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¿Te gustaría escribir un libro pero no sabes ni por donde empezar? ¿Tienes una idea genial pero estás más perdida que un pulpo en un garaje?

Pues atenta porque te voy a dar unos pasos para que puedas empezar a escribir hoy mismo.

 

1. Decide qué quieres contar.

Lo primero es tener claro cual es el tema o núcleo de tu historia. ¿Qué mensaje quieres lanzar al mundo? Esa idea principal será el punto sobre el que gire toda la novela. Escríbelo y tenlo muy presente, te ayudará a enfocar si te pierdes.

 

2. Recuerda que si quieres, puedes.

¿Todavía crees en ese mito de que solo pueden escribir los que han nacido con ese talento? Creo que es verdad que tenemos cierta facilidad innata para algunas cosas, y eso seguramente ayuda un poquito en el desempeño de la tarea. Pero estos talentos solo significan un pequeño impulso, no sirven de nada sin trabajo.

 

3. Crea una escaleta.

No tener un plan es de principiantes. Y sí, todos hemos pasado por eso.
Da igual qué tipo de escritor seas, si quieres llegar hasta el final sin morir en el intento vas a necesitar una guía. Personajes principales, personajes secundarios, un elemento detonador y los puntos de giro de la trama, son elementos básicos que tendrás que tener claros.

 

4. Un poco de documentación.

Cuando estés planteando tu historia, te darás cuenta de que hay cosas que necesitas saber. Quizás uno de tus personajes sea carpintero, te vendría bien conocer algunas características de los tipos de maderas más utilizadas en el oficio para poder dar contexto y resultar verosímil.
Pero, ¡cuidado! No caigas en la tentación de utilizar esta fase como excusa para retrasar el momento de enfrentarte a la hoja en blanco.

 

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Ahí está, atormentándote con su blanco nuclear.

 

5. Comprométete.

¡Ha llegado la hora de empezar a escribir! Piensa en cuanto tiempo tienes disponible para dedicarle a tu novela. Sé realista. Establece un calendario de escritura. Hay gente que mide sus sesiones en tiempo, otros prefieren hacerlo en palabras escritas. Tendrás que probar unos días para ver qué es lo que te va mejor a ti. Lo importante es cumplir con los objetivos que te has puesto, sean los que sean.
No olvides ponerte una fecha de finalización. Marcar una día te ayudará a no hacer el vago.

 

6. Sigue hasta el final.

Piensa que si te quedas a medio camino el tiempo invertido no habrá servido de nada.
Si te encuentras bloqueado en alguna escena, busca inspiración en los libros que te gustan. Aprende de cómo resuelven las cosas los escritores que admiras.
Si el bloqueo no es técnico si no de motivación, es probable que se trate de un miedo enmascarado. ¡Hola, síndrome del impostor! Vuelve al punto 2 hasta que te lo creas.

 

7. Recompénsate.

Has logrado el objetivo, puedes sentirte orgulloso porque muchos lo intentan, pero pocos logran llegar hasta aquí. Es hora de dejar reposar el manuscrito antes de entrar en los círculos infernales de la corrección.
Si eres de los que les gusta alternar proyectos, puedes ponerte con la escaleta de una nueva historia. Si no, dedica este tiempo de descanso a seguir leyendo y aprendiendo.

 

¿Qué me dices?

¿Te animas a hacer real esa idea que te ronda por la cabeza?

 

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