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¿Quieres escribir un libro pero piensas que no serías capaz?

La verdad, dicho así, impone bastante. Pero, ¿a que sí te parece posible escribir una página al día?

«Una página al día es un libro al año».

No sé quién lo dijo, pero yo lo he escrito con letra bien grande en un folio y lo tengo pegado en la pared para verlo a diario.

Y ahora es cuanto te pregunto, ¿eres constante?

 

Constancia, codiciada virtud.

 

Dice la Wikipedia que «la constancia es la virtud que nos conduce a llevar a cabo lo necesario para alcanzar las metas que nos hemos propuesto, pese a dificultades o a la disminución de la motivación personal por el tiempo transcurrido», y yo creo que para un escritor es básica.

Si escribir es tu pasión, muchos días encontrarás motivación suficiente en esa energía para ponerte a trabajar. Pero incluso haciendo algo que nos apasione, habrá veces que nos fallará el impulso motivador y habrá que echar mano de la fuerza de voluntad.

Sin embargo, la motivación y la fuerza de voluntad son recursos volubles. Así que siempre es bueno tener un plan. El mío consiste en dos puntos, toma nota:

 

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1. Marcarse un objetivo diario.

 

Debe ser razonable, (todo el mundo aconseja empezar por el mínimo posible). De tal a tal hora vas a escribir. Todos los días. Sin excusas. Alcanzar tu objetivo se convertirá en una victoria y pronto tendrás una cadena de ellas.

Si te parece complicado crear una rutina nueva, puedes apoyarte en alguna que ya tengas, por ejemplo; aprovechando los trayectos en autobús, o acompañando el café que siempre tomas a media tarde con la tarea de escribir unas líneas.

Los días que no te apetezca son los días que con más ahínco debes hacerlo. Una vez tomada la decisión, no debes cuestionártela. No pienses por qué lo haces. Hazlo.

 

2. Ponerlo por escrito (y/o compartirlo).

 

Suelo utilizar un calendario para marcar con una cruz los días que he cumplido, así puedo ver mi progreso con solo un vistazo. También hago una lista con las palabras que he escrito cada día, ver cómo se van sumando y aumentando el total es bastante motivador. Lo expliqué cuando David Orell nos preguntó a varios escritores nuestros trucos para sobrevivir al verano sin dejar de escribir.

La presión del grupo suele funcionar muy bien. Seguro que hay muchos, yo te voy a proponer uno «Mis 500 palabras», creado Jaume Vicent, de Excentrya. Lo explica todo a la perfección en su blog.

El objetivo de este plan es crear una rutina.

Siempre había oído que hacen falta 21 días para crear un hábito, algunos hablan de 28, pero hace algún tiempo leí que las últimas teorías estiman que son necesarios un total de 66 días para automatizarlo.

Da igual, lo único que importa es mantenerse en esa inercia, porque será lo que te sostenga cuando la motivación y la voluntad fallen.

 

¿Todavía no estás convencida de la importancia de ser constante?

 

Pues te diré que La historia de Tilansia estuvo parada un año porque pensé que no sería capaz de terminarla, y participar en un grupo de Gabriella Campbell, similar al de Jaume, me dio el empujón que me hacía falta.

Por cierto, ¿te has enterado de que ya se puede conseguir en papel?

 

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Así que, si quieres escribir, coge aire y ponte a ello. Y no olvides lo más importante; si fallas y caes, no te machaques, solo vuelve a levantarte.

 

¿Te animas a escribir un libro página a página?

 

Por cierto, si nunca has escrito una novela y quieres entrenarte primero escribiendo algo más pequeño, crear micros de 5 líneas puede ser una buena opción (guiño, guiño, codazo).

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