerme. Sabe en lo que se ha convertido, pero curiosamente, no le importa. Se hace la despistada ante la atenta mirada del humano que la observa durante horas. Sabe que la mima más que al otro habitante de la jaula. El que vino ya castrado. Quizás quede todavía algo de ella allí dentro, puede que él se haya dado cuenta de que la reencarnación existe y por eso lo escucha silbar mientras cambia el agua del bebedero.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.
Siempre había sido atenta con los demás, quizás demasiado. Esto la había convertido en un ser invisible. Pudiera parecer que sería al revés, que los que trataban con ella la recordaran bien, sin embargo, se habían acostumbrado, daban por supuesto que así tenía que ser, no cabía otro modo. Ella también se había acostumbrado, no podía ser de otra forma, no podía olvidar que Juan esperaba una llamada o que Esperanza esperaba un nieto. Ella conseguía ser feliz haciendo que los demás lo fueran un poco más cuando se cruzaban con ella.
Por Ana, del blog Cuéntame algo…, mejor, escríbemelo.
El mundo se ha convertido en un caos, lo último es que las personas se consideren animales, quieran vivir como animales, vestirse como animales y se hacen llamar Therians. Es necesario estar atenta a las modas y costumbres que se quieren adoptar para no caer en errores que atentan contra la moral y las buenas costumbres y normas establecidas por la sociedad. La gente no se da cuenta, pero tiene que pensar y meditar que el drama es otro, es preciso vivir hacia adentro, a ver como podemos sanar nuestros males interiores, frustraciones, dolores, ausencias, despedidas y vivir más felices exteriormente.
Por Minerva Hernández García.
He convertido mi mal genio en destellos de ira y, literalmente, soy otro. Ahora, los cabreos me duran lo que dos juramentos, más o menos airados, y chimpún. Se acabó lo de estar todo puñetero el día rumiando las cosas y desatendiendo todo lo demás por mi dichoso mal humor. Mi conciencia ha aprendido a estar pendiente, y muy atenta, a mis mosqueos; por ello, en cuanto la cosa se empieza a calentar, me hace soltar un exagerado improperio que suele acabar en carcajada y a otra cosa mariposa (como nuevo).
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +
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