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Títulos de novelas para enamorar a tu lector

 

Ya sabemos que no debemos juzgar a un libro por título (o por su cubierta), pero es inevitable porque es lo primero que nos va a saltar a la vista.

Tener una buena cubierta y/o un gran título puede hacer que los ojos del lector no pasen de largo tu novela y continúen haciendo scroll por la página de la tienda online o detengan su recorrido por la estantería de una librería.

Confieso que soy malísima pensando títulos para mis libros, por eso siempre estoy leyendo sobre el tema. Y cada vez que encuentro títulos de novelas que me enamoran me los apunto.

Lamento tener que decirte que el título ideal para tu historia no va a venir a ti en forma de inspiración mágica. O bueno, quizá sí, pero no sería lo habitual. Así que te recomiendo que cojas papel y lápiz y te armes de paciencia.

Aquí tienes algunos consejos para ayudarte en la tarea de encontrar títulos de novelas:

 

Ten en cuenta el género de tu libro

No es lo mismo buscar un título para un libro de no ficción que para una novela. En el primer caso lo importante es que quede claro el problema que solucionas con tu texto. En el segundo, se busca enamorar al lector para que le dé una oportunidad a tu historia. Empieza por analizar los títulos de novelas de tu género. ¿Siguen algún patrón?

Yo he notado que a los autores de todos los géneros les encanta la lluvia.

Tu nombre después de la lluvia, de Victoria Álvarez.
Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero.
El arte de conducir bajo la lluvia (The art of racing in the rain), de Garth Stein.

Y los bosques.

El bosque sabe tu nombre, de Alaitz Leceaga.
Lo que el bosque esconde, de Gema Bonnín.
La puerta del bosque (The hazel wood), de Melissa Albert.

Y a mí me encantan sus títulos, que conste.

 

Usa tu historia

Escribe una lista con todos los conceptos importantes de la novela. Haz un resumen de qué va tu libro y trata de sacar frases del texto que puedan funcionar como título. Puedes utilizar fechas o referencias temporales.

Un hotel en ninguna parte, de Mónica Gutiérrez Artero.
Las semillas del rencor, de Esther Magar.
Si decido quedarme, de Gayle Forman.
Encontrarás quimeras, de Ana Escudero Portal.
Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness.

 

Aprovecha los elementos que componen tu novela

¿Tienes un protagonista con un nombre genial? ¿Un lugar que sea relevante? ¿Un objeto mágico? Quizá puedas utilizarlo como título.

Alma y los siete monstruos, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual.
La conseguidora, de Pablo Ferradas.
Edenbrooke, de Julianne Donaldson.
Cordeluna, de Elia Barceló.
La bolsa negra, de Aritz Pérez Berra.

 

Juega con el lector

Intenta pensar en algo que sorprenda a tu lector. Un título que cree intriga despertará su curiosidad y le hará querer saber más de la historia. Explora los contrastes de palabras para crear dobles sentidos.

De ilusión también se muere, de José D. Martín.
Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky.
Prohibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas.
La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina.
Espérame en la última página, de Sofía Rhei.

 

Busca evocar un sentimiento

Y no te enamores de tu primera opción, tienes que ser capaz de pensar con objetividad. Puede que el título que se te acaba de ocurrir te parezca de los más ingenioso pero, ¿lo entendería alguien que no haya leído el libro? ¿Será sugerente o confuso?

Te daría el mundo, de Jandy Nelson.
Yo antes de ti, de Jojo Moyes.
Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver.
Una moneda por tu suerte, de Sarah Stockbridge.
Te quise como si fuera posible, de Abril Camino.

 

Largo, corto y la regla de las ocho sílabas

Hay quien recomienda que tu título sea lo más corto posible, para poder llamar la atención del lector con rapidez. Hay quien apuesta por títulos largos que se salgan de lo habitual. Y en algún sitio leí que el tamaño ideal para un título eran ocho sílabas.

Supongo que esto depende del gusto del lector. Personalmente, los títulos largos me llaman muchísimo la atención.

Perdimos la luz de los viejos días, de Isaac Belmar.
El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares, de Ransom Riggs.
Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson.
El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss.
La madre de todas las ciencias, de Cristina Grela.

 

Pide ayuda

Selecciona las dos o tres mejores ideas y pregunta; a tus lectoras, a tus amigos y a compañeras de letras. Si tienes algo de comunidad en alguna red social puedes hacer una encuesta. Tus seguidores se sentirán incluidos en la creación del libro y puede que eso les anime a darle una oportunidad.

 

Lo dicho, soy malísima para los títulos. Se puede comprobar fácilmente en los de mis tres primeras novelas; La leyenda de Bellasombra, La historia de Tilansia y El don de Haziel.

En la cuarta cambié un poco porque la escribí a cuatro manos con Jessica Galera y tuve ayuda; La biblioteca de los libros olvidados.

Pero con el de mi última novela estoy muy contenta: Hadas errantes.

El concepto errante estuvo casi desde el principio. Me fascina su doble significado; fallar y vagar. Quería explorar la idea de cómo algo negativo puede convertirse en positivo.

Los errantes son seres de los reinos de las hada expulsados por sus faltas y condenados a vivir en los llamados territorios salvajes, fuera de las barreras protectoras de la magia.

Los protagonistas de Hadas errantes, Cantharella, Maras y Nébulas, son personajes errantes en ambos sentidos y como todos mis personajes, tienen mucho que aprender.

Si te apetece descubrir más, está disponible en Amazon en versión ebook, tapa blanda y tapa dura. Y también en Kindle Unlimited.

 

Piensa que el título es parte de la promesa que le haces al lector. Una promesa de aventuras, amor o acción… Reflexiona sobre cuál es tu promesa y tenla en cuenta.

 

¿Preparada para enamorar a tu lector con los títulos de tus novelas?

 

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