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(Este reto consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

MARZO:

Separaría, hermana y terror.

 

 

Nunca pensé que ver aquella película de terror nos separaría. Nuestra madre nos lo advirtió, pero siempre creímos que las historias sobre la maldición de nuestra familia eran cuentos de viejas. En cada generación hay un narrador y un personaje. Deben permanecer aislados para evitar que traten de asesinarse mutuamente. Siempre he tenido una imaginación más oscura que mi hermana, era obvio que me tocaría ser narradora. Este juego acabará cuando una de las dos muera y no seré yo.
Por Adella Brac.

 

¿Habría algo o alguien que me separaría de mi hermana gemela?, desde el útero materno, respirábamos un mismo aire, compartíamos los mismos nutrientes, un mismo rostro y un mismo cuerpo. No entendía por qué ahora que mi cabello era plateado y los años pesaban, ella ya no estaba conmigo, por eso cuando hoy miré mi reflejo en el espejo, sentí al principio un enorme terror al ver dos rostros exactamente iguales, después me relajé al pensar que ni la muerte pudo separarnos.
Por Natividad Villar Martínez.

 

Si mi hermana fuera Alaska intentaría no ir con ella a comprar a eso que llaman una gran superficie. Con tanta gente, tantos carritos, tanta tensión, seguro que me separaría de ella en la sección de ultramarinos. Al ir a pagar los tomates, la cajera me diría que se pesan en la sección de verduras (mi hijo me dice que el tomate es una fruta, vale) entonces el terror se apoderaría del hipermercado y todos sabrían como habría sido.
Por Lorenzo.

 

La ciudad estaba dividida por un muro transparente que nadie podía tocar: en el Sector Cálido balcones con plantas; en el frío calles silenciosas desde donde distinguía a su hermana Lía.
—Juramos que nada nos separaría, susurró Mara; pero eran incompatibles.
Mara descubrió la existencia del Experimento; la separación forzada de vínculos y la exposición al terror aumentaba la obediencia.
Borrarían todo contacto entre ellas.
El terror consistía en desaparecer de la historia de la otra.
Por Marlen, del blog El blog de Trujamán.

 

Mi cliente preferida me encargó que ayudara a la hermana Micaela. Su convento se había convertido en la mansión del terror; las apariciones demoníacas tenían asustadas a las monjas. Descubrí que se trataba de unos maleantes contratados por una constructora que pretendía echar a las religiosas para quedarse con el edificio. Tras informarle, mi cliente sugirió que no me marchara; luego comprendí que nunca me separaría de ella.
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A.M.

 

Separaría el silencio del ruido si pudiera, pensé mientras la casa cruje como si pudiera respirar. Afuera, el viento golpea las persianas con dedos impacientes y la luz del pasillo parpadea, cansada de vigilar sombras.
—No bajes —dijo mi hermana desde el otro lado de la puerta—. No es mamá.
Pero ya era tarde. Algo pronunció su nombre desde la cocina con una voz idéntica a la suya, calcada, perfecta. Bajé cada escalón sintiendo que el aire se volvía más espeso, más frío, como si la noche se hubiera instalado dentro de las paredes.
Al llegar, la vi: mi propia figura de espaldas, inmóvil, con la cabeza ligeramente ladeada. No había forma de huir. Lo que habita allí no es un error. Es el terror aprendiendo a hablar con mi voz. Y entonces todo se volvió oscuro.
Por Nuria De espinosa, del blog Bitácora Literaria.

 

Juré que nada ni nadie me separaría de aquel muchacho de ojos de mar y sonrisa a corazón abierto, pero no contaba con que mi propia hermana me traicionase. Es lo que tiene ser gemelas, que tenemos los mismos gustos y, cómo no, ella también había sucumbido a las doradas flechas del angelote ciego. Aprovechando un viaje de trabajo que no pude eludir, consiguió adelantar mi boda, suplantándome. Los ojos del novio al verme entrar a la carrera en la iglesia eran todo un poema de terror.
Por Ana María Abad, del blog Sin lápiz ni papel.

 

«Qué horror» dijo ella mientras miraba los contenedores. Si hay gente que ni se molesta en reciclar para qué ella separaría la basura de nuevo. Una casa muy pequeña, encima. Aún con la cara llena de terror e incomprensión, volvió a su cuarto. Intentaría no ser ella quien empezase, de nuevo, una discusión. Pero lo rojo de sus mofletes no se bajaba. Como si escuchara un pitido en cada oreja, no pudo evitar gritar a su hermana.
Por Laura L. Ruiz.

 

Se separaría de mi hermana si supiese cómo hacerlo, pero es incapaz de encontrar la salida y por eso vive inmerso en una auténtica historia de terror. Ella, majestuosa, se desliza sobre el suelo con su belleza natural y él, tan pequeño, corretea de un lado a otro esperando a que llegue su hora. Yo, que decidí hacerme vegetariana, los observo desde arriba, enroscada en mi rama favorita.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

A nuestros compañeros el solo divisar una pareja en la entrada del hogar los llenaba de alegría; pero a mi hermana y a mí el terror nos hacía volar hasta nuestro escondite secreto. Habíamos jurado que nada ni nadie nos separaría. Cuando sucedió lo increíble y por quinta vez volvió la misma pareja, el director no necesitó buscarnos: afirmados en la puerta de su oficina llorábamos de felicidad.
Por saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Jessica y Erika eran dos hermanas que se adoraban de corazón. Cada una tenía sus propios sueños y deseos personales por realizar. Pero Jessica jamás habría sospechado que los sueños de su hermana le causarían terror y que su realización las separaría. Jessica quería ser fotógrafa para capturar la vida, Erika escribir con el corazón. Sin embargo Erika, su hermana siamesa, quería que las separaran mediante cirugía, algo que Jessica no podía soportar.
Por Manuel, del blog En busca de la luz.

 

Cada vez que la nueva jefa nos citaba al despacho sentíamos el mismo terror que cuando éramos niñas y la hermana Anunciación del Verbo Redentor suspendía las clases con una mirada acusadora antes de nombrar a su siguiente víctima. El laboratorio funcionaba gracias a nosotras pero intuíamos que tarde o temprano nos separaría. No podíamos quedarnos con los brazos cruzados. Recuperamos cierta fórmula capilar de nuestra invención para despejarle las ideas. Los efectos no eran irreversibles pero sí un pretexto para acentuar su estilo «nuncore» con una linda toca.
Por Teresa Álvarez.

 

Con auténtico terror vio como los servicios sociales la separaban de su hermana. Lo habían hecho todos para poder estar juntas. Habían mantenido su casa limpia, habían cuidado de su madre, habían cuidado la una de la otra pero parecía que nadie lo veía. Solo veían que eran demasiado jóvenes… Y aún así, se zafó de las manos que la intentaban hacer entrar en el coche. Echó a correr hacía su hermana, entrando con ella en su coche. Nunca nadie las separaría, ni siquiera servicios sociales.
Por Dolobera, del blog Do.Lobera.

 

Mi hermana me da terror, no puedo evitarlo. La veo dormida en su cama, sacando las manos largas por encima de las mantas, y un escalofrío me recorre el cuerpo. Su enfermedad le da un tono azulado a su piel que me hiela la sangre. Ayer me juró que nada nos separaría mientras me servía el último vaso de zumo, en el que quedó un poso extraño y denso que olía a almendras amargas.
Por Gaizka DC, del blog fohoma.

 

Él siempre decía que su amor era irrompible y nada los separaría jamás. Ella asentía casi sin querer. Hasta el día en que la visitó su gemela: una mirada le bastó para entender el terror en los ojos de su hermana.
Ahora él la ha abandonado, y juntas buscan una explicación, mientras cavan cada noche un foso bien profundo en el que nunca nadie pueda encontrarlo.
Por Rosalía Guerrero Jordán.

 

El doctor Vogle se preparó para realizar el corte final. Una vez concluido, cada hermana estaría sola. Esa acción separaría a las siamesas Paredes de la cárcel de sus cuerpos después de quince años. Un sueño anhelado por sus padres mas no compartido por las hermanas, que secretamente no deseaban separarse. El terror vendría después cuando las encontraron en el sótano de la casa. Unidas de nuevo por el pecho, sonriendo, mientras la sangre aún manaba de sus cuerpos.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

En casa, Lía y su hermana oían la lluvia golpear el techo. Hasta que las nubes se fueran, Lía no se separaría de la pequeña. Con terror, rezaban para que el temporal no durara. Según su abuelo, antes la gente rezaba para que lloviera, algunos incluso cantaban y bailaban bajo la lluvia. Ahora, esta era tan ácida que quemaba la piel y cegaba las retinas. Ahora, cuando llovía, o estabas a cubierto o estabas muerto. Qué tiempo tan raro y feliz el de su abuelo.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Lo que viví anoche no lo había sentido ni siquiera al ver con mi hermana aquel maratón de películas de terror. Reconozco que, al principio, el nuevo vecino me cayó simpático. Pero cada día que me cruzaba con él la cosa fue empeorando. Su mujer era un encanto, y en cuanto la fui conociendo empecé a ver claro que se separaría de él en cuestión de meses. No me equivoqué. Vale que diera un poco de miedete la forma en que te miraba fijamente algunas veces, pero eso de salir a tirar la basura con la máscara y la motosierra, como hizo ayer, no hay corazón que lo soporte.
Por Alberto BF, del blog ReCuentos de palabras.

 

El pasillo crujía bajo mis pies descalzos mientras el frío me calaba los huesos. En el sótano, el llanto de mi hermana se transformó en un grito de puro terror que heló mi sangre. Él juró que nada nos separaría, ni la muerte misma, cumpliendo su promesa con hilos de seda negra y una aguja curva. Ahora, frente al espejo empañado, veo su rostro cosido al mío, compartiendo una misma respiración agitada. Somos un monstruo de dos cabezas atrapado para siempre en esta oscuridad eterna.
Por Cecy Ponce, del blog Enredados entre libros.

 

Los días empezaban de la misma manera: los estallidos en el horizonte, las luces y el humo oscuro elevándose hasta el cielo. Mi hermana y yo mirábamos cómo, cada vez que había un estallido, la luz y el humo le seguían. Mi hermana estaba siempre callada; al mirar sus ojos solo podía ver el terror en ellos. Tenía miedo de que la guerra llegara a nosotras, entonces nos separaría como lo había hecho con muchas familias ya. No podía prometerle nada; la guerra es así y nosotros, sus artífices, solo podemos seguir nuestro instinto, del mismo modo en que lo han hecho todos los humanos de la tierra.
Por BrujaUrbana, del blog El baúl de Yes.

 

Mi hermana separaría sus cosas, para poder irse sola a un crucero por el Caribe. Tenía terror de viajar sola, sin embargo, tenía muchos deseos de enfrentar el terror y viajar de una vez por todas sola, se iría en el barco y regresaría por avión haciendo un recorrido por distintos países. Esa frustración la llevaba sobre sus hombros desde niña, ahora que ha concluido su carrera es necesario liberarse y ser una mujer plena con todas sus capacidades.
Por Minerva Hernández García.

 

Su hermana sentía terror a no llegar a fin de mes. Nadie entendía a que se debía, nunca había tenido problemas económicos, sin embargo se comportaba como si a ella cada mes le faltara dinero para comer. No era cómodo estar a su lado, ni para aquellos que tampoco tenían problemas, ni para aquellos que si los tenían. Este terror finalmente la separaría de todos. Intenté que lo superara, pero yo no tenía herramientas suficientes. A ella le costaba pedir ayuda, yo no necesitaba que me la pidiera.
Por Ana, del blog Cuéntame algo…, mejor, escríbemelo.

 

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